Este documento trata sobre la beneficencia social y el cristianismo. Explica que aunque Dios no quiso que existiera la pobreza, la utiliza para ejercitar nuestro corazón en la misericordia y el amor. También menciona el llamado bíblico a la acción solidaria y que debemos ayudar primero a las necesidades temporales de los menesterosos para luego poder compartir el evangelio. Resalta que al poner a los pobres entre nosotros, Dios nos prueba para revelarnos lo que hay en nuestro