El Ochenio de Manuel Odría se caracterizó por un gobierno autoritario y represivo entre 1948 y 1956. Odría persiguió a la oposición aprista y comunista y desarrolló obras públicas, pero su régimen se debilitó por acusaciones de corrupción. En las elecciones de 1956, Manuel Prado ganó la presidencia en medio de acusaciones de un pacto secreto con Odría para no investigar la corrupción del Ochenio.