El equipo misionero tuvo una semana difícil en Colombia, con viajes largos y complicados para llegar a una comunidad remota. A pesar de enfrentar obstáculos como caminos en mal estado y un puente roto, continuaron con su misión. Aunque su visita a la escuela local no resultó como esperaban, posteriormente escucharon que su visita había inspirado a algunos estudiantes a asistir a la iglesia. Más tarde, cuando intentaban regresar a Bogotá, quedaron atrapados debido a protestas, pero finalmente pudieron salir de la ciudad