Un genio que salía de una lámpara mágica se hizo famoso por sus desastrosas chapuzas al conceder deseos. Su lámpara terminó siendo usada como objeto para patear. Un niño solitario encontró la lámpara y se hizo amigo del genio, cuyo único deseo era poder pasar tiempo con él. El niño descubrió que el problema del genio no era que fuera malo, sino que era extremadamente desordenado. Juntos ordenaron la lámpara, poniendo cada cosa en su lugar, lo que permitió al