Este pasaje de Mateo describe el final del Sermón de la Montaña de Jesús. Jesús enseña que no basta con hablar de Dios o hacer milagros en su nombre, sino que se debe hacer la voluntad de Dios. Aquellos que escuchen las palabras de Jesús pero no las sigan serán como una casa construida sobre la arena, mientras que los que las sigan serán como una casa construida sobre roca. Jesús enseña con autoridad, a diferencia de los escribas.