El agua tiene un comportamiento único al congelarse, dilatándose en lugar de comprimirse. Esto permite que el agua penetre en las grietas de las rocas, y al congelarse ejerce presión que parte las rocas, dando forma a las montañas, acantilados y costas a través de la erosión. El agua es esencial para la vida en la Tierra, circulando en un gran ciclo entre los océanos, la atmósfera y la superficie a través de la evaporación, condensación y precipitación.