El Celtic Glasgow derrotó al Inter de Milán en la final de la Copa de Europa disputada en el Estadio de Jamor en Lisboa. El Inter se adelantó en el marcador mediante un penal algo riguroso, pero el Celtic remontó en la segunda mitad con dos goles, imponiéndose con merecimiento por su superior juego ofensivo. El Celtic anuló al Inter, que careció de su habitual juego ofensivo y dominio del balón.