La medicina alternativa incluye prácticas no validadas científicamente que pueden ofrecer beneficios cuando la medicina convencional no es efectiva. Su uso está en aumento globalmente, especialmente en países en desarrollo, y se considera una combinación de sistemas médicos tradicionales y prácticas complementarias. Sin embargo, enfrenta críticas por falta de regulación y evidencias que garanticen su eficacia, lo que plantea la importancia de una integración cuidadosa con la medicina convencional para mejorar la calidad de vida del paciente.