Las Hermanas Apostólicas de Cristo Crucificado llegaron a Mula en septiembre de 1950 para atender las necesidades espirituales y culturales de los niños y jóvenes. Desde entonces han dedicado 50 años a educar y transmitir la fe en el pueblo de Mula, estableciendo un colegio y ofreciendo clases nocturnas para adultos. A lo largo de las cinco décadas, han continuado su labor educativa y de servicio a la comunidad local.