El documento es una carta del Papa Benedicto XVI dirigida a los jóvenes con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011 en Madrid. El Papa invita a los jóvenes a fortalecer su fe en Cristo y a echar raíces profundas en Él para encontrar estabilidad y sentido en la vida, comparando la fe con las raíces de un árbol y los cimientos de una casa. También les pide permanecer firmes en la fe a pesar de las corrientes secularizadoras de la sociedad.