El viejo monje y su aprendiz viven en lo alto de una montaña. Cada día deben bajar al valle para conseguir provisiones y luego subir de nuevo cargados. Al pasar junto a una fuente, el viejo monje siempre se niega a beber para ofrecer su sed a Dios. Ese día duda en negarse a beber por el bien de su aprendiz cansado, pero decide hacerlo. Al llegar a la cumbre esa noche, ve no una sino dos estrellas, enseñándole que el amor es más importante que las renuncias y que