El documento aborda la crisis de salud mental en adolescentes, señalando un aumento en la conducta suicida y enumerando factores de riesgo como la disforia de género, violencia y antecedentes familiares. Se enfatiza el papel crucial de la escuela y del pediatra en la prevención, diagnóstico e intervención, sugiriendo la implementación de competencias socioemocionales y el trabajo en red entre distintas instituciones. Además, se discuten herramientas de cribado y la importancia de un enfoque integral y coordinado para abordar estos problemas.