El mensaje expresa la presencia constante de Jesús en la vida de las personas, recordándoles que nunca están solos y que siempre están protegidos y guiados. Jesús lamenta cuando los individuos se ven a sí mismos como víctimas y pierden la fe en su capacidad para enfrentar problemas. El texto invita a orar, agradecer y recordar que la felicidad y la fe están siempre al alcance.