La autora describe su experiencia al llegar a un nuevo colegio llamado Colegio Loyola para la Ciencia y la Innovación. Al principio, pensó que sería como cualquier otro colegio, pero se dio cuenta de que todos los estudiantes, sin importar la edad o el grado, se llevaban muy bien y se ayudaban entre sí como una gran familia. Gracias a un proyecto de integración, la autora pudo hacer muchos amigos y se dio cuenta de que fue la mejor decisión asistir a ese colegio.