Este poema reflexiona sobre la relación entre la persona y la Luna. La Luna visitó a la persona de una manera especial esa noche, plasmándose claramente en el cielo despejado. Aunque a veces la vida distrae o sorprende, la Luna perdona la humanidad de la persona y se entrega completamente. Al igual que la persona puede trazar los lunares de la Luna con los ojos cerrados, la Luna también conoce bien las cicatrices de la persona. La Luna ha sido testigo de los sueños y canciones de la persona en cada desvelo. Aunque a