David pasó quince días de vacaciones con su familia en Conil de la Frontera, un pueblo costero en Cádiz. Disfrutó de las playas de arena blanca y aguas limpias, y visitó pueblos cercanos como Vejer de la Frontera y Jerez de la Frontera. Después pasó el resto del verano en un camping con sus amigos, donde jugaban al fútbol y nadaban.