Las casas de campo tienen características rústicas y naturales, utilizando materiales como madera, piedra y ladrillo. Tienen techos inclinados y espacios abiertos como verandas para disfrutar del exterior. La ubicación estratégica aprovecha la luz solar, con dormitorios hacia el este y ventanas para admirar el paisaje. Una estufa a leña es común debido al frío invierno y disponibilidad de leña.