Napoleón y Josefina se conocieron en 1796 cuando el hijo de esta fue a reclamar la espada de su padre fallecido. Se casaron ese mismo año a pesar de que Josefina no amaba a Napoleón al principio. Fueron coronados emperador y emperatriz de Francia en 1804. Sin embargo, se divorciaron en 1809 porque Josefina no podía darle un heredero a Napoleón. Ambos mantuvieron un profundo amor el uno por el otro a pesar del divorcio.