Un conductor de taxi recoge a una anciana mujer de 82 años en la madrugada para llevarla a un asilo. Durante el viaje, la mujer le pide al conductor que conduzca lentamente por lugares que fueron importantes en su vida para verlos por última vez antes de morir, ya que no tiene familia ni nadie más. El conductor apaga el taxímetro y pasa dos horas conduciendo para que la mujer pueda despedirse de su ciudad. Al llegar al asilo, la mujer abraza fuertemente al conductor agradeciéndole por el abrazo que necesitaba.