El documento presenta varios ejemplos de personas que desafiaron o se burlaron de Dios y luego sufrieron consecuencias negativas. Incluye historias sobre John Lennon, Tancredo Neves, el constructor del Titanic, Bon Scott y un accidente automovilístico fatal en Brasil en 2004 donde los pasajeros se burlaron de Dios antes del choque. El documento concluye recordando que Jesucristo es el único con autoridad y alienta al lector a compartir el mensaje.