SlideShare una empresa de Scribd logo
1




    EL     MENSAJE                    DEL       TERCER ANGEL
          Expedientes Daniel y Apocalipsis
Estudios e Investigaciones Escatológicas sobre el Tiempo del Fin
 Fernando Silva Quintana. Profesor de Religión y estudios en Teología.
_________________________________________________________________________

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las
cosas en ellas escritas; porque el tiempo está cerca. Y me dijo: No selles las palabras
     de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. (Apoc. 1: 3; 22: 10)



SERIE Nº - 2
PORQUE EL TIEMPO ESTA CERCA
Condiciones mundiales que prevalecen en la actualidad.


Período profético comprendido en el estudio:
Tiempo de gracia y principios de dolores.



      EXPEDIENTE PROFÉTICO Nº - 15
 No se comprenden los eventos que están ocurriendo.
      Las profecías se están interpretando incorrectamente, los
      eventos se atribuyen a cualquier causa menos a la verdadera.




Fernando Antonio Silva Quintana.
tercerangel.silva@gmail.com
 082616776




MTA/            Febrero- Marzo 2010
________________________
www.mensajetercerangel.com
2


             NO SE COMPRENDEN LOS EVENTOS QUE ESTÁN
                    OCURRIENDO SOBRE LA TIERRA

Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque
el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene
arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del
cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! (Mat. 16: 2-3)
_______________________________________________________________
3


Estamos viviendo en los últimos días de la historia de este planeta, los graves,
catastróficos y terroríficos, así como inesperados acontecimientos mundiales en
la naturaleza, como portentosos presagios, así lo proclaman a viva voz y, como
nunca antes desde que hemos estado esperado al Señor, han aparecido
diversas señales en todo orden de cosas sobre la tierra, las cuales, están
superando en frecuencia, así como en magnitud destructiva y evento a todo lo
que se ha escrito o imaginado hasta el momento con respecto a lo que
sucedería en la tierra en el tiempo del fin.

Los acontecimientos a los cuales se refirió el Señor que pasarían en los días
previos a su venida, ya están en desarrollo en este tiempo y sobre nuestro
complejo escenario mundial globalizado, la irrupción violenta y catastrófica de
estos acontecimientos, tanto sobre hombres, como animales, están llevando a
esta civilización moderna a un tiempo de angustia previo o anticipado, el Señor
se refirió a esta condición angustiante de los moradores de la tierra diciendo, Y
todo esto será principio de dolores. (Mat. 24: 8)

Los graves, y devastadores fenómenos que están ocurriendo en la naturaleza,
han provocado, entre otras cosas, que el tema del medio ambiente, lo
ecológico y el interés sobre el clima de la tierra, desplacen como nunca antes,
a cualquier otro tema de las agendas de los gobiernos o de cualquier otra
institución u organismo mundial.

Los grandes gobiernos y todo tipo de organismos con alcances globales están
muy preocupados por el acontecer actual del planeta, hoy como nunca antes,
la preocupación por lo que sucederá en el porvenir de la tierra llena de interés
a hombres y mujeres de esta época, las investigaciones hechas al respecto, en
todas ellas se concluye, que una gran catástrofe y una crisis fenomenal y
extraordinaria le esperan a la tierra.La inspiración nos advierte que todo esto
pondrá de rodillas a todo gobierno y ser humano que viva para entonces,
sometiendo a toda la humanidad a una crisis final y de tal magnitud, que no
tendrá solución alguna y de la cual, nunca más la tierra se levantará.
4


Las graves y catastróficas consecuencias que tendrán el calentamiento global y
el respectivo cambio climático sobre la tierra, se cuentan como las potenciales
amenazas que modificarán para siempre el actual modo de vida de las
personas y que cambiarán radicalmente nuestro mapa geográfico del planeta.
Todo este interés actual y preocupación mundial por parte de hombres y
mujeres, ya había sido profetizado y anticipado con mucho tiempo antes que
sucediera, donde la inspiración, previó toda esta agitación y estado de cosas.

El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven.          Los
gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y
autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la
atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro.
Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad
que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y
decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de
una crisis espectacular. -PR 394, c. 1914. (EUD. Cap. 1 La última crisis de la
tierra. Pág. 7)

El mundo, y las más altas autoridades de la tierra, hombres y mujeres
preparados en diversas disciplinas, tratan afanosamente de descubrir y dar una
explicación a lo que está ocurriendo sobre nuestro planeta en nuestros días,
tratan por todos los medios de dar respuestas a las graves y devastadoras
catástrofes y extraños fenómenos que se están produciendo en diversas partes
del mundo, sin embargo, tras la preocupación de lo que ocurre, y por más
esfuerzo que puedan poner de su parte, sus únicas conclusiones a las cuales
pueden llegar, es que una catástrofe solo aun mayor viene sobre la tierra.

En todos los estudios e investigaciones que se hacen al respecto en relación al
futuro de la tierra, en todos se concluye, que lo que viene sobre el planeta es
devastador y catastrófico, claro está, que muchos de estos resultados no salen
a la opinión pública, y por lo tanto, muchos desconocen lo que realmente viene
sobre la tierra, y lo que puede conocerse, solamente se logra por la filtración
de ciertos documentos o informaciones de carácter confidencial o secreta.
5


Pero lo trascendental de todo esto, es que se desconoce el verdadero trasfondo
de estos graves acontecimientos y qué los origina, los hombres no alcanzan a
ver lo que hay por detrás y lo que realmente se está gestando misteriosamente
y de manera catastrófica en los laboratorios de la naturaleza, así como se
desconocen, cuáles serán las consecuencias reales que traerá sobre el planeta
todo este estado de cosas cuando se tengan que tomar decisiones al respecto,
decisiones que llegarán hacer muy radicales con miras de asegurar la
supervivencia de la especia humana sobre la faz de la tierra.

¿Qué significan catástrofes de la magnitud como la ocurrida en la ciudad de
Nueva Orleans, tras ser destruida por el paso del devastador y catastrófico
huracán Catrina? ¿Qué podemos decir del devastador y terrorífico tsunami tras
un potente terremoto en indonesia el año 2004, la guerra en Irak, los
atentados terroristas que estrellaron los aviones contra las torres gemelas en
Nueva York?

¿Qué   podemos    decir   de   los   catastróficos   y   terroríficos   tornados,   los
devastadores y voraces incendios, que se prolongan por semanas e incluso
hasta meses y que el esfuerzo humano es incapaz de apagar, las inusuales
tormentas de nieve nunca antes vistas en los EE.UU. tan solo en este último
tiempo, las torrenciales e históricas lluvias fuera de épocas, las colosales y
devastadoras inundaciones, así como, los grandes y misteriosos deslizamientos
de tierra como el sucedido recientemente en Italia? ¿Y qué podemos decir de
los últimos acontecimientos sucedidos en el mundo y en el corto espacio de tan
solo una semana e inexplicables para muchos?

¿Qué significan los poderosos y destructivos terremotos, que tan solo en esta
primera década de este tercer milenio se han producido en diferentes partes
del mundo, dejando cientos de miles de muertos como en Haití y el más
reciente en Chile, calificado de cataclismico por parte de las autoridades y uno
de los más potentes y poderosos terremotos que han azotado al mundo,
seguido por un colosal tsunami dejando cientos de muertos y daños
catastróficos en la infraestructura del país, llevando a sus habitantes al temor,
a la angustia, al vandalismo y al desorden público?
6


¿Cómo poder explicar la desaparición y extinción de diferentes especies de
animales y muchas otras que ya están en peligro de desaparecer? ¿Cómo
explicar fenómenos en que cientos de ballenas varen en diferentes playas del
mundo muriendo en masa ante la mirada e impotencia de los hombres por
tratar de evitar la tragedia? como si los mismos animales presintieran
misteriosamente y decidieran suicidarse a ser capaz de enfrentar lo que
catastróficamente viene sobre la tierra y su ecosistema.

Preguntas como estas, son difíciles de responder para la mayoría de los
científicos y de las personas en general, preguntas en base a acontecimientos
catastróficos del diario vivir, que hacen dudar sobre cuál será el destino de la
tierra y cuál será el verdadero desenlace de todo esto. Ante la gravedad de lo
que está sucediendo en nuestros días, se hace urgente para muchos, la pronta
respuesta a estos acontecimientos y fenómenos de la naturaleza.

Para muchos, en el afán de dar una respuesta que pueda calmar los espíritus y
los temores de los hombres y mujeres de este tiempo en cuanto a estos
acontecimientos, son explicados por el momento, como hechos netamente
normales o ciclos de la naturaleza que se abren o bien se cierran.

Pero   todo   esto,   ¿Es   simple   coincidencia?   ¿Las   catástrofes   naturales,
simplemente se producen porque se completa un ciclo más en la naturaleza o
porque comenzó la temporada de huracanes, tornados, nieve, calor, lluvias o
inundaciones? ¿Nada de lo que está ocurriendo en estos momentos sobre la
tierra es de temer y de alarmar o que pueda generar real preocupación y que
amenace nuestras vidas?

Todos estos acontecimientos que están ocurriendo sobre la tierra, ¿Se
relacionan con las “visiones” de Nostredamus? las respuestas a estas
interrogantes de fenómenos que se producen en la naturaleza y en todo orden
de cosas, ¿Se pueden encontrar en los escritos y visiones de “profetas” que
nunca jamás estuvieron siquiera en contacto con el Dios del cielo? ¿El recurrir
a estos profetas que están fuera del canon bíblico, es realmente de fiar a la
hora de querer tener una correcta perspectiva en materia de escatología?
7


Por otro lado, ¿Cuál es nuestra comprensión e interpretación de estos
acontecimientos como pueblo de Dios? ¿Entendemos estos eventos que se
producen en la actualidad de la misma forma como el mundo y los científicos o
teólogos modernos los interpretan? ¿Qué significan para nosotros estos
acontecimientos devastadores que ya están ocurriendo a través de todo el
globo? ¿Significan para nosotros, lo mismo que para el resto de los demás…,
simplemente nada, mera casualidad, un hecho aislado o fortuito, que
solamente debe de ser mirado con la perspectiva correcta y sobre un
determinado equilibrio?

A la hora de interpretar estos eventos de nuestros días, en lo personal y como
pueblo de Dios, ¿Cuál es nuestra primera fuente que nos brinde una correcta
perspectiva sobre todo esto? ¿Qué significado tienen para nosotros Las
Sagradas Escrituras, y qué peso tiene el espíritu de profecía a la hora de
enfrentar, dar, o bien, encontrar respuestas a lo que ya está en curso sobre la
tierra?

A través de este estudio, analizaremos diversas situaciones y pasajes de la
historia bíblica y contemporánea, donde los hombres y las sociedades de
épocas pasadas no comprendieron y no supieron dar respuestas e interpretar
los tiempos y las señales que se producían en su entorno, como advertencias o
bien, como indicadores de que algo andaba mal, muy mal y que era inminente
la llegada o irrupción sorpresiva en el cumplimiento sorprendente de un gran
acontecimiento profético sobre ellos.

También veremos cómo se asemejan en mucho las condiciones que se están
desarrollando en la actual sociedad y del propio pueblo de Dios de nuestro
tiempo, y quizás sin darse cuenta, con las de aquellos comportamientos y
actitudes que tuvieron los hombres y mujeres del pasado, al no discernir, no
reconocer y no tener una comprensión real de los eventos que eran señales
para sus días y que finalmente los llevó a su perdición eterna, al no
reconocer…,… el tiempo de su visitación.
8


     LAS SEÑALES Y LOS TIEMPOS EN LOS DÍAS ANTEDILUVIANOS



                La predicación de Noé y el diluvio venidero

La sociedad antediluviana fue testigo en sus días, de una de las predicaciones
más impopulares escuchadas para su tiempo, que el mundo de entonces, sería
destruido por un gran cataclismo.      Este mensaje fue entregado a Noé y
provenía del más alto cielo, Dios mismo se encargó de revelar al Patriarca los
acontecimientos que destruirían finalmente los altos índices de maldad
extrema y a toda la tierra de aquél entonces.

Como es de suponer, nunca antes había llovido sobre el planeta y ni siquiera la
gente de esa época conocía lo que era una nube o lo que éstas eran capaces a
hacer sobre la tierra.   Las condiciones de todo el ecosistema, climatológicas,
geológicas, zoológicas, geográficas y sociales del planeta, eran muy lejos y
distintas a las que encontramos y conocemos hoy en la tierra post diluviana.

Al escuchar semejante predicación, la gente de entonces, hombres y mujeres,
se sorprendieron y como es de esperar, no creyeron al mensaje que se
proclamaba y como suele suceder siempre y a través de todos los tiempos,
trataron al mensaje de la misma forma que al mensajero, de loco, desquiciado,
enfermo, fanático, engañador, desequilibrado, sensacionalista y que solamente
asusta a la gente.

Sin embargó, la Biblia revela que Noé creyó a Dios y comenzó la pronta
construcción del arca bajo las instrucciones y planos divinos para ello.   Este
mismo hecho de construir el arca y cuya tarea demoró prácticamente lo que
duró aquel tiempo de gracia, ciento veinte años, destinados a anunciar lo que
vendría sobre la tierra, era ya una señal y advertencia en sí misma para toda
aquella gente o el mundo de entonces, cada martillazo, cada clavo, cada
madera cortada y ensamblada, cada árbol taladrado, cepillado y pulido, eran
las simples pero solemnes señales para sus días, acompañadas de la voz del
predicador portador del solemne mensaje del tiempo del fin para aquella
temprana era de la tierra.
9


Cuando empezó a construir aquel inmenso barco en tierra seca, multitudes
vinieron de todos los rumbos a ver aquella extraña escena, y a oír las palabras
serias y fervientes de aquel singular predicador. Cada martillazo dado en la
construcción del arca era un testimonio para la gente. (PP. Cap. 7 El diluvio.
Pág. 82)



  Los hombres no comprenden e interpretan mal los acontecimientos
                   venideros sobre la tierra de entonces

Así, en la medida que el tiempo avanzaba hacia el cumplimiento de su fatídica
hora final, la gente comprendía cada vez menos lo que estaba aconteciendo
sobre la tierra de entonces, no comprendían y no lograban dimensionar el
cuadro en su totalidad, ni mucho menos, comprendían de qué se trataba la
construcción de aquel extraño barco, así como la advertencia y predicación de
la destrucción de la tierra por medio de un diluvio, claro, si nunca antes había
llovido sobre la tierra y las leyes de la naturaleza permanecían estables como
siempre, amanecía, salía el sol, se realizaban las tareas y trabajos de cada día,
no habían nubes en el cielo y todo era tranquilidad y llamaba a la prosperidad.

El razonamiento que la gente realizaba sobre la predicación de Noé, en ningún
momento concluía en que ese mensaje podría llegar a tener razón, pero al
contrario de eso, las interpretaciones que la gente y los sabios de la época
hacían de la naturaleza, apuntaban a tranquilizar los temores despertados, no
lograban comprender así, lo que realmente vendría sobre la tierra.

El mundo antediluviano razonaba que las leyes de la naturaleza habían
sido estables durante muchos siglos.          Las estaciones se habían sucedido
unas a otras en orden. Hasta entonces nunca había llovido; la tierra había sido
regada por una niebla o el rocío. Los ríos nunca habían salido de sus cauces,
sino que habían llevado sus aguas libremente hacia el mar. Leyes fijas habían
mantenido   las   aguas   dentro   de   sus   límites   naturales.   Pero   estos
razonadores no reconocían la mano del que había detenido las aguas
diciendo: "Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante." (Job 38:11)
10


A medida que transcurría el tiempo sin ningún cambio visible en la
naturaleza, los hombres cuyo corazón a veces había temblado de
temor comenzaron a tranquilizarse.           Razonaron, como muchos lo
hacen hoy, que la naturaleza está por encima del Dios de la naturaleza,
y que sus leyes están tan firmemente establecidas que el mismo Dios
no podría cambiarlas.        Alegando que si el mensaje de Noé fuese
correcto, la naturaleza tendría que cambiar su curso, hicieron que ese
mensaje apareciera ante el mundo como un error, como un gran
engaño. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 84)

Los burladores llamaban la atención a las cosas de la naturaleza, -a la
sucesión invariable de las estaciones, al cielo azul que nunca había
derramado lluvia, a los verdes campos refrescados por el suave rocío
de la noche,- y exclamaban: "¿No habla acaso en parábolas?" Con
desprecio declaraban que el predicador de la justicia era fanático rematado; y
siguieron corriendo tras los placeres y andando en sus malos caminos con más
empeño que nunca antes. Pero su incredulidad no impidió la realización
del acontecimiento predicho. Dios soportó mucho tiempo su maldad,
dándoles amplia oportunidad para arrepentirse, pero a su debido tiempo sus
juicios cayeron sobre los que habían rechazado su misericordia. (CS. Cap. 19
Una profecía significativa. Pág. 386)

Por otro lado, esta misma falta de comprensión de lo que estaba aconteciendo
con la predicación y la naturaleza del mensaje que Noé comenzaba a anunciar,
los indujo a cometer el fatídico error de rechazar así, la única oportunidad de
salvación que se les había enviado, pensaron que todo lo que estaba
establecido en la naturaleza, persistiría de la misma forma por siempre y sin
ninguna variación alguna.

Creyeron que todo fenómeno y acontecimiento en la naturaleza podría ser
explicado en términos de lo natural y en base a las leyes existentes que Dios
había establecido en el comienzo de la creación, de esta manera, una
advertencia como la que hacía Noé, contradecía todo lo establecido por Dios y
que en conclusión, ese mensaje tenía que estar completamente equivocado.
11


Demostraron su desdén por la amonestación de Dios haciendo
exactamente las mismas cosas que habían hecho antes de recibir la
advertencia.       Continuaron sus fiestas y glotonerías; siguieron comiendo y
bebiendo, plantando y edificando, haciendo planes con referencia a beneficios
que esperaban obtener en el futuro; y se hundieron más profundamente en la
impiedad y el obstinado menosprecio de los requerimientos de Dios, para
mostrar que no temían al Ser infinito.       Afirmaban que si fuese cierto lo que
Noé había dicho, los hombres de fama, los sabios, los prudentes y los grandes
lo habrían comprendido. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 84)


                     El último día de gracia y misericordia

Al avanzar los años hacia el fin del tiempo de gracia para ese tiempo de la
tierra y del cumplimiento de los ciento veinte años, al acercarse los momentos
ya finales de sus vidas, en el último día de gracia y misericordia, en las últimas
horas de su existencia, cuando ya todo estaba por concluir definitivamente
para ellos en la inmensidad de la eternidad, ni siquiera allí llegaron a
comprender lo que realmente estaba aconteciendo, a pesar de tener todas las
evidencias, todos los signos precursores, señales alarmantes, las cuales eran
demasiado concluyentes, innegables y muy claras.

De repente reinó el silencio entre aquella multitud escarnecedora.
Animales de toda especie, desde los más feroces hasta los más
mansos, se veían venir de las montañas y los bosques, y dirigirse
tranquilamente hacia el arca.

Se oyó un ruido como de un fuerte viento, y he aquí los pájaros que
venían de todas direcciones en tal cantidad que obscurecieron los
cielos, y entraban en el arca en perfecto orden.                    Los animales
obedecían     la    palabra   de   Dios,     mientras   que   los    hombres   la
desobedecían. Dirigidos por santos ángeles, "de dos en dos entraron a
Noé en el arca," y los animales limpios de "siete en siete." (Gén. 7:9,
2.)
12


Las maravillosas e impresionantes escenas presenciadas por todos, como la
misteriosa llegada y marcha pacífica y ordenada de los animales más salvajes
en compañía de los que eran mansos en su entrada al arca, aun así, la gente
seguía sin poder comprender lo que realmente se encontraba sucediendo hasta
ese momento y a tan solo días para que se desatara el gran cataclismo
universal, que terminaría finalmente de manera catastrófica con sus vidas y
cambiaría para siempre el paisaje y geografía de la tierra de aquél entonces.

Para lograr comprender lo que estaba aconteciendo, frente a este fenómeno
innegable a la vista de todos, fenómeno y conducta nunca antes vista en los
animales de entonces, buscaron a los sabios de la época, hombres de gran
conocimiento y saber, pero la interpretación que hicieron estos de lo que
sucedía, era muy distinta y alejada de lo que realmente estaba aconteciendo y
al verdadero trasfondo que implicaba todo ello.

El mundo miraba maravillado, algunos hasta con temor.               Llamaron a
los filósofos para que explicasen aquel singular suceso, pero fue en
vano. Era un misterio que no podían comprender. Pero los corazones de
los hombres se habían endurecido tanto, al rechazar obstinadamente la luz,
que aun esta escena les produjo sólo una impresión pasajera. La raza
condenada contemplaba el sol en toda su gloria y la tierra revestida casi de la
belleza del Edén, y ahuyentó sus crecientes temores mediante ruidosas
diversiones; y mediante actos de violencia pareció atraer sobre sí la ya
despierta ira de Dios. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 85)

Así, los grandes hombres, sabios y de gran conocimiento, no pudieron dar una
respuesta satisfactoria en relación a lo que se encontraba sucediendo y del por
qué los animales se comportaban de esa manera, en cambio, cubrieron el
hecho con otro tipo de escenas de belleza que invitaban a la tranquilidad.

Muchos creyeron más en la opinión y conocimiento de los grandes hombres de
aquél tiempo y despreciaron así, el autentico mensaje que les revelaba la
verdad de lo que realmente estaba aconteciendo y de lo que vendría sobre la
tierra, que llegada la hora final, ni aun allí comprendieron de qué se trataba.
13


Las respuestas y explicaciones que se dieron del inquietante fenómeno,
terminaron por convencer a la gente, y creyeron ciegamente que finalmente
todo estaba bien y que nada catastrófico pasaría, es más, estos sabios y
doctos hombres, hicieron a todos un llamado a la calma, la tranquilidad y a no
temer, y de paso, llamados       como estos siempre suele hacerse en casos
semejantes, y que por el contrario, todos se divirtieran y lo pasaran bien.

Pero llegado el momento de entrar en el arca y cerrar la puerta de forma
definitiva, que para muchos y la mayoría, marcaría y significaría el comienzo
de su perdición eterna, tampoco aceptaron el último llamado de misericordia,
pues no comprendían lo que estaba aconteciendo, confundidas y calmadas sus
mentes y sus temores por las interpretaciones bien fundadas que hicieron los
grandes hombres de aquel tiempo sobre los acontecimientos que estaban
sucediendo y que podrían llegar a ocurrir.

Su tiempo de gracia estaba a punto de concluir. Noé había seguido fielmente
las instrucciones que había recibido de Dios. El arca se terminó en todos sus
aspectos como Dios lo había mandado, y fue provista de alimentos para los
hombres y las bestias. Y entonces el siervo de Dios dirigió su última y
solemne súplica a la gente.          Con anhelo indecible, les rogó que
buscasen refugio mientras era posible encontrarlo.                Nuevamente
rechazaron sus palabras, y alzaron sus voces en son de burla y de
mofa. . (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 85)

Ni siquiera el hecho de que la puerta fue cerrada por ángeles de Dios, la
marcha en orden y pasiva de los animales y el llamado a estos para que
entraran en el arca, causaron un despertar en sus mentes, simplemente no
comprendían lo que ocurría, a pesar de tener extrañas y sorprendentes
evidencias que les hablaban a su alrededor. Las interpretaciones, las
respuestas y explicaciones que se hacían del fenómeno, estaban por cierto,
muy alejadas de lo que significaban en la realidad y hacia donde realmente
apuntaba todo esto que estaban contemplando y que en ningún momento se
les ocurrió llegar a pensar que Noé pudiera tener razón.
14


     El fin del tiempo de gracia, una semana de silencio antes de la
                                  catástrofe

Terminado el tiempo de gracia, cumplidos así los ciento veinte años de
predicación, misericordia y salvación, ya una vez dentro y cerrada la puerta del
arca, la catástrofe anunciada por Noé, no se desató de forma inmediata sobre
la tierra, la Biblia señala: Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en
el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo
animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales
que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de
los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre
la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la
tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a
todo ser viviente que hice. (Gén. 7: 1-4)

Transcurrieron aun siete días más, una semana, pero no de misericordia, sino
más bien, para poner a prueba a todos a quienes sí habían creído en el
mensaje de advertencia enviado por el cielo, por otro lado, esta aparente
“tardanza”, despertó y ocasionó un breve tiempo de triunfo, alegría y festejos
degradantes entre todos aquellos que se burlaron y no creyeron y, logró así,
“confirmar” por un lado, que lo que decían los grandes hombres era cierto…
que nada pasaría y por otro lado, lo que decía Noé estaba muy equivocado.

Durante siete días después que Noé y su familia hubieron entrado en el arca,
no aparecieron señales de la inminente tempestad.       Durante ese tiempo se
probó su fe.   Fue un momento de triunfo para el mundo exterior.             La
aparente tardanza confirmaba la creencia de que el mensaje de Noé
era un error y que el diluvio no ocurriría.         A pesar de las solemnes
escenas que habían presenciado, al ver cómo las bestias y las aves
entraban en el arca, y el ángel de Dios cerraba la puerta, continuaron
las burlas y orgías, y hasta se mofaron los hombres de las manifiestas
señales del poder de Dios. Se reunieron en multitudes alrededor del arca
para ridiculizar a sus ocupantes con una audacia violenta que no se habían
atrevido a manifestar antes. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 86, 87)
15


La dureza prolongada del corazón, su ceguera e incomprensión total de los
eventos que acontecían fue tal, que en vez de reflexionar, pensar o siquiera
atreverse a cuestionar las opiniones de los hombres sabios de entonces por lo
que estaba sucediendo, comenzaron a desatar todo un festín y actividades
lisonjeras, degradantes, faranduleras y burlescas hacia todos los que estaban
al interior del arca una vez que la puerta fue cerrada definitivamente.


  Consecuencias de no haber comprendido los eventos que vendrían

Fatal fue la suerte que corrieron todos aquellos que se dejaron influenciar y
convencer por los grandes hombres, estudiosos y muy capacitados de aquella
época, sabios, doctos, científicos, filósofos, creyendo ciegamente y sin
atreverse a discutir lo que ellos afirmaban, claro ¿Quién podría poner en duda
sus capacidades y conocimientos? ¿Quién hubiera osado siquiera a discutir o
decir: no estoy de acuerdo con esa interpretación de los eventos que ocurren?
Que finalmente, todos quienes depositaron en ellos su confianza y seguridad
personal sentenciaron trágicamente sus vidas para la eternidad.

Una vez desatada la gran catástrofe y cataclismo universal, nunca antes vista
por mortal alguno y en tal magnitud devastadora y terrorífica, que incluso, el
mismo Satanás y sus ángeles llegaron a temer por su existencia sobre la tierra
e medio de la furia de los elementos en completo desorden y obra destructora,
que recién allí, los hombres y mujeres lograron dimensionar de lo que se
trataba, recién allí, comprendieron los tiempos en que vivían, recién allí,
lograron dar el peso a las serias advertencias que se les hicieron por largos
ciento veinte años.

¿Dónde quedó al fin la sabiduría de los grandes hombres de aquella época?
¿Dónde quedó todo ese conocimiento y capacidad de razonar, interpretar,
explicar y comprender los fenómenos de su época? ¿Dónde quedo todo ese
saber, de hombres que estaban a la altura de un doctorado para estar al frente
en los momentos que se le necesitaba? ¿Acaso, no deberían de haber
comprendido mejor que nadie lo que podría venir sobre la tierra?
16


Después de todo, eran ellos los sabios o estudiosos que, supuestamente lo
conocían todo, conocían todo lo que podría suceder con la naturaleza y su
comportamiento, negando rotundamente así, y en base a sus conocimientos,
que un diluvio se podría producir. ¿Suena esto semejante a lo que sucede en
nuestros días con los hombres de ciencia en la interpretación de los eventos
que se están produciendo en la tierra y de forma señalada en la naturaleza?

Claramente podemos ver, que los antediluvianos no comprendieron el tiempo
en que ellos vivían, no comprendieron que existía un determinado plazo y
tiempo de gracia y ni mucho menos, comprendieron ni reconocieron las
señales que les anunciaban el fin de sus días sobre el planeta.




               Jesús explica lo que sucedió en aquella época

De ese tiempo antediluviano, así como de las actitudes de las personas hacia el
mensaje de Noé, de sus serias advertencias, de las señales que contemplaron
y todo lo que ocurrió, hasta que finalmente se desató la gran catástrofe
universal sobre la tierra de entonces, y que terminó, de manera trágica con la
vida de todos aquellos que no entendieron lo que ocurría, Jesús se refiere
diciendo que esa gente, toda ella, no comprendieron de qué se trataba lo que
vendría sobre la tierra.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque
como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y
dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no
entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será
también la venida del Hijo del Hombre. (Mat. 24: 37-39)

Claramente el Señor revela que toda esa gente de aquél tiempo no entendió.
(v. 39) es evidente que no comprendieron nada de lo que ocurriría, tampoco
entendieron las señales de sus días y atribuían a cualquier causa los
fenómenos que se vieron durante todo ese tiempo y esto, en consecuencia, los
llevó también a despreciar finalmente a Noé y el mensaje que predicaba.
17


Ellos hicieron una mala interpretación y aplicación de los acontecimientos que
vendrían sobre la tierra, en consulta con los grandes sabios de entonces,
trataron de apaciguar sus miedos por medio de respuestas y argumentos que
en ningún momento explicaban el trasfondo del asunto, respuesta que muchos
en el fondo querían y deseaban escuchar.

Pero lamentablemente, se dieron cuenta y entendieron solamente cuando
comenzó la naturaleza a manifestarse y comportarse de manera muy extraña y
desconocida para ellos, y no entendieron hasta que vino el diluvio, (v. 39)
sin embargo y fatídicamente, recién allí llegaron a entender, pero en el mismo
momento en que se desató el gran cataclismo universal, y ya para entonces,
era demasiado tarde, pues Jesús señala que al llegar la gran catástrofe del
diluvio, se los llevó a todos. (v. 39)

Semejante estado de cosas como lo acontecido previo al diluvio y durante toda
aquella   época,   ¿Ya   ha   sucedido   en   la   historia   bíblica   pasada?   los
comportamientos y actitudes semejantes de las personas de aquel tiempo
antediluviano, ¿Tuvieron su réplica en tiempos posteriores de la historia del
hombre? o ¿Fue el único tiempo de la historia de los hombres que la gente no
supo comprender e interpretar correctamente lo que acontecía sobre la tierra
previo a un fin de todas las cosas? ¿Existen evidencias adicionales en los
registros sagrados de una falta de comprensión de los mensajes y profecías,
como actitud precursora, antes que se cumplieran importantes eventos?

Y por otro lado, ¿Fue el ejemplo de los hombres y mujeres de aquél tiempo
temprano de la edad de la tierra una solemne amonestación y lección ya
aprendida para las generaciones futuras y de este tiempo?
18


     LAS SEÑALES Y LOS TIEMPOS EN LA PRIMERA VENIDA DE CRISTO


        Israel desconoce las señales y el cumplimiento del tiempo

No    solo   fue   en   los   tiempos   anteriores   al   diluvio   que   se   vivió   un
desconocimiento por parte de la gente en cuanto a los tiempos proféticos en
que vivían en relación a lo que vendría sobre la tierra de aquél tiempo, a pesar
de tener una revelación como la que se le entregó a Noé, sino que
increíblemente, siglos más tarde la historia se vuelve a repetir, esta vez, con el
pueblo de Israel en torno al tiempo del cumplimiento del primer advenimiento
de Cristo.

La historia del pueblo de Dios, está llena de pasajes y experiencias en que
despreciaron la revelación profética que Dios les enviaba a través de sus
siervos los profetas, continuas apostasías y el cautiverio por parte de las
demás naciones, fueron los extremos en los que se encontraban en la mayor
parte del tiempo y además de esto, no tuvieron un conocimiento claro de los
tiempos en que vivían, en el contexto de la proximidad del primer
advenimiento de Cristo y de su real misión en la tierra.

El tema central del Antiguo Testamento y de la mayoría de sus profecías
trataba sobre la llegada del Mesías, de la primera venida de Cristo a la tierra y
el desarrollo de su ministerio entre su pueblo, de esta manera, la principal
profecía que preparaba al pueblo para recibir al Mesías y tener un
conocimiento de la naturaleza de su misión, era la registrada en el capítulo
cincuenta y tres del libro del profeta Isaías.

Dios había entrego suficiente información a su pueblo para estar preparados
para recibirlo, los servicios del santuario revelaban en todos ellos al cordero de
Dios y su real misión entre su pueblo, las profecías señalaban el tiempo, lugar
y las señales de su aparición, incluso, la naturaleza, así como la secuencia de
los símbolos proféticos registrados en el libro de Daniel revelaban la época, el
tipo y características de la sociedad y el poder reinante para cuando llegara el
cumplimiento de la promesa realizada siglos atrás en el mismo Edén.
19


Sin embargo, y con todo esto, teniendo el privilegio de contar con los escritos
sagrados originales en su propio idioma en la cual fue dada la profecía, los
grandes líderes religiosos de la época no supieron interpretarla y por sobre
todo, comprender los eventos proféticos que deberían de cumplirse en su
época, las cuales eran las señales de los tiempos que indicaban que la primera
venida de Cristo se acercaba.

El pueblo a quien Dios había llamado para ser columna y base de la verdad,
había llegado a ser representante de Satanás. Hacía la obra que éste deseaba
que hiciese, y seguía una conducta que representaba falsamente el carácter de
Dios y le hacía considerar por el mundo como un tirano. Los mismos
sacerdotes que servían en el templo habían perdido de vista el significado del
servicio que cumplían. Habían dejado de mirar más allá del símbolo, a lo que
significaba. Al presentar las ofrendas de los sacrificios, eran como actores de
una pieza de teatro. Los ritos que Dios mismo había ordenado eran trocados en
medios de cegar la mente y endurecer el corazón. Dios no podía hacer ya más
nada para el hombre por medio de ellos. Todo el sistema debía ser desechado.
(DTG. Cap. 3 El cumplimiento del tiempo. Pág. 27)

De esta manera, cuando este evento se cumple en el tiempo preciso indicado
por la profecía bíblica, se sorprendieron grandemente y los encontró además,
desprevenidos y sin preparación alguna (Mat. 2:1-6), de manera que, para
cuando se cumple la promesa, no había nadie del pueblo ni siquiera las
máximas autoridades religiosas de la época para dar la bienvenida al Mesías,
es más, A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. (Juan 1:11)

DURANTE más de mil años, los judíos habían esperado la venida del Salvador.
En este acontecimiento habían cifrado sus más gloriosas esperanzas. En cantos
y profecías, en los ritos del templo y en las oraciones familiares, habían
engastado su nombre. Y sin embargo, cuando vino, no le conocieron. El
Amado del cielo fue para ellos como "raíz de tierra seca," sin "parecer
en él ni hermosura;" y no vieron en él belleza que lo hiciera deseable a
sus ojos. "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron." (DTG. Cap. 2 El
Pueblo Elegido. Pág. 19)
20


Cuando se produjo el primer advenimiento de Cristo, los sacerdotes y
los fariseos de la ciudad santa, a quienes fueran confiados los oráculos
de Dios, habrían podido discernir las señales de los tiempos y
proclamar la venida del Mesías prometido sin embargo, no lo hicieron.
La profecía de Miqueas señalaba el lugar de su nacimiento. (Miqueas 5:2.)
Daniel especificaba el tiempo de su advenimiento. (Daniel 9:25.) Dios había
encomendado las profecías a los caudillos de Israel; y estos no tenían
excusa por no saber que el Mesías estaba a punto de llegar y además,
eran responsables por haber ocultado la verdad al pueblo.

Su ignorancia era el resultado de su culpable descuido. Los judíos estaban
levantando monumentos a los profetas de Dios que habían sido muertos,
mientras que con la deferencia con que trataban a los grandes de la tierra
estaban rindiendo homenaje a los siervos de Satanás. Absortos en sus luchas
ambiciosas por los honores mundanos y el poder, perdieron de vista los
honores divinos que el Rey de los cielos les había ofrecido.

Los ancianos de Israel deberían haber estudiado con profundo y
reverente interés el lugar, el tiempo, las circunstancias del mayor
acontecimiento de la historia del mundo: la venida del Hijo de Dios
para realizar la redención del hombre. Todo el pueblo debería haber
estado velando y esperando para hallarse entre los primeros en
saludar al Redentor del mundo.

En vez de todo esto, vemos, en Belén, a dos caminantes cansados que
vienen de los collados de Nazaret, y que recorren toda la longitud de la
angosta calle del pueblo hasta el extremo este de la ciudad, buscando
en vano lugar de descanso y abrigo para la noche. Ninguna puerta se
abre para recibirlos. En un miserable cobertizo para el ganado,
encuentran al fin un refugio, y allí fue donde nació el Salvador del
mundo. (CS. Cap. 18 Heraldos de una Nueva Era. Pág. 358, 359)
21


Sin embargo, sorprende saber que el descubrimiento que un gran evento
profético de extraordinarias dimensiones históricas estaba próximo a cumplirse
en ese tiempo, no fue hecho por los teólogos, eruditos o los grandes líderes
religiosos de la nación, sino más bien, fue realizado por personas muy ajenas a
quienes fueron hechas las promesas de la venida del Mesías.

Los magos que vinieron del Oriente a la tierra santa, no eran magos en el
sentido como lo conocernos hoy, sino más bien, estos eran sabios, gente muy
culta, gente preparada en ciencia y filosofía, incluso, estudiosa de los Oráculos
sagrados que hablaban de la llegada y aparición de un Rey divino, sin
embargo, estos sabios no pertenecían al linaje de Abraham ni mucho menos
eran sacerdotes levitas, eran gentiles y paganos para los judíos.

A ellos se les reveló la profecía del primer advenimiento de Cristo, fueron estos
sabios los que mejor comprendieron el tiempo profético en que vivían al
estudiar las profecías y estar atentos a las señales de los tiempos, Lo veré,
mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se
levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos
los hijos de Set. (Núm. 24: 17) Así, bajo la dirección de la estrella de Belén,
los sabios de Oriente estuvieron atentos a las señales de su época que
indicaban la llegada del Mesías.

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del
oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos,
que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a
adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. (Mat.
2: 1-3)

El asombro fue tal para ellos, que al descubrir que ni siquiera en Jerusalén
sabían del gran acontecimiento que había ocurrido y que las profecías se
habían cumplido en su tiempo y evento indicado, que al contrario de provocar
una gran alegría entre el pueblo con el anuncio profético del nacimiento del
Mesías, lo que generó en Israel y en las autoridades políticas y religiosas,
desde el mismo rey Herodes y sacerdotes, fue tan solo de turbación.
22


La afirmación que las profecías relacionadas con la llegada del Mesías se
habían cumplido en su tiempo, generó gran revuelo y movimiento de gente,
reuniones convocadas entre el poder político y el religioso (Mat. 2: 4-6), así
como reuniones secretas y conspiraciones. (v. 7-12)

El relato de los acontecimientos ocurridos en Belén y Jerusalén y en toda la
tierra de Judea, revelan el gran desconocimiento que existía al interior del
pueblo de Dios en aquella época sobre la llegada del Mesías, en el pueblo de
Dios, no había una clara comprensión de los tiempos proféticos que vivían
como nación y humanidad, pero la percepción y visión de los tiempos
proféticos fue claramente comprendida y anunciada por los magos y sabios del
Oriente, extranjeros superaron en comprensión al pueblo escogido.

Es más, fueron las personas despreciadas por los líderes religiosos de aquella
época, como estos sabios de Oriente, los que tuvieron la comprensión de los
tiempos en que vivían y de las señales para su época Porque su estrella
hemos visto en el oriente (v. 2) y el privilegio de anunciar la llegada del
Mesías como parte del cumplimiento profético: ¿Dónde está el rey de los
judíos, que ha nacido? (v. 2)

Así también, estos acontecimientos proféticos fueron revelados a los humildes
pastores en las colinas de Belén, fueron ellos los que contemplaron con sus
propios ojos las extraordinarias y portentosas señales en los cielos, como un
gran coro de ángeles que alababan al Dios del cielo y les revelaban los
acontecimientos ocurridos.

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la
noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la
gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel
les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para
todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que
es CRISTO el Señor.
23


Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un
pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes
celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la
tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Sucedió que cuando los
ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros:
Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor
nos ha manifestado. (Luc. 2: 8-15)

Ser pastor de rebaños en ese tiempo, no tenía el concepto que tiene en
nuestros días como cuidadores de ovejas, no, estos eran hombres muy
sencillos y humildes pero que eran muy despreciados en la sociedad de aquel
tiempo y sin embargo, el anuncio que había nacido el Mesías y que las
profecías se habían cumplido, fue revelado a ellos de forma directa a manera
de una revelación apocalíptica, apoteósica y muy maravillosa, ¡Qué privilegio!

Dios no podía dejar pasar por alto que el hecho del nacimiento del Mesías
quedara en la ignorancia, un acontecimiento tal, debía de ser anunciado de
algún modo u otro y despertar así, las conciencias de todos en la tierra de
Judea, para ese entonces, las “piedras,” en la forma de los magos de Oriente y
los humildes pastores de Belén, en ausencia de aquellos que deberían de haber
ocupado ese lugar y alzar la voz del cumplimiento de ese magno evento
profético, anunciaron en su lugar, la llegada del Mesías y el cumplimiento de
las profecías.

Esa gente, comprendió mejor que nadie e incluso mucho mejor que los
grandes eruditos y teólogos de aquella época, las profecías relacionadas con el
tiempo, lugar y las señales que indicaban la llegada del Mesías, sin embargo, el
gran error cometido por los altos líderes religiosos de ese tiempo consistió en
una mala interpretación y aplicación de las profecías que hablaban sobre el
segundo advenimiento de Cristo, porción de las Escrituras que no era la verdad
presente para ellos y aplicaron equivocadamente este acontecimiento a la
primera venida de Cristo.
24


Esto estuvo motivado por el orgullo y su deseo de la liberación del poder
opresor de los romanos, así, mezclaron e invirtieron los acontecimientos de
modo que ellos esperaban al Mesías en gloria y majestad, pero este sería un
evento que sucedería solamente con el regreso de Cristo al fin de los tiempos,
en el otro extremo de la línea cronológica de la profecía.

El odio a los romanos y el orgullo nacional y espiritual inducían a los judíos a
seguir adhiriéndose rigurosamente a sus formas de culto. Los sacerdotes
trataban    de   mantener      una    reputación    de       santidad   atendiendo
escrupulosamente a las ceremonias religiosas. El pueblo, en sus tinieblas y
opresión, y los gobernantes sedientos de poder anhelaban la venida de Aquel
que vencería a sus enemigos y devolvería el reino a Israel. Habían estudiado
las profecías, pero sin percepción espiritual. Así habían pasado por alto
aquellos pasajes que señalaban la humillación de Cristo en su primer
advenimiento y aplicaban mal los que hablaban de la gloria de su segunda
venida. El orgullo obscurecía su visión. Interpretaban las profecías de acuerdo
con sus deseos egoístas. (DTG. Cap. 2 El Pueblo Elegido. Pág. 22)

Esta mala comprensión, entendimiento e interpretación de las profecías y de
los eventos que eran para cumplirse en sus días, tuvo la terrible consecuencia
que para cuando llegó el Mesías, no lo reconocieron, no lo aceptaron y ni
mucho menos, comprendieron la naturaleza de su misión y ministerio público.

Para cuando se cumple la hora profética, no había nadie esperando la llegada
del Salvador, en todas partes de la tierra de Judea reinaba una criminal y
brutal indiferencia, la ignorancia y el desconocimiento de lo que estaba por
ocurrir en la tierra en esos momentos históricos era sorprendente y total, más
aun, quienes tenían los oráculos sagrados que revelaban los tiempos y que a
su vez, tenían la gran responsabilidad de dirigir los destinos eternos del pueblo
de Dios también lo ignoraban y desconocían.
25


Los ángeles se habían maravillado del glorioso plan de redención. Con atención
miraban cómo el pueblo de Dios iba a recibir a su Hijo, revestido con el manto
de la humanidad. Vinieron los ángeles a la tierra del pueblo elegido. Las otras
naciones creían en fábulas y adoraban falsos dioses. Pero los ángeles
fueron a la tierra donde la gloria de Dios se había revelado y había
resplandecido la luz de la profecía. Vinieron sin ser vistos a Jerusalén,
se acercaron a los que debían exponer los Sagrados Oráculos, a los
ministros de la casa de Dios.

Ya había sido anunciada al sacerdote Zacarías la proximidad de la
venida de Cristo, mientras servía ante el altar. Ya había nacido el
precursor, y su misión estaba corroborada por milagros y profecías.
Habían cundido las nuevas de su nacimiento y del maravilloso significado de su
misión. Y sin embargo, Jerusalén no se preparaba para dar la
bienvenida a su Redentor.

Los mensajeros celestiales contemplaban con asombro la indiferencia
de aquel pueblo a quien Dios llamara a comunicar al mundo la luz de la
verdad sagrada. La nación judía había sido conservada como testigo de que
Cristo había de nacer de la simiente de Abrahán y del linaje de David; y sin
embargo, no sabía que su venida se acercaba.

En el templo, el sacrificio matutino y el vespertino señalaban diariamente al
Cordero de Dios; sin embargo, ni aun allí se habían hecho los
preparativos para recibirle. Los sacerdotes y maestros de la nación no
sabían que estaba por acontecer el mayor suceso de los siglos. Repetían
sus rezos sin sentido y ejecutaban los ritos del culto para ser vistos de los
hombres, pero en su lucha para obtener riquezas y honra mundanal, no
estaban preparados para la revelación del Mesías. Y la misma
indiferencia reinaba en toda la tierra de Israel. Los corazones egoístas y
amantes del mundo no se conmovían por el gozo que embargaba a todo el
cielo. Sólo unos pocos anhelaban ver al Invisible. A los tales fue enviada la
embajada celestial. (DTG. Cap. 4 Un Salvador os es Nacido. Pág. 29, 30)
26


              La aparición del mesías y su ministerio publico

Sin embargo, y ya lejos en el tiempo de los acontecimientos sucedidos en
Belén, otro evento que causó gran revuelo, agitación, admiración, sorpresa y
desconcierto entre el pueblo y los grandes líderes religiosos de la época, así
como de las autoridades políticas, fue la extraña y solitaria voz que apareció en
el desierto que anunciaba claramente la llegada del Mesías y del comienzo de
su ministerio entre el pueblo de Israel. (Ver Mat. 3: 1-12)

La predicación de Juan el bautista, atrajo multitudes al desierto a escuchar un
mensaje nuevo y revelador, un mensaje muy distinto a cualquier otro
escuchado hasta ese momento, también acudieron de manera sorprendente las
más altas autoridades religiosas y espirituales del pueblo, pero no para ser
convertidas o que fueran creyentes, sino más bien, acudieron con el fin de
interrogar al predicador y bautista y averiguar qué era eso del…,… Mesías
venidero.

La aparición del mismo Juan, sobre el escenario del primer advenimiento de
Cristo, era otra señal evidente que los tiempos proféticos sobre la aparición del
Mesías se habían cumplido en esa época en su tiempo y evento, la misma
persona y el ministerio Juan, estaban ya profetizados siglos atrás en los días
del profeta Isaías, (Isa. 40: 3-5) quien revelaba la aparición de aquel que
prepararía el camino para la llegada del Mesías, es decir, en el momento en
que Juan hiciera su aparición, era evidencia y señal que el tiempo estaba ya
maduro y que el hacha estaba puesta a la raíz de los arboles, que el Mesías
estaba a punto de aparecer sobre el escenario mundial de aquella época.

Sin embargo, lo que no comprendieron y alcanzaron a ver los líderes
espirituales, fue el mensaje de Juan, no comprendieron que momentos antes
de la aparición del Mesías y del comienzo de su ministerio público entre el
pueblo de Dios, aparecería el precursor de este y que estaba profetizada su
misión. Así desconocieron una vez más, los tiempos en que vivían y de las
señales para su tiempo.
27


De esta forma, al comenzar con su ministerio público, Jesús mismo declaró que
el tiempo se había cumplido, Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a
Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha
cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el
evangelio. (Mar. 1: 14-15) haciendo una clara alusión a las profecías de
tiempo del libro de Daniel (Dan. 9: 20-27) que revelaban el comienzo de su
ministerio público y sin embargo, durante todo aquél      ministerio, las dudas,
aún por parte de aquellos que eran los más cercanos, continuaron hasta el
final de dicho ministerio.

No solo fue el desconocimiento sino que también, el mal entendimiento que
tenían en aquella época, de los eventos y en qué consistían. Quien era Jesús y
su misión, no estuvo muy clara aun entre los mismos seguidores más cercanos
como fue el caso de los discípulos, para ellos, Jesús simplemente era de origen
humano, el hijo de José de Nazaret, (Jn. 1:43-46), ni aun sus propios
hermanos creían en él como el Mesías prometido (Jn. 7: 5)


               ¿Quién era Jesús para la gente de entonces?

Tras una interrogación realizada a los mismos discípulos, Jesús les preguntó
qué cría la gente sobre quién era él y las respuestas fueron de las más
variadas, Juan el Bautista, Elías, Jeremías o alguno de los profetas (Mat. 16:
13-14) pero en ningún caso el Mesías.

Así, para mucha gente y aun para los mismos discípulos, Jesús era un gran
profeta, poderoso en obra y palabra, (Mat. 16: 14; Luc. 24: 19) mientras que
para otros, era el hijo del carpintero, de José y María (Luc. 4: 22; Mat. 13: 53-
57) y además, objeto de escándalo público. (v. 57) Para los grandes líderes
religiosos del pueblo, Jesús era simplemente un hombre que estaba en liga con
Satanás o Beelzebú, príncipe de los demonios y que por su poder echaba fuera
a los demonios, (Mat. 12: 22-27) y que por ese mismo poder hacia milagros
(Jn. 9: 6) y que por lo mismo, su procedencia no era de origen divina, (v. 19)
para otros, era un hombre comilón, bebedor de vino, amigo de publicanos y de
pecadores, (Mat. 11: 19) que era bueno, pero un engañador. (Jn. 7:12)
28


De manera que, para toda la gente en su conjunto, los discípulos, su familia y
los líderes religiosos, Jesús era simplemente una gran persona, profeta y
maestro, pero que no procedía de Dios como el Mesías esperado en gloria y
majestad y que en el peor de los casos, era una persona asociada a Beelzebú y
que estaba poseído por demonios y fuera de sí. (Jn. 7: 20; 8: 48, 52; 10: 20)

Sin embargo, la mayoría de la gente común del pueblo estaba muy confundida,
algunos no tenían ni la más mínima idea de donde vendría el Mesías según la
profecía, Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es éste a quien buscan para
matarle? Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán
reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo? Pero éste,
sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de
dónde sea. (Jn. 7: 25-27), pero al contrario de eso, la profecía revelaba
claramente la procedencia y lugar del nacimiento del Mesías. (Miq. 5: 2)

El lugar de la procedencia del Mesías llevó a muchos a caer en una división
entre ellos, claramente no sabían discernir por la comprensión de las profecías
sobre el lugar del nacimiento o procedencia del Cristo. Entonces algunos de la
multitud,   oyendo   estas   palabras,   decían:   Verdaderamente   éste   es   el
profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de
venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de
Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión
entre la gente a causa de él. Y algunos de ellos querían prenderle; pero
ninguno le echó mano. (Jn. 7: 40-44)

Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos: ¿Juzga
acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?
Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de
Galilea nunca se ha levantado profeta. (V. 50-52)

Otros esperaban más señales o milagros, es decir, según los milagros se podría
saber si Jesús era realmente el Mesías prometido Y muchos de la multitud
creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que
las que éste hace? (v. 31)
29


Se puede apreciar un gran desconocimiento de la gente en cuanto a la
procedencia y al tiempo del cumplimiento de la profecía referente al Mesías
prometido, así como a la naturaleza de su misión para los días en que vivían.


 Los líderes religiosos del pueblo desconocen los tiempos proféticos y
                                quien es Jesús

En varias ocasiones de su vida y ministerio, los mismos líderes religiosos de la
nación enfrentaron a Cristo y lo desafiaron a que les dijera verdaderamente si
él era el Mesías prometido, Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación.
Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le
rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma?
Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he
dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan
testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como
os he dicho. (Jn. 10: 22-26)

Mientras que en otras ocasiones, lo desafiaban a que les diera una señal en
prueba de que él era realmente el Mesías esperado y, sin embargo, Cristo no
satisfizo sus curiosidades inicuas.   Vinieron los fariseos y los saduceos para
tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo,
les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene
arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el
cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo,
¡mas las señales de los tiempos no podéis! (Mat. 16: 1-3)

Claramente el Señor revela, que los mismos líderes de la época y la nación
misma no conocían los tiempos proféticos y solemnes en que estaban viviendo
y que en Jesús, se cumplían y estaban cumpliéndose las más grandes profecías
del Antiguo Testamento que hablaban sobre la llegada y ministerio del Mesías,
no supieron interpretar y reconocer las señales que eran para sus días como
pueblo de Dios de aquella época.
30


Entre   ellos,   reconocían   muchas   cosas   en   sus   días,   entre   las   cuales
encontramos acontecimientos de caracteres climáticos, como para saber
pronosticar el estado del tiempo durante el día, pero las señales de los tiempos
proféticos no tenían ni la más mínima idea en cuanto a su interpretación,
significado y por lo tanto, de lo que estaba ya aconteciendo en sus días.

Debido a su apego al mundo y al olvido de Dios y de su Palabra, el
entendimiento de este pueblo se había obscurecido y su corazón se había
vuelto mundano y sensual. Así permaneció en la ignorancia respecto al
advenimiento del Mesías, y en su orgullo e incredulidad rechazó al
Redentor. Pero ni aun entonces Dios privó a la nación judía de conocer o
participar en las bendiciones de la salvación. Pero los que rechazaron la verdad
perdieron todo deseo de obtener el don del cielo. Ellos habían hecho "de la luz
tinieblas, y de las tinieblas luz" hasta que la luz que había en ellos se volvió
tinieblas; y ¡cuán grandes fueron aquellas tinieblas!

Conviene a la política de Satanás que los hombres conserven las formas de
religión, con tal que carezcan de piedad vital. Después de haber rechazado el
Evangelio, los judíos siguieron conservando ansiosamente sus antiguos ritos, y
guardaron intacto su exclusivismo nacional, mientras que ellos mismos no
podían menos que confesar que la presencia de Dios ya no se
manifestaba más entre ellos. La profecía de Daniel señalaba de modo
tan exacto el tiempo de la venida del Mesías y predecía tan a las claras
su muerte, que ellos trataban de desalentar el estudio de ella, y
finalmente los rabinos pronunciaron una maldición sobre todos los que
intentaran computar el tiempo.

En su obcecación e impenitencia, el pueblo de Israel ha permanecido durante
mil ochocientos años indiferente a los ofrecimientos de salvación gratuita, así
como a las bendiciones del Evangelio, de modo que constituye una solemne y
terrible advertencia del peligro que se corre al rechazar la luz del cielo. (CS.
Cap. 22 Una amonestación rechazada. Pág. 428, 429)
31


Los mismos dirigentes religiosos no solamente despreciaban a Cristo como el
Mesías negando que las profecías se estuvieran cumpliendo en su tiempo y en
la persona de Jesús, sino también, condenaban cruelmente a cuantos creían o
creyeran en él, tomando para ello como marco de referencia, que ellos mismos
como dirigentes religiosos, conocedores de las Escrituras y las profecías para
sus días no habían crido en él. Los alguaciles vinieron a los principales
sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído?
Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este
hombre!   Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros
habéis    sido   engañados? ¿Acaso ha         creído    en   él   alguno    de     los
gobernantes, o de los fariseos? Mas esta gente que no sabe la ley,
maldita es. (Jn. 7: 45-49)

En otras palabras, había que creer en lo que ellos creían, y el referente de
estar en el camino correcto en cuanto a lo que acontecía en materia de
profecías para ese tiempo, eran las opiniones y direcciones de sus líderes y no
lo que decían las Escrituras, es decir, independientemente de lo que esté
escrito en la revelación profética, son sus líderes los que determinan en qué
creer finalmente, dando a entender que las opiniones personales estaban por
sobre la revelación profética y el evento que se cumplía.

Sin embargo, fue en las escenas ya finales de su ministerio terrenal donde
quedó revelada la ignorancia y el desconocimiento alarmante de aquella nación
con respecto a lo que estaba sucediendo sobre la tierra de entonces.

Fue en la cruz del calvario, donde quedó revelada toda esta ignorancia
profética sobre quien era realmente el Mesías y su misión, a pesar que los
eventos seguían el orden y cumplimiento dispuesto por la providencia divina.
Ya estando sobre la cruz, Jesús exclamo a viva voz, Padre, perdónalos,
porque no saben lo que hacen. (Luc. 23:34), fue la oración de Cristo en
esos   momentos    y   hora   crucial   de   terrible   agonía    que   revelaba    el
desconocimiento y las interpretaciones erróneas que existían sobre el
cumplimiento que se tenía para entonces, de las más grandes profecías del
Antiguo Testamento sobre el Mesías que vendría.
32


Si hubiesen sabido que estaban torturando a Aquel que había venido para
salvar a la raza pecaminosa de la ruina eterna, el remordimiento y el horror se
habrían apoderado de ellos.   Pero su ignorancia no suprimió su culpabilidad,
porque habían tenido el privilegio de conocer y aceptar a Jesús como su
Salvador.   Algunos iban a ver todavía su pecado, arrepentirse y convertirse.
Otros, por su impenitencia, iban a hacer imposible que fuese, contestada la
oración de Cristo en su favor. Pero asimismo se cumplía el propósito de Dios.
Jesús estaba adquiriendo derecho a ser abogado de los hombres en la
presencia del Padre. (DTG. Cap. 78 El Calvario. Pág. 694)

En vista de esta ignorancia y desconocimiento de los graves eventos que
estaban ocurriendo, Dios tuvo que mover y obligar a las personas de ese
tiempo a una seria y profunda reflexión e investigación de las Escrituras para
que pudieran realmente comprender los acontecimientos y la hora profética
que se vivía. Dios no iba a dejar que las cosas siguieran por más tiempo de
esta manera con respecto a quién era realmente Jesús y la misión que venía a
cumplir.

Tan pronto como Jesús estuvo clavado en la cruz, ésta fue levantada por
hombres fuertes y plantada con gran violencia en el hoyo preparado para ella.
Esto causó los más atroces dolores al Hijo de Dios.    Pilato escribió entonces
una inscripción en hebreo, griego y latín y la colocó sobre la cruz, más arriba
que la cabeza de Jesús. Decía: "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos."


Un poder superior a Pilato y a los judíos había dirigido la colocación de esa
inscripción sobre la cabeza de Jesús.    Era la providencia de Dios, tenía que
incitar a reflexionar e investigar las Escrituras.   El lugar donde Cristo fue
crucificado se hallaba cerca de la ciudad. Miles de personas de todos los países
estaban entonces en Jerusalén, y la inscripción que declaraba Mesías a Jesús
de Nazaret iba a llegar a su conocimiento. Era una verdad viva transcrita por
una mano que Dios había guiado. (DTG. Cap. 78 El Calvario. Pág. 694, 695)
33


   Los discípulos desconocen los tiempos proféticos y quien es Jesús


Sin   embargo,   fue   entre     sus   discípulos   donde   también   reinaba   este
desconocimiento de quien era Jesús y la naturaleza de su misión al venir a la
tierra.   Todos ellos lo esperaban como el Mesías que pondría fin al poder
opresor de los romanos y los liberaría de sus enemigos. Por eso, al verlo sobre
la cruz y horas más atrás, en el huerto de Getsemaní, sus esperanzas se
vinieron abajo al ver como su libertador era atado y llevado ante el sanedrín.


Si bien es cierto que la inteligencia de los hombres no es capaz de penetrar en
los consejos del Eterno, ni de comprender enteramente el modo en que se
cumplen sus designios, el hecho de que le resulten tan vagos los
mensajes del cielo se debe con frecuencia a algún error o descuido de
su parte. A menudo la mente del pueblo -y hasta de los siervos de
Dios- es ofuscada por las opiniones humanas, las tradiciones y las
falsas enseñanzas de los hombres, de suerte que no alcanzan a
comprender más que parcialmente las grandes cosas que Dios reveló
en su Palabra.


Así les pasó a los discípulos de Cristo, cuando el mismo Señor estaba con ellos
en persona. Su espíritu estaba dominado por la creencia popular de que el
Mesías sería un príncipe terrenal, que exaltaría a Israel a la altura de un
imperio universal, y no pudieron comprender el significado de sus palabras
cuando les anunció sus padecimientos y su muerte.


El mismo Cristo los envió con el mensaje: "Se ha cumplido el tiempo, y se ha
acercado el reino de Dios: arrepentíos, y creed el evangelio." (S. Marcos 1: 15,
V.M.) El mensaje se fundaba en la profecía del capítulo noveno de Daniel. El
ángel había declarado que las sesenta y nueve semanas alcanzarían "hasta el
Mesías Príncipe," y con grandes esperanzas y gozo anticipado los discípulos
anhelaban que se estableciera en Jerusalén el reino del Mesías que debía
extenderse por toda la tierra.
34


Predicaron el mensaje que Cristo les había confiado aun cuando ellos mismos
entendían mal su significado. Aunque su mensaje se basaba en Daniel 9:25, no
notaron que, según el versículo siguiente del mismo capítulo, el Mesías iba a
ser muerto. Desde su más tierna edad la esperanza de su corazón se había
cifrado en la gloria de un futuro imperio terrenal, y eso les cegaba la
inteligencia con respecto tanto a los datos de la profecía como a las palabras
de Cristo.


Cristo había venido al tiempo exacto y en la manera que anunciara la profecía.
La declaración de las Escrituras se había cumplido en cada detalle de su
ministerio. Había predicado el mensaje de salvación, y "su palabra era con
autoridad." Los corazones de sus oyentes habían atestiguado que el mensaje
venía del cielo. La Palabra y el Espíritu de Dios confirmaban el carácter divino
de la misión de su Hijo.


Los discípulos seguían aferrándose a su amado Maestro con afecto indisoluble.
Y sin embargo sus espíritus estaban envueltos en la incertidumbre y la duda.
En su angustia no recordaron las palabras de Cristo que aludían a sus
padecimientos y a su muerte. Si Jesús de Nazaret hubiese sido el verdadero
Mesías, ¿habríanse visto ellos sumidos así en el dolor y el desengaño? Tal era
la pregunta que les atormentaba el alma mientras el Salvador descansaba en
el sepulcro durante las horas desesperanzadas de aquel sábado que medió
entre su muerte y su resurrección.


Lo que los discípulos habían anunciado en nombre de su Señor, era exacto en
todo sentido, y los acontecimientos predichos estaban realizándose en ese
mismo momento. "Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de
Dios," había sido el mensaje de ellos. Transcurrido "el tiempo" -las sesenta y
nueve semanas del capítulo noveno de Daniel, que debían extenderse hasta el
Mesías, "el Ungido"- Cristo había recibido la unción del Espíritu después de
haber sido bautizado por Juan en el Jordán, y el "reino de Dios" que habían
declarado estar próximo, fue establecido por la muerte de Cristo.
35


Este reino no era un imperio terrenal como se les había enseñado a creer. No
era tampoco el reino venidero e inmortal que se establecerá cuando "el reino,
y el dominio, y el señorío de los reinos por debajo de todos los cielos, será
dado al pueblo de los santos del Altísimo;" ese reino eterno en que "todos los
dominios le servirán y le obedecerán a él." (Daniel 7: 27, V.M.)


Así, la muerte de Cristo -el acontecimiento mismo que los discípulos habían
considerado como la ruina final de sus esperanzas- fue lo que las aseguró para
siempre. Si bien es verdad que esa misma muerte fuera para ellos cruel
desengaño, no dejaba de ser la prueba suprema de que su creencia había sido
bien fundada. El acontecimiento que los había llenado de tristeza y
desesperación, fue lo que abrió para todos los hijos de Adán la puerta de la
esperanza, en la cual se concentraban la vida futura y la felicidad eterna de
todos los fieles siervos de Dios en todas las edades.


Los designios de la misericordia infinita alcanzaban a cumplirse, hasta por
medio del desengaño de los discípulos. Si bien sus corazones habían sido
ganados por la gracia divina y el poder de las enseñanzas de Aquel que
hablaba como "jamás habló hombre alguno," conservaban, mezclada con el oro
puro de su amor a Jesús, la liga vil del orgullo humano y de las ambiciones
egoístas. Hasta en el aposento de la cena pascual, en aquella hora solemne en
que su Maestro estaba entrando ya en las sombras de Getsemaní, "hubo
también entre ellos una contienda sobre quién de ellos debía estimarse como
el mayor." (S. Lucas 22: 24, V.M.) No veían más que el trono, la corona y la
gloria, cuando lo que tenían delante era el oprobio y la agonía del huerto, el
pretorio y la cruz del Calvario. Era el orgullo de sus corazones, la sed de gloria
mundana lo que les había inducido a adherirse tan tenazmente a las falsas
doctrinas de su tiempo, y a no tener en cuenta las palabras del Salvador que
exponían la verdadera naturaleza de su reino y predecían su agonía y muerte Y
estos errores remataron en prueba -dura pero necesaria- que Dios permitió
para escarmentarlos.
36


Aunque los discípulos comprendieron mal el sentido del mensaje y vieron
frustrarse sus esperanzas, habían predicado la amonestación que Dios les
encomendara, y el Señor iba a recompensar su fe y honrar su obediencia
confiándoles la tarea de proclamar a todas las naciones el glorioso Evangelio
del Señor resucitado. Y a fin de prepararlos para esta obra, había permitido
que pasaran por el trance que tan amargo les pareciera. (CS. Cap. 20 Luz a
través de las tinieblas. Pág. 393, 394, 395, 396, 397)


Fue este desconocimiento de los eventos que sucedían en torno a Jesús, lo que
los hizo desanimarse y huir aquella noche, al punto que desampararon
completamente a Jesús.     Después de su resurrección y en camino a Emaús,
Jesús amonestó y le enseñó a dos de ellos y luego en presencia del resto de los
discípulos reunidos en el aposento alto, les explico a todos ellos el significado
de todo lo que estaba ocurriendo y que era el solemne cumplimiento de las
profecías del Antiguo Testamento en relación al Mesías y su misión terrenal
para esos días.


Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que
estaba a sesenta estadios de Jerusalén.     E iban hablando entre sí de todas
aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y
discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.


Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo:
¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué
estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo:
¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella
han acontecido en estos días?     Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le
dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en
palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los
principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le
crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a
Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha
acontecido.
37


Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo
que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas
cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo
por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él
decían.


Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que
era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de
Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento,
para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue
necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y
que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en
todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de
estas cosas. (Luc. 24: 13-21, 25-27, 44-48)



Consecuencias para el pueblo de Israel del desconocimiento del tiempo
                          profético y la llegada del Mesías


Todo este desconocimiento, los errores existentes y cometidos por parte de los
líderes espirituales de la nación, en la interpretación de las señales y
acontecimientos que indicaban las profecías que se cumplirían para ese
tiempo, las cuales anunciaban el tiempo, lugar, época y circunstancias de la
llegada del Mesías y la naturaleza de su ministerio público, llevó al pueblo de
Israel a caer en una gran confusión que finalmente indujo a las multitudes a
rechazar al Mesías y esto sentenció finalmente la suerte de millones de judíos
sobre la tierra y hasta el presente día.


En las escenas finales del calvario, los líderes religiosos confesaron su lealtad
al imperio romano al declarar: Si a éste sueltas, no eres amigo de César;
todo el que se hace rey, a César se opone. Pero ellos gritaron: ¡Fuera,
fuera,    crucifícale!   Pilato   les   dijo:    ¿A   vuestro   Rey   he   de   crucificar?
Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que
César. (Jn. 19: 12, 15)
38


Mientras que tiempo atrás, en su conspiración contra Jesús, Caifás, de manera
profética anuncio la muerte de Cristo por todo el pueblo, (Jn. 11: 45-53) y ya
en las horas finales, frente al tribunal de Pilato, todo el pueblo manifestó su
abierto rechazo por Jesús, sentenciado de esta forma su existencia como
pueblo a través de los tiempos, Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su
sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. (Mat. 27: 25)


Literalmente, esa sangre del hijo de Dios cayó sobre ellos en la destrucción de
la impenitente ciudad y de quienes a través de los siglos serían descendientes
de esa nación.   Este rechazo del Mesías, se materializó concretamente años
más tarde con la destrucción del templo y de la ciudad de Jerusalén por parte
de los romanos al mando del general Tito el año 70 dc. Para dicha ocasión,
tampoco supieron reconocer las señales de los tiempos que indicaban que
había llegado la hora decisiva y final del templo, la ciudad y de ellos mismos
como nación favorecida por el cielo y donde sentenciaron finalmente su destino
eterno.


Jesús mismo profetizó sobre la destrucción de Jerusalén y de las señales que
se producirían previas a su catástrofe, sin embargo, aun bajo estas
circunstancias, estas advertencias y señales no fueron reconocidas y además,
fueron mal interpretadas como siempre lo hicieron. Durante los tres años y
medio que duró su ministerio entre los judíos, fue en la entrada triunfal en
Jerusalén que Jesús manifestó todo su pesar y dolor sobre la condenada
ciudad, al mirar a través del tiempo, contempló su destrucción final, en
dramáticas palabras, Cristo revelaba que su pueblo no conoció el tiempo
profético en que el Mesías llegaría y su misterio público. Y cuando llegó cerca
de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses,
a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto
de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán
con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a
tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por
cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. (Luc. 19: 41-44)
39


Durante todo el ministerio público de Cristo, tuvieron profundas evidencias y
señales inequívocas que les revelaban que el Mesías estaba entre ellos,
milagros      increíbles       e    irrefutables,    palabras   nunca    antes    escuchadas,
manifestaciones sorprendentes del poder de Dios, Cristo mismo declaró que
muchos en el pasado desearon ver estos acontecimientos pero no tuvieron tal
privilegio, (Luc. 10: 23-24) las profecías se cumplían y desarrollaban ante sus
propios ojos pero no las supieron reconocer.


De haber reconocido los tiempos proféticos en que vivían, revelados y
anunciados en la palabra de Dios y de los cuales se estaban cumpliendo en sus
días en frente de ellos, Israel no habría corrido tal suerte catastrófica, de haber
aceptado al Mesías en la persona de Cristo, su historia final hubiera sido otra.
El desprecio que hicieron de las profecías, la mala interpretación de estas, les
ocultó   la    verdad      y       prefirieron   creer   en   errores,   tradiciones,   fabulas
supersticiosas, mientras que el pueblo creía y hacia caso de lo que sus altos
dirigentes religiosos les decían, opiniones y creencias que estaban en
desacuerdo con la palabra profética de Dios y que finalmente los llevó a su
perdición. Simplemente no reconocieron el tiempo de su visitación y la suerte
quedó entonces echada para la inmensidad de la eternidad.


Los efluvios de la misericordia divina eran rechazados por aquellos corazones
endurecidos y reacios pero volvían sobre ellos con más vigor, impulsados por
la augusta compasión y por la fuerza del amor que sobrepuja a todo
entendimiento. Israel empero se alejó de él, apartándose así de su mejor
Amigo y de su único Auxiliador. Su amor fue despreciado, rechazados sus
dulces consejos y ridiculizadas sus cariñosas amonestaciones. La hora de
esperanza y de perdón transcurrió rápidamente. La copa de la ira de Dios, por
tanto tiempo contenida, estaba casi llena. La nube que había ido formándose a
través de los tiempos de apostasía y rebelión, veíase ya negra, cargada de
maldiciones, próxima a estallar sobre un pueblo culpable; y el único que podía
librarle de su suerte fatal inminente había sido menospreciado, escarnecido y
rechazado, y en breve lo iban a crucificar.
40


Cuando el Cristo estuviera clavado en la cruz del Calvario, ya habría
transcurrido para Israel su día como nación favorecida y saciada de las
bendiciones de Dios. La pérdida de una sola alma se considera como una
calamidad infinitamente más grande que la de todas las ganancias y todos los
tesoros de un mundo; pero mientras Jesús fijaba su mirada en Jerusalén, veía
la ruina de toda una ciudad, de todo un pueblo; de aquella ciudad y de aquel
pueblo que habían sido elegidos de Dios, su especial tesoro. (CS. Cap. 1 El
destino del mundo predicho. Pág. 23)


Jesús declaró a los discípulos los castigos que iban a caer sobre el apóstata
Israel y especialmente los que debería sufrir por haber rechazado y crucificado
al Mesías. Iban a producirse señales inequívocas, precursoras del espantoso
desenlace. La hora aciaga llegaría presta y repentinamente. (CS. Cap. 1 El
destino del mundo predicho. Pág. 28)


Aunque ningún cristiano pereció en la destrucción de Jerusalén, sin embargo,
murieron millones que no hicieron caso de las advertencias realizadas por
Cristo sobre este trágico evento final del pueblo de Israel. De esta manera,
todos estos acontecimientos, desarrollados durante el ministerio de Cristo,
revelaron el desconocimiento que tenía la gente de entonces sobre los tiempos
proféticos en que vivían y a los cuales apuntaban las profecías que eran para
ellos, así como de los acontecimientos que ocurrirían para sus días en relación
con la forma en que vendría el Mesías y su misión propiamente tal.


Pero también nos revela, cómo personas que estaban en tan altos puestos de
confianza y de naturaleza sagrada, como los dirigentes espirituales del pueblo,
teniendo las Escrituras en su versión original, desconocieron los tiempos en
que las profecías se cumplirían en relación al primer advenimiento de Cristo.
Claramente vemos que la ignorancia y desconocimiento de los tiempos
proféticos en que vivían no solo era propia del mismo pueblo, sino que esta se
extendía a las más altas esferas del poder religioso.
41


Así, la Biblia nos revela y enseña lo trágico y fatídico que puede llegar a
resultar el desprecio y la falta de conocimiento de las Escrituras y de manera
especial de las profecías en general o bien, las profecías que son para un
determinado tiempo o época en que deben de cumplirse.


Pero también resulta muy peligrosa la forma errada y equivocada de
interpretar   determinados    acontecimientos      importantes   de   la   profecía
contemporánea como parte del cumplimiento profético para un determinado
tiempo de la historia humana, siendo explicados y atribuidos a acontecimientos
de otra naturaleza que la que señala y apunta el texto sagrado.


A través de toda su historia, Israel nunca aprendió las lecciones y experiencias
de sus antepasados de forma clara y definitiva, las profecías y acontecimientos
que eran para sus días, no supieron comprenderlas y a la hora en que estas se
tenían que cumplir, no las supieron reconocer sobre el escenario de su época.


De esta manera, los acontecimientos ocurridos en el pueblo de Israel en torno
al primer advenimiento de Cristo, se transforman así, en una clara advertencia
a través de todos los tiempos para todos aquellos que vivan en una
determinada época y de manera señalada en el tiempo del fin.               Aquellos
acontecimientos debemos de analizarlos y comprenderlos, pues corremos el
riesgo de repetirlos, a hora para nuestros días.


Pero, ¿Acontecimientos semejantes a los ocurridos en el primer advenimiento
de Cristo y la falta de comprensión de las profecías y no saber reconocer el
tiempo en que se vivía, se podrían volver a repetir, esta vez, en la iglesia del
Señor? ¿Es posible que acontecimientos semejantes hayan ocurrido al interior
del mismo pueblo de Dios? o ¿Las lecciones encerradas en estos hechos
históricos fueron bien aprendidas? ¿Es posible que teniendo toda la revelación
profética contenida en las páginas de las Sagradas Escrituras y la información
de lo que aconteció en el pasado, se puedan repetir acontecimientos
semejantes en que los hombres no sepan discernir los tiempos en que viven?
42


 LOS TIEMPOS Y SEÑALES DURANTE EL GRAN DESPERTAR RELIGIOSO
                                DEL SIGLO XIX


          La iglesia en apostasía desconoce los tiempos y señales


Sin embargo, en la medida que el tiempo ha transcurrido, la iglesia y el mundo
se han unido, la línea de separación entre uno y el otro es cada vez menos
notoria y el estado de cosas que se dio durante el tiempo del primer
advenimiento de Cristo al interior del pueblo de Dios, se vuelve a repetir, esta
vez, durante la era cristiana al interior de la iglesia del Señor, al parecer, la
fragilidad de la memoria histórica, bíblica y profética del hombre va mucho
más allá de lo que uno puede imaginar o pensar, la cual puede llevar
directamente una vez más, a cometer los mismos errores que se vieron en el
pasado.


En la medida que el tiempo transcurría durante la era cristina, un evento de
gran significado y trascendental importancia en el plan de la redención para la
iglesia habría de ocurrir como parte del cumplimiento profético, que en esta
oportunidad, estaría en relación con el ministerio de Cristo en el lugar
santísimo del santuario celestial y que tendría lugar al fin del largo periodo
profético de los dos mil trescientos días revelados en las profecías de Daniel,
(Dan. 8:14) y que a su vez, se convertía también, en otra importante profecía
a cumplirse en esos días de la iglesia.


Habiendo desaparecido de sus mentes, de sus vidas, de su espíritu y
sorprendentemente de sus púlpitos y predicaciones, de quienes formaban el
pueblo de Dios de aquél tiempo, una de las doctrinas vitales y más
esperanzadoras, el mensaje más solemne que recorre toda la Biblia, la
segunda venida de Cristo, la iglesia en aquellos días llegó así, a dormir
profundamente acurrucada en los brazos del mundo y los placeres que esta
tierra le ofrecía, la iglesia del Señor se llenó de mundanalidad y desconoció,
otra vez, que se acercaba el cumplimiento de un gran evento profético que
tendría lugar en sus días.
43


Nuevamente y de manera sorprendente comenzaron a desarrollarse las
mismas condiciones que se vieron al interior del pueblo de Israel y de toda la
sociedad del tiempo del primer advenimiento de Cristo. El pueblo de Dios, una
vez más, repetía sin saber la trágica historia pasada, hasta que el reloj divino
marcó la hora del cumplimiento de grandes profecías bíblicas que revelaban
solemnes acontecimientos, la iglesia fue sorprendida nuevamente, dormida, sin
interés, llena de mundanalidad y en armonía con el mundo, desconociendo los
tiempos proféticos en que vivía.


Pero a medida que el espíritu de humildad y piedad fue reemplazado en la
iglesia por el orgullo y formalismo, se enfriaron el amor a Cristo y la fe en su
venida. Absorbido por la mundanalidad y la búsqueda de placeres, el
profeso pueblo de Dios fue quedando ciego y no vio las instrucciones
del Señor referentes a las señales de su venida. La doctrina del
segundo advenimiento había sido descuidada; los pasajes de las
Sagradas Escrituras que a ella se refieren fueron obscurecidos por
falsas interpretaciones, hasta quedar ignorados y olvidados casi por
completo.


Tal fue el caso especialmente en las iglesias de los Estados Unidos de
Norteamérica. La libertad y comodidad de que gozaban todas las clases de la
sociedad, el deseo ambicioso de riquezas y lujo, que creaba una atención
exclusiva a juntar dinero, la ardiente persecución de la popularidad y del
poder, que parecían estar al alcance de todos, indujeron a los hombres a
concentrar sus intereses y esperanzas en las cosas de esta vida, y a
posponer para el lejano porvenir aquel solemne día en que el presente
estado de cosas habrá de acabar.


La condición en que se hallaría entonces la iglesia está descrita en las palabras
del Salvador en el Apocalipsis: "Tienes nombre que vives, y estás muerto." Y a
los que no quieren dejar su indolente descuido, se les dirige el solemne aviso:
"Si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti."
(Apocalipsis 3: 1, 3.) (CS. Cap. 18 Heraldos de una nueva Era. Pág. 354, 355)
44


De esta forma y estando en esta condición, la iglesia no supo reconocer e
interpretar las señales de los tiempos en que vivía para ese entonces, estas ya
habían comenzado a suceder, mientras que el rollo profético se había abierto
desde hacía ya mucho tiempo atrás con la manifestación de acontecimientos
muy serios y catastróficos sobre la tierra, como lo fue el gran terremoto de
Lisboa en 1755, el cual, fue seguido de un impresionante y devastador
tsunami, así como de fenómenos sobrenaturales y terroríficos acontecidos
aquél día 1º de Noviembre de ese histórico año.

Seguidamente, el oscurecimiento del sol el día 19 de mayo de 1780 y horas
más tarde, ya al anochecer, se pudo apreciar un extraño fenómeno que hizo
más terrorífica las tinieblas de aquél mismo día…,… la luna apareció convertida
en sangre. Y más adelante en el tiempo, al acercarse la fecha del cumplimiento
del gran periodo profético de Daniel, la sorprendente y maravillosa caída de
estrellas en la madrugada del 13 de noviembre de 1833. (Apoc. 6: 12-13)

Todos estos acontecimientos revelaban y anunciaban ya en su conjunto, que
un evento de gran envergadura e importancia para la iglesia se habría de
producir para sus días, las mismas condiciones por las cuales pasaba la iglesia
y el mundo de entonces, eran además, claros signos que algo acontecería
sobre la tierra, pero la iglesia dormía y no sabía interpretar y reconocer los
tiempos en que vivía.

Los centinelas apostados sobre los muros de Sión deberían haber sido
los primeros en recoger como al vuelo las buenas nuevas del
advenimiento     del    Salvador,   los      primeros     en   alzar   la   voz   para
proclamarle cerca y advertir al pueblo que se preparase para su
venida. Pero en vez de eso, estaban soñando tranquilamente en paz,
mientras el pueblo seguía durmiendo en sus pecados. Jesús vio su
iglesia, semejante a la higuera estéril, cubierta de hojas de presunción y sin
embargo carente de rica fruta. Se observaban con jactancia las formas de
religión,   mientras    que   faltaba   el     espíritu   de   verdadera    humildad,
arrepentimiento y fe, o sea lo único que podía hacer aceptable el servicio
ofrecido a Dios. (CS. Cap. 18 Heraldos de una nueva era. Pág. 361)
45


Durante toda aquella época, muchos desconocieron las señales de los tiempos
y el significado que estas tenían para entonces, no supieron reconocerlas y
darles la interpretación correcta a los eventos que se estaban cumpliendo y
que se iban a cumplir según lo indicaban las Sagradas Escrituras. El amor al
mundo, sus placeres y comodidades, impidió que la iglesia de aquél tiempo
pusiera su mirada en las revelaciones proféticas, aquellas, no significaba nada
para ellos, eran simple fabula y no había nada de qué temer, era esta, una
iglesia dormida y cruelmente indiferente hacia el mensaje que era para sus
días.

En lugar de los frutos del Espíritu, lo que se notaba era orgullo, formalismo,
vanagloria, egoísmo y opresión. Era aquélla una iglesia apóstata que
cerraba los ojos a las señales de los tiempos. Dios no la había
abandonado ni había dejado de ser fiel para con ella; pero ella se alejó de él y
se apartó de su amor. Como se negara a satisfacer las condiciones, tampoco
las promesas divinas se cumplieron para con ella.

Esto es lo que sucede infaliblemente cuando se dejan de apreciar y
aprovechar la luz y los privilegios que Dios concede. A menos que la
iglesia siga el sendero que le abre la Providencia, y aceptando cada
rayo de luz, cumpla todo deber que le sea revelado, la religión
degenerará inevitablemente en mera observancia de formas, y el
espíritu de verdadera piedad desaparecerá. Esta verdad ha sido
demostrada repetidas veces en la historia de la iglesia.

Dios requiere de su pueblo obras de fe y obediencia que correspondan a las
bendiciones y privilegios que él le concede. La obediencia requiere sacrificios y
entraña una cruz; y por esto fueron tantos los profesos discípulos de
Cristo que se negaron a recibir la luz del cielo, y, como los judíos de
antaño, no conocieron el tiempo de su visitación. (S. Lucas 19:44.) A
causa de su orgullo e incredulidad, el Señor los dejó a un lado y reveló su
verdad a los que, cual los pastores de Belén y los magos de oriente, prestaron
atención a toda la luz que habían recibido.     (CS. Cap. 18 Heraldos de una
Nueva Era. Pág. 361, 362)
46


Era necesario despertar a los hombres y hacerles sentir su peligro para
inducirlos a que se preparasen para los solemnes acontecimientos
relacionados con el fin del tiempo de gracia. (CS. Cap. 18 Heraldos de una
Nueva Era. Pág. 355)

Sin embargo, la voz de alerta fue dada en aquel tiempo por aquellos que el
Señor escoge para tales fines, Guillermo Miller, tras estudiar por algunos años
las Escrituras en busca de la verdad y del verdadero conocimiento de Dios,
descubrió el gran periodo de tiempo registrado en las profecías de Daniel, tras
buscar y determinar matemáticamente la fecha del cumplimiento de esta gran
y extensa profecía de tiempo, finalmente, dedujo y llegó a la conclusión que un
gran evento se cumpliría en sus días.

Muchos no conocían los tiempos proféticos en que se vivía y por lo mismo, los
acontecimientos que se producirían como resultado del cumplimiento de las
Escrituras y las profecías para ese tiempo en particular. De esta forma, una
vez más el Señor alertaba a su pueblo a través de la voz de la profecía, la
predicación de Miller, produjo un gran revuelo que movió a muchos a una seria
y profunda reflexión sobre lo que se anunciaba, que Cristo vendría por segunda
vez, según lo indicaba el fin del periodo de las dos mil trescientas tardes y
mañanas de las profecía de Daniel.

El descubrimiento de este gran y extenso período de dos mil trescientos días
proféticos del libro de Daniel y de los cálculos respectivos a los cuales llegó
Miller, señalaban al del 22 de octubre de 1844 dc. Según la interpretación que
se le dio a esta profecía en aquella época, y el evento que se produciría al fin
de ese largo periodo, que en dicha fecha ocurriría la segunda venida de Cristo
a la tierra.

Pero una vez más, se repetía la misma historia del pasado, tras ser predicado
este mensaje, llegó a producir gran revuelo, agitación, críticas y el rechazo por
parte de algunos entre los cuales una vez más, encontramos a los líderes
religiosos, sin embargo, muchos creyeron en la predicación de Miller y se
prepararon para recibir a Cristo en la fecha que se anunciaba.
47


Al llegar la anhelada fecha y aunque Cristo no vino en ese año como se le
esperaba, no se debió a que la promesa no se haya cumplido o fallado, sino
más bien, al desconocimiento que existía en aquella época de lo que realmente
era el santuario celestial, según Daniel, Y él dijo: Hasta dos mil trescientas
tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. (Dan. 8: 14), muchos
creían en ese tiempo, que el santuario al que se refería el profeta era la tierra,
de manera que su purificación tenía que ser por fuego y eso solamente podría
ocurrir con la segunda venida de Cristo.

Aunque la interpretación que se hizo del evento que se produciría estaba
equivocada, no así los cálculos determinados que señalaban a esa fecha y
punto del calendario, la predicación de que en ese tiempo vendría Jesús,
reavivó a la iglesia de aquel tiempo, sin embargo, tras caer en el gran chasco
como se le conoce a la gran desilusión que experimentaron todos aquellos que
esperaban a Cristo en 1844, se debió más que nada a los errores y creencias
de la época. Muchos estaban influenciados y contaminados con los errores de
la época en que vivían y de esta manera, las verdades de la palabra de Dios
eran oscurecidas, esto indujo al gran error de aquel tiempo, por un lado,
desconocer las profecías y por otro, interpretarlas con las creencias populares
y los errores de aquel tiempo.

Aunque equivocados en cuanto al evento que se produciría al fin de ese
periodo profético, cumplieron igualmente los eventos que estaban profetizados
para ese tiempo, como el gran movimiento y despertar religioso que se
levantaría, así, como el gran chasco por el cual pasarían todos aquellos que
creyeron que Jesús vendría en esa fecha. (Apoc. 10: 1-11; 14: 6-8)

Pero todo esto, logró comprobar por otro lado, que la predicación de mensajes
semejantes no son bien recibidos por la gente, las reacciones que se
produjeron por parte de los líderes religiosos y de la prensa de aquella época
frente a la predicación y anuncio del mensaje que Cristo vendría para esos
días, generó el desprecio, el rechazo, crueles burlas y mofas ridículas, hacia
quienes lo anunciaban.
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren
No se comprenden eventos que ocurren

Más contenido relacionado

Destacado

004 en el monte gerizim
004  en el monte gerizim004  en el monte gerizim
004 en el monte gerizim
unavosf1
 
Tiempo de angustia
Tiempo de angustiaTiempo de angustia
Tiempo de angustia
Elmer DaSilva
 
Desordenes socialesy sediciones
Desordenes socialesy sedicionesDesordenes socialesy sediciones
Desordenes socialesy sediciones
Elmer DaSilva
 
Una gran crisis
Una gran crisisUna gran crisis
Una gran crisis
Elmer DaSilva
 
Panorama mundial
Panorama mundialPanorama mundial
Panorama mundial
Elmer DaSilva
 
005 daniel 12- el tiempo del fin
005  daniel  12- el tiempo del fin005  daniel  12- el tiempo del fin
005 daniel 12- el tiempo del fin
unavosf1
 
El fin del tiempo de gracia parte ii
El fin del tiempo de gracia parte iiEl fin del tiempo de gracia parte ii
El fin del tiempo de gracia parte ii
Elmer DaSilva
 
013 la necesidad de la iglesia
013  la necesidad de la iglesia013  la necesidad de la iglesia
013 la necesidad de la iglesia
unavosf1
 
Inseguridad sobre el futuro de la tierra
Inseguridad sobre el futuro de la tierraInseguridad sobre el futuro de la tierra
Inseguridad sobre el futuro de la tierra
Elmer DaSilva
 
EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?
EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?
EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?
Elmer DaSilva
 
Grandes cambios
Grandes cambiosGrandes cambios
Grandes cambios
Elmer DaSilva
 
007 esfuerzate y se valiente
007  esfuerzate y se valiente007  esfuerzate y se valiente
007 esfuerzate y se valiente
unavosf1
 
Ex nose predica segun tiempo vivimos
Ex nose predica segun tiempo vivimosEx nose predica segun tiempo vivimos
Ex nose predica segun tiempo vivimos
Elmer DaSilva
 
Juicios que caen sobre la tierra
Juicios que caen sobre la tierraJuicios que caen sobre la tierra
Juicios que caen sobre la tierra
Elmer DaSilva
 
Profecias se estan cumpliendo
Profecias se estan cumpliendoProfecias se estan cumpliendo
Profecias se estan cumpliendo
Elmer DaSilva
 
Tiempo gracia esta terminado
Tiempo gracia esta terminadoTiempo gracia esta terminado
Tiempo gracia esta terminado
Elmer DaSilva
 
Proposito señales
Proposito señalesProposito señales
Proposito señales
Elmer DaSilva
 
Noticia Sodoma y Gomorra
Noticia Sodoma y GomorraNoticia Sodoma y Gomorra
Noticia Sodoma y Gomorra
Elmer DaSilva
 
El fin del tiempo de gracia parte iii
El fin del tiempo de gracia parte iiiEl fin del tiempo de gracia parte iii
El fin del tiempo de gracia parte iii
Elmer DaSilva
 

Destacado (19)

004 en el monte gerizim
004  en el monte gerizim004  en el monte gerizim
004 en el monte gerizim
 
Tiempo de angustia
Tiempo de angustiaTiempo de angustia
Tiempo de angustia
 
Desordenes socialesy sediciones
Desordenes socialesy sedicionesDesordenes socialesy sediciones
Desordenes socialesy sediciones
 
Una gran crisis
Una gran crisisUna gran crisis
Una gran crisis
 
Panorama mundial
Panorama mundialPanorama mundial
Panorama mundial
 
005 daniel 12- el tiempo del fin
005  daniel  12- el tiempo del fin005  daniel  12- el tiempo del fin
005 daniel 12- el tiempo del fin
 
El fin del tiempo de gracia parte ii
El fin del tiempo de gracia parte iiEl fin del tiempo de gracia parte ii
El fin del tiempo de gracia parte ii
 
013 la necesidad de la iglesia
013  la necesidad de la iglesia013  la necesidad de la iglesia
013 la necesidad de la iglesia
 
Inseguridad sobre el futuro de la tierra
Inseguridad sobre el futuro de la tierraInseguridad sobre el futuro de la tierra
Inseguridad sobre el futuro de la tierra
 
EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?
EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?
EL JESUITA DEL FIN DEL MUNDO, ¿Por qué un papa Jesuita en el siglo XXI?
 
Grandes cambios
Grandes cambiosGrandes cambios
Grandes cambios
 
007 esfuerzate y se valiente
007  esfuerzate y se valiente007  esfuerzate y se valiente
007 esfuerzate y se valiente
 
Ex nose predica segun tiempo vivimos
Ex nose predica segun tiempo vivimosEx nose predica segun tiempo vivimos
Ex nose predica segun tiempo vivimos
 
Juicios que caen sobre la tierra
Juicios que caen sobre la tierraJuicios que caen sobre la tierra
Juicios que caen sobre la tierra
 
Profecias se estan cumpliendo
Profecias se estan cumpliendoProfecias se estan cumpliendo
Profecias se estan cumpliendo
 
Tiempo gracia esta terminado
Tiempo gracia esta terminadoTiempo gracia esta terminado
Tiempo gracia esta terminado
 
Proposito señales
Proposito señalesProposito señales
Proposito señales
 
Noticia Sodoma y Gomorra
Noticia Sodoma y GomorraNoticia Sodoma y Gomorra
Noticia Sodoma y Gomorra
 
El fin del tiempo de gracia parte iii
El fin del tiempo de gracia parte iiiEl fin del tiempo de gracia parte iii
El fin del tiempo de gracia parte iii
 

Similar a No se comprenden eventos que ocurren

Trabajo final de opinion publca
Trabajo final de opinion publcaTrabajo final de opinion publca
Trabajo final de opinion publca
marianaort62
 
Español[1]
Español[1]Español[1]
Español[1]
losfrijolitos
 
Destruccion del planeta ¿Existe una solución?
Destruccion del planeta ¿Existe una solución?Destruccion del planeta ¿Existe una solución?
Destruccion del planeta ¿Existe una solución?
Joan Gutierrez
 
El fin del mundo andrea
El fin del mundo andreaEl fin del mundo andrea
El fin del mundo andrea
YuRy aNDRea P.B
 
Fin del mundo
Fin del mundoFin del mundo
Fin del mundo
algoadriana
 
Que pasara antes del fin
Que pasara antes del fin Que pasara antes del fin
Que pasara antes del fin
Falconeris Guerra Teran
 
Junio 2015
Junio 2015Junio 2015
Junio 2015
agataelectra
 
Chofis El Fin Del Mundo
Chofis El Fin Del MundoChofis El Fin Del Mundo
Chofis El Fin Del Mundo
margaritalemos
 
Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689
Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689
Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689
yhonnysonccodiaz
 
el fin del mundo
el fin del mundoel fin del mundo
el fin del mundo
willamarchila2
 
Ensayo argumentativovv
Ensayo argumentativovvEnsayo argumentativovv
Ensayo argumentativovv
dragonalyla
 
Está cerca el fin del mundo
Está cerca el fin del mundoEstá cerca el fin del mundo
Está cerca el fin del mundo
guest78216a
 
El fin del_mundo[1]
El fin del_mundo[1]El fin del_mundo[1]
El fin del_mundo[1]
7 del rincon
 
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundoC:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
guest26c81c
 
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundoC:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
guest26c81c
 
Proyecto colaborativo reflexion
Proyecto colaborativo   reflexionProyecto colaborativo   reflexion
Proyecto colaborativo reflexion
Merimee Rosario Hinostroza Zarate
 
Algore
AlgoreAlgore
Calengtamiento global
Calengtamiento global Calengtamiento global
Calengtamiento global
gerard111
 
El efecto invernadero
El efecto invernaderoEl efecto invernadero
El efecto invernadero
tifa1995
 
Iago Bernardez Gomez Fin Del Mundo 260309
Iago Bernardez Gomez  Fin Del Mundo 260309Iago Bernardez Gomez  Fin Del Mundo 260309
Iago Bernardez Gomez Fin Del Mundo 260309
guestaa932ad7
 

Similar a No se comprenden eventos que ocurren (20)

Trabajo final de opinion publca
Trabajo final de opinion publcaTrabajo final de opinion publca
Trabajo final de opinion publca
 
Español[1]
Español[1]Español[1]
Español[1]
 
Destruccion del planeta ¿Existe una solución?
Destruccion del planeta ¿Existe una solución?Destruccion del planeta ¿Existe una solución?
Destruccion del planeta ¿Existe una solución?
 
El fin del mundo andrea
El fin del mundo andreaEl fin del mundo andrea
El fin del mundo andrea
 
Fin del mundo
Fin del mundoFin del mundo
Fin del mundo
 
Que pasara antes del fin
Que pasara antes del fin Que pasara antes del fin
Que pasara antes del fin
 
Junio 2015
Junio 2015Junio 2015
Junio 2015
 
Chofis El Fin Del Mundo
Chofis El Fin Del MundoChofis El Fin Del Mundo
Chofis El Fin Del Mundo
 
Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689
Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689
Esta latierraennuestrasmanoso vivimosamerceddenuestr-3760689
 
el fin del mundo
el fin del mundoel fin del mundo
el fin del mundo
 
Ensayo argumentativovv
Ensayo argumentativovvEnsayo argumentativovv
Ensayo argumentativovv
 
Está cerca el fin del mundo
Está cerca el fin del mundoEstá cerca el fin del mundo
Está cerca el fin del mundo
 
El fin del_mundo[1]
El fin del_mundo[1]El fin del_mundo[1]
El fin del_mundo[1]
 
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundoC:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
 
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundoC:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
C:\documents and settings\mastochas\mis documentos\está cerca el fin del mundo
 
Proyecto colaborativo reflexion
Proyecto colaborativo   reflexionProyecto colaborativo   reflexion
Proyecto colaborativo reflexion
 
Algore
AlgoreAlgore
Algore
 
Calengtamiento global
Calengtamiento global Calengtamiento global
Calengtamiento global
 
El efecto invernadero
El efecto invernaderoEl efecto invernadero
El efecto invernadero
 
Iago Bernardez Gomez Fin Del Mundo 260309
Iago Bernardez Gomez  Fin Del Mundo 260309Iago Bernardez Gomez  Fin Del Mundo 260309
Iago Bernardez Gomez Fin Del Mundo 260309
 

No se comprenden eventos que ocurren

  • 1. 1 EL MENSAJE DEL TERCER ANGEL Expedientes Daniel y Apocalipsis Estudios e Investigaciones Escatológicas sobre el Tiempo del Fin Fernando Silva Quintana. Profesor de Religión y estudios en Teología. _________________________________________________________________________ Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ellas escritas; porque el tiempo está cerca. Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. (Apoc. 1: 3; 22: 10) SERIE Nº - 2 PORQUE EL TIEMPO ESTA CERCA Condiciones mundiales que prevalecen en la actualidad. Período profético comprendido en el estudio: Tiempo de gracia y principios de dolores. EXPEDIENTE PROFÉTICO Nº - 15 No se comprenden los eventos que están ocurriendo. Las profecías se están interpretando incorrectamente, los eventos se atribuyen a cualquier causa menos a la verdadera. Fernando Antonio Silva Quintana. tercerangel.silva@gmail.com 082616776 MTA/ Febrero- Marzo 2010 ________________________ www.mensajetercerangel.com
  • 2. 2 NO SE COMPRENDEN LOS EVENTOS QUE ESTÁN OCURRIENDO SOBRE LA TIERRA Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! (Mat. 16: 2-3) _______________________________________________________________
  • 3. 3 Estamos viviendo en los últimos días de la historia de este planeta, los graves, catastróficos y terroríficos, así como inesperados acontecimientos mundiales en la naturaleza, como portentosos presagios, así lo proclaman a viva voz y, como nunca antes desde que hemos estado esperado al Señor, han aparecido diversas señales en todo orden de cosas sobre la tierra, las cuales, están superando en frecuencia, así como en magnitud destructiva y evento a todo lo que se ha escrito o imaginado hasta el momento con respecto a lo que sucedería en la tierra en el tiempo del fin. Los acontecimientos a los cuales se refirió el Señor que pasarían en los días previos a su venida, ya están en desarrollo en este tiempo y sobre nuestro complejo escenario mundial globalizado, la irrupción violenta y catastrófica de estos acontecimientos, tanto sobre hombres, como animales, están llevando a esta civilización moderna a un tiempo de angustia previo o anticipado, el Señor se refirió a esta condición angustiante de los moradores de la tierra diciendo, Y todo esto será principio de dolores. (Mat. 24: 8) Los graves, y devastadores fenómenos que están ocurriendo en la naturaleza, han provocado, entre otras cosas, que el tema del medio ambiente, lo ecológico y el interés sobre el clima de la tierra, desplacen como nunca antes, a cualquier otro tema de las agendas de los gobiernos o de cualquier otra institución u organismo mundial. Los grandes gobiernos y todo tipo de organismos con alcances globales están muy preocupados por el acontecer actual del planeta, hoy como nunca antes, la preocupación por lo que sucederá en el porvenir de la tierra llena de interés a hombres y mujeres de esta época, las investigaciones hechas al respecto, en todas ellas se concluye, que una gran catástrofe y una crisis fenomenal y extraordinaria le esperan a la tierra.La inspiración nos advierte que todo esto pondrá de rodillas a todo gobierno y ser humano que viva para entonces, sometiendo a toda la humanidad a una crisis final y de tal magnitud, que no tendrá solución alguna y de la cual, nunca más la tierra se levantará.
  • 4. 4 Las graves y catastróficas consecuencias que tendrán el calentamiento global y el respectivo cambio climático sobre la tierra, se cuentan como las potenciales amenazas que modificarán para siempre el actual modo de vida de las personas y que cambiarán radicalmente nuestro mapa geográfico del planeta. Todo este interés actual y preocupación mundial por parte de hombres y mujeres, ya había sido profetizado y anticipado con mucho tiempo antes que sucediera, donde la inspiración, previó toda esta agitación y estado de cosas. El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de una crisis espectacular. -PR 394, c. 1914. (EUD. Cap. 1 La última crisis de la tierra. Pág. 7) El mundo, y las más altas autoridades de la tierra, hombres y mujeres preparados en diversas disciplinas, tratan afanosamente de descubrir y dar una explicación a lo que está ocurriendo sobre nuestro planeta en nuestros días, tratan por todos los medios de dar respuestas a las graves y devastadoras catástrofes y extraños fenómenos que se están produciendo en diversas partes del mundo, sin embargo, tras la preocupación de lo que ocurre, y por más esfuerzo que puedan poner de su parte, sus únicas conclusiones a las cuales pueden llegar, es que una catástrofe solo aun mayor viene sobre la tierra. En todos los estudios e investigaciones que se hacen al respecto en relación al futuro de la tierra, en todos se concluye, que lo que viene sobre el planeta es devastador y catastrófico, claro está, que muchos de estos resultados no salen a la opinión pública, y por lo tanto, muchos desconocen lo que realmente viene sobre la tierra, y lo que puede conocerse, solamente se logra por la filtración de ciertos documentos o informaciones de carácter confidencial o secreta.
  • 5. 5 Pero lo trascendental de todo esto, es que se desconoce el verdadero trasfondo de estos graves acontecimientos y qué los origina, los hombres no alcanzan a ver lo que hay por detrás y lo que realmente se está gestando misteriosamente y de manera catastrófica en los laboratorios de la naturaleza, así como se desconocen, cuáles serán las consecuencias reales que traerá sobre el planeta todo este estado de cosas cuando se tengan que tomar decisiones al respecto, decisiones que llegarán hacer muy radicales con miras de asegurar la supervivencia de la especia humana sobre la faz de la tierra. ¿Qué significan catástrofes de la magnitud como la ocurrida en la ciudad de Nueva Orleans, tras ser destruida por el paso del devastador y catastrófico huracán Catrina? ¿Qué podemos decir del devastador y terrorífico tsunami tras un potente terremoto en indonesia el año 2004, la guerra en Irak, los atentados terroristas que estrellaron los aviones contra las torres gemelas en Nueva York? ¿Qué podemos decir de los catastróficos y terroríficos tornados, los devastadores y voraces incendios, que se prolongan por semanas e incluso hasta meses y que el esfuerzo humano es incapaz de apagar, las inusuales tormentas de nieve nunca antes vistas en los EE.UU. tan solo en este último tiempo, las torrenciales e históricas lluvias fuera de épocas, las colosales y devastadoras inundaciones, así como, los grandes y misteriosos deslizamientos de tierra como el sucedido recientemente en Italia? ¿Y qué podemos decir de los últimos acontecimientos sucedidos en el mundo y en el corto espacio de tan solo una semana e inexplicables para muchos? ¿Qué significan los poderosos y destructivos terremotos, que tan solo en esta primera década de este tercer milenio se han producido en diferentes partes del mundo, dejando cientos de miles de muertos como en Haití y el más reciente en Chile, calificado de cataclismico por parte de las autoridades y uno de los más potentes y poderosos terremotos que han azotado al mundo, seguido por un colosal tsunami dejando cientos de muertos y daños catastróficos en la infraestructura del país, llevando a sus habitantes al temor, a la angustia, al vandalismo y al desorden público?
  • 6. 6 ¿Cómo poder explicar la desaparición y extinción de diferentes especies de animales y muchas otras que ya están en peligro de desaparecer? ¿Cómo explicar fenómenos en que cientos de ballenas varen en diferentes playas del mundo muriendo en masa ante la mirada e impotencia de los hombres por tratar de evitar la tragedia? como si los mismos animales presintieran misteriosamente y decidieran suicidarse a ser capaz de enfrentar lo que catastróficamente viene sobre la tierra y su ecosistema. Preguntas como estas, son difíciles de responder para la mayoría de los científicos y de las personas en general, preguntas en base a acontecimientos catastróficos del diario vivir, que hacen dudar sobre cuál será el destino de la tierra y cuál será el verdadero desenlace de todo esto. Ante la gravedad de lo que está sucediendo en nuestros días, se hace urgente para muchos, la pronta respuesta a estos acontecimientos y fenómenos de la naturaleza. Para muchos, en el afán de dar una respuesta que pueda calmar los espíritus y los temores de los hombres y mujeres de este tiempo en cuanto a estos acontecimientos, son explicados por el momento, como hechos netamente normales o ciclos de la naturaleza que se abren o bien se cierran. Pero todo esto, ¿Es simple coincidencia? ¿Las catástrofes naturales, simplemente se producen porque se completa un ciclo más en la naturaleza o porque comenzó la temporada de huracanes, tornados, nieve, calor, lluvias o inundaciones? ¿Nada de lo que está ocurriendo en estos momentos sobre la tierra es de temer y de alarmar o que pueda generar real preocupación y que amenace nuestras vidas? Todos estos acontecimientos que están ocurriendo sobre la tierra, ¿Se relacionan con las “visiones” de Nostredamus? las respuestas a estas interrogantes de fenómenos que se producen en la naturaleza y en todo orden de cosas, ¿Se pueden encontrar en los escritos y visiones de “profetas” que nunca jamás estuvieron siquiera en contacto con el Dios del cielo? ¿El recurrir a estos profetas que están fuera del canon bíblico, es realmente de fiar a la hora de querer tener una correcta perspectiva en materia de escatología?
  • 7. 7 Por otro lado, ¿Cuál es nuestra comprensión e interpretación de estos acontecimientos como pueblo de Dios? ¿Entendemos estos eventos que se producen en la actualidad de la misma forma como el mundo y los científicos o teólogos modernos los interpretan? ¿Qué significan para nosotros estos acontecimientos devastadores que ya están ocurriendo a través de todo el globo? ¿Significan para nosotros, lo mismo que para el resto de los demás…, simplemente nada, mera casualidad, un hecho aislado o fortuito, que solamente debe de ser mirado con la perspectiva correcta y sobre un determinado equilibrio? A la hora de interpretar estos eventos de nuestros días, en lo personal y como pueblo de Dios, ¿Cuál es nuestra primera fuente que nos brinde una correcta perspectiva sobre todo esto? ¿Qué significado tienen para nosotros Las Sagradas Escrituras, y qué peso tiene el espíritu de profecía a la hora de enfrentar, dar, o bien, encontrar respuestas a lo que ya está en curso sobre la tierra? A través de este estudio, analizaremos diversas situaciones y pasajes de la historia bíblica y contemporánea, donde los hombres y las sociedades de épocas pasadas no comprendieron y no supieron dar respuestas e interpretar los tiempos y las señales que se producían en su entorno, como advertencias o bien, como indicadores de que algo andaba mal, muy mal y que era inminente la llegada o irrupción sorpresiva en el cumplimiento sorprendente de un gran acontecimiento profético sobre ellos. También veremos cómo se asemejan en mucho las condiciones que se están desarrollando en la actual sociedad y del propio pueblo de Dios de nuestro tiempo, y quizás sin darse cuenta, con las de aquellos comportamientos y actitudes que tuvieron los hombres y mujeres del pasado, al no discernir, no reconocer y no tener una comprensión real de los eventos que eran señales para sus días y que finalmente los llevó a su perdición eterna, al no reconocer…,… el tiempo de su visitación.
  • 8. 8 LAS SEÑALES Y LOS TIEMPOS EN LOS DÍAS ANTEDILUVIANOS La predicación de Noé y el diluvio venidero La sociedad antediluviana fue testigo en sus días, de una de las predicaciones más impopulares escuchadas para su tiempo, que el mundo de entonces, sería destruido por un gran cataclismo. Este mensaje fue entregado a Noé y provenía del más alto cielo, Dios mismo se encargó de revelar al Patriarca los acontecimientos que destruirían finalmente los altos índices de maldad extrema y a toda la tierra de aquél entonces. Como es de suponer, nunca antes había llovido sobre el planeta y ni siquiera la gente de esa época conocía lo que era una nube o lo que éstas eran capaces a hacer sobre la tierra. Las condiciones de todo el ecosistema, climatológicas, geológicas, zoológicas, geográficas y sociales del planeta, eran muy lejos y distintas a las que encontramos y conocemos hoy en la tierra post diluviana. Al escuchar semejante predicación, la gente de entonces, hombres y mujeres, se sorprendieron y como es de esperar, no creyeron al mensaje que se proclamaba y como suele suceder siempre y a través de todos los tiempos, trataron al mensaje de la misma forma que al mensajero, de loco, desquiciado, enfermo, fanático, engañador, desequilibrado, sensacionalista y que solamente asusta a la gente. Sin embargó, la Biblia revela que Noé creyó a Dios y comenzó la pronta construcción del arca bajo las instrucciones y planos divinos para ello. Este mismo hecho de construir el arca y cuya tarea demoró prácticamente lo que duró aquel tiempo de gracia, ciento veinte años, destinados a anunciar lo que vendría sobre la tierra, era ya una señal y advertencia en sí misma para toda aquella gente o el mundo de entonces, cada martillazo, cada clavo, cada madera cortada y ensamblada, cada árbol taladrado, cepillado y pulido, eran las simples pero solemnes señales para sus días, acompañadas de la voz del predicador portador del solemne mensaje del tiempo del fin para aquella temprana era de la tierra.
  • 9. 9 Cuando empezó a construir aquel inmenso barco en tierra seca, multitudes vinieron de todos los rumbos a ver aquella extraña escena, y a oír las palabras serias y fervientes de aquel singular predicador. Cada martillazo dado en la construcción del arca era un testimonio para la gente. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 82) Los hombres no comprenden e interpretan mal los acontecimientos venideros sobre la tierra de entonces Así, en la medida que el tiempo avanzaba hacia el cumplimiento de su fatídica hora final, la gente comprendía cada vez menos lo que estaba aconteciendo sobre la tierra de entonces, no comprendían y no lograban dimensionar el cuadro en su totalidad, ni mucho menos, comprendían de qué se trataba la construcción de aquel extraño barco, así como la advertencia y predicación de la destrucción de la tierra por medio de un diluvio, claro, si nunca antes había llovido sobre la tierra y las leyes de la naturaleza permanecían estables como siempre, amanecía, salía el sol, se realizaban las tareas y trabajos de cada día, no habían nubes en el cielo y todo era tranquilidad y llamaba a la prosperidad. El razonamiento que la gente realizaba sobre la predicación de Noé, en ningún momento concluía en que ese mensaje podría llegar a tener razón, pero al contrario de eso, las interpretaciones que la gente y los sabios de la época hacían de la naturaleza, apuntaban a tranquilizar los temores despertados, no lograban comprender así, lo que realmente vendría sobre la tierra. El mundo antediluviano razonaba que las leyes de la naturaleza habían sido estables durante muchos siglos. Las estaciones se habían sucedido unas a otras en orden. Hasta entonces nunca había llovido; la tierra había sido regada por una niebla o el rocío. Los ríos nunca habían salido de sus cauces, sino que habían llevado sus aguas libremente hacia el mar. Leyes fijas habían mantenido las aguas dentro de sus límites naturales. Pero estos razonadores no reconocían la mano del que había detenido las aguas diciendo: "Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante." (Job 38:11)
  • 10. 10 A medida que transcurría el tiempo sin ningún cambio visible en la naturaleza, los hombres cuyo corazón a veces había temblado de temor comenzaron a tranquilizarse. Razonaron, como muchos lo hacen hoy, que la naturaleza está por encima del Dios de la naturaleza, y que sus leyes están tan firmemente establecidas que el mismo Dios no podría cambiarlas. Alegando que si el mensaje de Noé fuese correcto, la naturaleza tendría que cambiar su curso, hicieron que ese mensaje apareciera ante el mundo como un error, como un gran engaño. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 84) Los burladores llamaban la atención a las cosas de la naturaleza, -a la sucesión invariable de las estaciones, al cielo azul que nunca había derramado lluvia, a los verdes campos refrescados por el suave rocío de la noche,- y exclamaban: "¿No habla acaso en parábolas?" Con desprecio declaraban que el predicador de la justicia era fanático rematado; y siguieron corriendo tras los placeres y andando en sus malos caminos con más empeño que nunca antes. Pero su incredulidad no impidió la realización del acontecimiento predicho. Dios soportó mucho tiempo su maldad, dándoles amplia oportunidad para arrepentirse, pero a su debido tiempo sus juicios cayeron sobre los que habían rechazado su misericordia. (CS. Cap. 19 Una profecía significativa. Pág. 386) Por otro lado, esta misma falta de comprensión de lo que estaba aconteciendo con la predicación y la naturaleza del mensaje que Noé comenzaba a anunciar, los indujo a cometer el fatídico error de rechazar así, la única oportunidad de salvación que se les había enviado, pensaron que todo lo que estaba establecido en la naturaleza, persistiría de la misma forma por siempre y sin ninguna variación alguna. Creyeron que todo fenómeno y acontecimiento en la naturaleza podría ser explicado en términos de lo natural y en base a las leyes existentes que Dios había establecido en el comienzo de la creación, de esta manera, una advertencia como la que hacía Noé, contradecía todo lo establecido por Dios y que en conclusión, ese mensaje tenía que estar completamente equivocado.
  • 11. 11 Demostraron su desdén por la amonestación de Dios haciendo exactamente las mismas cosas que habían hecho antes de recibir la advertencia. Continuaron sus fiestas y glotonerías; siguieron comiendo y bebiendo, plantando y edificando, haciendo planes con referencia a beneficios que esperaban obtener en el futuro; y se hundieron más profundamente en la impiedad y el obstinado menosprecio de los requerimientos de Dios, para mostrar que no temían al Ser infinito. Afirmaban que si fuese cierto lo que Noé había dicho, los hombres de fama, los sabios, los prudentes y los grandes lo habrían comprendido. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 84) El último día de gracia y misericordia Al avanzar los años hacia el fin del tiempo de gracia para ese tiempo de la tierra y del cumplimiento de los ciento veinte años, al acercarse los momentos ya finales de sus vidas, en el último día de gracia y misericordia, en las últimas horas de su existencia, cuando ya todo estaba por concluir definitivamente para ellos en la inmensidad de la eternidad, ni siquiera allí llegaron a comprender lo que realmente estaba aconteciendo, a pesar de tener todas las evidencias, todos los signos precursores, señales alarmantes, las cuales eran demasiado concluyentes, innegables y muy claras. De repente reinó el silencio entre aquella multitud escarnecedora. Animales de toda especie, desde los más feroces hasta los más mansos, se veían venir de las montañas y los bosques, y dirigirse tranquilamente hacia el arca. Se oyó un ruido como de un fuerte viento, y he aquí los pájaros que venían de todas direcciones en tal cantidad que obscurecieron los cielos, y entraban en el arca en perfecto orden. Los animales obedecían la palabra de Dios, mientras que los hombres la desobedecían. Dirigidos por santos ángeles, "de dos en dos entraron a Noé en el arca," y los animales limpios de "siete en siete." (Gén. 7:9, 2.)
  • 12. 12 Las maravillosas e impresionantes escenas presenciadas por todos, como la misteriosa llegada y marcha pacífica y ordenada de los animales más salvajes en compañía de los que eran mansos en su entrada al arca, aun así, la gente seguía sin poder comprender lo que realmente se encontraba sucediendo hasta ese momento y a tan solo días para que se desatara el gran cataclismo universal, que terminaría finalmente de manera catastrófica con sus vidas y cambiaría para siempre el paisaje y geografía de la tierra de aquél entonces. Para lograr comprender lo que estaba aconteciendo, frente a este fenómeno innegable a la vista de todos, fenómeno y conducta nunca antes vista en los animales de entonces, buscaron a los sabios de la época, hombres de gran conocimiento y saber, pero la interpretación que hicieron estos de lo que sucedía, era muy distinta y alejada de lo que realmente estaba aconteciendo y al verdadero trasfondo que implicaba todo ello. El mundo miraba maravillado, algunos hasta con temor. Llamaron a los filósofos para que explicasen aquel singular suceso, pero fue en vano. Era un misterio que no podían comprender. Pero los corazones de los hombres se habían endurecido tanto, al rechazar obstinadamente la luz, que aun esta escena les produjo sólo una impresión pasajera. La raza condenada contemplaba el sol en toda su gloria y la tierra revestida casi de la belleza del Edén, y ahuyentó sus crecientes temores mediante ruidosas diversiones; y mediante actos de violencia pareció atraer sobre sí la ya despierta ira de Dios. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 85) Así, los grandes hombres, sabios y de gran conocimiento, no pudieron dar una respuesta satisfactoria en relación a lo que se encontraba sucediendo y del por qué los animales se comportaban de esa manera, en cambio, cubrieron el hecho con otro tipo de escenas de belleza que invitaban a la tranquilidad. Muchos creyeron más en la opinión y conocimiento de los grandes hombres de aquél tiempo y despreciaron así, el autentico mensaje que les revelaba la verdad de lo que realmente estaba aconteciendo y de lo que vendría sobre la tierra, que llegada la hora final, ni aun allí comprendieron de qué se trataba.
  • 13. 13 Las respuestas y explicaciones que se dieron del inquietante fenómeno, terminaron por convencer a la gente, y creyeron ciegamente que finalmente todo estaba bien y que nada catastrófico pasaría, es más, estos sabios y doctos hombres, hicieron a todos un llamado a la calma, la tranquilidad y a no temer, y de paso, llamados como estos siempre suele hacerse en casos semejantes, y que por el contrario, todos se divirtieran y lo pasaran bien. Pero llegado el momento de entrar en el arca y cerrar la puerta de forma definitiva, que para muchos y la mayoría, marcaría y significaría el comienzo de su perdición eterna, tampoco aceptaron el último llamado de misericordia, pues no comprendían lo que estaba aconteciendo, confundidas y calmadas sus mentes y sus temores por las interpretaciones bien fundadas que hicieron los grandes hombres de aquel tiempo sobre los acontecimientos que estaban sucediendo y que podrían llegar a ocurrir. Su tiempo de gracia estaba a punto de concluir. Noé había seguido fielmente las instrucciones que había recibido de Dios. El arca se terminó en todos sus aspectos como Dios lo había mandado, y fue provista de alimentos para los hombres y las bestias. Y entonces el siervo de Dios dirigió su última y solemne súplica a la gente. Con anhelo indecible, les rogó que buscasen refugio mientras era posible encontrarlo. Nuevamente rechazaron sus palabras, y alzaron sus voces en son de burla y de mofa. . (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 85) Ni siquiera el hecho de que la puerta fue cerrada por ángeles de Dios, la marcha en orden y pasiva de los animales y el llamado a estos para que entraran en el arca, causaron un despertar en sus mentes, simplemente no comprendían lo que ocurría, a pesar de tener extrañas y sorprendentes evidencias que les hablaban a su alrededor. Las interpretaciones, las respuestas y explicaciones que se hacían del fenómeno, estaban por cierto, muy alejadas de lo que significaban en la realidad y hacia donde realmente apuntaba todo esto que estaban contemplando y que en ningún momento se les ocurrió llegar a pensar que Noé pudiera tener razón.
  • 14. 14 El fin del tiempo de gracia, una semana de silencio antes de la catástrofe Terminado el tiempo de gracia, cumplidos así los ciento veinte años de predicación, misericordia y salvación, ya una vez dentro y cerrada la puerta del arca, la catástrofe anunciada por Noé, no se desató de forma inmediata sobre la tierra, la Biblia señala: Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. (Gén. 7: 1-4) Transcurrieron aun siete días más, una semana, pero no de misericordia, sino más bien, para poner a prueba a todos a quienes sí habían creído en el mensaje de advertencia enviado por el cielo, por otro lado, esta aparente “tardanza”, despertó y ocasionó un breve tiempo de triunfo, alegría y festejos degradantes entre todos aquellos que se burlaron y no creyeron y, logró así, “confirmar” por un lado, que lo que decían los grandes hombres era cierto… que nada pasaría y por otro lado, lo que decía Noé estaba muy equivocado. Durante siete días después que Noé y su familia hubieron entrado en el arca, no aparecieron señales de la inminente tempestad. Durante ese tiempo se probó su fe. Fue un momento de triunfo para el mundo exterior. La aparente tardanza confirmaba la creencia de que el mensaje de Noé era un error y que el diluvio no ocurriría. A pesar de las solemnes escenas que habían presenciado, al ver cómo las bestias y las aves entraban en el arca, y el ángel de Dios cerraba la puerta, continuaron las burlas y orgías, y hasta se mofaron los hombres de las manifiestas señales del poder de Dios. Se reunieron en multitudes alrededor del arca para ridiculizar a sus ocupantes con una audacia violenta que no se habían atrevido a manifestar antes. (PP. Cap. 7 El diluvio. Pág. 86, 87)
  • 15. 15 La dureza prolongada del corazón, su ceguera e incomprensión total de los eventos que acontecían fue tal, que en vez de reflexionar, pensar o siquiera atreverse a cuestionar las opiniones de los hombres sabios de entonces por lo que estaba sucediendo, comenzaron a desatar todo un festín y actividades lisonjeras, degradantes, faranduleras y burlescas hacia todos los que estaban al interior del arca una vez que la puerta fue cerrada definitivamente. Consecuencias de no haber comprendido los eventos que vendrían Fatal fue la suerte que corrieron todos aquellos que se dejaron influenciar y convencer por los grandes hombres, estudiosos y muy capacitados de aquella época, sabios, doctos, científicos, filósofos, creyendo ciegamente y sin atreverse a discutir lo que ellos afirmaban, claro ¿Quién podría poner en duda sus capacidades y conocimientos? ¿Quién hubiera osado siquiera a discutir o decir: no estoy de acuerdo con esa interpretación de los eventos que ocurren? Que finalmente, todos quienes depositaron en ellos su confianza y seguridad personal sentenciaron trágicamente sus vidas para la eternidad. Una vez desatada la gran catástrofe y cataclismo universal, nunca antes vista por mortal alguno y en tal magnitud devastadora y terrorífica, que incluso, el mismo Satanás y sus ángeles llegaron a temer por su existencia sobre la tierra e medio de la furia de los elementos en completo desorden y obra destructora, que recién allí, los hombres y mujeres lograron dimensionar de lo que se trataba, recién allí, comprendieron los tiempos en que vivían, recién allí, lograron dar el peso a las serias advertencias que se les hicieron por largos ciento veinte años. ¿Dónde quedó al fin la sabiduría de los grandes hombres de aquella época? ¿Dónde quedó todo ese conocimiento y capacidad de razonar, interpretar, explicar y comprender los fenómenos de su época? ¿Dónde quedo todo ese saber, de hombres que estaban a la altura de un doctorado para estar al frente en los momentos que se le necesitaba? ¿Acaso, no deberían de haber comprendido mejor que nadie lo que podría venir sobre la tierra?
  • 16. 16 Después de todo, eran ellos los sabios o estudiosos que, supuestamente lo conocían todo, conocían todo lo que podría suceder con la naturaleza y su comportamiento, negando rotundamente así, y en base a sus conocimientos, que un diluvio se podría producir. ¿Suena esto semejante a lo que sucede en nuestros días con los hombres de ciencia en la interpretación de los eventos que se están produciendo en la tierra y de forma señalada en la naturaleza? Claramente podemos ver, que los antediluvianos no comprendieron el tiempo en que ellos vivían, no comprendieron que existía un determinado plazo y tiempo de gracia y ni mucho menos, comprendieron ni reconocieron las señales que les anunciaban el fin de sus días sobre el planeta. Jesús explica lo que sucedió en aquella época De ese tiempo antediluviano, así como de las actitudes de las personas hacia el mensaje de Noé, de sus serias advertencias, de las señales que contemplaron y todo lo que ocurrió, hasta que finalmente se desató la gran catástrofe universal sobre la tierra de entonces, y que terminó, de manera trágica con la vida de todos aquellos que no entendieron lo que ocurría, Jesús se refiere diciendo que esa gente, toda ella, no comprendieron de qué se trataba lo que vendría sobre la tierra. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. (Mat. 24: 37-39) Claramente el Señor revela que toda esa gente de aquél tiempo no entendió. (v. 39) es evidente que no comprendieron nada de lo que ocurriría, tampoco entendieron las señales de sus días y atribuían a cualquier causa los fenómenos que se vieron durante todo ese tiempo y esto, en consecuencia, los llevó también a despreciar finalmente a Noé y el mensaje que predicaba.
  • 17. 17 Ellos hicieron una mala interpretación y aplicación de los acontecimientos que vendrían sobre la tierra, en consulta con los grandes sabios de entonces, trataron de apaciguar sus miedos por medio de respuestas y argumentos que en ningún momento explicaban el trasfondo del asunto, respuesta que muchos en el fondo querían y deseaban escuchar. Pero lamentablemente, se dieron cuenta y entendieron solamente cuando comenzó la naturaleza a manifestarse y comportarse de manera muy extraña y desconocida para ellos, y no entendieron hasta que vino el diluvio, (v. 39) sin embargo y fatídicamente, recién allí llegaron a entender, pero en el mismo momento en que se desató el gran cataclismo universal, y ya para entonces, era demasiado tarde, pues Jesús señala que al llegar la gran catástrofe del diluvio, se los llevó a todos. (v. 39) Semejante estado de cosas como lo acontecido previo al diluvio y durante toda aquella época, ¿Ya ha sucedido en la historia bíblica pasada? los comportamientos y actitudes semejantes de las personas de aquel tiempo antediluviano, ¿Tuvieron su réplica en tiempos posteriores de la historia del hombre? o ¿Fue el único tiempo de la historia de los hombres que la gente no supo comprender e interpretar correctamente lo que acontecía sobre la tierra previo a un fin de todas las cosas? ¿Existen evidencias adicionales en los registros sagrados de una falta de comprensión de los mensajes y profecías, como actitud precursora, antes que se cumplieran importantes eventos? Y por otro lado, ¿Fue el ejemplo de los hombres y mujeres de aquél tiempo temprano de la edad de la tierra una solemne amonestación y lección ya aprendida para las generaciones futuras y de este tiempo?
  • 18. 18 LAS SEÑALES Y LOS TIEMPOS EN LA PRIMERA VENIDA DE CRISTO Israel desconoce las señales y el cumplimiento del tiempo No solo fue en los tiempos anteriores al diluvio que se vivió un desconocimiento por parte de la gente en cuanto a los tiempos proféticos en que vivían en relación a lo que vendría sobre la tierra de aquél tiempo, a pesar de tener una revelación como la que se le entregó a Noé, sino que increíblemente, siglos más tarde la historia se vuelve a repetir, esta vez, con el pueblo de Israel en torno al tiempo del cumplimiento del primer advenimiento de Cristo. La historia del pueblo de Dios, está llena de pasajes y experiencias en que despreciaron la revelación profética que Dios les enviaba a través de sus siervos los profetas, continuas apostasías y el cautiverio por parte de las demás naciones, fueron los extremos en los que se encontraban en la mayor parte del tiempo y además de esto, no tuvieron un conocimiento claro de los tiempos en que vivían, en el contexto de la proximidad del primer advenimiento de Cristo y de su real misión en la tierra. El tema central del Antiguo Testamento y de la mayoría de sus profecías trataba sobre la llegada del Mesías, de la primera venida de Cristo a la tierra y el desarrollo de su ministerio entre su pueblo, de esta manera, la principal profecía que preparaba al pueblo para recibir al Mesías y tener un conocimiento de la naturaleza de su misión, era la registrada en el capítulo cincuenta y tres del libro del profeta Isaías. Dios había entrego suficiente información a su pueblo para estar preparados para recibirlo, los servicios del santuario revelaban en todos ellos al cordero de Dios y su real misión entre su pueblo, las profecías señalaban el tiempo, lugar y las señales de su aparición, incluso, la naturaleza, así como la secuencia de los símbolos proféticos registrados en el libro de Daniel revelaban la época, el tipo y características de la sociedad y el poder reinante para cuando llegara el cumplimiento de la promesa realizada siglos atrás en el mismo Edén.
  • 19. 19 Sin embargo, y con todo esto, teniendo el privilegio de contar con los escritos sagrados originales en su propio idioma en la cual fue dada la profecía, los grandes líderes religiosos de la época no supieron interpretarla y por sobre todo, comprender los eventos proféticos que deberían de cumplirse en su época, las cuales eran las señales de los tiempos que indicaban que la primera venida de Cristo se acercaba. El pueblo a quien Dios había llamado para ser columna y base de la verdad, había llegado a ser representante de Satanás. Hacía la obra que éste deseaba que hiciese, y seguía una conducta que representaba falsamente el carácter de Dios y le hacía considerar por el mundo como un tirano. Los mismos sacerdotes que servían en el templo habían perdido de vista el significado del servicio que cumplían. Habían dejado de mirar más allá del símbolo, a lo que significaba. Al presentar las ofrendas de los sacrificios, eran como actores de una pieza de teatro. Los ritos que Dios mismo había ordenado eran trocados en medios de cegar la mente y endurecer el corazón. Dios no podía hacer ya más nada para el hombre por medio de ellos. Todo el sistema debía ser desechado. (DTG. Cap. 3 El cumplimiento del tiempo. Pág. 27) De esta manera, cuando este evento se cumple en el tiempo preciso indicado por la profecía bíblica, se sorprendieron grandemente y los encontró además, desprevenidos y sin preparación alguna (Mat. 2:1-6), de manera que, para cuando se cumple la promesa, no había nadie del pueblo ni siquiera las máximas autoridades religiosas de la época para dar la bienvenida al Mesías, es más, A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. (Juan 1:11) DURANTE más de mil años, los judíos habían esperado la venida del Salvador. En este acontecimiento habían cifrado sus más gloriosas esperanzas. En cantos y profecías, en los ritos del templo y en las oraciones familiares, habían engastado su nombre. Y sin embargo, cuando vino, no le conocieron. El Amado del cielo fue para ellos como "raíz de tierra seca," sin "parecer en él ni hermosura;" y no vieron en él belleza que lo hiciera deseable a sus ojos. "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron." (DTG. Cap. 2 El Pueblo Elegido. Pág. 19)
  • 20. 20 Cuando se produjo el primer advenimiento de Cristo, los sacerdotes y los fariseos de la ciudad santa, a quienes fueran confiados los oráculos de Dios, habrían podido discernir las señales de los tiempos y proclamar la venida del Mesías prometido sin embargo, no lo hicieron. La profecía de Miqueas señalaba el lugar de su nacimiento. (Miqueas 5:2.) Daniel especificaba el tiempo de su advenimiento. (Daniel 9:25.) Dios había encomendado las profecías a los caudillos de Israel; y estos no tenían excusa por no saber que el Mesías estaba a punto de llegar y además, eran responsables por haber ocultado la verdad al pueblo. Su ignorancia era el resultado de su culpable descuido. Los judíos estaban levantando monumentos a los profetas de Dios que habían sido muertos, mientras que con la deferencia con que trataban a los grandes de la tierra estaban rindiendo homenaje a los siervos de Satanás. Absortos en sus luchas ambiciosas por los honores mundanos y el poder, perdieron de vista los honores divinos que el Rey de los cielos les había ofrecido. Los ancianos de Israel deberían haber estudiado con profundo y reverente interés el lugar, el tiempo, las circunstancias del mayor acontecimiento de la historia del mundo: la venida del Hijo de Dios para realizar la redención del hombre. Todo el pueblo debería haber estado velando y esperando para hallarse entre los primeros en saludar al Redentor del mundo. En vez de todo esto, vemos, en Belén, a dos caminantes cansados que vienen de los collados de Nazaret, y que recorren toda la longitud de la angosta calle del pueblo hasta el extremo este de la ciudad, buscando en vano lugar de descanso y abrigo para la noche. Ninguna puerta se abre para recibirlos. En un miserable cobertizo para el ganado, encuentran al fin un refugio, y allí fue donde nació el Salvador del mundo. (CS. Cap. 18 Heraldos de una Nueva Era. Pág. 358, 359)
  • 21. 21 Sin embargo, sorprende saber que el descubrimiento que un gran evento profético de extraordinarias dimensiones históricas estaba próximo a cumplirse en ese tiempo, no fue hecho por los teólogos, eruditos o los grandes líderes religiosos de la nación, sino más bien, fue realizado por personas muy ajenas a quienes fueron hechas las promesas de la venida del Mesías. Los magos que vinieron del Oriente a la tierra santa, no eran magos en el sentido como lo conocernos hoy, sino más bien, estos eran sabios, gente muy culta, gente preparada en ciencia y filosofía, incluso, estudiosa de los Oráculos sagrados que hablaban de la llegada y aparición de un Rey divino, sin embargo, estos sabios no pertenecían al linaje de Abraham ni mucho menos eran sacerdotes levitas, eran gentiles y paganos para los judíos. A ellos se les reveló la profecía del primer advenimiento de Cristo, fueron estos sabios los que mejor comprendieron el tiempo profético en que vivían al estudiar las profecías y estar atentos a las señales de los tiempos, Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y se levantará cetro de Israel, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos los hijos de Set. (Núm. 24: 17) Así, bajo la dirección de la estrella de Belén, los sabios de Oriente estuvieron atentos a las señales de su época que indicaban la llegada del Mesías. Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. (Mat. 2: 1-3) El asombro fue tal para ellos, que al descubrir que ni siquiera en Jerusalén sabían del gran acontecimiento que había ocurrido y que las profecías se habían cumplido en su tiempo y evento indicado, que al contrario de provocar una gran alegría entre el pueblo con el anuncio profético del nacimiento del Mesías, lo que generó en Israel y en las autoridades políticas y religiosas, desde el mismo rey Herodes y sacerdotes, fue tan solo de turbación.
  • 22. 22 La afirmación que las profecías relacionadas con la llegada del Mesías se habían cumplido en su tiempo, generó gran revuelo y movimiento de gente, reuniones convocadas entre el poder político y el religioso (Mat. 2: 4-6), así como reuniones secretas y conspiraciones. (v. 7-12) El relato de los acontecimientos ocurridos en Belén y Jerusalén y en toda la tierra de Judea, revelan el gran desconocimiento que existía al interior del pueblo de Dios en aquella época sobre la llegada del Mesías, en el pueblo de Dios, no había una clara comprensión de los tiempos proféticos que vivían como nación y humanidad, pero la percepción y visión de los tiempos proféticos fue claramente comprendida y anunciada por los magos y sabios del Oriente, extranjeros superaron en comprensión al pueblo escogido. Es más, fueron las personas despreciadas por los líderes religiosos de aquella época, como estos sabios de Oriente, los que tuvieron la comprensión de los tiempos en que vivían y de las señales para su época Porque su estrella hemos visto en el oriente (v. 2) y el privilegio de anunciar la llegada del Mesías como parte del cumplimiento profético: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? (v. 2) Así también, estos acontecimientos proféticos fueron revelados a los humildes pastores en las colinas de Belén, fueron ellos los que contemplaron con sus propios ojos las extraordinarias y portentosas señales en los cielos, como un gran coro de ángeles que alababan al Dios del cielo y les revelaban los acontecimientos ocurridos. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
  • 23. 23 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. (Luc. 2: 8-15) Ser pastor de rebaños en ese tiempo, no tenía el concepto que tiene en nuestros días como cuidadores de ovejas, no, estos eran hombres muy sencillos y humildes pero que eran muy despreciados en la sociedad de aquel tiempo y sin embargo, el anuncio que había nacido el Mesías y que las profecías se habían cumplido, fue revelado a ellos de forma directa a manera de una revelación apocalíptica, apoteósica y muy maravillosa, ¡Qué privilegio! Dios no podía dejar pasar por alto que el hecho del nacimiento del Mesías quedara en la ignorancia, un acontecimiento tal, debía de ser anunciado de algún modo u otro y despertar así, las conciencias de todos en la tierra de Judea, para ese entonces, las “piedras,” en la forma de los magos de Oriente y los humildes pastores de Belén, en ausencia de aquellos que deberían de haber ocupado ese lugar y alzar la voz del cumplimiento de ese magno evento profético, anunciaron en su lugar, la llegada del Mesías y el cumplimiento de las profecías. Esa gente, comprendió mejor que nadie e incluso mucho mejor que los grandes eruditos y teólogos de aquella época, las profecías relacionadas con el tiempo, lugar y las señales que indicaban la llegada del Mesías, sin embargo, el gran error cometido por los altos líderes religiosos de ese tiempo consistió en una mala interpretación y aplicación de las profecías que hablaban sobre el segundo advenimiento de Cristo, porción de las Escrituras que no era la verdad presente para ellos y aplicaron equivocadamente este acontecimiento a la primera venida de Cristo.
  • 24. 24 Esto estuvo motivado por el orgullo y su deseo de la liberación del poder opresor de los romanos, así, mezclaron e invirtieron los acontecimientos de modo que ellos esperaban al Mesías en gloria y majestad, pero este sería un evento que sucedería solamente con el regreso de Cristo al fin de los tiempos, en el otro extremo de la línea cronológica de la profecía. El odio a los romanos y el orgullo nacional y espiritual inducían a los judíos a seguir adhiriéndose rigurosamente a sus formas de culto. Los sacerdotes trataban de mantener una reputación de santidad atendiendo escrupulosamente a las ceremonias religiosas. El pueblo, en sus tinieblas y opresión, y los gobernantes sedientos de poder anhelaban la venida de Aquel que vencería a sus enemigos y devolvería el reino a Israel. Habían estudiado las profecías, pero sin percepción espiritual. Así habían pasado por alto aquellos pasajes que señalaban la humillación de Cristo en su primer advenimiento y aplicaban mal los que hablaban de la gloria de su segunda venida. El orgullo obscurecía su visión. Interpretaban las profecías de acuerdo con sus deseos egoístas. (DTG. Cap. 2 El Pueblo Elegido. Pág. 22) Esta mala comprensión, entendimiento e interpretación de las profecías y de los eventos que eran para cumplirse en sus días, tuvo la terrible consecuencia que para cuando llegó el Mesías, no lo reconocieron, no lo aceptaron y ni mucho menos, comprendieron la naturaleza de su misión y ministerio público. Para cuando se cumple la hora profética, no había nadie esperando la llegada del Salvador, en todas partes de la tierra de Judea reinaba una criminal y brutal indiferencia, la ignorancia y el desconocimiento de lo que estaba por ocurrir en la tierra en esos momentos históricos era sorprendente y total, más aun, quienes tenían los oráculos sagrados que revelaban los tiempos y que a su vez, tenían la gran responsabilidad de dirigir los destinos eternos del pueblo de Dios también lo ignoraban y desconocían.
  • 25. 25 Los ángeles se habían maravillado del glorioso plan de redención. Con atención miraban cómo el pueblo de Dios iba a recibir a su Hijo, revestido con el manto de la humanidad. Vinieron los ángeles a la tierra del pueblo elegido. Las otras naciones creían en fábulas y adoraban falsos dioses. Pero los ángeles fueron a la tierra donde la gloria de Dios se había revelado y había resplandecido la luz de la profecía. Vinieron sin ser vistos a Jerusalén, se acercaron a los que debían exponer los Sagrados Oráculos, a los ministros de la casa de Dios. Ya había sido anunciada al sacerdote Zacarías la proximidad de la venida de Cristo, mientras servía ante el altar. Ya había nacido el precursor, y su misión estaba corroborada por milagros y profecías. Habían cundido las nuevas de su nacimiento y del maravilloso significado de su misión. Y sin embargo, Jerusalén no se preparaba para dar la bienvenida a su Redentor. Los mensajeros celestiales contemplaban con asombro la indiferencia de aquel pueblo a quien Dios llamara a comunicar al mundo la luz de la verdad sagrada. La nación judía había sido conservada como testigo de que Cristo había de nacer de la simiente de Abrahán y del linaje de David; y sin embargo, no sabía que su venida se acercaba. En el templo, el sacrificio matutino y el vespertino señalaban diariamente al Cordero de Dios; sin embargo, ni aun allí se habían hecho los preparativos para recibirle. Los sacerdotes y maestros de la nación no sabían que estaba por acontecer el mayor suceso de los siglos. Repetían sus rezos sin sentido y ejecutaban los ritos del culto para ser vistos de los hombres, pero en su lucha para obtener riquezas y honra mundanal, no estaban preparados para la revelación del Mesías. Y la misma indiferencia reinaba en toda la tierra de Israel. Los corazones egoístas y amantes del mundo no se conmovían por el gozo que embargaba a todo el cielo. Sólo unos pocos anhelaban ver al Invisible. A los tales fue enviada la embajada celestial. (DTG. Cap. 4 Un Salvador os es Nacido. Pág. 29, 30)
  • 26. 26 La aparición del mesías y su ministerio publico Sin embargo, y ya lejos en el tiempo de los acontecimientos sucedidos en Belén, otro evento que causó gran revuelo, agitación, admiración, sorpresa y desconcierto entre el pueblo y los grandes líderes religiosos de la época, así como de las autoridades políticas, fue la extraña y solitaria voz que apareció en el desierto que anunciaba claramente la llegada del Mesías y del comienzo de su ministerio entre el pueblo de Israel. (Ver Mat. 3: 1-12) La predicación de Juan el bautista, atrajo multitudes al desierto a escuchar un mensaje nuevo y revelador, un mensaje muy distinto a cualquier otro escuchado hasta ese momento, también acudieron de manera sorprendente las más altas autoridades religiosas y espirituales del pueblo, pero no para ser convertidas o que fueran creyentes, sino más bien, acudieron con el fin de interrogar al predicador y bautista y averiguar qué era eso del…,… Mesías venidero. La aparición del mismo Juan, sobre el escenario del primer advenimiento de Cristo, era otra señal evidente que los tiempos proféticos sobre la aparición del Mesías se habían cumplido en esa época en su tiempo y evento, la misma persona y el ministerio Juan, estaban ya profetizados siglos atrás en los días del profeta Isaías, (Isa. 40: 3-5) quien revelaba la aparición de aquel que prepararía el camino para la llegada del Mesías, es decir, en el momento en que Juan hiciera su aparición, era evidencia y señal que el tiempo estaba ya maduro y que el hacha estaba puesta a la raíz de los arboles, que el Mesías estaba a punto de aparecer sobre el escenario mundial de aquella época. Sin embargo, lo que no comprendieron y alcanzaron a ver los líderes espirituales, fue el mensaje de Juan, no comprendieron que momentos antes de la aparición del Mesías y del comienzo de su ministerio público entre el pueblo de Dios, aparecería el precursor de este y que estaba profetizada su misión. Así desconocieron una vez más, los tiempos en que vivían y de las señales para su tiempo.
  • 27. 27 De esta forma, al comenzar con su ministerio público, Jesús mismo declaró que el tiempo se había cumplido, Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Mar. 1: 14-15) haciendo una clara alusión a las profecías de tiempo del libro de Daniel (Dan. 9: 20-27) que revelaban el comienzo de su ministerio público y sin embargo, durante todo aquél ministerio, las dudas, aún por parte de aquellos que eran los más cercanos, continuaron hasta el final de dicho ministerio. No solo fue el desconocimiento sino que también, el mal entendimiento que tenían en aquella época, de los eventos y en qué consistían. Quien era Jesús y su misión, no estuvo muy clara aun entre los mismos seguidores más cercanos como fue el caso de los discípulos, para ellos, Jesús simplemente era de origen humano, el hijo de José de Nazaret, (Jn. 1:43-46), ni aun sus propios hermanos creían en él como el Mesías prometido (Jn. 7: 5) ¿Quién era Jesús para la gente de entonces? Tras una interrogación realizada a los mismos discípulos, Jesús les preguntó qué cría la gente sobre quién era él y las respuestas fueron de las más variadas, Juan el Bautista, Elías, Jeremías o alguno de los profetas (Mat. 16: 13-14) pero en ningún caso el Mesías. Así, para mucha gente y aun para los mismos discípulos, Jesús era un gran profeta, poderoso en obra y palabra, (Mat. 16: 14; Luc. 24: 19) mientras que para otros, era el hijo del carpintero, de José y María (Luc. 4: 22; Mat. 13: 53- 57) y además, objeto de escándalo público. (v. 57) Para los grandes líderes religiosos del pueblo, Jesús era simplemente un hombre que estaba en liga con Satanás o Beelzebú, príncipe de los demonios y que por su poder echaba fuera a los demonios, (Mat. 12: 22-27) y que por ese mismo poder hacia milagros (Jn. 9: 6) y que por lo mismo, su procedencia no era de origen divina, (v. 19) para otros, era un hombre comilón, bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores, (Mat. 11: 19) que era bueno, pero un engañador. (Jn. 7:12)
  • 28. 28 De manera que, para toda la gente en su conjunto, los discípulos, su familia y los líderes religiosos, Jesús era simplemente una gran persona, profeta y maestro, pero que no procedía de Dios como el Mesías esperado en gloria y majestad y que en el peor de los casos, era una persona asociada a Beelzebú y que estaba poseído por demonios y fuera de sí. (Jn. 7: 20; 8: 48, 52; 10: 20) Sin embargo, la mayoría de la gente común del pueblo estaba muy confundida, algunos no tenían ni la más mínima idea de donde vendría el Mesías según la profecía, Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es éste a quien buscan para matarle? Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo? Pero éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde sea. (Jn. 7: 25-27), pero al contrario de eso, la profecía revelaba claramente la procedencia y lugar del nacimiento del Mesías. (Miq. 5: 2) El lugar de la procedencia del Mesías llevó a muchos a caer en una división entre ellos, claramente no sabían discernir por la comprensión de las profecías sobre el lugar del nacimiento o procedencia del Cristo. Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él. Y algunos de ellos querían prenderle; pero ninguno le echó mano. (Jn. 7: 40-44) Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos: ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho? Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta. (V. 50-52) Otros esperaban más señales o milagros, es decir, según los milagros se podría saber si Jesús era realmente el Mesías prometido Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace? (v. 31)
  • 29. 29 Se puede apreciar un gran desconocimiento de la gente en cuanto a la procedencia y al tiempo del cumplimiento de la profecía referente al Mesías prometido, así como a la naturaleza de su misión para los días en que vivían. Los líderes religiosos del pueblo desconocen los tiempos proféticos y quien es Jesús En varias ocasiones de su vida y ministerio, los mismos líderes religiosos de la nación enfrentaron a Cristo y lo desafiaron a que les dijera verdaderamente si él era el Mesías prometido, Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. (Jn. 10: 22-26) Mientras que en otras ocasiones, lo desafiaban a que les diera una señal en prueba de que él era realmente el Mesías esperado y, sin embargo, Cristo no satisfizo sus curiosidades inicuas. Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! (Mat. 16: 1-3) Claramente el Señor revela, que los mismos líderes de la época y la nación misma no conocían los tiempos proféticos y solemnes en que estaban viviendo y que en Jesús, se cumplían y estaban cumpliéndose las más grandes profecías del Antiguo Testamento que hablaban sobre la llegada y ministerio del Mesías, no supieron interpretar y reconocer las señales que eran para sus días como pueblo de Dios de aquella época.
  • 30. 30 Entre ellos, reconocían muchas cosas en sus días, entre las cuales encontramos acontecimientos de caracteres climáticos, como para saber pronosticar el estado del tiempo durante el día, pero las señales de los tiempos proféticos no tenían ni la más mínima idea en cuanto a su interpretación, significado y por lo tanto, de lo que estaba ya aconteciendo en sus días. Debido a su apego al mundo y al olvido de Dios y de su Palabra, el entendimiento de este pueblo se había obscurecido y su corazón se había vuelto mundano y sensual. Así permaneció en la ignorancia respecto al advenimiento del Mesías, y en su orgullo e incredulidad rechazó al Redentor. Pero ni aun entonces Dios privó a la nación judía de conocer o participar en las bendiciones de la salvación. Pero los que rechazaron la verdad perdieron todo deseo de obtener el don del cielo. Ellos habían hecho "de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz" hasta que la luz que había en ellos se volvió tinieblas; y ¡cuán grandes fueron aquellas tinieblas! Conviene a la política de Satanás que los hombres conserven las formas de religión, con tal que carezcan de piedad vital. Después de haber rechazado el Evangelio, los judíos siguieron conservando ansiosamente sus antiguos ritos, y guardaron intacto su exclusivismo nacional, mientras que ellos mismos no podían menos que confesar que la presencia de Dios ya no se manifestaba más entre ellos. La profecía de Daniel señalaba de modo tan exacto el tiempo de la venida del Mesías y predecía tan a las claras su muerte, que ellos trataban de desalentar el estudio de ella, y finalmente los rabinos pronunciaron una maldición sobre todos los que intentaran computar el tiempo. En su obcecación e impenitencia, el pueblo de Israel ha permanecido durante mil ochocientos años indiferente a los ofrecimientos de salvación gratuita, así como a las bendiciones del Evangelio, de modo que constituye una solemne y terrible advertencia del peligro que se corre al rechazar la luz del cielo. (CS. Cap. 22 Una amonestación rechazada. Pág. 428, 429)
  • 31. 31 Los mismos dirigentes religiosos no solamente despreciaban a Cristo como el Mesías negando que las profecías se estuvieran cumpliendo en su tiempo y en la persona de Jesús, sino también, condenaban cruelmente a cuantos creían o creyeran en él, tomando para ello como marco de referencia, que ellos mismos como dirigentes religiosos, conocedores de las Escrituras y las profecías para sus días no habían crido en él. Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados? ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos? Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es. (Jn. 7: 45-49) En otras palabras, había que creer en lo que ellos creían, y el referente de estar en el camino correcto en cuanto a lo que acontecía en materia de profecías para ese tiempo, eran las opiniones y direcciones de sus líderes y no lo que decían las Escrituras, es decir, independientemente de lo que esté escrito en la revelación profética, son sus líderes los que determinan en qué creer finalmente, dando a entender que las opiniones personales estaban por sobre la revelación profética y el evento que se cumplía. Sin embargo, fue en las escenas ya finales de su ministerio terrenal donde quedó revelada la ignorancia y el desconocimiento alarmante de aquella nación con respecto a lo que estaba sucediendo sobre la tierra de entonces. Fue en la cruz del calvario, donde quedó revelada toda esta ignorancia profética sobre quien era realmente el Mesías y su misión, a pesar que los eventos seguían el orden y cumplimiento dispuesto por la providencia divina. Ya estando sobre la cruz, Jesús exclamo a viva voz, Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. (Luc. 23:34), fue la oración de Cristo en esos momentos y hora crucial de terrible agonía que revelaba el desconocimiento y las interpretaciones erróneas que existían sobre el cumplimiento que se tenía para entonces, de las más grandes profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías que vendría.
  • 32. 32 Si hubiesen sabido que estaban torturando a Aquel que había venido para salvar a la raza pecaminosa de la ruina eterna, el remordimiento y el horror se habrían apoderado de ellos. Pero su ignorancia no suprimió su culpabilidad, porque habían tenido el privilegio de conocer y aceptar a Jesús como su Salvador. Algunos iban a ver todavía su pecado, arrepentirse y convertirse. Otros, por su impenitencia, iban a hacer imposible que fuese, contestada la oración de Cristo en su favor. Pero asimismo se cumplía el propósito de Dios. Jesús estaba adquiriendo derecho a ser abogado de los hombres en la presencia del Padre. (DTG. Cap. 78 El Calvario. Pág. 694) En vista de esta ignorancia y desconocimiento de los graves eventos que estaban ocurriendo, Dios tuvo que mover y obligar a las personas de ese tiempo a una seria y profunda reflexión e investigación de las Escrituras para que pudieran realmente comprender los acontecimientos y la hora profética que se vivía. Dios no iba a dejar que las cosas siguieran por más tiempo de esta manera con respecto a quién era realmente Jesús y la misión que venía a cumplir. Tan pronto como Jesús estuvo clavado en la cruz, ésta fue levantada por hombres fuertes y plantada con gran violencia en el hoyo preparado para ella. Esto causó los más atroces dolores al Hijo de Dios. Pilato escribió entonces una inscripción en hebreo, griego y latín y la colocó sobre la cruz, más arriba que la cabeza de Jesús. Decía: "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos." Un poder superior a Pilato y a los judíos había dirigido la colocación de esa inscripción sobre la cabeza de Jesús. Era la providencia de Dios, tenía que incitar a reflexionar e investigar las Escrituras. El lugar donde Cristo fue crucificado se hallaba cerca de la ciudad. Miles de personas de todos los países estaban entonces en Jerusalén, y la inscripción que declaraba Mesías a Jesús de Nazaret iba a llegar a su conocimiento. Era una verdad viva transcrita por una mano que Dios había guiado. (DTG. Cap. 78 El Calvario. Pág. 694, 695)
  • 33. 33 Los discípulos desconocen los tiempos proféticos y quien es Jesús Sin embargo, fue entre sus discípulos donde también reinaba este desconocimiento de quien era Jesús y la naturaleza de su misión al venir a la tierra. Todos ellos lo esperaban como el Mesías que pondría fin al poder opresor de los romanos y los liberaría de sus enemigos. Por eso, al verlo sobre la cruz y horas más atrás, en el huerto de Getsemaní, sus esperanzas se vinieron abajo al ver como su libertador era atado y llevado ante el sanedrín. Si bien es cierto que la inteligencia de los hombres no es capaz de penetrar en los consejos del Eterno, ni de comprender enteramente el modo en que se cumplen sus designios, el hecho de que le resulten tan vagos los mensajes del cielo se debe con frecuencia a algún error o descuido de su parte. A menudo la mente del pueblo -y hasta de los siervos de Dios- es ofuscada por las opiniones humanas, las tradiciones y las falsas enseñanzas de los hombres, de suerte que no alcanzan a comprender más que parcialmente las grandes cosas que Dios reveló en su Palabra. Así les pasó a los discípulos de Cristo, cuando el mismo Señor estaba con ellos en persona. Su espíritu estaba dominado por la creencia popular de que el Mesías sería un príncipe terrenal, que exaltaría a Israel a la altura de un imperio universal, y no pudieron comprender el significado de sus palabras cuando les anunció sus padecimientos y su muerte. El mismo Cristo los envió con el mensaje: "Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Dios: arrepentíos, y creed el evangelio." (S. Marcos 1: 15, V.M.) El mensaje se fundaba en la profecía del capítulo noveno de Daniel. El ángel había declarado que las sesenta y nueve semanas alcanzarían "hasta el Mesías Príncipe," y con grandes esperanzas y gozo anticipado los discípulos anhelaban que se estableciera en Jerusalén el reino del Mesías que debía extenderse por toda la tierra.
  • 34. 34 Predicaron el mensaje que Cristo les había confiado aun cuando ellos mismos entendían mal su significado. Aunque su mensaje se basaba en Daniel 9:25, no notaron que, según el versículo siguiente del mismo capítulo, el Mesías iba a ser muerto. Desde su más tierna edad la esperanza de su corazón se había cifrado en la gloria de un futuro imperio terrenal, y eso les cegaba la inteligencia con respecto tanto a los datos de la profecía como a las palabras de Cristo. Cristo había venido al tiempo exacto y en la manera que anunciara la profecía. La declaración de las Escrituras se había cumplido en cada detalle de su ministerio. Había predicado el mensaje de salvación, y "su palabra era con autoridad." Los corazones de sus oyentes habían atestiguado que el mensaje venía del cielo. La Palabra y el Espíritu de Dios confirmaban el carácter divino de la misión de su Hijo. Los discípulos seguían aferrándose a su amado Maestro con afecto indisoluble. Y sin embargo sus espíritus estaban envueltos en la incertidumbre y la duda. En su angustia no recordaron las palabras de Cristo que aludían a sus padecimientos y a su muerte. Si Jesús de Nazaret hubiese sido el verdadero Mesías, ¿habríanse visto ellos sumidos así en el dolor y el desengaño? Tal era la pregunta que les atormentaba el alma mientras el Salvador descansaba en el sepulcro durante las horas desesperanzadas de aquel sábado que medió entre su muerte y su resurrección. Lo que los discípulos habían anunciado en nombre de su Señor, era exacto en todo sentido, y los acontecimientos predichos estaban realizándose en ese mismo momento. "Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Dios," había sido el mensaje de ellos. Transcurrido "el tiempo" -las sesenta y nueve semanas del capítulo noveno de Daniel, que debían extenderse hasta el Mesías, "el Ungido"- Cristo había recibido la unción del Espíritu después de haber sido bautizado por Juan en el Jordán, y el "reino de Dios" que habían declarado estar próximo, fue establecido por la muerte de Cristo.
  • 35. 35 Este reino no era un imperio terrenal como se les había enseñado a creer. No era tampoco el reino venidero e inmortal que se establecerá cuando "el reino, y el dominio, y el señorío de los reinos por debajo de todos los cielos, será dado al pueblo de los santos del Altísimo;" ese reino eterno en que "todos los dominios le servirán y le obedecerán a él." (Daniel 7: 27, V.M.) Así, la muerte de Cristo -el acontecimiento mismo que los discípulos habían considerado como la ruina final de sus esperanzas- fue lo que las aseguró para siempre. Si bien es verdad que esa misma muerte fuera para ellos cruel desengaño, no dejaba de ser la prueba suprema de que su creencia había sido bien fundada. El acontecimiento que los había llenado de tristeza y desesperación, fue lo que abrió para todos los hijos de Adán la puerta de la esperanza, en la cual se concentraban la vida futura y la felicidad eterna de todos los fieles siervos de Dios en todas las edades. Los designios de la misericordia infinita alcanzaban a cumplirse, hasta por medio del desengaño de los discípulos. Si bien sus corazones habían sido ganados por la gracia divina y el poder de las enseñanzas de Aquel que hablaba como "jamás habló hombre alguno," conservaban, mezclada con el oro puro de su amor a Jesús, la liga vil del orgullo humano y de las ambiciones egoístas. Hasta en el aposento de la cena pascual, en aquella hora solemne en que su Maestro estaba entrando ya en las sombras de Getsemaní, "hubo también entre ellos una contienda sobre quién de ellos debía estimarse como el mayor." (S. Lucas 22: 24, V.M.) No veían más que el trono, la corona y la gloria, cuando lo que tenían delante era el oprobio y la agonía del huerto, el pretorio y la cruz del Calvario. Era el orgullo de sus corazones, la sed de gloria mundana lo que les había inducido a adherirse tan tenazmente a las falsas doctrinas de su tiempo, y a no tener en cuenta las palabras del Salvador que exponían la verdadera naturaleza de su reino y predecían su agonía y muerte Y estos errores remataron en prueba -dura pero necesaria- que Dios permitió para escarmentarlos.
  • 36. 36 Aunque los discípulos comprendieron mal el sentido del mensaje y vieron frustrarse sus esperanzas, habían predicado la amonestación que Dios les encomendara, y el Señor iba a recompensar su fe y honrar su obediencia confiándoles la tarea de proclamar a todas las naciones el glorioso Evangelio del Señor resucitado. Y a fin de prepararlos para esta obra, había permitido que pasaran por el trance que tan amargo les pareciera. (CS. Cap. 20 Luz a través de las tinieblas. Pág. 393, 394, 395, 396, 397) Fue este desconocimiento de los eventos que sucedían en torno a Jesús, lo que los hizo desanimarse y huir aquella noche, al punto que desampararon completamente a Jesús. Después de su resurrección y en camino a Emaús, Jesús amonestó y le enseñó a dos de ellos y luego en presencia del resto de los discípulos reunidos en el aposento alto, les explico a todos ellos el significado de todo lo que estaba ocurriendo y que era el solemne cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en relación al Mesías y su misión terrenal para esos días. Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.
  • 37. 37 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. (Luc. 24: 13-21, 25-27, 44-48) Consecuencias para el pueblo de Israel del desconocimiento del tiempo profético y la llegada del Mesías Todo este desconocimiento, los errores existentes y cometidos por parte de los líderes espirituales de la nación, en la interpretación de las señales y acontecimientos que indicaban las profecías que se cumplirían para ese tiempo, las cuales anunciaban el tiempo, lugar, época y circunstancias de la llegada del Mesías y la naturaleza de su ministerio público, llevó al pueblo de Israel a caer en una gran confusión que finalmente indujo a las multitudes a rechazar al Mesías y esto sentenció finalmente la suerte de millones de judíos sobre la tierra y hasta el presente día. En las escenas finales del calvario, los líderes religiosos confesaron su lealtad al imperio romano al declarar: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone. Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César. (Jn. 19: 12, 15)
  • 38. 38 Mientras que tiempo atrás, en su conspiración contra Jesús, Caifás, de manera profética anuncio la muerte de Cristo por todo el pueblo, (Jn. 11: 45-53) y ya en las horas finales, frente al tribunal de Pilato, todo el pueblo manifestó su abierto rechazo por Jesús, sentenciado de esta forma su existencia como pueblo a través de los tiempos, Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. (Mat. 27: 25) Literalmente, esa sangre del hijo de Dios cayó sobre ellos en la destrucción de la impenitente ciudad y de quienes a través de los siglos serían descendientes de esa nación. Este rechazo del Mesías, se materializó concretamente años más tarde con la destrucción del templo y de la ciudad de Jerusalén por parte de los romanos al mando del general Tito el año 70 dc. Para dicha ocasión, tampoco supieron reconocer las señales de los tiempos que indicaban que había llegado la hora decisiva y final del templo, la ciudad y de ellos mismos como nación favorecida por el cielo y donde sentenciaron finalmente su destino eterno. Jesús mismo profetizó sobre la destrucción de Jerusalén y de las señales que se producirían previas a su catástrofe, sin embargo, aun bajo estas circunstancias, estas advertencias y señales no fueron reconocidas y además, fueron mal interpretadas como siempre lo hicieron. Durante los tres años y medio que duró su ministerio entre los judíos, fue en la entrada triunfal en Jerusalén que Jesús manifestó todo su pesar y dolor sobre la condenada ciudad, al mirar a través del tiempo, contempló su destrucción final, en dramáticas palabras, Cristo revelaba que su pueblo no conoció el tiempo profético en que el Mesías llegaría y su misterio público. Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. (Luc. 19: 41-44)
  • 39. 39 Durante todo el ministerio público de Cristo, tuvieron profundas evidencias y señales inequívocas que les revelaban que el Mesías estaba entre ellos, milagros increíbles e irrefutables, palabras nunca antes escuchadas, manifestaciones sorprendentes del poder de Dios, Cristo mismo declaró que muchos en el pasado desearon ver estos acontecimientos pero no tuvieron tal privilegio, (Luc. 10: 23-24) las profecías se cumplían y desarrollaban ante sus propios ojos pero no las supieron reconocer. De haber reconocido los tiempos proféticos en que vivían, revelados y anunciados en la palabra de Dios y de los cuales se estaban cumpliendo en sus días en frente de ellos, Israel no habría corrido tal suerte catastrófica, de haber aceptado al Mesías en la persona de Cristo, su historia final hubiera sido otra. El desprecio que hicieron de las profecías, la mala interpretación de estas, les ocultó la verdad y prefirieron creer en errores, tradiciones, fabulas supersticiosas, mientras que el pueblo creía y hacia caso de lo que sus altos dirigentes religiosos les decían, opiniones y creencias que estaban en desacuerdo con la palabra profética de Dios y que finalmente los llevó a su perdición. Simplemente no reconocieron el tiempo de su visitación y la suerte quedó entonces echada para la inmensidad de la eternidad. Los efluvios de la misericordia divina eran rechazados por aquellos corazones endurecidos y reacios pero volvían sobre ellos con más vigor, impulsados por la augusta compasión y por la fuerza del amor que sobrepuja a todo entendimiento. Israel empero se alejó de él, apartándose así de su mejor Amigo y de su único Auxiliador. Su amor fue despreciado, rechazados sus dulces consejos y ridiculizadas sus cariñosas amonestaciones. La hora de esperanza y de perdón transcurrió rápidamente. La copa de la ira de Dios, por tanto tiempo contenida, estaba casi llena. La nube que había ido formándose a través de los tiempos de apostasía y rebelión, veíase ya negra, cargada de maldiciones, próxima a estallar sobre un pueblo culpable; y el único que podía librarle de su suerte fatal inminente había sido menospreciado, escarnecido y rechazado, y en breve lo iban a crucificar.
  • 40. 40 Cuando el Cristo estuviera clavado en la cruz del Calvario, ya habría transcurrido para Israel su día como nación favorecida y saciada de las bendiciones de Dios. La pérdida de una sola alma se considera como una calamidad infinitamente más grande que la de todas las ganancias y todos los tesoros de un mundo; pero mientras Jesús fijaba su mirada en Jerusalén, veía la ruina de toda una ciudad, de todo un pueblo; de aquella ciudad y de aquel pueblo que habían sido elegidos de Dios, su especial tesoro. (CS. Cap. 1 El destino del mundo predicho. Pág. 23) Jesús declaró a los discípulos los castigos que iban a caer sobre el apóstata Israel y especialmente los que debería sufrir por haber rechazado y crucificado al Mesías. Iban a producirse señales inequívocas, precursoras del espantoso desenlace. La hora aciaga llegaría presta y repentinamente. (CS. Cap. 1 El destino del mundo predicho. Pág. 28) Aunque ningún cristiano pereció en la destrucción de Jerusalén, sin embargo, murieron millones que no hicieron caso de las advertencias realizadas por Cristo sobre este trágico evento final del pueblo de Israel. De esta manera, todos estos acontecimientos, desarrollados durante el ministerio de Cristo, revelaron el desconocimiento que tenía la gente de entonces sobre los tiempos proféticos en que vivían y a los cuales apuntaban las profecías que eran para ellos, así como de los acontecimientos que ocurrirían para sus días en relación con la forma en que vendría el Mesías y su misión propiamente tal. Pero también nos revela, cómo personas que estaban en tan altos puestos de confianza y de naturaleza sagrada, como los dirigentes espirituales del pueblo, teniendo las Escrituras en su versión original, desconocieron los tiempos en que las profecías se cumplirían en relación al primer advenimiento de Cristo. Claramente vemos que la ignorancia y desconocimiento de los tiempos proféticos en que vivían no solo era propia del mismo pueblo, sino que esta se extendía a las más altas esferas del poder religioso.
  • 41. 41 Así, la Biblia nos revela y enseña lo trágico y fatídico que puede llegar a resultar el desprecio y la falta de conocimiento de las Escrituras y de manera especial de las profecías en general o bien, las profecías que son para un determinado tiempo o época en que deben de cumplirse. Pero también resulta muy peligrosa la forma errada y equivocada de interpretar determinados acontecimientos importantes de la profecía contemporánea como parte del cumplimiento profético para un determinado tiempo de la historia humana, siendo explicados y atribuidos a acontecimientos de otra naturaleza que la que señala y apunta el texto sagrado. A través de toda su historia, Israel nunca aprendió las lecciones y experiencias de sus antepasados de forma clara y definitiva, las profecías y acontecimientos que eran para sus días, no supieron comprenderlas y a la hora en que estas se tenían que cumplir, no las supieron reconocer sobre el escenario de su época. De esta manera, los acontecimientos ocurridos en el pueblo de Israel en torno al primer advenimiento de Cristo, se transforman así, en una clara advertencia a través de todos los tiempos para todos aquellos que vivan en una determinada época y de manera señalada en el tiempo del fin. Aquellos acontecimientos debemos de analizarlos y comprenderlos, pues corremos el riesgo de repetirlos, a hora para nuestros días. Pero, ¿Acontecimientos semejantes a los ocurridos en el primer advenimiento de Cristo y la falta de comprensión de las profecías y no saber reconocer el tiempo en que se vivía, se podrían volver a repetir, esta vez, en la iglesia del Señor? ¿Es posible que acontecimientos semejantes hayan ocurrido al interior del mismo pueblo de Dios? o ¿Las lecciones encerradas en estos hechos históricos fueron bien aprendidas? ¿Es posible que teniendo toda la revelación profética contenida en las páginas de las Sagradas Escrituras y la información de lo que aconteció en el pasado, se puedan repetir acontecimientos semejantes en que los hombres no sepan discernir los tiempos en que viven?
  • 42. 42 LOS TIEMPOS Y SEÑALES DURANTE EL GRAN DESPERTAR RELIGIOSO DEL SIGLO XIX La iglesia en apostasía desconoce los tiempos y señales Sin embargo, en la medida que el tiempo ha transcurrido, la iglesia y el mundo se han unido, la línea de separación entre uno y el otro es cada vez menos notoria y el estado de cosas que se dio durante el tiempo del primer advenimiento de Cristo al interior del pueblo de Dios, se vuelve a repetir, esta vez, durante la era cristiana al interior de la iglesia del Señor, al parecer, la fragilidad de la memoria histórica, bíblica y profética del hombre va mucho más allá de lo que uno puede imaginar o pensar, la cual puede llevar directamente una vez más, a cometer los mismos errores que se vieron en el pasado. En la medida que el tiempo transcurría durante la era cristina, un evento de gran significado y trascendental importancia en el plan de la redención para la iglesia habría de ocurrir como parte del cumplimiento profético, que en esta oportunidad, estaría en relación con el ministerio de Cristo en el lugar santísimo del santuario celestial y que tendría lugar al fin del largo periodo profético de los dos mil trescientos días revelados en las profecías de Daniel, (Dan. 8:14) y que a su vez, se convertía también, en otra importante profecía a cumplirse en esos días de la iglesia. Habiendo desaparecido de sus mentes, de sus vidas, de su espíritu y sorprendentemente de sus púlpitos y predicaciones, de quienes formaban el pueblo de Dios de aquél tiempo, una de las doctrinas vitales y más esperanzadoras, el mensaje más solemne que recorre toda la Biblia, la segunda venida de Cristo, la iglesia en aquellos días llegó así, a dormir profundamente acurrucada en los brazos del mundo y los placeres que esta tierra le ofrecía, la iglesia del Señor se llenó de mundanalidad y desconoció, otra vez, que se acercaba el cumplimiento de un gran evento profético que tendría lugar en sus días.
  • 43. 43 Nuevamente y de manera sorprendente comenzaron a desarrollarse las mismas condiciones que se vieron al interior del pueblo de Israel y de toda la sociedad del tiempo del primer advenimiento de Cristo. El pueblo de Dios, una vez más, repetía sin saber la trágica historia pasada, hasta que el reloj divino marcó la hora del cumplimiento de grandes profecías bíblicas que revelaban solemnes acontecimientos, la iglesia fue sorprendida nuevamente, dormida, sin interés, llena de mundanalidad y en armonía con el mundo, desconociendo los tiempos proféticos en que vivía. Pero a medida que el espíritu de humildad y piedad fue reemplazado en la iglesia por el orgullo y formalismo, se enfriaron el amor a Cristo y la fe en su venida. Absorbido por la mundanalidad y la búsqueda de placeres, el profeso pueblo de Dios fue quedando ciego y no vio las instrucciones del Señor referentes a las señales de su venida. La doctrina del segundo advenimiento había sido descuidada; los pasajes de las Sagradas Escrituras que a ella se refieren fueron obscurecidos por falsas interpretaciones, hasta quedar ignorados y olvidados casi por completo. Tal fue el caso especialmente en las iglesias de los Estados Unidos de Norteamérica. La libertad y comodidad de que gozaban todas las clases de la sociedad, el deseo ambicioso de riquezas y lujo, que creaba una atención exclusiva a juntar dinero, la ardiente persecución de la popularidad y del poder, que parecían estar al alcance de todos, indujeron a los hombres a concentrar sus intereses y esperanzas en las cosas de esta vida, y a posponer para el lejano porvenir aquel solemne día en que el presente estado de cosas habrá de acabar. La condición en que se hallaría entonces la iglesia está descrita en las palabras del Salvador en el Apocalipsis: "Tienes nombre que vives, y estás muerto." Y a los que no quieren dejar su indolente descuido, se les dirige el solemne aviso: "Si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti." (Apocalipsis 3: 1, 3.) (CS. Cap. 18 Heraldos de una nueva Era. Pág. 354, 355)
  • 44. 44 De esta forma y estando en esta condición, la iglesia no supo reconocer e interpretar las señales de los tiempos en que vivía para ese entonces, estas ya habían comenzado a suceder, mientras que el rollo profético se había abierto desde hacía ya mucho tiempo atrás con la manifestación de acontecimientos muy serios y catastróficos sobre la tierra, como lo fue el gran terremoto de Lisboa en 1755, el cual, fue seguido de un impresionante y devastador tsunami, así como de fenómenos sobrenaturales y terroríficos acontecidos aquél día 1º de Noviembre de ese histórico año. Seguidamente, el oscurecimiento del sol el día 19 de mayo de 1780 y horas más tarde, ya al anochecer, se pudo apreciar un extraño fenómeno que hizo más terrorífica las tinieblas de aquél mismo día…,… la luna apareció convertida en sangre. Y más adelante en el tiempo, al acercarse la fecha del cumplimiento del gran periodo profético de Daniel, la sorprendente y maravillosa caída de estrellas en la madrugada del 13 de noviembre de 1833. (Apoc. 6: 12-13) Todos estos acontecimientos revelaban y anunciaban ya en su conjunto, que un evento de gran envergadura e importancia para la iglesia se habría de producir para sus días, las mismas condiciones por las cuales pasaba la iglesia y el mundo de entonces, eran además, claros signos que algo acontecería sobre la tierra, pero la iglesia dormía y no sabía interpretar y reconocer los tiempos en que vivía. Los centinelas apostados sobre los muros de Sión deberían haber sido los primeros en recoger como al vuelo las buenas nuevas del advenimiento del Salvador, los primeros en alzar la voz para proclamarle cerca y advertir al pueblo que se preparase para su venida. Pero en vez de eso, estaban soñando tranquilamente en paz, mientras el pueblo seguía durmiendo en sus pecados. Jesús vio su iglesia, semejante a la higuera estéril, cubierta de hojas de presunción y sin embargo carente de rica fruta. Se observaban con jactancia las formas de religión, mientras que faltaba el espíritu de verdadera humildad, arrepentimiento y fe, o sea lo único que podía hacer aceptable el servicio ofrecido a Dios. (CS. Cap. 18 Heraldos de una nueva era. Pág. 361)
  • 45. 45 Durante toda aquella época, muchos desconocieron las señales de los tiempos y el significado que estas tenían para entonces, no supieron reconocerlas y darles la interpretación correcta a los eventos que se estaban cumpliendo y que se iban a cumplir según lo indicaban las Sagradas Escrituras. El amor al mundo, sus placeres y comodidades, impidió que la iglesia de aquél tiempo pusiera su mirada en las revelaciones proféticas, aquellas, no significaba nada para ellos, eran simple fabula y no había nada de qué temer, era esta, una iglesia dormida y cruelmente indiferente hacia el mensaje que era para sus días. En lugar de los frutos del Espíritu, lo que se notaba era orgullo, formalismo, vanagloria, egoísmo y opresión. Era aquélla una iglesia apóstata que cerraba los ojos a las señales de los tiempos. Dios no la había abandonado ni había dejado de ser fiel para con ella; pero ella se alejó de él y se apartó de su amor. Como se negara a satisfacer las condiciones, tampoco las promesas divinas se cumplieron para con ella. Esto es lo que sucede infaliblemente cuando se dejan de apreciar y aprovechar la luz y los privilegios que Dios concede. A menos que la iglesia siga el sendero que le abre la Providencia, y aceptando cada rayo de luz, cumpla todo deber que le sea revelado, la religión degenerará inevitablemente en mera observancia de formas, y el espíritu de verdadera piedad desaparecerá. Esta verdad ha sido demostrada repetidas veces en la historia de la iglesia. Dios requiere de su pueblo obras de fe y obediencia que correspondan a las bendiciones y privilegios que él le concede. La obediencia requiere sacrificios y entraña una cruz; y por esto fueron tantos los profesos discípulos de Cristo que se negaron a recibir la luz del cielo, y, como los judíos de antaño, no conocieron el tiempo de su visitación. (S. Lucas 19:44.) A causa de su orgullo e incredulidad, el Señor los dejó a un lado y reveló su verdad a los que, cual los pastores de Belén y los magos de oriente, prestaron atención a toda la luz que habían recibido. (CS. Cap. 18 Heraldos de una Nueva Era. Pág. 361, 362)
  • 46. 46 Era necesario despertar a los hombres y hacerles sentir su peligro para inducirlos a que se preparasen para los solemnes acontecimientos relacionados con el fin del tiempo de gracia. (CS. Cap. 18 Heraldos de una Nueva Era. Pág. 355) Sin embargo, la voz de alerta fue dada en aquel tiempo por aquellos que el Señor escoge para tales fines, Guillermo Miller, tras estudiar por algunos años las Escrituras en busca de la verdad y del verdadero conocimiento de Dios, descubrió el gran periodo de tiempo registrado en las profecías de Daniel, tras buscar y determinar matemáticamente la fecha del cumplimiento de esta gran y extensa profecía de tiempo, finalmente, dedujo y llegó a la conclusión que un gran evento se cumpliría en sus días. Muchos no conocían los tiempos proféticos en que se vivía y por lo mismo, los acontecimientos que se producirían como resultado del cumplimiento de las Escrituras y las profecías para ese tiempo en particular. De esta forma, una vez más el Señor alertaba a su pueblo a través de la voz de la profecía, la predicación de Miller, produjo un gran revuelo que movió a muchos a una seria y profunda reflexión sobre lo que se anunciaba, que Cristo vendría por segunda vez, según lo indicaba el fin del periodo de las dos mil trescientas tardes y mañanas de las profecía de Daniel. El descubrimiento de este gran y extenso período de dos mil trescientos días proféticos del libro de Daniel y de los cálculos respectivos a los cuales llegó Miller, señalaban al del 22 de octubre de 1844 dc. Según la interpretación que se le dio a esta profecía en aquella época, y el evento que se produciría al fin de ese largo periodo, que en dicha fecha ocurriría la segunda venida de Cristo a la tierra. Pero una vez más, se repetía la misma historia del pasado, tras ser predicado este mensaje, llegó a producir gran revuelo, agitación, críticas y el rechazo por parte de algunos entre los cuales una vez más, encontramos a los líderes religiosos, sin embargo, muchos creyeron en la predicación de Miller y se prepararon para recibir a Cristo en la fecha que se anunciaba.
  • 47. 47 Al llegar la anhelada fecha y aunque Cristo no vino en ese año como se le esperaba, no se debió a que la promesa no se haya cumplido o fallado, sino más bien, al desconocimiento que existía en aquella época de lo que realmente era el santuario celestial, según Daniel, Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. (Dan. 8: 14), muchos creían en ese tiempo, que el santuario al que se refería el profeta era la tierra, de manera que su purificación tenía que ser por fuego y eso solamente podría ocurrir con la segunda venida de Cristo. Aunque la interpretación que se hizo del evento que se produciría estaba equivocada, no así los cálculos determinados que señalaban a esa fecha y punto del calendario, la predicación de que en ese tiempo vendría Jesús, reavivó a la iglesia de aquel tiempo, sin embargo, tras caer en el gran chasco como se le conoce a la gran desilusión que experimentaron todos aquellos que esperaban a Cristo en 1844, se debió más que nada a los errores y creencias de la época. Muchos estaban influenciados y contaminados con los errores de la época en que vivían y de esta manera, las verdades de la palabra de Dios eran oscurecidas, esto indujo al gran error de aquel tiempo, por un lado, desconocer las profecías y por otro, interpretarlas con las creencias populares y los errores de aquel tiempo. Aunque equivocados en cuanto al evento que se produciría al fin de ese periodo profético, cumplieron igualmente los eventos que estaban profetizados para ese tiempo, como el gran movimiento y despertar religioso que se levantaría, así, como el gran chasco por el cual pasarían todos aquellos que creyeron que Jesús vendría en esa fecha. (Apoc. 10: 1-11; 14: 6-8) Pero todo esto, logró comprobar por otro lado, que la predicación de mensajes semejantes no son bien recibidos por la gente, las reacciones que se produjeron por parte de los líderes religiosos y de la prensa de aquella época frente a la predicación y anuncio del mensaje que Cristo vendría para esos días, generó el desprecio, el rechazo, crueles burlas y mofas ridículas, hacia quienes lo anunciaban.