La telefonía ha evolucionado desde sistemas analógicos 1G en los años 70 hasta redes digitales 4G en la actualidad, permitiendo transmisión de voz y datos a mayor velocidad e incluyendo aplicaciones multimedia. Los teléfonos inteligentes pueden acceder a Internet vía protocolos como WAP, e incluyen cámaras, GPS y capacidad para instalar aplicaciones, diferenciándose de los teléfonos convencionales.