La obsolescencia programada surgió como una estrategia de marketing en el siglo XX para aumentar las ventas reduciendo la vida útil de los productos. Esto ha llevado a un ciclo de consumo y desperdicio masivo que contamina el medio ambiente con 53.9 millones de toneladas de desechos electrónicos para 2025, a pesar de que solo el 20% se recicla adecuadamente. La producción masiva de objetos desechables tiene un impacto drástico en los recursos naturales, por lo que se necesitan enfoques de