Este documento discute la posibilidad de que los OVNIs observados sobre Jerusalén sean ángeles o demonios según las Escrituras. Argumenta que los demonios se disfrazan, mientras que los ángeles siempre toman forma humana. Concluye que aunque se desconoce si este avistamiento fue causado por ángeles o demonios, sirve como señal de que se están cumpliendo las profecías bíblicas sobre los últimos tiempos.