Cultivar el amor y respeto por la naturaleza es absolutamente necesario para que los seres humanos continúen disfrutando de sus beneficios. La naturaleza es vida, sabiduría y salud, por lo que su destrucción debido a la ignorancia o el egoísmo humanos tiene consecuencias funestas como el hambre, la sed, el dolor, las enfermedades y la muerte. Para disfrutar de lo grande y maravilloso de la existencia, el ser humano debe renunciar permanentemente a lo que le parece pequeño.