Este cuento relata cómo Dios le asignó una vida de diferentes duraciones a varios animales. El burro viviría 35 años pero pidió 20, el perro 25 pero pidió 15, y el mono 10 pero pidió 5. Cuando Dios creó al hombre le dio 30 años. Pero el hombre negoció para vivir esos años extras que los otros animales no quisieron, viviendo primero 15 años como burro trabajando, luego 10 como perro cuidando el hogar, y finalmente 5 como mono divirtiendo a los nietos, sumando los 30 años.