El documento analiza la revelación del nombre de YHWH y su significado en relación con la relación de los patriarcas con el Eterno. Se enfatiza que, aunque conocían a Dios como El Shadai (Todopoderoso), no experimentaron su redención como tal, hasta que Moisés se encuentra con Dios en la zarza ardiente, quien se presenta como redentor para liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto. Se subrayan las promesas de redención y la importancia de los nombres de Dios en la Torá en relación con su carácter y acciones hacia su pueblo.