El poema describe el diálogo entre un padre e hijo sobre el deterioro del entorno natural y rural debido a la destrucción causada por la guerra. El hijo le pregunta al padre por qué el río ya no canta y está muerto, y el bosque ya no tiene árboles. El padre le advierte esconder todo lo vivo antes del verano y prepararse para la guerra, pues "ya están aquí" los monstruos de carne y hierro que están matando la tierra.