El ministerio parroquial debe reflejar la misión eclesial y el carisma calasancio, enfocándose en la evangelización y la educación en la fe, especialmente hacia niños y pobres. Promueve el desarrollo de comunidades cristianas y una devoción especial a María y Calasanz. Se menciona una amplia red de parroquias y capillas en diferentes países de América Latina.