El documento propone la celebración de un plebiscito en Puerto Rico el 6 de noviembre de 2012 para decidir su estatus político, planteando opciones como la estadidad, independencia o continuar como territorio. Se argumenta que la relación actual con Estados Unidos está en un estatus colonial que limita la autodeterminación de Puerto Rico y se enfatiza la necesidad de un mandato claro del pueblo para el cambio. La propuesta busca permitir a los puertorriqueños expresar su preferencia y reafirma que el actual estatus no es permanente ni satisfactorio.