TOMÁS MORENO MORENO
PERLAS DORADAS
POZO ALCÓN 2006
© Tomás Moreno Moreno
Diseño de portada: T. M.M.
Pozo Alcón. Jaén.
Julio, 2006
I.S.B.N.: 84-611-1320-9
Depósito Legal:
Imprenta Cervantes • BAZA
Con todo el cariño del mundo dedico
este libro a mis hermanos,
Daniel, Aureliano y Manuel y a mis sobrinos
Piedra encontrada en Peralta
Temporal con mar en calma
Temporal sin aguaceros
CARLOS CANO
La literatura es un modo de
ver y sentir la vida y de vivirla
MANUEL MORENO MORENO
He pasado tres días extraños:
el mar, la playa, los caminos
me fueron trayendo recuerdos de otros tiempos
ERNESTO SÁBATO
ÍNDICE
Prólogo
Introducción
1. Las insinuantes curvas de una mujer
2. Los flecos que rodean el poder
3. Los reflejos de la fuente
4. Nuevos modelos agrícolas
5. Nunca te diré la verdad
6. Otro día de nieve
7. Paseemos unos momentos por la libertad
8. Paseo y veo un ambiente que no me gusta nada
9. ¿Por qué damos distintos valores a las cosas?
10. Recuerdos y sueños
11. Sexo a granel y pagando
12. Soledad, ¿un sentimiento moderno?
13. Tenebrosa mirada
14. Tiempo de cambios
15. Tiempo de cosecha
16. Todas las enfermedades tienen su solución
17. Tormenta de verano
18. Un aire lleno de sensaciones
19. Un amigo querido
20. Un viaje corto
21. Un camino sereno
22. Un cuento de gorriones
23. Un cuento que se complica cada vez más
24. Un edificio solitario
25. Un gato muy hábil
26. Un mundo al revés
27. Una boda sin importancia
28. Una mala mañana
29. Una paloma inquieta
30. Una puerta entreabierta
31. Una tarde de los últimos días del otoño
32. Y el agua surgió
33. Yo soy de pueblo
34. A mis años voy contando cuentos
35. Aconteceres de un escritor novel
36. Andaduras de la virgen
37. Aún en la inocencia
38. Cómo brota algo especial
39. Compañeros hasta el infierno
40. Cuando solo nos mueve el interés y la competencia
41. Cuento de amor
42. Un pueblo
43. El silencio del miedo
44. Esta noche he soñado
45. Hoy estoy enfermo
46. La mente humana es un misterio, o tal vez no
47. Cuando llega el otoño
48. Cuarenta millones de hormigas
49. Cuento de Tomás y Medio
50. Diversión y trabajo
51. Dos besos por un cigarro
52. Dos caminos diferentes, siendo el mismo
53. El largo camino de la primavera
54. El cuerpo también desprende olores
55. El envío del dinero por carretera ya no es necesario
56. El futuro de los pueblos
57. Cuento de miedo
58. El primer día de invierno
59. El silencio roto
60. Conversación en el Olimpo
61. El tren de la ilusión
62. Esta navidad ha nevado
63. Este cambiante mundo nuestro
64. Hay que estar preparado para todo
65. Hay que llamar la atención como sea
66. Hoy quisiera deciros una verdad
67. ¿La alegría de las ferias?
68. La diversidad, ¿puede traernos más beneficios?
69. La libertad tal vez sea un juego
70. La literatura es un entretenimiento de ricos
71. La luna y una estrella se aman
72. La meada de un gato sobre una máquina de escribir
73. La paz
74. La tristeza de una niña
75. La tristeza del enfermo
Prólogo
El libro que el lector tiene en sus manos es el segundo salido de
la pluma de Tomás Moreno. Ambos son fruto, por un lado, de una larga
trayectoria de lector impenitente, iniciada en la biblioteca del club que
había en la carretera de Jaén en los años setenta, y, por otro, de una no
menos larga experiencia vital, unida a su particular manera de mirar
reflexivamente a su entorno. En el primer libro, conocido ya y saborea-
do por todos, ambos elementos tuvieron su reflejo en los dos autores
colocados a su entrada: Juan Ramón Jiménez y José Ortega y Gasset.
Una vez alcanzado un estilo personal, que huye intencionada-
mente de los artificios literarios, que fluye con naturalidad como el agua
de la Fuente Taza, que se acerca al ideal de la prosa más moderna de
reflejar la corriente de pensamiento tal como sale, ciertamente “a bor-
botones” como escribió con acierto J. M. Leal Almagro, el intenso pro-
ceso creativo no podía ser sujetado. Como un torrente, produce frutos
de manera imparable. Cada día las páginas, las impresiones, las inspi-
raciones surgen por sí solas y no se calman hasta que consiguen con-
vertirse en “perlas doradas”.
Así titula Tomás a esta colección de setenta “cuentos”, como él
gusta llamarlos. Y son efectivamente perlas doradas. Cada una recoge,
en la brevedad de un par de páginas, la quintaesencia de un momento, a
veces, de una idea, otras, de un cuento, de un suceso recordado y adere-
zado con poesía, auténtica materia prima con la que están elaborados
cada uno de los capítulos. El lector se asombrará ante la riqueza de
elementos que componen esta selección, sin más hilo conductor que el
orden en que fueron viendo la luz, en la febril paz de su habitación de la
calle Era Carrasca. Puede por tanto abrir el libro al azar y leer cuanto
le plazca, sintiéndose libre de volver a empezar en la siguiente ocasión
por donde se le antoje. En el recodo de una frase, en el asunto tratado o
en una no esperada inflexión del relato le espera, paciente, su autor.
Es un homenaje a Pozo Alcón, lugar elegido para ir desde lo cer-
cano y particular hasta lo universal, que ganará intensidad y emoción
con el paso de los años. Su autor pone voz a lo que los demás pensamos
y, demasiado a menudo, callamos. Las próximas generaciones tendrán
así con este libro la voz interior de este pueblo y sus gentes, vestida con
las mejores imágenes poéticas, para bucear en el pasado. Éste pasa tan
rápido que solo los artistas son capaces de detenerlo, de fijarlo en pala-
bras para disfrute de todos nosotros.
Daniel Moreno Moreno
INTRODUCCIÓN
Estos cuento se parecen una barbaridad a la vida normal por-
que si no ¿qué es la vida sino cuento?, un cuento chino, europeo o ame-
ricano, pero no nos preocupemos por el cuento, seguro que, si es bueno,
será publicado en diferentes idiomas.
Si no, ¿qué es el cuento?, yo creo que es una forma de vida. Otra
forma de vida es la poesía y así añadámosle las que queramos. Ante
todo, el cuento es un estado de ánimo producido por algo que nos agra-
da, casi siempre, otras veces nos hace estar tristes, pero también hay
cuentos que no lo parecen y que tal vez no lo sean, pero seguro que por
un momento, sea el que sea, nos harán soñar. Ese es el cuento, el que
nos hace soñar despiertos en cosas universales y, a la vez, infantiles y
también de adultos.
También hay que estar preparado para oír esos cuentos tantas
veces repetidos y que ya se han hecho parte de nuestro acerbo cultural
porque, si no se renuevan, se quedarán como esas catedrales que visita-
mos en grupo, pero que, cuando nos vamos, permanecen solas y frías
durante mucho tiempo.
El cuento es calor, es sentimiento, es alegría, pero fundamental-
mente es sueño que algún día se hará realidad. Podremos añadirle, siempre
que los digamos o los leamos, algo de nuestra propia cosecha. Ese es el
cuento, el que nosotros imaginamos cuando pensamos o los escuchamos.
Los cuentos son los pensamientos que se nos pegan, como ese
aire que respiramos, cuando sentimos algo especial.
Lo que tiene en sus manos, amigo lector, son cuentos, sí cuentos
pero evolucionados. Tal vez alguno lo vea desde otro punto de vista.
Sólo necesitas de unos segundos para ver al Gato con Botas o tal vez a
Alicia en el País de la Maravillas, quién sabe si también a Blancanieves
jugando de una página a otra.
Espero que los lectores disfruten tanto leyéndolos como yo he
disfrutando llevándolos en mi cabeza hasta que han madurado y he con-
seguido pasarlos al papel día tras día.
EL AUTOR
PERLAS DORADAS
Tomás Moreno Moreno18
PERLAS DORADAS 19
I
LAS INSINUANTES CURVAS DE UNA MUJER
Todo ocurrió en una de las innumerables playas del Me-
diterráneo. Tal vez fue mitad sueño y mitad realidad. Después
de un baño en la playa me dirijo a una heladería a tomarme un
refresco. Al cabo de un rato me dirijo al lavabo para cambiar-
me el bañador, en el mostrador había una mujer. Nuestras mi-
radas se entrecruzaron. Tenía unos hermosos ojos negros, los
cuales pude imaginar, detrás de sus gafas de sol, nuestras mi-
radas tenían algo en común, lo sabíamos de antemano. Aun-
que ella era alta, en el mostrador, no cruzamos palabras, solo
con la mirada, ya sabíamos que había cosas en común, aun-
que no hablamos, nuestras miradas sí hablaron por nosotros.
Me dirigí al lavabo, me cambié, al salir, me dirijo a la máqui-
na de sacar tabaco.
Cuando termino la operación, veo las curvas perfectas
de esa mujer pasar justo delante de mí. Mi mirada se deleitó
mirando las curvas, la belleza de esta mujer y cómo se movía,
todo era perfecto, nunca había visto tal movimiento en una
mujer, el movimiento de las manos, del culo y de sus piernas
sugerían muchas cosas.
No era una mujer normal, era alguien que de la belleza
había exprimido la esencia y en sus movimientos hablaba a
todo el mundo de que aún hoy hay mujeres que pueden enlo-
Tomás Moreno Moreno20
quecer a un hombre. Sus movimientos acompasados como la
mar en calma. Ella había sabido sacar arte en el andar. Ella
sabía que podía hacer con cualquier hombre lo que quisiera,
pues era consciente de que, además de su saber moverse, trans-
mitía elegancia hipnótica.
Podéis creerme, sólo relato parte de lo que sentí, o más bien
diría que sentimos, pues el camarero comentó también que una
mujer de esa clase solo pisaba su establecimiento de año en año.
No solo me di cuenta yo. Entre los clientes perdurará el recuerdo
de esa hermosura de mujer, cualquiera se hubiese ido detrás de
ella, como perro que se va detrás de su amo. Buscaba esa mujer
algo, o tal vez recibía lecciones de algún maestro, para que su
andar no pasase inadvertido. La hermosura, la elegancia la pudi-
mos contemplar todos los presentes, tal vez era una maestra de
sirenas, o a la mejor una sirena, que había salido del mar para
transmitirnos a los mortales algo que no veremos nunca más.
Ahora recuerdo emocionado aquella visión, que vimos to-
dos los presentes, que era real, pues todos nos dimos cuenta de
ese arte hecho mujer y como tal arte efímero. No sé si a lo largo
de mi vida veré algo así, por si acaso iré siempre que pueda al
Mediterráneo, por si de sus playas veo salir algo que se parezca.
Siempre me acompañará ese recuerdo cuando veo una mujer.
Ella no estaba allí por casualidad, tenía su objetivo, y era
que el común de los mortales nos diésemos cuenta, de que la
belleza puede ser eterna y a la vez efímera, como ella sabía
que la vida era así. Se fue a otro lugar donde resplandeciera su
elegancia y hermosura.
PERLAS DORADAS 21
II
LOS FLECOS QUE RODEAN EL PODER
Como podemos observar a nuestro alrededor, no todo
es perfecto, casi nada que vemos nos parece lo mejor, siempre
hay algo que no encaja, que no nos gusta, por variadas causas
que cada uno observa. Le podemos pedir al gran Estado que
sea perfecto, claro que sí, pero si así fuese nos encontraríamos
en una nación irreal. Los fallos, los errores son normales, al
ser más fuerte el estado, vivirán mejor los ciudadanos. Hasta
ahora vemos que algunos estados están consiguiendo un me-
jor bienestar para sus ciudadanos, por eso nos da pie a que
pensemos que todos los estados son iguales. Pero es claro que
no, podemos ver cómo les va a algunas naciones, parece ser
que lo que es válido en un sitio, en otro no lo es, al variar las
condiciones básicas, el entorno no es favorable y no funciona.
Pero lo que en unos estados falta en otros sobra, los fle-
cos tal vez sean más largos en unos sitios que en otros, el
juego que se hace en la sociedad de combinar la eficacia esta-
tal con el control de las actividades de la sociedad, en unos
países se hace de una manera y en otros de otra. Los estados
no solo están para ser representados internacionalmente, sino
que en sus núcleos de población están para organizar en liber-
tad los diversos intereses que se den en cada momento. Los
flecos son las actividades que organizan los que en ellos vi-
ven, casi siempre en mafias. Podríamos preguntar si esto es
Tomás Moreno Moreno22
bueno o malo, a mi parecer prefiero un mal control estatal a los
flecos con sus distintas mafias organizadas.Al fin y al cabo, las
mafias son estados en pequeño, donde la libertad aún se reduce
más y casi siempre hay detrás un dictador caprichoso.
Eliminar los flecos en un estado que quiera controlarlo
casi todo creo que es una utopía, es una utopía diría casi en
mayúsculas. Podemos observar que todos los días tenemos
que convivir con situaciones que muchas veces nos parecen y
las padecemos como un tanto absurdas, pero tenemos que co-
ger fuerzas y dedicarnos a nuestro interés personal, pero mien-
tras caminamos, conducimos o trabajamos vamos pensando
en la sarta de injusticias que nos toca padecer, sean de tipo
económico o de relaciones personales. En nuestra mente se
verá reflejada la idea de que toda la culpa la tiene el estado,
pero es que el estado no ha llegado todavía a controlar total-
mente nuestras vidas.
Sabemos también que muchas veces el entorno en que
nos desenvolvemos es un entorno viciado, pero si esa atmós-
fera nos daña hay que salir de ella, o recurriremos al alcohol,
o a otras sustancias, que al final lo que hacen es liarnos más en
ese circulo, del cual o vivimos en él o nos salimos pero si
salimos, a dónde vamos, muchos se vuelven después de un
camino tortuoso fuera del circulo, pero los que prefieren vivir
en él se acostumbran, y unos encuentran cobijo, tal vez en un
libro, en la música, el trabajo o de mil y una maneras.
PERLAS DORADAS 23
III
LOS REFLEJOS DE LA FUENTE
El agua se dejaba caer lentamente por los chorros de
la fuente, así lo había hecho durante siglos, el poder del
agua era destructivo, al pasar el tiempo el agua arremetía
hasta desgastar todo a su paso. Claro que, de vez en cuan-
do, se le hacía un arreglo y con él hasta el próximo. El
sonido de agua, al caer, parecía como si fuese un suplicio,
para el que la observaba durante mucho tiempo, pero no
era así. La señal de la vida no puede perjudicar a nadie, o
sí, no sabría decirlo con claridad. A los que la observaban
de paso le parecía algo bonito, pues al no conocerla seguro
que pensaban que era una fuente más, pero no era así, aun-
que no era muy bonita, el agua que pasaba por sus orificios
venía de un nacimiento, el cual, según los más viejos del lu-
gar, nunca se había secado.
Yo no sé de dónde vendrá el agua, pero si vemos de dón-
de nace, seguro que la sensación que notamos es inexplicable,
vemos profundidad y oscuridad, seguro que viene casi del
centro de la tierra, de algún lago bastante profundo, que se
surte de la lluvia, o tal vez de algún acuífero lo bastante gran-
de para que, a través de los años, imparable, ha hecho que la
fuente nunca deje de brotar el agua. Seguro que hay alguna
ciencia que estudia estos casos, pero a mí me gusta explicarlo
en plan poético.
Tomás Moreno Moreno24
Seguro que el agua había elegido este lugar para derra-
mar su precioso liquido, para dar vida. Siempre se ha bebido
de este agua, pero las autoridades, según los análisis, han di-
cho que no es potable, pero la gente del lugar y la que viene de
lejos no hace caso de este cartel y bebe su líquido para calmar
la sed y para recordar, seguro, que es un agua especial.
Una vez estuve hablando con un lugareño, y me decía
que bebiese toda la que quisiera, que no era mala, ¡cómo iba a
ser mala si venía de la profundidad de la tierra! Él la compara-
ba con de la que bebíamos del grifo, ¿por cuántas vicisitudes
no habría pasado esta agua y cuánta química no llevaría?, se
preguntaba entonces si ésta era la buena, veía también intere-
ses económicos por medio: las tiendas así podrían vender más
agua envasada, decía que negocio era lo más importante.
El reflejo y el sonido del agua me traían tantas cosas a la
memoria, era la historia del pueblo, que, cual agua, parece la
misma siempre y siempre es diferente, el agua había visto trans-
currir toda la historia del pueblo. Algún día os contare algo
más. La iglesia estaba al lado, el Ayuntamiento también. Por
sus aguas, entonces, y en su idioma, ha sido escrita toda la
historia del pueblo, solo hay que saber interpretarla, que habla
en su idioma es seguro, nos dará explicación de todo lo que ha
pasado, y, tal vez, si nos remontamos nacimiento arriba, tam-
bién nos diga el futuro. Otra forma de interpretar el idioma
del agua son sus reflejos, el sol le cae todos los días y en todas
las estaciones, también el agua, pero cuando, se refleja el sol,
nos quiere decir el futuro.
PERLAS DORADAS 25
IV
NUEVOS MODELOS AGRÍCOLAS
Durante muchos días habían estado cogiendo los gar-
banzos, era una tarea dura, había que hacerlo a mano: se jun-
taba un buen puñado y se amontonaban para después llevarlos
a la era, eran tan pocos que a la máquina le era imposible
cogerlos. Había el dilema de si se dejaba que los pocos que
había se perdieran o cogerlos a mano. El año había sido seco,
apenas si había garbanzos, pero el dueño sólo vivía de ello. El
esfuerzo y los gastos de la siembra y demás no habían mereci-
do la pena. Como la máquina cosechadora no tenía trabajo,
había también pérdidas. ¡Qué año agrícola más malo! Igual
había pasado en muchos otros cultivos. Pero por eso no va-
mos a pasar hambre, ya habrá, en algún sitio, sembrados y
estará asegurada su recolección para que el primer mundo no
pase hambre. Aquí vivimos como dioses, tenemos máquinas,
tenemos tecnología, en resumen lo tenemos casi todo, por no
decir de todo. Nuestros platos no se verán vacíos.
Os voy a contar un cuento, que hoy sí que lo es, pero que
hace muchos años atrás era el modo de vida habitual de todos.
Los garbanzos se había criado mal, pero el pobre agricultor,
recordando tiempos pretéritos, tuvo que hacer lo que unos años
atrás se hacía en todos los sitios. Cogidos uno a uno lo gar-
banzos haciendo gavillas y puestas encima en un mantón, se
le daban palos con la horca sin parar a unos garbanzos secos,
Tomás Moreno Moreno26
que ese día hacía un tiempo idóneo para sacarlos. Venga palos
y más palos, había que hacer que con la fuerza de la horca y el
golpe en los garbanzos éstos se abriesen para después, con el
harnero, al llenarlo, a fuerza de darles vueltas, se iban que-
dando solo los garbanzos, el ambiente se llevaba la paja, con
el aire.
Esto ha ocurrido en el año dos mil cinco, es el cuento del
esfuerzo que hay que hacer para la recolección, es muy duro
que el agricultor, o mejor algunos agricultores tengan que re-
currir a métodos antiguos para tener que comer. Esto no es
una fábrica, esto es peor. Hay mucha gente que vive todavía
así, pero todos los años no son así, hay otros muchos en que el
producto de la tierra es muy bueno, entonces es más cómodo
y más aún si se cogen inmigrantes y se les hace trabajar por
cuatro euros.
Este agricultor del que os hablo se lo hacía casi todo él,
pues así todo el beneficio era suyo: sembraba, recolectaba y
muchas veces vendía sus propios productos.
PERLAS DORADAS 27
V
NUNCA TE DIRÉ LA VERDAD
Es curiosa la costumbre de expresarnos con más o me-
nos claridad, unas veces hablamos con palabras de ironía, otras
sorteando la alegría con la seriedad. Nunca hablamos claro,
casi siempre cubrimos con un manto las ideas con las que nos
expresamos. En nuestro círculo de amistades y familiares ya
hay un entendimiento y comprendemos lo que nos queremos
decir, unas veces con más claridad, otras con menos. Al decir
una cosa, al salir nuestros sonidos por la boca, no es fiel reflejo
de lo que pensamos, esto es así, realmente, nuestra mente va
modificando poco a poco la idea que teníamos para expresar.
Los secretos que guardamos en nuestra mente no son sino lo
que expresamos de una manera modificada a nuestro antojo.
Yo conocí una vez y por poco tiempo a una persona que
se dedicaba a contar cuentos, era una cosa habitual en él, de-
cía que puesto que la vida es un cuento, que cada uno hacía,
hasta donde podía, un cuento de su existencia, unos con sus
cuentos trataban de convencernos para que votáramos, otros
para que comprásemos, otros obligándonos a hacer aquello
que ellos quieren- Él contaba cuentos, entablaba una conver-
sación y aunque no se divertía claramente de lo que hablaban,
sí utilizaba, dentro de la conversación que mantuviera con
cualquiera, su óptica de verlo todo a través de un cuento, si
podía le daba la vuelta a la idea y expresaba una realidad, en
Tomás Moreno Moreno28
su contexto, para expresar un cuento. Claro que sólo se sabía
un numero limitado de cuentos y de situaciones, cuando el
creía oportuno se marchaba a otro pueblo o a otra ciudad, no
le retenía nada, solo que no quería repetir los cuentos, sabía
que no se darían cuenta de este hecho, pero él sí, es como una
película que vemos varias veces y en una de tantas ya le he-
mos sacado todo lo que para nosotros es aprovechable, el no
quería repetir películas.
Claro que el secreto de su marcha en busca de nuevos
amigos, no lo sabía nadie, solo cuando él estimaba oportuno,
cogía su maleta y se iba lejos, no solía mantener relación con
sus amigos después de haber abandonado el pueblo. Decía
que el cuento ya se acabó y que iría a otro sitio donde no fuese
conocido y empezaría a mezclar cuentos junto con la reali-
dad. Tenía una peculiaridad y es que cuando sentía que sus
cuentos se habían acabado, era la señal inequívoca de que ha-
bía que buscar otros sitios donde empezar otra vez, de una
manera encubierta, a ir expresándolos, poco a poco. Esperaba
que algún día se encontrase a otra persona que se dedicase a
contar cuentos y así coger ideas nuevas. Él no quería escribir-
los, todos lo tenía grabados en su cabeza, muchas veces pen-
saba en coger algún libro de cuentos bueno e ir alargando los
suyos, pero nunca hizo eso. El sólo recitaba los suyos propios.
PERLAS DORADAS 29
VI
OTRO DÍA DE NIEVE
Cuando mi padre era joven, la nieve era una constante
natural todos los inviernos, inviernos muy crudos de intenso
frío y grandes nevadas. Nos cuenta ahora que somos mayores
que el manto de nieve cubría todo el pueblo y el campo, los
árboles todos cargados de nieve. Por la mañana, cuando deja-
ba de nevar, el sol salía con un brillo especial, parecía como
que el color blanco de la nieve junto con el de los rayos de sol
nos transmitiese otro mundo diferente, aunque solo fuese por
pocos días. Cuenta que todos iban a quitar la nieve de los oli-
vos que había caído sobre ellos. Los olivos blancos, era malo
que la nieve se helara sobre las hojas de estos, pues helaría las
hojas y los tallos. De todas maneras, a los pocos días se veía
cómo las hojas y los tallos se quedaban grises oscuros, hela-
dos, claro, había que cortarlos, pues ya helados no servían
más que para leña para la lumbre. Impedían que las ramas que
no se habían helado pudieran desarrollarse con normalidad.
Al campo iban los niños y los mayores con palos para, una
por una, dejar las olivas con la menos nieve posible.
Eran años duros, el frío que se pasaba era intenso, pero
no había otra cosa que hacer, la aceituna se helaba y cuando se
le daban los palos a la oliva, algunas aceitunas también se
dejaban caer. Como la faena de recolección estaba media, las
aceitunas, que caían al suelo, se recogerían cuando pasaba la
Tomás Moreno Moreno30
nieve, muchas veces había que buscarlas entre las hierbas.
Normalmente la recolección del suelo la hacían las mujeres,
los hombres con las varas y los mantones, unas veces con más
dureza que otra descargaban las varas sobre las ramas de for-
ma que se le hiciese el menor daño a la oliva, tallo que caye-
se, tallo que el próximo año no echaría aceituna. Eran otros
tiempos, aún algunas generaciones los recuerdan, pero los
avances en la forma de cogerla, nos harán olvidar aquellos
años de una dureza extrema. El frío les hacía pasar malos
momentos a los más débiles, cuando el frío era intenso, el sol
era la única salvación de poder coger algo de calor. Eran días
de recolección con frío, con viento, lluvia y nieve, había que
coger la aceituna, los mulos no paraban, cuando los sacos es-
taban llenos, los mulos llevaban la aceituna al molino.
Ahora lo hacen los tractores, ha cambiado en poco tiem-
po mucho la forma de coger la aceituna. En la mayoría de los
pueblo hubo un tiempo en que faltaba mano de obra para la
recolección, pero, de un tiempo a esta parte, los inmigrantes
han hecho que cambie todo, el empresario, ya tiene mano de
obra barata y abundante para todos los quehaceres del campo.
Vemos a los inmigrantes como se juntan en algunas plazas del
pueblo, la mayoría son árabes. Aún no me explico cómo vi-
ven estas personas, sin casa, sin familia, solos, no siempre
tienen a algún compañero para ayudarse mutuamente. ¡Ojalá
consigan sus objetivos!, aunque a mi parecer lo tienen difícil.
Mientras bajo por la calle viendo todo esto que os voy
contando, llego a la casa, me paro en la puerta un rato, y veo a
PERLAS DORADAS 31
los gorriones, parados en los cables de la luz que hay en la
pared, arrinconarse para evitar el aire frío que sube por la ca-
lle, los gorriones se amontonan, en cualquier rincón de las
fachadas de las casas, también corren malos tiempos para ellos,
el frío no les beneficia en nada. Si se mueven volando tendrán
más frío, el sistema está en coger un hueco donde cobijarse,
donde el aire no pase, allí pasarán la noche. Recuerdo un in-
vierno en el que, al levantarme, en los árboles grandes que
había en una plaza, el suelo estaba cubierto de gorriones muer-
tos, a todos le había pillado el hielo de pronto, creyendo que
estaban en un lugar adecuado bajo las hojas de los árboles, les
llegó una bajada de frío de pronto. Todos murieron, el frío
también trae esta cosas, ¡qué pena verlos, todos en el suelo!,
esta estampa no se ha vuelto a repetir, por lo menos que yo la
haya visto, pero aquella vez fue penoso.
Tomás Moreno Moreno32
VII
PASEEMOS UNOS MOMENTOS POR LA LIBERTAD
Opinión
Sin libertad el ser humano no sería tal. Va con él como su
nombre o su destino. Sentirse libre es completamente imposi-
ble, casi siempre hay destellos que nos impiden verla y sentir-
la. Esa hoja del árbol, que se mece, según el aire le dicte, eso
no es libertad, pero sí es libertad el que esa hoja sienta cómo
ser, ese sentimiento de profunda alegría que refleja ese color
de su hoja, unas veces verde y otras más oscuro. Hay veces en
que la libertad es un lujo solo para unos pocos, cuando debe-
ría ser para todos. En estos momentos que se avecinan cam-
bios importantes en nuestra Constitución, habría que ampliar
aún más, a mi parecer, el artículo 20, que empieza de una for-
ma muy interesante. Para que así, por lo menos, la Constitu-
ción no tenga la culpa del manejo que algunas personas hacen
de ella de una manera un tanto retrograda. En perjuicio de
todos.
Quisiera recodar parte de ese artículo 20, que dice así:
“Se reconocen y protegen los derechos. a) A expresar y difun-
dir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante
la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”.
Creo que es un tema muy interesante, para que lo meditemos.
PERLAS DORADAS 33
VIII
PASEO Y VEO UN AMBIENTE QUE
NO ME GUSTA NADA
Cuando se presenta un problema importante, se le echa
dinero encima y, momentáneamente, parece que se esfuma,
pero no es así. Sobre todo cuando el dolor de algunas perso-
nas se esconde detrás de una sonrisa. Por supuesto que el do-
lor, el hambre y las enfermedades se pueden corregir, y sobre
todo hoy tenemos los medios adecuados para solucionarlos,
hay muchas personas preparadas para estos fines, pero el su-
frimiento sigue ahí, como una luna que no se deja ver durante
toda la noche, para que no veamos ni un segundo la injusti-
cias, que casi siempre se comenten de noche, para que cuando
el sol abra sus ojos, nos deje ver con total claridad este pobre
mundo en el que vivimos.
Paseo y los veo en grupos, unas veces hablando otras
callados, pero aunque no los entienda, no me pasan desaperci-
bidos, que es lo que quieren, tienen que tener objetivos que
conseguir, estas gentes que no entiendo, la mayoría piden tra-
bajo, en un mal español, pero ahora sí entiendo la multiplica-
ción de los panes y los peces, cuando los veo, muchos con
perfumes, donde llenan sus estómagos, donde se visten, don-
de compran los perfumes, seguro que hay una vida subterrá-
nea que no conozco y que, tal vez, no conoceré nunca.
Tomás Moreno Moreno34
También veo cantidad de coches, que hoy son los pies y
las manos del hombre moderno contemporáneo. Pasan al lado
de estos grupos, es que acaso el coche se ha convertido en un
distancia entre el ser humano y los demás, acaso sea eso, la
excusa es que ir en coche es hoy una necesidad, más que un
lujo, es uno más de los signos del sistema en el cual vivimos.
Este siglo debería de ser el de la igualdad de todos los hom-
bres, salvando sus diferencias culturales y de vida. Si eso es
así, hay que ponerse manos a la obra para evitar que, entre
otras cosas, los hombres se sigan paseando, haciendo turismo
y disfrutando de los placeres de la vida, mientras que hay otros
que van sufriendo por un pedazo de pan, o por trabajo.
A mi parecer el mundo debe caminar por una senda de
firmeza, en la que el sufrimiento tenga solución y dure lo menos
posible. Tiene que haber una conciencia para que estas cosas
no ocurran, pues mientras las migajas de unos cuantos se las
coman la mayoría, el mundo no podrá vivir en paz, tiene que
haber reparto equitativo, pues no hay ningún derecho que valga
mientras haya gente sufriendo, además lo más triste del caso es
que tiene una difícil solución en mentes cerradas, pero no en la
mayoría de las personas que vemos que por haber nacido en un
determinado país se tiene la vida asegurada hasta la vejez, mien-
tras en otros se mueren los niños, como pasaba antiguamente
en nuestro país, ahora en otros pasa lo mismo.
Esto sí que es un cuento, pero un cuento crudo, que lo
hemos padecido y que no hemos sabido poner solución para
que esto no se repita, hemos medio arreglado por unos años
PERLAS DORADAS 35
nuestra casa, pero en otros países siguen padeciendo la histo-
ria tantas veces repetida, pero no por eso hemos encontrado
las razones para poner solución, nos hemos conformado con
sufrir cuando nos ha tocado, pero, como una persona que se
quema de comer caliente y pone la cara de sonrisa para que
los demás no se den cuenta y él pueda sonreír cuando los de-
más se echen la comida a la boca. No, no, ese no es el sistema.
Tal vez el hombre no evolucione, por extraño que parez-
ca, puede que no evolucione comprendiendo sus errores, y sí
para hacer que otros sufran lo mismo o más que nosotros, ¡qué
triste es esto!, pero por extraño que parezca también tenemos
maldad, ¿para qué sirve eso?, pues solo para que el sufrimien-
to se prolongue más. Quizás algunas personas se sonrían, pero
otras pensarán con tristeza en esto. Tal vez el problema se
reduzca a que todo o es bueno o es malo, yo creo que tiene
que haber un paso intermedio, en el cual ni lo uno ni lo otro
sea posible, sobre todo lo que signifique maldad, debería de
haber una revolución de lo bueno, que invadiera el mundo e
hiciese de éste un lugar más habitable.
Tomás Moreno Moreno36
IX
¿POR QUÉ DAMOS DISTINTOS
VALORES A LAS COSAS?
Cada civilización ha dado un valor, a veces distinto,
a un bien generalmente escaso: el oro. Es un patrón que
une a muchas culturas, aunque en otras han sido otros sím-
bolos. Pero independientemente del bien al que se les da el
valor, lo que han llevado consigo, a mí entender, ha sido
ejercer el dominio absoluto sobre bienes y personas. Do-
minio que ha llevado a tener esclavos, con unos u otros
anzuelos, la mayoría de la población ha estado trabajando, a
veces de una manera absoluta, para una minoría, no tenía otro
objetivo que el de cumplir los deseos más insignificantes de
los pocos, en contraposición a la escasa libertad de que goza-
ban ellos mismos.
No se explica cómo a través de los tiempos esta mayoría
ha estado maniatada y aún hoy está realizando actividades y
trabajos sobrehumanos, muchas veces de una manera arbitra-
ria, aún hoy en algunos países se dan estas condiciones y en el
resto del mundo viven de la misma manera, pero como esta
población tiene cultura, ésta asimila el sistema, pero si lo mi-
ramos detenidamente, el método es el mismo, solo que cam-
bian las formas: coches, teléfonos, lavadoras y, en fin, todas
estas cosas, que hacen que el escenario cambie, pero el tema a
mi parecer es el mismo.
PERLAS DORADAS 37
Tendremos más o menos cultura, pero la situación de
dependencia para acumular valores escasos también se da en
esta civilización, que es envidiada y la que parece ser que sir-
ve como modelo para el resto de los países. De que manera ha
evolucionado el liberalismo, que siempre tiene solución para
todo en nuestro mundo, pero que no sirve para los otros
submundos. Porque no sirve, pues, a mi parecer, no vale. Tie-
ne que haber unos pocos países que sirvan de modelo inalcan-
zable para el resto. Ya sabemos que los otros tienen que sufrir,
tienen que pasar hambre, cuando en el mundo occidental se
derrocha de todo, serán las migajas que se le caen al rico las
que tengan que consolar al pobre.
Tenemos que encontrar otro sistema donde la libertad y
la comprensión hacía las culturas sea una asignatura para to-
dos. Hemos visto que a través de los años la clase obrera se
unió y tuvo un poder importante, pero no dio un resultado
aceptable, una explicación podría ser que copiaron el mismo
sistema, coger los bienes escasos, para disfrute de una jerar-
quía que tenía en malas condiciones de trabajo al resto de sus
compañeros. Hoy el estandarte más importante es la demo-
cracia y la libertad, defendidas por una potencia hegemónica.
Todo lo que se hace en el mundo, sirve para que ésta actúe de
una manera arbitraria, pero con el mismo objetivo: realizar
unos pocos sus más queridos deseos, siempre disfrutando ellos
de esa libertad y esa democracia, para que, por los circuitos
más adecuados, llegue a los mandamases de turno ese poder
de hacer todo a su antojo, a cumplir sus deseos. Ellos sí ten-
drán libertad, aunque me parece a mí que el sentimiento de no
tener nada completo también se les echará encima.
Tomás Moreno Moreno38
X
RECUERDOS Y SUEÑOS
Un recuerdo del año 1968 viene a mi memoria. Se de-
tienen mis amigos para, con su coche, hacer unas compras. Yo
permanezco en él y entretengo la mirada, observo cómo los
coches van pasando, a dónde van, seguro que tienen sus desti-
nos, van sorteando las curvas de la carretera, cual ola de mar,
sólo que el sonido no es igual, o quizás sí. Desde luego yo
prefiero el mar, con su calma y su violencia, a veces, es cues-
tión de gustos. Lo que sí es cierto es que la espuma del agua
del mar no es igual que la que sueltan los coches, o las motos.
Los jovenzuelos, con sus motos, se preparan para echar el
máximo humo de su moto al paso de algún transeúnte, así nos
va, casi preferiría fumarme una caja de puros en mi casa que
salir a ver estas cosas, cómo despreciamos a los demás, arre-
glémoslo ya, yo el primero, pero miro a mi alrededor, y por
momentos lo veo todo negro, sin ninguna salida, solo la del
ruido de la televisión o el sonido cercano a mi casa.
Pero miro hacia delante y sueño mucho, con un mundo
perfecto, una y otra vez lo sueño, tal vez en el amplio planeta
lo que yo sueñe se haga realidad, aunque yo no lo sepa. El
mundo tendría que ser una calle, en la cual vivieran todas las
culturas y lo mejor de ellas se adaptara al ser humano, pero
esa calle también es un sueño, aunque dicen que el mundo es
redondo, para mí es una calle larga que no tiene fin, en la cual
PERLAS DORADAS 39
en las escuelas se enseñe de todo, en la cual el agua sea pota-
ble y las basuras sean recicladas. La justicia existe en las ciu-
dades y pueblos que están en la gran calle, es un mundo per-
fecto, donde la paz se ha hecho realidad... ¡me cago en la le-
che de los higos!, ¡otra vez estoy soñando! Sueño de todo,
casi siempre bueno, pero cuando me despierto y veo la reali-
dad que hay a mí alrededor, no me gusta. Tiene que venir otro
sistema de vida y convivencia en la que mis sueños se cum-
plan, porque seguro que hay más gente como yo.
Cuando mil ojos están pendientes de coger el color azul de
una flor, ¿qué pasaría, cuál sería la solución? pues que se ha-
rían varias fotos y se repartirían entre aquellos que la quisie-
ran y la flor se quedaría donde está, embebiendo y lanzando
besos de amor por todo el mundo.
Tomás Moreno Moreno40
XI
SEXO A GRANEL Y PAGANDO
Todos sabemos más o menos de este tema, así que no
voy a enseñaros algo nuevo. Intento dar a conocer cómo el
sexo a granel lo tenemos en todos o casi todos los bares de
carretera, allí las enfermedades se trasmiten, más que en
ningún sitio. ¿Pero es necesario practicar el sexo, o no?
Opiniones las habrá de todos los gustos. El mejor sexo es
el que desde el primer amor se mantiene durante toda la
vida. Meterse en sitios raros casi seguro que es problemáti-
co. Ahora se me ha ocurrido por qué no hay prostíbulos en
los que los hombres también cobren por hacer el amor, se-
guro que pronto se pondrán de moda, se verá a una mujer
hacer el amor pagando. A lo mejor el mundo se rige por tú me
das, yo te doy.
Hay que regular la prostitución, sea de hombres o de
mujeres, con esto la miseria humana no se va a quitar, pero,
por lo menos, sabemos quién es quién. Miseria ha de ser vivir
de los aparatos genitales, a lo mejor es igual que el que se tira
una temporada de uva o de aceituna, a mí me parece que no.
Las mafias es difícil hacerlas desaparecer, solo con la cultura,
la libertad no puede ser cortada por nada. Se tiene que vivir
bien trabajando, pero eso del sexo pagado es asqueroso, aun-
que todos sabemos que tienen sus leyes, los deseos tienen que
dominarse. Yo conozco muchos casos y asquerosos de cómo
PERLAS DORADAS 41
muchas mujeres son capaces de hacer cualquier cosa por un
puñado de euros, ¿qué calidad de vida llevarán? Yo he experi-
mentado con todo y el proyecto de este tipo de vida solo da
problemas y muchas veces gordos.
El dilema está en si hacer el sexo es igual que hacer el
amor o las dos cosas juntas culminan el no va más del amor,
con mayúsculas. Eso cada uno opina, pero yo sólo pienso que
solo hay un tipo de placer, en esta cuestión. Otra cuestión es el
espíritu, que está en todas partes y ese sí que nos da el verdade-
ro amor. Juntar dos personas que sexual y espiritualmente estén
en sintonía, eso es la aspiración máxima de cualquier hombre o
mujer. Pero como decían antes el amor os hará libres.
Tomás Moreno Moreno42
XII
SOLEDAD, ¿UN SENTIMIENTO MODERNO?
En estos momentos, creo que hemos desentrañado el
cuerpo y el alma. Si llegamos con un problema, casi seguro
que si damos con el especialista adecuado le pondrá cura, o
por lo menos nos ayudará de una forma importante a que nos
sea más llevadero. La edad es importante, no es lo mismo ser
joven, que estar joven. Para las personas que aún se sienten
jóvenes, a mi parecer, lo emblemático no es tanto lo físico
como lo mental. La juventud es esa forma de ver la vida, se
tenga la edad que se tenga, donde lo más importante es el
ímpetu, el ver el futuro de una forma que no tiene fin, ver
realidades que no siempre se harán realidad, no importará, lo
importante es esa ilusión que tiene. Creo que todo joven sien-
te esto que describo, cada uno a su manera.
Pero es que hoy la juventud pasa deprisa, tal vez sea
porque el mercado laboral, de una forma o de otra, ha quitado
a los jóvenes media juventud. No es difícil ver a jóvenes que
parecen adultos, lo saben todo, o por lo menos eso se creen.
No quiero pasar de largo sin mencionar a esas parejas que han
tenido hijos que, por problemas de los padres, viven una vida
difícil. A mi parecer es difícil tener a esos hijos sufriendo los
problemas de los padres y los suyos, hay muchos así. Si que-
remos verlo como un progreso de nuestra cultura, lo podemos
ver así, todo evoluciona, la familia y la pareja no iba a ser
PERLAS DORADAS 43
menos, no estamos empezando nada nuevo, siempre ha habi-
do desavenencias entre la parejas y han conducido a que unos
seres que han venido al mundo, por la mayoría de las veces,
por un momento de placer, pero las consecuencias serán lar-
gamente duraderas en el tiempo y en los padres y los hijos.
Yo personalmente no puedo ponerme en el lugar de unos
hijos que, casi siempre, tienen problemas económicos, emo-
cionales, alimenticios. Pero no nos preocupemos, seguro que
salen de todos problemas en que se vean inmersos. Siempre
hay solución a todo problema, solo se necesita tiempo para
solucionarlo y esas mentes jóvenes encontrarán pronto solu-
ción a todos los problemas, de una forma o de otra, son jóve-
nes y con el cerebro bien despierto para, al menos, vivir el día
a día lo mejor posible. Casi seguro que la mayoría se hacen
mayores antes de tiempo, casi seguro que a una edad tempra-
na tendrán los mismos problemas que personas mayores. Los
veremos de camareros, los vemos en los supermercados tra-
bajando, trabajando en el campo. Con esto no quiero decir
que sea malo que trabajen, lo que veo mal es que no esperen a
hayan cumplido una edad madura.
Con hijos, si se ponen a trabajar, o sin ellos, lo que es
seguro es que habrá un momento en que la soledad se nos
venga encima y la notemos demasiado pesada para convivir
con ella. Pues bien yo soy una persona que ha vivido la sole-
dad como enfermedad crónica desde que nací. He luchado con
ella en mil batallas y siempre la he vencido, por eso la conoz-
co bien, sé que es temible, son momentos, más o menos lar-
gos, en los que uno llega a ver el final de todo, pero no sé
todavía qué mecanismos tenemos, o por lo menos yo los ten-
Tomás Moreno Moreno44
go, que siempre que la soledad se hace presente le venzo, no
le tengo miedo.
A mi entender, no siempre la soledad es mala, hay veces
que te llevas bien con ella y pasa de largo sin hacerte demasia-
do daño. Tal vez sea ésta una cosa personal que cada uno lleva
según puede. A todos, en un momento u otro de nuestras vi-
das, se nos aparecerá, aparecerá como un estado de animo,
después se reflejará en la cara, y siempre nos pedirá unos mi-
nutos más para estar con nosotros, no querrá irse, querrá que-
darse pegada a nosotros, como moscas a la miel. La dulzura
de la miel, si se la ponemos, hará que tarde en irse más tiem-
po, tendremos que retirar la miel y después limpiar muy bien
para no dejar ningún rastro en el que la soledad se pueda aga-
rrar. De todas formas, también hay estados de ánimo en los
que nos encontramos débiles, en los que la sin color soledad
se detendrá, querrá pasar la mayor parte del tiempo con noso-
tros. A lo mejor se cree que viene a echarnos una mano, pero
no es así.
A lo mejor la soledad es necesaria, pero cuando la in-
mensidad de la vida se nos muestra en unos segundos, me
parece a mí que a nadie le apetece ver ese mundo, que además
no hace falta que conozcamos. Todo es complejo, pero cuan-
do la soledad nos da el primer picotazo lo da sabiendo que la
tendremos presente toda la vida, unas veces la llamaremos
nosotros, pero la mayoría vendrá sin necesidad de llamarla,
unas veces su compañía será grata, pero la mayoría nos mete-
rá en un fondo, en el que todavía, por fortuna, no he conocido
PERLAS DORADAS 45
a nadie que se haya quedado. Siempre se sale. Lo mejor, si no
nos gusta la soledad, es la actividad, estar haciendo constante-
mente cosas, se acaba una y se empieza otra, vendrá no lo
dudes, pero menos. La soledad lo que quiere es tranquilidad,
eso le gusta un montón, acechará y, por poco tiempo que ten-
gamos, aprovechará y vendrá a visitarnos, casi siempre sin
esperar ser recibida.
Tomás Moreno Moreno46
XIII
TENEBROSA MIRADA
Si os apetece leer un cuento, vais ha leer una mitad de
cuento y la otra mitad de realidad, a ver si los distinguimos
unos de otro.
Hospitales hay a montones, incluso uno al lado de mi
pueblo. Pues bien la enfermedad de mi amigo es crónica, o
sea que como no se ande con cuidado seguro que se irá al otro
mundo, sufriendo, tiene que defenderse, del médico, de los
enfermeros y lo que es peor, en el mejor de los casos de los
medicamentos.
En una de mis visitas me contó una de sus últimas recaídas:
“Llegué a urgencias voluntariamente, un rato con el
médico de urgencias y después, por un largo pasillo, al pabe-
llón de salud mental, acompañado del médico, del guarda ju-
rado y de mi acompañante. Yo me preguntaba qué hacía el
guarda jurado allí y cómo había llegado. Me daba miedo, alto,
con una cabeza gorda y rapada, yo ya sabía que con esa perso-
na, por su forma, había que tener cuidado. No paraba de pre-
guntarme qué hacía allí, seguro que le sobraba presupuesto al
hospital para tener un cuerpo de guardias. Antipático, pero es
que le gustaba serlo, se parecía al demonio, o sea que además
de luchar con mi problema, tendría que luchar con una perso-
PERLAS DORADAS 47
na que no inspiraba confianza. La altura del guarda y, sobre
todo, la mirada, si se observaba detenidamente, llevaba en su
ser a la locura sin fin. Se le notaba en la cara el ansia de humi-
llar y maltrato psicológico, iba como esos perros que vemos
por la calle, agresivos y dominados por el amo, hasta que pu-
diera.”
“¿A quién protegía?, tal vez se protegía a sí mismo, a sus
temores. Era imposible que esa persona sintiese ternura por
nada, ese sentimiento estaba extinguido en su persona. La sim-
ple mirada de este guardia imprime miedo, a cualquier enfer-
mo. A la mejor es la forma moderna de mantener los mismos
métodos, de antes. ¿Ha cambiado algo en la psiquiatría? Me-
nos mal que había otras enfermeras que eran tiernas y con un
trato agradable, si no fuesen por ellas, seguro que no saldría
nadie del psiquiátrico. Nos daban cigarros, nos leían el perió-
dico y tenían un trato tierno, gracias a ellas pude salir a las dos
semanas de allí. Pero el diagnostico de la enfermedad y los
correspondientes medicamentos eran demasiados. ¿En qué
pensaría el médico?, esa medicación no había quién la aguan-
tara. El poder del médico y del guarda, ¿me podrían curar?,
me preguntaba yo. Si salí de mi recaída no fue gracias a los
médicos, sino al cuidado de mis padres. ¿Qué pasara cuando
no estén?”
Tomás Moreno Moreno48
XIV
TIEMPO DE CAMBIOS
Érase un mundo donde los cambios eran muy rápidos,
la burguesía se había extendido mucho en casi todos los paí-
ses, se había creado una amplia burguesía que, a base de hipo-
tecas, hacía que el afán de ganar dinero fuese prioritario. El
estado promovía la empresa privada hasta niveles increíbles:
a cualquier persona con un proyecto, por muy ridículo que
fuese, los gobiernos le aportaban dinero, el caso es que cada
uno se convirtiese en empresario.
Por el dinero que algunos gobiernos habían invertido en
investigación, se veían ahora unos resultados muy positivos,
se había entrado en un camino en el que la investigación daba
frutos más que óptimos. Más dinero para investigación y así
entramos en una espiral, como aquel mago que no paraba de
sacar trucos y trucos sin parar, así esta hoy la ciencia. El siste-
ma, en vez de pensar en hacer revoluciones, inventaba, un día
y otro también, nuevos avances que en teoría nos haría la vida
más fácil. Como aquel mago, nos deslumbraba, haciendo mil
preguntas de cómo sería eso.
Pero si aún no nos creemos lo que nos está pasando. Solo
utilizamos una pequeña parte de los inventos que tenemos en
este momento, pero es que no sabemos utilizar el último y ya
tenemos otra novedad que nos hará la vida más fácil. La in-
PERLAS DORADAS 49
vestigación aplicada a nuestra vida diaria hace que los cam-
bios sean revolucionario, pero esta revolución no es como las
otras en las que se quería cambiar el mundo en nombre de la
igualdad y la fraternidad, no, estos cambios no van por hay.
Van para que, como con el mago, nos ilusionemos con sus
juegos, para no pensar, solo nos quedamos con la ilusión mo-
mentánea que nos produce. Pero cuando llegue el momento
en el cual pensemos fríamente, nos daremos cuenta de que
vivimos en un mundo, en el que solo se nos dan golosinas
para que todo siga igual.
Tal vez vivimos en un mundo en el que necesitamos la
ilusión del mago para abrir la boca con cada uno de sus nue-
vos juegos, será eso lo que necesitamos. Yo mantengo que
sólo necesitamos estos inventos para ser cada vez más egoís-
tas, para utilizar a las demás personas para nuestros fines. Al
sistema le interesa mucho cada nuevo invento porque no pone
en tela de juicio nada de sus fundamentos, sino que los asimi-
la y a tirar para adelante, manteniéndonos así el máximo tiem-
po posible encandilados. Porque de lo que se trata, a mi pare-
cer, es no inventemos un nuevo nombre a las revoluciones
que hay hoy en el mundo, sino que a los posibles revoluciona-
rios, como con el mago, se les lleve de fiestas constantes, para
que tengan el mínimo tiempo de pensar en sus cosas.
Sí, eso es, no conviene que el hombre piense por sí solo,
y que esos pensamientos sean compartidos por los demás
menos aún. De lo que se trata es de alcanzar la riqueza nece-
saria para cada uno, en la cual se sientan como unas especies
Tomás Moreno Moreno50
de dioses, ejerciendo el poder sobre algunos y haciendo alar-
de de sus riquezas.
Si paseamos podemos ver muy buenos coches, que pa-
san una y otra vez por la carretera, si vemos que casi toda
persona que vemos lleva un móvil, ordenadores, hay casi uno
por persona. O sea, inventos modernos para, junto con la tele-
visión, evitar que pensemos en lo que no conviene a los gru-
pos más poderosos. Porque pensar es malo, mejor es entrete-
nernos haciendo cosas, pero pararse a pensar en el mundo, en
la sociedad, en la relaciones humanas, eso es peligroso, ade-
más crea adicción.
Critico desde aquí cosas que parecerán más o menos
importantes, pero ¿para quién escribo?, no es solo como si
fuese un ejercicio mental porque me interesa que mis ideas
las entienda alguien más, aunque es difícil, no por la dificul-
tad de las ideas, sino por los medios por los voy a difundir mis
ideas. ¿Cuáles serán? Es una pregunta interesante.
PERLAS DORADAS 51
XV
TIEMPO DE COSECHA
Relato corto
Hace ya muchos años el modo de vida era diferente a
como es el de hoy y también al que vendrá mañana.
Había un caballero de lanza en ristre, el cual andaba por
todos los lugares imaginables, deshaciendo entuertos. Llegó
en pleno verano, cuando ya las siembras estaban para cose-
char. Llegó a un pueblo donde la cosecha estaba en pleno apo-
geo, ya se había segado el trigo, la cebada y la avena. También
se había espigado, o sea, se habían recogido las espigas que
los segadores se habían dejado, no se desperdiciaba nada.
El año había sido bueno, había llovido mucho y el cam-
po estaba pletórico, la primavera también había sido buena,
las cerezas, los ajos, las patatas, las cebollas, había sido un
buen años de lluvia, todos los años no eran tan buenos como
éste, había otros peores, en los que las gentes del campo pasa-
ban mucha escasez.Al llegar el tiempo de la cosecha, los hom-
bre con sus hoces, todos en línea, empezaban a segar el trigo,
todos mantenían un ritmo y, segando lo que abarcaba la mano,
hacían haces, detrás iban los mulos cargando los haces, para
llevarlos a la era. En el pueblo había dos eras en las cuales
entraba el aire de una manera regular.
Hoy si vamos a esos lugares, con el caballero de lanza
Tomás Moreno Moreno52
en ristre, encontraremos esas eras cubiertas de casas. Ya no
hacen falta las eras. Las cosechadoras ahorran trabajo en un
tiempo record, empiezan por una finca y siguen con la otra,
así hasta terminar de cosechar todo lo sembrado.
Recuerda el caballero cuando contemplaba desde la le-
janía cómo en las eras, con los trillos dando vueltas incansa-
bles, llevados por el dueño o por un asalariado, hasta que la
paja dejaba el grano. Recuerda este caballero que un año llo-
vió en tiempo de la cosecha, y hubo que hacer raíles para que
el agua no dañase la cosecha, al venir el buen tiempo, se seca-
ba y se podía sacar el grano. Cuando corría aire, con las hor-
cas se lanzaba la paja para que el trigo quedase aparte, al pe-
sar el trigo más se quedaba abajo y con el viento la paja se
separaba. Cuando el trigo ya se quedaba limpio, se introducía
en los sacos para llevarlos a los atrojes, la paja para el pajar.
El trigo para poder comer todo el año, y la paja en los pajares
para cuando los animales la necesitasen echársela poco a poco.
Los mulos siempre tenían así paja para comer. El caballero se
preguntaba cómo con la paja estos animales se mantenían tan
fuertes, seguro que también le echarían algo más.
El caballero seguía por estos lares, unas veces iba a un
sitio y otras a otro, al fin, terminó por conocer toda esta zona.
Los muleros con sus mulos, cuando llegó el tiempo, se dedi-
caban a roturar la tierra con sus arados, para poder volver a sem-
brar, siempre dejaban sin labrar el terreno que cultivaban un año,
paraelsiguientesembrar,unavezquelatierrahabíadescansado,a
veces dejaban otro año más la tierra para que se recuperase.
PERLAS DORADAS 53
El caballero sólo observaba, parecía que había traído la
violencia, pasó unos años por allí, pero los nubarrones de su
lanza en ristre no presagiaban nada bueno. Efectivamente, no
ha muchos años se desató la guerra, todo el mundo se volvió
loco, menos el que ejercía la violencia. Detrás de este caballe-
ro vinieron otros, necesitaban comer y, por la fuerza, se adue-
ñaban de lo que los agricultores habían recolectado. Vinieron
años de pobreza, a los hombre se los llevaban a la guerra, la
simiente de la guerra no dejaba que las siembras creciesen,
eran ciclos, muchos no olvidarían la última guerra.
Nunca la violencia tendrá razón, pero nos la topamos de
frente, muchas veces sin encontrar ninguna razón para ello. El
poder de unos pocos mandaba sobre todos los demás. Las aza-
das, las hoces, las horcas se convertían, por la sinrazón, en
pistolas, fusiles, aviones o tanques. Las guerras no acaban
nunca, siempre queda el rescoldo para la siguiente, será más
tarde o más temprano, pero aunque no la queramos volverán.
La guerra del agricultor por conseguir una cosecha buena se
vio truncada por el caballero de la triste figura. Se pasaron
muchos años de hambre, los hombres se dedicaban a pelearse
entre sí, el campo se había quedado abandonado, solo las
mujeres y los niños hacían lo que podían, que era bien poco,
pues escaseaban las fuerzas.
Hoy vemos los arados y los trillos en sitios que decoran
y nos recuerdan otros tiempos, sirven para adornar el paisaje.
Los caballeros también se han transformados, los vemos a al-
gunos cómo observan la vida de una manera un tanto diferen-
Tomás Moreno Moreno54
te, al igual que la siega ha cambiado y lo han sustituido la
cosechadoras, del mismo modo los caballeros de la triste fi-
gura andan por esos caminos de Dios pensando en un enemi-
go imaginario con quien pelear. Claro que tienen a su fiel
Dulcinea, que en muchas ocasiones les quitan esas ansias de
pelear. De todas formas, este caballero no hace daño, sino que
se nos mete en la mente y nos demuestra que la guerra y la
violencia no tienen ningún sentido.
El pobre caballero no desaparecerá nunca, por muchos
años que pasen, cuando recorren el campo y ven esos bos-
ques, o esos sembrados, siempre su cabeza, aunque no muy
cuerda, será un referente antiviolento. Ha leído mucho y el
cerebro ha confundido la realidad con la ficción, pero ahí lo
tenemos, lo vemos por cualquier sitio, unas veces más serio,
otras más alegre, pero siempre con esa razón que nunca llega-
remos a comprender.
PERLAS DORADAS 55
XVI
TODAS LAS ENFERMEDADES TIENEN
SU SOLUCIÓN
A aquella persona que esté muriéndose de las múltiples
enfermedades que nos pueden aquejar, ¿qué consuelo le da-
mos cuando sabemos que los días que le quedan están conta-
dos? Es una difícil situación si nos ponemos en su lugar. Por-
que si padecemos cualquier otra enfermedad, tal vez ésta sí
tenga cura o un alivio prolongado, con los medicamentos.
Pues bien yo he conocido a algunos amigos que han es-
tado jugando con la muerte y, por lo menos en los casos que
conozco, han salido ganando de este triste juego que es la
muerte. Han escapado, no sin ayuda, su ayuda han sido algu-
nos médicos, que han sabido dejar pasar el tiempo y con la
ayuda de los medicamentos, en poco tiempo, estas personas
han pasado de estar al abismo de la muerte a tener una vida
casi normal.
El título de este escrito tal vez peque de optimismo, se-
gún con qué óptica se vea, de todas maneras es totalmente
cierto. Yo conozco a una persona que se sentía morir y sufría
mucho con la enfermedad que padecía, pues bien, fue a un
médico para más señas de la Seguridad Social, y tal vez fuera
la comprensión total que tuvo ese médico con el enfermo, que
éste recobró su vida de una manera normal. Mi amigo me conta-
Tomás Moreno Moreno56
ba que había nacido de nuevo. Tal vez otro médico hubiese he-
cho lo mismo, aunque él decía que era cosa de suerte haber
encontrado a ese médico, que le hiciese recuperar la salud, cuan-
do él ya sentía casi en los brazos de la muerte, y no de una
muerte cualquiera, sino de una muerte con mucho dolor. Tal
vez todas las muertes sean con mucho dolor, eso no lo sé yo.
En estos momentos me hago una pregunta y creo que no
es baladí: ¿conllevan todas las enfermedades inexorablemen-
te el dolor? O sea: ¿para morir hay que sufrir? En esto no
puedo dejar zanjada la pregunta, con una respuesta tan cate-
górica como la del título de este escrito, no lo sé, lo único que
sí sé es que el sufrimiento de una u otra manera va unido a la
enfermedad, además de ser un síntoma, creo que es también
algo que va unido a la enfermedad. Cuando un miembro se
debilita, o le aqueja alguna enfermedad, ¿equivale a sufrimien-
to?, yo creo que sí.
De todas maneras este escrito quisiera ser un homenaje
a toda la profesión de los que se dedican a curar y que son los
médicos, unas veces con más aciertos que otras, ¡ojalá que
tengamos en muchos aspectos de la vida alguna persona que,
como los médicos en la mayoría de los casos, solo intente
encontrar curación a las enfermedades que cada día nos afec-
tan! Desde aquí quiero dar unas gracias genéricas para todos
aquellos que, muchas veces arriesgando su salud, trabajan para
curar la de los demás.
PERLAS DORADAS 57
XVII
TORMENTA DE VERANO
Las golondrinas ya traían a remolque de sus alas la tor-
menta ya venía, faltaba poco tiempo, ya se respiraba ese olor
característico para un entendido.
El primer día de apertura de la piscina, allí estaban, por
todos los lados, las golondrinas, no paraban de volar, una vez
por un lado, otra por otro sitio, en definitiva, en su vuelo el
objetivo era calmar su estomago con los animales que des-
prendía la piscina, parecía que, en su incansable volar, quisie-
ran dibujar un dibujo en el cielo de paz.
Una de ellas, fuera por casualidad o porque era muy atre-
vida, no paraba de jugar con el agua, en calma, pero corría
peligro si las alas se le mojaban, casi sería su muerte. Yo esta-
ba allí observando, parecía que la golondrina quisiera decir-
nos algo, pero yo sólo veía la belleza, que, como en un cua-
dro, hacían ellas al dibujarlo.
Los gorriones estaban jugando con saltitos con las coli-
llas de tabaco y con la hierba, ya casi se habían domesticado,
les daba igual que hubiese más o menos gente. Muchas veces
los gorriones, cuando vamos por la carretera, vemos que se
están quietos y que el coche los machaca, los coches son tam-
bién criminales con la naturaleza, tantas cosas hay que hace-
Tomás Moreno Moreno58
mos para nuestro propio perjuicio. Los pobres animales van
quedando cada vez menos, de una forma u otra, con nuestra
provocada contaminación.
Será tal vez porque el destino de todos es la muerte, y si
nos morimos más tarde o más temprano viviremos sufriendo
igualmente, penando para poder llenar el estomago, porque
los animales no se sabe cómo viven todavía, pero ¿y cuando
vengan las epidemias y se acerque el fin del mundo? Todo se
acabará, no sabemos cuándo, pero llegará el fin, y cuando lle-
gue le esperaremos para que nos redima del sufrimiento.
Aunque en esto no hay que pensar, es mejor vivir y tra-
bajar y desear que nuestro fin sea lo menos doloroso, pero
antes o después llegará esa golondrina que un día nos llevará
con ella.
PERLAS DORADAS 59
XVIII
UN AIRE LLENO DE SENSACIONES
Había llegado el verano, el calor se notaba muy eleva-
do y el aire permanecía adormecido. La mujer ya entrada en
años sabía de estos aires mucho, pues no era la primera vez
que, ayudada por el viento, llegaba a un estado indescriptible.
Ella estaba sentada en su hamaca en la puerta de su casa y
sabía que, como todos los años, por la noche, cuando estuvie-
se disfrutando de un merecido descanso llegaría el viento. No
sabía lo que tardaría en levantarse ni si tomaría la dirección
que a ella le vendría mejor, para sentir cómo al penetrar el aire
entre las faldas y sin nada que entorpecer su paso, se paseara
por entre las piernas.
Escasas eran las veces que conseguía esa sensación, pero
-se decía para ella- merecía la pena esperar al verano y a ese
ambiente especial que da la noche para volver a sentir algo
emocionante, como si fuese una acaricia del amor. Llegaba a
mojarse su parte femenina. Pero el placer iba aún más allá,
duraría mientras ella estuviese concentrada en el movimiento
del viento y, mientras éste se moviera según sus leyes, la mu-
jer permanecía como en una especie de éxtasis permanente.
Al pararse, ella disfrutaba poco a poco de la quietud que
proporcionaba, intentaba prolongar el placer, en su mente lo
conseguía, pero había un momento en el cual, sin viento, ter-
Tomás Moreno Moreno60
minaba por terminarse. Había conseguido recordar ese placer
que le producía cada verano y en contadas ocasiones. Muchas
veces cuando añoraba el verano lo primero que le venía a la
cabeza era su compañero, el aire.
El placer lo había descubierto casi por casualidad a fuer-
za de convivir y de jugar con el viento que subía por su calle,
como la calle estaba casi siempre solitaria, un día una ráfaga
de viento le había puesto el pelo de punta, solo se debía al
cambio de temperatura, pero a partir de ahí ella, recostada en
su sillón, sentía cómo el viento jugaba con sus piernas, hasta
que el atrevido buscaba la parte más femenina de una mujer,
ella jugaba con el cuando el viento que había subido un poco,
cerraba las piernas, como domesticándolo. A fuerza de repe-
tirlo, consiguió un dominio importante. Todos los veranos
conseguía algunas noches esa especie de éxtasis.
Me lo contó en una residencia de ancianos mientras yo
le daba de comer. Decía que había dominado el viento para
algo bueno, su placer personal, tenía tal tranquilidad que, por
la forma de decirlo, yo creía que era cierto. Pero había un
vecino que se había dado cuenta de cómo la mujer jugaba con
el viento.
Más adelante, ojeando una revista, leí que una escritora
relataba algo más o menos parecido.
PERLAS DORADAS 61
XIX
UN AMIGO QUERIDO
Cuando la justicia y la dignidad son robadas, ahí nace
el inicio de la división de las emociones. Todo desaparece,
solo queda la nada. Es nada lo que tiene sentido, para que, a
borbotones, la voz exprese lo que la mente quiere. Y la mente
y el cuerpo sobreviven. Y el cerebro sobrevive. Pero sobrevi-
ve como ese gorrión que en la fuente acerca su pico una y otra
vez, sin beber, aunque esté sediento, lo hace porque le moles-
ta el cemento de esa fuente, que no está donde debiera. Por-
que sabe que irá a más sitios a beber agua y sabe seguro que
nunca beberá donde su instinto se lo advierta.
Cuando todo ha perdido su sentido buscamos a un amigo,
aunque, cuando hay problemas, en la mayoría de los casos, se
retiran como las palomas cuando oyen un disparo. Las relacio-
nes humanas nos acompañan desde que morimos hasta que na-
cemos, pero el individualismo, familiar, a nivel de amistad tam-
bién, nos llevará a la destrucción, si seguimos así, como en aquel
cuento, no habrá contenido en nada, solo autómatas, sin sensa-
ciones y pensando en el placer individual. Caminaremos, co-
meremos, trabajaremos, pero si las situaciones cotidianas van
por mal camino, todo nos llevará a cosas desagradables.
Es muy difícil convivir, pero recuerdo ahora a una an-
ciana que había en una residencia. Estaba encargada de la cen-
Tomás Moreno Moreno62
tral de teléfonos, parecía las voladoras, no paraba y seguía
intentando recibir las llamadas. Yo no sé si lo hacía bien, pero
me pregunto: ¿Llamarán los abuelotes a quien quieran? No lo
sé, a lo mejor no desean hablar, encerrados en su mundo, has-
ta que les llegue la muerte. Ahí están para verlos, con buena
comida y limpieza, esperando el gran silencio. Los familiares
están contentos. ¿Estarán bien cuidados?
Ese aguilucho que nace no sabrá dónde va, pero la fami-
lia sí sabe dónde tiene a sus seres. ¿Queridos? Esto es de lo
que hay que alegrase, que cada uno haga lo que quiera en
libertad y que nos lleve al progreso. Cuidar a las personas,
mimarlas, y hacer de nuestro entorno un sitio donde se extin-
gan las enfermedades y cada ser humano haga lo que quiera.
Hay que progresar pero con respeto a la naturaleza y vivir en
paz. Si hay algún tono de voz más alto, hay que comprender-
lo, y seguro que así conseguiremos un mundo con más paz.
Porque la paz existe, como existe la amistad, y si no, nos las
inventamos, sin violencia, dialogando, en tertulias que eviten
siempre el peligro.
PERLAS DORADAS 63
XX
UN VIAJE CORTO
Pasó por mi lado sin mirarme, sé que iba más pendiente
de su mantenimiento en el vestir y en guardar las formas, o tal
vez pensando en la tarea que iba a realizar. Yo la observaba y
de ella me viene la idea de escribir esta perla dorada.
Seguramente no la volveré a ver nunca más, aunque el
vehículo en el que se movía era de un pueblo cercano. Me
transmitía mucha sensación de mujer, aunque ella nunca me
vio. La vi entrar en el Ayuntamiento, seguro que iba a hacer
algunas gestiones burocráticas- Le acompañaban dos perso-
nas mayores, deduje que serían sus padres, aunque su imagen
dejaba bien sentado que era una mujer independiente y muy
femenina.
De lo que vi me llamó la atención un chal, de hilo gordo,
haciendo un dibujo cuadriculado. Sí, así la vi. En un momento
pareció a punto de caerse a causa del suelo, pues cuando bajó
del coche en pendiente, al abrir la puerta, no se dio cuenta de
la inclinación del suelo. Era alta y rubia. Aunque ella no me
verá nunca.
Mira por dónde, si va a otro pueblo y hay otro observa-
dor que escriba impresiones de ella, pudiera darse el caso que
fuese visitando pueblos para conocerlos y tal vez vaya pen-
Tomás Moreno Moreno64
sando que seguro que su presencia no pasará inadvertida por
ningún sitio por donde pase. Vosotros, que tal vez la habéis
visto, escribid, hablad, inspiraos en algo tan bello. No era mujer
vulgar, ella lo sabía, iba buscando el aire de la libertad y de la
belleza, solo aspiraba a eso, transmitía elegancia de mujer,
mujer.
Hasta cuándo podrá mantener esas sensaciones, para mí
que iban con ella, serán innatas. El tiempo ¿qué haría de ella?,
no lo sé, pero sé que llegará a la vejez, bueno eso es aventurar
mucho, pues ¿quién sabe el futuro?, por mucho que planifi-
quemos, seguro que muchas veces nos equivocaremos. Tal
vez dentro de unos años la vuelva a ver, porque, aunque tengo
poca memoria, hay cosas que no se olvidan. De todas mane-
ras, si se me olvida, ésta es la prueba de que existió. Tal vez la
vuelva a ver y no la reconozca, además ¿por qué la iba a reco-
nocer si esto es un cuento?
Sé que aunque no la vuela a ver sí que veré a otras muje-
res más o menos bellas y tal vez me hagan escribir más. Por-
que todas las mujeres, aunque nos parezcan iguales, no lo son,
cada una es de una manera diferente a las demás. Solo nos
parecen iguales las que salen en la televisión. Aunque cuando
se graba algo, al instante ya esta muerto, la siguiente respira-
ción dará otra imagen. Por muchas fotos y grabaciones que se
hagan, son naturaleza muerta. Hasta cuando hablan, están me-
tidas en la cárcel de esos aparatos.
PERLAS DORADAS 65
XXI
UN CAMINO SERENO
El invierno se había alargado más de lo acostumbrado,
había llegado casi al final de la primavera.Apesar de todo, las
flores primaverales se difundían por todo el campo. Paseaba
pensando en mil cosas y a ratos en nada, por momentos la
vista se fijaba especialmente en el color amarillo de las flores
de las retamas, abundaban por mi camino, el amarillo se deja-
ba notar poderosamente del resto, era un color bello, pero a la
vez limitador. Pues era la primera vez que me detenía a obser-
varlas, siempre habían estado allí, por donde vivo, es una es-
pecie muy común, pero la cantidad de retamas hacían que la
mirada no pasase desapercibida, era un amarillo indescifrable
en palabras, habría que observarlo, era tal el color amarillo de
las flores que al poco de detenerse en él, elevaba la mente a
algo positivo y bello.
Iba paseando, unas veces me detenía a mirar los pies y
las piedras del camino y otras lanzaba la mirada como fle-
cha en busca de alguna explicación a la duda en la que lle-
vaba tiempo pensando. En el amarillo de la flor de la reta-
ma la encontraba. Lo malo -pensaba yo- es que mi pensa-
miento no durase como la flor, sabía que la flor amarilla
perdería su color, para transformarse, y así sería mi pensa-
miento, ¿florecería la primavera siguiente?, ni la retama ni
yo lo sabíamos.
Tomás Moreno Moreno66
Hay hombres que de una manera más o menos acelerada
pasan por la vida, dejando siempre algo, aunque no lo perci-
bamos, esa influencia sembrada, cuando se engendró, se deja-
ra sentir en la naturaleza y en las personas. Nada hay sin una
razón, todo tiene su explicación, menos cuando los filósofos
se empecinan en buscar sentido a la nada, siempre, aunque
solo sea en la misma palabra ya hay sentido. Y si no que lo
digan al amarillo de la retama, o al paseo disfrutando de la
naturaleza.
La naturaleza es buena, menos cuando descarga su ira
sobre nosotros, no es que se enfade, sino que, de vez en cuan-
do, como nos ocurre a nosotros, lo normal deja de serlo y, por
unos momentos, la ira contenida por un enfado se deja sentir
sobre nosotros. Pero, con todo, hoy me quedo con el amarillo
esplendoroso que la retama, hoy este color se ha dejado sentir
de una forma señorial sobre el campo, solo hay que ir a verlo
y disfrutarlo. Me quedo con la retama, la dueña hace no mu-
chos años de todos estos campos plantados hoy por el hom-
bre, para comercializar sus productos. Tal vez el amarillo de
la retama ya este comercializado, pero de la forma que noso-
tros lo percibimos, de una manera salvaje, seguro que no los
encontraremos ni siquiera dibujado por el mejor pintor.
PERLAS DORADAS 67
XXII
UN CUENTO DE GORRIONES
En cualquier pueblo deAndalucía, los gorriones son muy
abundantes. No sé cómo, pero hasta en las playas andaluzas
van y acarician a los bañistas y de paso se comen un poco de
sus desperdicios de comida. No solo hay gorriones en las pla-
yas, sino que en las sierras, en las ciudades y en los campos
los podemos ver. Son unas aves un tanto extrañas, están ahí y
acompañan a los hombres en sus quehaceres, si vas a la ciu-
dad te encontrarás en los árboles cientos de ellos.
Pues un día, paseando por el campo, retuve la mirada
sólo unos segundos en la casa de una depuradora y observé
detenidamente cómo los gorriones se posaban lentamente en
todo el borde, observé que hacían el tejado de la casilla, todos
se alinearon y aún faltaron algunos que se quedaron si querer
posarse en la casilla.
Ahora bien, me pongo a pensar si es un hecho fortuito o
es que a los gorriones les gusta también dibujar juntos sende-
ros de paz y de armonía. Claro, tiene que ser eso, no hay otra
explicación, ellos no perjudican a nadie, solo vuelan, se pro-
crean y comen, pero en sus ratos libres también nos hacen ver
caminos o multitud de caminos que nos enseñan a vivir en
paz. ¿Por qué no aprender de ellos?, solo los utilizamos para
estudiarlos, un estudio que nos beneficia, pero eso no es lo
Tomás Moreno Moreno68
que ellos quieren enseñarnos. Me hago una pregunta: ¿también
los gorriones nos estudiarán a nosotros para su propio modo de
vida?, claro eso tiene que ser, aprendemos mutuamente.
El piar de los gorriones, cuando se van las golondrinas,
se hace más nítido, donde hay guerras o maldad allí no se oirá
el piar de los gorriones, pero en los sitios donde los hombres
viven en paz consigo mismos, allí siempre habrá como míni-
mo algún gorrión. Casi siempre aprenderemos algo de ellos, y
ellos aprenderán de nosotros, pero ese saber junto debería de
valer para que la paz se prolongase a todos los rincones del
mundo, respectando a todas las culturas y personas.
¡Qué bonito ver cuando un gorrión está picando algo para
comer!, pero también es bonito cuando se juntan para dormir,
para volar y para comer.
Un año había sembrado en una finca de un pueblo de
Andalucía un alimento que les gustaba mucho, y solo dejaron
lo que, ya hartos, caía al suelo.Acabaron con la cosecha de un
pobre labrador, que él había sembrado para su recolección,
pero, según parece, a los gorriones les gustaba mucho ese ali-
mento, y vinieron gorriones de lugares lejanos para comer de
ese delicioso manjar.
Aunque parezca extraño, ellos solo nos enseñan a volar
y a cantar, pero para ello tienen que comer, cuando comen de
algo que les gusta mucho, mejor es su vuelo y su cantar.
Yo diría que son hombres transformados en aves, que
nos guían por los senderos de la paz y la libertad.
PERLAS DORADAS 69
XXIII
UN CUENTO QUE SE COMPLICA CADA VEZ MÁS
Tengo la costumbre de que casi todos los días, al entrar
en mi casa, miro unos metros más abajo, siempre hay en la
calle unos contenedores de basura, como en casi todas las ciu-
dades, con uno o varios recipientes en los cuales los vecinos
van depositando los sobrantes de sus hogares, bien sea restos
de comidas, vidrios, latas, en fin esto todos lo sabemos. Es
habitual: todo lo que no nos vale, sea lo que sea, su destino
será los recipientes de basura.
He observado que hay una fauna muy diversa, que se crea
un mundo alrededor de los cubos de basura, hay gatos, perros,
ratas, en fin, mundos y submundos que hacen de los desperdicios,
que desechamos, auténticos ghettos, donde se adaptan animales
que antes vivían en las cuadras y en las cloacas. ¡Como nos ha
llegado la evolución de la civilización que ahora tenemos caminos
de basuras!Antes los excrementos de las personas o animales iban
a parar como estiércol a la tierra, para que su producción fuese
más,alteneresteestiércolorgánico,paraqueaumentaseelfrutode
cualquier cultivo.Ahora se recicla casi todo y vuelve otra vez a la
cadena agrícola. Me cuentan que hay algunos desechos que son
muypeligrosos,comolaspilasyotroselementos,loscualeshacen
que la química que llevan en su composición, al tomar contacto
conlatierra,éstaseveacontaminadaenungradomuyimportante,
afectando a todo lo que hay a su alrededor.
Tomás Moreno Moreno70
Diréis, por lo que lleváis leído, que dónde está el cuento
que esperabais leer. Es que el cuento empieza ahora, pero si
alguien ha visto en lo anterior algo de cuento también lo hay,
yo por lo menos lo he hecho con esta intención.
Cuando oscurecía, todas las noches tenían reunión, como
el que tiene costumbre de tomar café, los gatos, blancos, ne-
gros y de diferentes colores y edades. Siempre me llamaba la
atención cuando había algún gato pequeño porque sabía que
los padres estarían muy cerca. Unos saltaban al contenedor y
se metían dentro, para intentar coger alguna comida. Muchas
veces cuando alguien soltaba la bolsa de basura, los gatos sal-
taban como resortes fuera del contenedor. También había siem-
pre alrededor de los cubos de basura, algunos perros, la ma-
yoría de las veces se dedicaban a cazar gatos, como si fuesen
conejos, aunque este menester les costaba mucho trabajo, pues
los gatos, con más reflejos que los perros, no se dejaban coger
fácilmente.
Iréis diciendo que dónde está el cuento, el cuento está en
la evolución del hombre, que siempre seremos los mismos
aunque las apariencias o los nombres cambien y si tenemos
algo que tirar, siempre habrá alguien, aunque solo sea un ani-
mal o una persona lampando por lo que a nosotros nos sobra.
Si nos sobra, lo tiramos, pero es que este es un ciclo sin fin, es
como aquel cometa que siempre iba paseando por el universo
y nunca paraba, porque era eterno. Los gatos, los perros y
otros animales siempre irán dejando huella y éstas se multi-
plicaran hasta que llegue el momento en el cual el planeta se
PERLAS DORADAS 71
quede pequeño, aunque eso a mí no me importa, siempre y
cuando los paisajes que construyamos sean bellos.
Porque la belleza, lo dulce, junto con el amor, harán que
el ser humano encuentre ese punto de equilibro en que se sienta,
allí donde esté, creando cosas hermosas, e intentando, es un
decir, en cada rincón, exposiciones de pintura, conciertos de
música, en fin arte, arte en las estructuras de las casas y en su
interior.
¡Cuántos cuentos van en este!, si sabemos, pensando un
poco, los cuentos se aproximan a la realidad porque, si medi-
tamos un poco, ¿qué es la vida sino una sucesión de cuentos,
parecidos a una cascada interminable de fuegos artificiales,
con sus colores mezclándose unos con otros, para que nuestra
vista se divierta?
Tomás Moreno Moreno72
XXIV
UN EDIFICIO SOLITARIO
Desde el primer momento que la vi, desprendía un cier-
to misterio que nunca supe cuál era, pero sí puedo explicar las
sensaciones que me produjo y que aún hoy me llevan a recor-
darla. Cuando pienso que no pude enterarme exactamente de
por qué y para qué se hacía esta casa solitaria.
La situación fue así: me encuentro en el coche buscan-
do un restaurante y paso por delante de él, pero no me doy
cuenta, sigo adelante sabiendo que ya no lo encontraría por
ese camino, pero algo me indica que si seguía vería algo ex-
traño; sigo por el camino de montaña y. en el pequeño valle
que hacen dos laderas. allí está, el sitio era extraño, el am-
biente también, mi cabeza enseguida empieza a maquinar co-
sas, desde luego no esperaba encontrar ninguna persona, se
veía a distancia que allí no había nadie, que aquella casa de
paredes de piedra estaba allí para que nadie rompiera su eter-
no secreto; cuando doy la vuelta buscando cuál sería su utili-
dad, pensaba en algo espiritual, en un personaje importante
que la tendría allí para buscar la paz y la tranquilidad que im-
ponía, nada más verla; unos kilómetros más abajo, en una ba-
jada de la carretera, veo el restaurante, ¿a quién mejor pre-
guntar –me digo- que al dueño del restaurante, muy amable
en su trato, por otro lado?, menos cuando le pregunto por la
casa, me da la impresión de que el misterio que ya traía se iba
PERLAS DORADAS 73
a hacer más grande, pues, por sus respuestas a mis preguntas,
sobre quién habitaba la casa y qué menesteres hacían en ella,
se nota que no quiere tratar el tema de la casa misteriosa.
Pero alguien, algún día, llegará y se enterará de toda la
verdad, pero no seré yo, aunque prometo que cuando pase por
allí seguiré preguntando acerca de la casa. ¿Qué hacía en aquel
lugar?, ¿a qué menesteres se dedicaba? eran secretos guarda-
dos por algunos, tendría que buscar a la persona adecuada para
que quisiera responderme si estuviera enterado de al menos
algunos detalles. ¿Sería de algún traficante de órganos o de
droga, o tal vez sería algo tan simple como una residencia
para el verano? El misterio, por lo menos en mí, persistía pues
a quien preguntaba rechazaba responder y no solo eso sino
que añadían más leña a mi imaginación.
Muchas veces me preguntaba por qué mi interés por
ella, a mí al fin y al cabo no me importaba nada la casa, pero
mi curiosidad no tenía razón, solo sé que de tarde en tarde mi
mente se acuerda de la impresión que me causó. Volveré a
pasar por allí y mis preguntas, con toda seguridad, serán para
enterarme de qué uso se le daba. Policía no soy, pero había
algo que me atraía, no sabía con certeza la causa, pero siem-
pre que pienso en ella recuerdo cómo las gentes del lugar guar-
daban el secreto, si es que tal secreto conocían.
Era como un interrogante para mí, como cuando no sa-
bemos una cosa y nos empeñados en buscarla, lo consegui-
mos a base de paciencia y de empeño. El empeño lo tengo,
pero por el momento no sé nada más.
Tomás Moreno Moreno74
XXV
UN GATO MUY HÁBIL
9-10-2005
Ocurrió un día de otoño, cuando las hojas, ya muertas,
se desprenden lentamente de su querido árbol, el próximo año
vendrán otras nuevas. Tengo un amigo que trabaja en el cam-
po, un día me llamó para que pasáramos un rato con él. Efec-
tivamente llegó el fin de semana y ya nos encontrábamos to-
dos en la casa de José, mí amigo, juntos habíamos luchado
contra la soledad por lo que conocíamos también algo, aun-
que poco, del ser humano.
Cuando, al día siguiente, nos despertamos, él ya lleva-
ba trabajando algunas horas. Desayunamos y vamos a arran-
car garbanzos -este año había sido muy seco y la cosechadora
no había podido cosecharlos-. Al salir al sus tierras, veo a lo
lejos un gato, blanco y marrón claro. Conforme íbamos an-
dando, el gato se cruzaba por las piernas de su dueño, lo que-
ría mucho. Empezamos a juntar los garbanzos y el gato dando
vueltas sobre nosotros, era increíble lo que yo sentía, pues ya
en anteriores ocasiones lo había visitado.
Una vez cogidos los garbanzos, los apaleamos, los
harneamos y los juntamos en sacos. Como aún teníamos tiem-
po, nos dedicamos a coger las hierbas, ya secas de darle el sol
todo el verano. Había pocas, pero mi amigo José me decía
PERLAS DORADAS 75
que, una vez cogidas con la horca o a mano, había que que-
marlas, pues así moría la simiente mala. ¡Qué recuerdos del
gato entre humareda de la hierba, de pinchos, amapolas,
amordortelano y otras hierbas dañinas!
A José le gustaban mucho los animales, tenía perros,
gatos, pavos reales, gallinas, cerdos. Su finca era pequeña,
pero él vivía bien, no le faltaba ni para tabaco. Vivían felices,
sus niños crecían por días y él disfrutaba de la vida. Cuando
nos juntábamos, siempre recordábamos algunos casos que ha-
bíamos presenciado de corrupción, todos los días salía algún
caso. Comentábamos también que éramos dueños del mundo
pero que el mundo ni giraba. Los dos considerábamos que
tenía que haber una revolución, pues tantas injusticias no du-
rarían mucho tiempo. Él siempre decía lo mismo: el dinero
destinado a los que hacen de la fuerza su modo de vida, cam-
biarlo; y que se fijen en los pavos, o en las palomas o las águi-
las reales. ¡Ojalá así fuese!
Al subir de trabajar, vemos también unos perros y una
gata con sus gatitos, es una imagen preciosa. Por eso me gusta
venir a ver a mi amigo, porque siempre nos depara alguna
sorpresa. Bueno es la hora de merendar. La gata les daba tam-
bién por orden su leche a sus gatitos. No había duda, la natu-
raleza es el medio natural de hombre. Allí desaparece todo lo
malo que tiene uno, ver crecer los pepinos, los tomates y des-
pués comértelos, eso hoy solo es privilegio de unos pocos. La
mayoría de la gente come comida de plástico,
Tomás Moreno Moreno76
XXVI
UN MUNDO AL REVÉS
18-4-2004
Hace diez años se nos ocurrió a un viejo amigo mío y a
mí mismo escribir un cuento sobre cómo nos parecía el mun-
do a nosotros.
Todo parecía ir bien en una parte del mundo y, en mu-
chos aspectos, iba bien; aunque se levantaban edificios a cual
más alto, las personas se alimentaban medianamente bien, se
educaba a los hijos para que el día de mañana fuesen los que
dirigieran el mundo. Pero también había otras partes del pla-
neta en las que la cara era otra, la cara de la miseria, el hambre
y las enfermedades, eran cosas que en la otra parte no sufrían,
salvo en algunos barrios marginales. Pero había muchos hom-
bres que pensaban, o tal vez soñaban, en que lo básico fuese
posible para cualquier humano, en ese empeño estaban. Lo
tenían todo planificado. Para dentro de diez años, esa igual-
dad en los elementos básicos se haría realidad.
Mira por dónde, se tropezaron con los hombres que dan
más valor a la muerte que a la vida, que tanto se empeñan por
hacer lo impensable para, desde un prisma de tristeza y de
pesimismo, llevar a la humanidad al caos. Para ellos ya no
había alegría, ni trabajo que permitiera al hombre progresar,
lo que querían era la involución, o sea volver a tiempos ante-
PERLAS DORADAS 77
riores, ignorando los avances que se estaban dando en el pro-
greso humano, querían retroceder cual un cuento. En ese em-
peño estaban los unos y los otros.
¿Cuál de los dos bandos ganaría? El que quiere que el
mundo sea mejor, o el otro, el que quiere volver a tiempos
pretéritos.
Desde siempre hay y habrá mentes que no piensen lo
mismo, pero lo que no se puede hacer en este mundo es que
haya personas que propugnen que los modelos económicos se
derriben por la fuerza. Hoy somos más inteligentes, estos
modelos deben cambiar en libertad, pero sin recurrir a la vio-
lencia.
Al cabo de los diez años que quedamos, volvimos a
vernos mi amigo y yo para ver y comentar este cuento: Mien-
tras cenábamos, íbamos pensando que, con el tiempo pasado,
al analizarlo, veíamos que vivíamos en un mundo donde la
soledad del ser humano se había hecho tan grande que todavía
existían los mismos problemas; en lo que también coincidi-
mos fue en que la historia del ser humano parecía inclinarse, a
lo mejor, por el momento, del lado de la violencia, de los odios,
y, lo más grave, de la soledad interior, que hacía del humano
un ser odioso para él mismo.
Tomás Moreno Moreno78
XXVII
UNA BODA SIN IMPORTANCIA
Una vez había un reino, en un país muy alejado, donde
los reyes gobernaban con un bienestar generalizado entre sus
súbitos. Estos reyes vivían como dioses, o tal vez no, aún no
les he preguntado si le gusta su sistema de vida, supongo que,
no privándose de nada, no se quejarán, como no sea que se
torturen con pensamientos filosóficos, no sé si les quedará
tiempo para estas veleidades. Si en cada momento y circuns-
tancia tienen lo mejor, supongo que las quejas serán mínimas,
pero sigamos con el cuento.
Como casi todas las parejas, tenían sus hijos. Un día llegó
el príncipe, ya mayor y soltero, diciendo a su padre que se había
enamorado de una presentadora de televisión. El padre, sabio
donde los haya, pensó que era una influencia de la televisión y le
advirtió de que seguramente era una influencia momentánea, su
hijo le decía que no, que era seguro que se había enamorado. El
padre le dijo que a él también le gustaban algunas cosas que sa-
lían en la televisión, y no por eso se le iba la cabeza detrás de
ellas. El rey le dijo que la televisión podía tener gran influencia
sobre todos, pero el hijo seguía cabezón, nada, que se había ena-
morado. Lo que no sabía el padre era que el príncipe ya había
conocido a la que sería su futura hija política. Lo que fue un
flechazo en televisión, se convirtió después en un amor, más no-
torio en el príncipe que en la futura princesa.
PERLAS DORADAS 79
Se llevó a cabo la boda. Esto sí que es cuento de ver-
dad, los mejores regalos del reino para el príncipe, lo mejor de
las comidas para el príncipe y sus invitados, unos vestidos de
cuento, pero reales. Pero había un espectador, o tal vez varios,
que no pensaban que esto fuese un cuento, sabían que era una
realidad, donde el poder en toda su grandeza se mostraba a los
ciudadanos para que los súbitos agacharan la cabeza y, aun-
que se hiciesen muchas preguntas, ellos eran reyes y los de-
más personas normales.
Tal vez fue buscando el príncipe eso precisamente, co-
nocer a una de sus súbditas para saber cómo viven sus gentes
y conocer de primera mano el mundo en el que se desenvuel-
ve su reino, tal vez el príncipe quería ser una persona normal
del pueblo y no vivir con tanto lujo como en un cuento, que
parecía que no era real. Nunca sabremos con exactitud los
sentimientos reales, de sus graciosas majestades, unos dicen
que tienen que ser como los de una familia normal, otros di-
cen que no, que viven en un mundo irreal.
Lo cierto es que el príncipe, a la muerte de su padre,
gobernó el país y la reina le ayudaba. Según cuentan algunos
que lo vieron, fueron felices y tuvieron mucha descendencia,
la reina se acostumbró pronto al ritmo de palacio.
Tomás Moreno Moreno80
XXVIII
UNA MALA MAÑANA
Cuando la luna se despide del sol, llega una tristeza
enorme, toda la familia, poco a poco, se ha ido enterando.
Hace un momento, se ha muerto una persona. Se ha ido a ha-
cerle compañía a las golondrinas, los gorriones y los colorines.
Ellos son los que le han llevado su alma al edén.
Ya se ha ido, todo lo que tenía que hacer en la tierra se
ha acabado, otros, a lo mejor, seguirán el mismo camino, eso
no lo sabremos nunca, pero con toda seguridad nadie se podrá
igualar a él.
Era un campesino de los antiguos. Toda su vida la había
pasado en el campo, cuidando los olivos de sus antepasados.
Campesino de los antiguos. Tenía también animales domésti-
cos, la comida que sobraba del mediodía era para las gallinas y
la cabra, no quería tener ovejas, pues prefería la leche de la
cabra para su consumo. Era casi autosuficiente, cultivaba pata-
tas, tomates, pimientos, engordaba un cerdo para matarlo en el
invierno.Así transcurrieron los más de ochenta años que vivió.
Deja hijo y mujer. ¡Cómo podrán olvidarlo!, yo creo que nunca.
Todos vivimos olvidados de que, con un soplo de aire
frío, se nos puede dar por terminada nuestra vida, no solo la
de él, todos pasaremos, más tarde o más temprano, por ese
PERLAS DORADAS 81
trance. Ella no tiene prisa, unos más jóvenes, otros más vie-
jos, todos nacerán y morirán, tal vez sea ésta unas de las pocas
verdades autenticas del mundo, todo lo demás es juego, fanta-
sía, destruirnos unos con los otros. A ella le encanta cuando
cientos de miles de hombres mueren de golpe, así se alegra
más. Pero no deberíamos seguirle el juego. Aunque ahora las
noticias son optimistas, anuncian que a los jóvenes de hoy les
espera una vida muy larga. ¡Pobre trabajador de la muerte!
Pero él no tiene prisa, es eterno.
Hay otra persona que se encarga de hacer el bien, pero
tiene pocos operarios y algunas veces no da abasto para man-
tener el orden y la enfermedad, tenemos que hacer publicidad
para que los operarios aumenten y la guadaña de la muerte se
retrase un poco más, pero todo se acaba: el sol, la luna, las
estrellas, todo tiene su fin, ¿Habrá algo eterno?, seguro que sí,
pero hay que buscarlo y conseguir que la eternidad se haga
realidad.
Ya está debajo de tierra para que su hedor no moleste.
La autoestima y la ternura, también lo más profundo del alma,
se han oscurecido por unos días obsesivos, en los cuales los
recuerdos vuelven y vuelven, como si fueran ráfagas de me-
tralleta, cuando uno menos se lo espera. Pero la vida sigue su
curso imparable y el olvido, como arena del desierto, va en-
volviendo el pasado.
¿La muerte también tendrá su fin?, pues claro, cuando
se canse o no tenga sitio donde poner a los muertos. Cuando
Tomás Moreno Moreno82
le falte el aire, cuando se canse de manejar tanto muerto y su
espíritu y su alma desaparezcan. Entonces ¿qué pasará cuan-
do ella muera?, podemos ponerlo, como hace José Saramago,
como una hipótesis que se puede hacer realidad. Quizás todos
nos convirtamos en Ángeles con alas.
PERLAS DORADAS 83
XXIX
UNA PALOMA INQUIETA
Nunca sabré con certeza si la paloma que merodeaba
cerca de la fuente era común o torcaz. Por lo que pude observar
me pareció que era torcaz, tal vez por eso se acercaba a la fuen-
te con timidez. Veía que una y otra vez se acercaba al chorro de
agua que surgía de la fuente, como si fuese la vida que mantie-
ne el pueblo. Yo diría que hasta cientos de años el chorro de la
fuente no había dejado de salir el agua. Los pájaros se acerca-
ban una y otra vez, ya estaba acostumbrado a que calmasen la
sed con el agua interminable. No tenían miedo, se conocían
los momentos oportunos para acercarse a calmar la sed.
Eran una estampa más del pueblo, una vez y otra sacia-
ban su sed, o simplemente jugueteaban con su peculiar mane-
ra. La estampa era normal en el pueblo, cualquier persona que
observase la vería. Seguro que así pasarían años, ocasiones
para ver esa imagen estarían siempre ahí presentes para que
todo aquel que tuviese un poco de sensibilidad los observase.
Pero una tarde de primavera vi, por primera vez, a lo
que me pareció una paloma torcaz acercarse a la fuente. Yo
permanecía quieto en la acera observando. La paloma, desde
el tejado de la iglesia, iniciaba su vuelo hacía el chorro de la
fuente. Hizo varios intentos de acercarse, pero unas veces los
niños pasaban por la calle, otras los coches le impedían pro-
Tomás Moreno Moreno84
bar el agua. Yo deseaba que se posase en la fuente para ver
cómo bebía agua, pero ella, cuando se acercaba unos centíme-
tros, volvía al tejado. Desde allí divisaba que la tranquilidad
era un poco difícil de mantener. Esta tarde le ha sido imposi-
ble beber el agua que sale, no es seguro que le gustase, pero sí
quería probarla. Por más tiempo que dedico a observarla, no
consigue calmar su sed. Seguro que en algún sitio distinto,
donde haya más tranquilidad, su sed se calmará pues, desde
su vuelo por el cielo, ve dónde el agua está a su alcance.
Esa noche, en el tejado o en alguna rama, dormirá pen-
sando que fue imposible, que en esa fuente que por ser segu-
ramente la primera vez no pudo probar su agua, que tantos
años habría brotado. Ella seguiría allí, quería iniciar el que
otras compañeras suyas consiguieran acercarse. Seguro que si
el pueblo, a pesar de todo, se quedara solitario, si no hubiera
casi niños, ni mayores, entonces será el momento de otras pa-
lomas, comunes y torcaces, además de los pájaros, se sientan
solos y beban esa agua que brota con un aprovechamiento tan
exiguo. Entonces será cuando otras aves vuelvan a la fuente,
cuando en ella no haya nadie. Porque los pájaros ya se habían
acostumbrado y seguro que otras aves seguirán también el
mismo camino y beberán de esa agua que solo está para cal-
mar la sed.
PERLAS DORADAS 85
XXX
UNA PUERTA ENTREABIERTA
De nunca me han gustado las puertas cerradas. Eso sig-
nifica que la vida solo se concentra entre cuatro paredes. Cuan-
do llevan mucho tiempo cerradas terminan por echar mal olor.
En estos momentos en los que vivimos hay muchas puertas
cerradas y no solo al olor, sino a los sentimientos, al odio, etc.
Al no entrar el aire, los muebles envejecen antes. Pero yo no
le tengo miedo a eso, sino a la falta de vida, carente de senti-
do, seguramente durante mucho tiempo.
El aire del verano hacía moverse la puerta de entrada de
la casa. Aunque no nos gustaba, alguna veces el movimiento
del aire hacía moverse la puerta, seguramente teníamos mie-
do a que entrase algún ladrón. La posibilidad se podría dar
pero era muy improbable, pues al tener la televisión, o una
conversación, seguro que ahuyentaba a los ladrones. Nunca
nos habían quitado nada, pero el miedo persistía, pues la gen-
te que circulaba por la calle no era de fiar. El fresco que sen-
tíamos en el verano dentro de la casa hacía que estuviésemos
en una cueva, se estaba muy confortablemente. Sin embargo,
en el invierno había que poner la calefacción para tener un
ambiente agradable.
A lo mejor llegaría el tiempo en el cual aquella casa
también se vería con todas las puerta cerradas. ¡Qué triste,
Tomás Moreno Moreno86
pero casi seguro que pasaría así! Los duendes y los fantasmas
seguro que se adueñarían de ella, seguro que pasado cierto
tiempo la casa se vería derruida, pues el mercado inmobiliario
lo imponía o, si no, al envejecer la casa, sería un peligro, por
desprendimientos o por otra causa, pero casi seguro que se
vería destruida. Tanto tiempo, tantas ilusiones, llegaría la má-
quina y la derribaría, se imponía el cemento, como en otras
ocasiones se habían impuesto otros materiales.
Pero aquellos momentos que pasábamos en familia, el
desayuno, el almuerzo, la cena, aquellos momentos de silen-
cio o viendo la televisión, aquello sería inolvidable o segura-
mente se nos vendría a la memoria de vez en cuando, cuando
tuviéramos un momento de reflexión, aquellos momentos en
los que hacíamos nuestra vida de familia.
Aquellos portazos que el aire hacía dar a alguna puerta,
que hacía peligrar los cristales de ella, siempre nos pillaban
de improviso, muchas veces llegábamos a asustarnos, seguro
que el ánimo estaba en baja forma. La mayoría de las veces el
susto se saldaba con una reprimenda a aquel que se la había
dejado abierta. Pero el aire jugaba con nuestros sentimientos
y nos hacía sentir y agarrarnos a la realidad.
Esto lo cuento como un cuento, pero no lo es.
En los tiempos en los que en los campos se hacían cor-
tijos, seguramente por la evolución de la vida, con tierra, agua
y tierra, unos eran pequeños, otros eran más grandes, según el
medio de vida de cada uno. En estos momentos recuerdo uno,
PERLAS DORADAS 87
recuerdo que en la parte de abajo había cerdos y en la parte de
arriba los alimentos para estos puesto que había que
engordarlos para en el invierno, hacer la matanza y guardar la
comida para comérnosla en tiempos donde era menester, para
echar mano al tocino, al chorizo, la morcilla y los jamones,
tenía que durar casi todo el año.
Pasaron muchos años y un buen día, al avanzar el tiem-
po, este cortijo se derrumbó, quedaron las cuatro paredes im-
prescindibles. Para mí siempre permanecerá en la memoria
como una realidad, el cortijo integrado en la naturaleza, sien-
to tristeza al recordarlo como era. Ya en los días de hoy no
tienen sentido, pero para mí sí, tantos momentos de almace-
nar cebollas, para venderlas durante el invierno. En fin mu-
chos recuerdos que no cabrían en esta pagina.
¿Por qué será que casi todos los pueblos tenían las mis-
mas construcciones, casas pequeñas, escaleras, habitaciones?
Todo tenía su sentido. Se va cambiando con los tiempos, se
evoluciona, siempre el que más tiene hace las casas mejores y
con mejores construcciones. ¿Quién ha conocido aquellos tiem-
pos, en los cuales las patatas se ponían debajo de la cama de
algodón o de panocha? Eran momentos en los que lo que me-
nos importaba era si la puerta estaba abierta o cerrada, lo que
importaba era la supervivencia.
De todas formas una puerta entreabierta invita a respi-
rar aire puro, tal vez por eso me guste que esté así, tal vez sea
una manía. Cerrar una puerta significa muchas cosas, es olvi-
Tomás Moreno Moreno88
darse de todo lo que hay dentro, tal vez alguna vez la abramos
y la veamos tal como la dejamos, pero creo que no es así.
Cuando se cierra, algo se muere aunque cuando la abramos la
encontremos igual, seguro que si pensamos detenidamente
algo, por muy insignificante que sea, se nos escapara a nues-
tro sentido. Abramos o por lo menos dejemos entreabiertas
todas las puertas, invitemos a que la libertad, aunque solo sea
la del viento, se mueva a su libre albedrío. No las cerremos
del todo, pues a lo mejor no podremos abrirlas algún día, aun-
que quizás sí que hay algunas habitaciones que es mejor que
estén cerradas mientras vivamos.
PERLAS DORADAS 89
XXXI
UNA TARDE DE LOS ÚLTIMOS DIAS DEL OTOÑO
Paisaje
Ya se acerca el día en el que los días dejaban de ir acor-
tando su duración, ya faltaba poco para que empezaran lenta-
mente a hacerse más grandes. Entre el manto de hojas que se
habían caído de los árboles brotaba, como si fuese un sollozo,
el sonido que, al pisarlas, se producía. Todavía no había llega-
do el momento de que todas las hojas estuviesen secas, el
marrón y la sequedad iban ocupando el lugar de lo que en otro
tiempo había sido verde. Las hojas se dejaban caer del árbol,
lentamente, pero llegaría el momento en el que todo él se ve-
ría con los troncos y las ramas desnudos.
Hojas que eran necesarias para la fotosíntesis del árbol
y para el alimento que todos esperábamos de él, para nuestra
alimentación. Cada árbol cumple una misión en la naturaleza
junto con los ciclos del tiempo, así se van comportando según
la función que tenga asignada. Me da pena porque es raro ver
un paisaje donde la mano del hombre no esté presente, no
dejamos que la naturaleza haga tranquila su función. Hablan
de integrar el hombre en la naturaleza y yo solo veo dominio
de éste sobre ella.
Pensando en todo esto voy caminando por el camino.
Las tardes de otoño, si sabemos verlas, nos sorprenden con
Tomás Moreno Moreno90
algo que nos hace sentir al hombre en plenitud con los árbo-
les, con las nubes, con el sol y la luna. Las nubes que al fondo
diviso me traen recuerdos alegres, veo que donde las nubes
terminan todavía el sol, ya casi escondido, lanza sus rayos de
color naranja oscuro. Las nubes cortan esos rayos como si
fuese tirado el cuadro con un tiralíneas. Mientras miro esa
franja de sol -las nubes no dejan ver más-, veo que hay un
monte como un trozo de circunferencia.
Desde el camino veo este paisaje que me evoca muchas
cosas, a pesar de que mi cabeza está pensando en otras cosas.
No dejo de mirar al fondo para disfrutar con la belleza de este
paisaje. Hoy me he acordado de aquel paseo y creo que mere-
ce la pena que lo ponga en el folio para, como aquella hoja, se
deje caer en alguien al que si no le gusta, por lo menos le haga
pensar en algo bonito. La naturaleza nos complace a cada mi-
nuto con momentos inolvidables, hay que salir de las ciuda-
des, esos búnkeres de hormigón que nos hacen estar más so-
los, aunque pensemos lo contrario.
A la vuelta, este paisaje me daba en la espalda, algunas
veces me volvía para mirar y siempre estaba allí, pero yo sabía
que esta circunstancia no se volvería a repetir, sería casi impo-
sible pues, aunque creamos que la naturaleza tienes sus leyes,
no las tiene, es caprichosa, es bella. Aunque en algunos mo-
mentos también puede ser peligrosa, a la mejor nos hace ver
cosas o sentir sentimientos que nos pueden hacer cambiar radi-
calmente la vida. Mejor es que la veamos en cuados, en pelícu-
las, para disfrutar de ella. Nos puede enseñar cosas que tal vez,
si las vemos, nos muevan a ir buscándolas casi constantemente.
PERLAS DORADAS 91
XXXII
Y EL AGUA SURGIÓ
Había una vez un desierto en el que no llovía durante
muchos años, pero todo tiene su principio y su fin y sus habi-
tantes lo sabían, no era la primera vez. Un buen día se levanto
un aire fuerte como otras veces había pasado. Pero esta vez el
viento traía algo que otras ocasiones no había ocurrido, revuel-
to con el aire, traía algunas gotas de lluvia. Se incrementaba por
momentos, al pararse, el agua callo intensamente las nubes con
sustruenosyrelámpagosintensos.Durómuchotiempo.Laarena
se bebía el agua, calmando su sed, como si de una necesidad
obligatoria se tratase. Todo empezó cayendo gotitas, pero al
momento el cielo se cubrió de nubes y el agua caía de una ma-
nera como si el mar se hubiese vuelto al revés. El horizonte no
se veía, el agua y las gotas apretujadas no dejaron ver ni hacer
nada a aquellos que habitaban en esas tierras.
Estaban alegres, sabían aprovechar el agua porque ha-
bían aprendido pues era un bien necesario y a la vez escaso.
Veían cómo las nubes se abrían y el agua corría por la arena,
haciendo surcos en ella. Llovió tanto como había sido la esca-
sez.Ahora eran afortunados por la cantidad que llovía. Las pie-
dras se inundaban de agua y poco a poco, con una calma lenta,
ésta bajaba sabiendo que detrás empujaba más agua. El riachue-
lo, al fin, haciendo lagunas, se llenaba del preciado líquido. Los
habitantes de estos parajes no se creían lo que veían.
Tomás Moreno Moreno92
¡Había sido tanto el tiempo pasando una sequía muy
intensa!
Sabían que estas aguas traerían riquezas, en sus huertas
se criarían las patatas, las cebollas y casi todo lo que planta-
sen. Mientras llovía, algunos ya veían sus huertos llenos de
vida y de alimentos, sabían que semilla que plantasen crece-
ría. Sin agua no germinaría, como había pasado otros años,
todo se secaba, las plantas se quedaban sin producir, por falta
de este liquido. Los más viejos sabían que esta lluvia era muy
importante para ellos y que sería suficiente para obtener unas
buenas cosechas. Ya los años les habían enseñado cuándo una
cosa era buena o no. Las terrazas en forma de escaleras, ya
casi desaparecidas, volverían a ser utilizadas, circularía por
ellas el agua para llevarla a las plantas.
Pasaron muchos años y los agricultores pensaban en
aprovechar el agua, hicieron presas y represas para guardarla.
Los años fueron normalizándose y el agua corría por sus ace-
quias distribuyéndose por los machones, todo eran beneficios,
ver las plantas crecer y dar sus frutos, era algo que a todos
contagiaba de alegría. Algunos pensaban en el máximo apro-
vechamiento del agua. Sabían que sus productos irían al mer-
cado, donde funciona la ley de la oferta y la demanda.Aunque
solo unos pocos comerían estos alimentos, de otros seguro
que sobrarían y casi seguro que a los agricultores no les llega-
ría ni para sacar los gastos. De lo que hay poco es lo que esta
más caro, pero cuando hay abundancia los precios son más
bajos. En el mercado las cosas no tienen razón de ser si no es
por la oferta y la demanda.
PERLAS DORADAS 93
Hubo un país que pensó en planificar las necesidades,
pero esto no funcionó, seguramente era por la corrupción, pero
esta idea no es mala. Hoy nos sobra de todo, teniendo un suel-
do alto, pero si el sueldo es bajo tenemos que andar buscando
las ofertas y los productos que tienen los precios más bajos.
El final de mes a la mayoría se nos hace muy duro, claro que
a unos más que otros. Hoy, con los alimentos de plástico, van
dando para llenar el estomago, para alimentar a tantas perso-
nas. La comida que tenemos en nuestras casas no es natural,
es de plástico, pero qué importa si el estomago lo llenamos.
Llegará el día en el que con determinadas pastillas cubrire-
mos nuestras necesidades, seguro que lo vemos así. El otro
día me decía un amigo inmigrante que la comida en su país es
de más calidad, que nosotros lo que comemos es plástico.
Ese es el desarrollo. Porque aunque esto sea un cuento,
la realidad seguro que supera al cuento.
Tomás Moreno Moreno94
XXXIII
YO SOY DE PUEBLO
Esperemos que dentro de unos años todavía siga la gente
diciendo esto. Pero me temo, por lo que se ve en otros sitios,
que cada vez será menos la gente que diga soy de pueblo. Lo
de ser de pueblo no se ha llevado nunca, ni siquiera cuando
estos podrían llamarse tales. Era sinónimo de economía de
subsistencia, de mucho trabajo, durante casi toda la jornada
del día, de poca ganancia generada por él.
Como quiera que todo en esta vida es cosa de alternati-
vas, allí estaba la ciudad o los focos industriales que genera-
ban mucho sueldo por poco trabajo. Claro que este trabajo era
relativo, en tanto en cuanto se le añadían las máquinas que lo
hacían, con unas breves atenciones del obrero, para que se
disparase la producción, que por sí solo el obrero era incapaz
de producir. Y seguimos añadiendo más máquinas para que el
obrero, por unos míseros euros, siga diciendo a la máquina el
camino que ha de seguir. La economía se ha regido por estas
normas, en todos los rincones del planeta, lo que no ha conse-
guido la economía ha sido inundar el mundo con sus podero-
sos dogmas y realidades. A lo mejor es porque no ha podido
conquistar el mundo, pero seguro que es cosa de tiempo.
Aún hay sitios donde se cultiva el amor, el trabajo y la
creencia en los propios medios, pero son como microclimas
PERLAS DORADAS 95
en miniatura donde ha durado la felicidad, mientras algunos
avances de la civilización no han llegado hasta ellos. La ver-
dad es que son los menos.
Ami parecer, y esto no es un cuento, el obrero tiene que
luchar por su salario, de una forma más cómoda en unos sitios
que en otros países donde todavía no han alcanzado nivel de
industrialización. Hay una lucha constante, pero esta lucha
entre obrero y empresario no es cosa de cuentos, pues cuando
el obrero llega con su salario, si es que lo tiene, a su casa,
pronto se da cuenta de que no es suficiente para todos los gas-
tos de subsistencia. En unos hogares distraen el hambre con
cuentos, pero en otros ven la realidad y se dan cuenta que lo
que a ellos les falta se les esta robando en su trabajo y desper-
diciando en lujos por parte de aquellos que han conseguido
reunir toda la ganancia de la empresa. A ellos no les faltara de
nada. Unos se entretienen en matar el hambre con lo primero
que pillan y otros, mientras, dilapidan el sudor de muchos para
disfrute propio.
Este es el cuento de cómo hay que desarrollar la inteli-
gencia para que el hambre nos pase de largo.
Tomás Moreno Moreno96
XXXIV
A MIS AÑOS VOY CONTANDO CUENTOS
Así es aunque no lo creáis: a mis años voy contando cuentos.
Creo que es una manera especial de percibir la vida, si no la
ves con una buena dosis de ternura, no merece la pena vivir la
realidad. ¡Ojo que también he conocido a mucha gente que
hace lo mismo que yo, según su forma! Si fuésemos todos
iguales, contaríamos siempre lo mismo, pero así cada uno
tiene su manera de expresarlo, de contarlo, casi siempre. Es-
tos mismo cuentos míos, aunque parezcan repetidos no lo son,
cada uno tiene su acento especial. Hay muchas maneras de
contarlos o de inventarlos, incluso hay cuentos para no dor-
mir, es una buena manera de pasar la noche, pensando en un
cuento. A mí personalmente no me gustan los de miedo, pero
sí los de intriga.
Creo que el cuento siempre ha existido, creo además
que es la madre de todas las literaturas, bien sea orales o escri-
tas, de ahí han nacido numerosos hijos, al desarrollarse no
podían contar historias y les dieron otros nombres, como no-
vela, ensayo, pero, en definitiva, ¿qué es todo esto sino unos
cuentos, unos más grandes que otros? Yo lo veo así, en otros
cuentos a lo mejor pienso lo contrario, como es un cuento
podemos dar mil vueltas a los argumentos. Pero lo verdadera-
mente importante es si nos lo creemos. En un principio hay
que creérselos para degustarlos como una buena comida, pero,
PERLAS DORADAS 97
como tal comida, después viene la digestión. Ahí es donde el
cuento hace su mayor efecto. La simple escritura de la palabra
cuento nos evoca a todos cosas bonitas, agradables, casi siem-
pre sensaciones buenas, también cuando lo pronunciamos,
cuento, casi siempre los niños son los principales en oírlos y
ponerse alerta, pero yo también conozco a muchos mayores
que sienten como los niños.
Como creo que la vida es un cuento, para unos más pesa-
do que para otros, no tienes que compartir esta opinión, amigo
lector, pero la vida tiene un principio y un fin, en el camino es
donde hacemos los cuentos, aunque no tengan títulos ni fin.
Una vez oí que en un lugar había la costumbre de espe-
rar al cuentacuentos. Todo el año lo estaban esperando. Te-
nían así un año entero para criticar o alabar alguno en especial
que les hubiese gustado. Lo esperaban, sabían que vendría,
que el cuentacuentos recorría los pueblos y ciudades. No se
sabía si los contaba inventados o creados por él, nunca se sa-
bía, aunque tampoco importaba, lo importante eran las emo-
ciones que trasmitía aquel hombre que se dedicaba, siempre,
de un año para otro, a ello. Siempre eran diferentes, de com-
probarlo se encargaba la buena memoria de las gentes. Lo que
no sabremos nunca era si en sitios alejados entre sí repetía
alguna vez alguno. Algunos amigos del cuentacuentos le de-
cían que fuese más veces, no solo una vez al año, el decía que
seguro que si iba más a menudo se cansarían. Algunos pensa-
ban que no iba por no repetirse, aunque haciendo honor a la
verdad, en aquel lugar nunca repitió el mismo.
Tomás Moreno Moreno98
XXXV
ACONTECERES DE UN ESCRITOR NOVEL
Como las inquietudes no me han impedido escribir, aún
estoy en ello. Llevo desde muchos años atrás, por no decir
desde la juventud, con la idea de escribir. Las ideas se me
agolpan y yo disfruto echándolas en la papelera mental, pero
ahora que el tiempo no tiene ningún valor y puedo hacer lo
que quiero prefiero pasarlas al papel.
Llevo muchos años escribiendo, la verdad es que sur-
gió por una necesidad imperiosa y, tal vez, de casualidad. En
la revista del pueblo me comentaban que iban a tener que sus-
penderla porque no había quien escribiera. O sea que, con todo,
me veía en la necesidad de escribir algo interesante. Así me
tire unos años publicando continuadamente.
Pero la censura, de una u otra forma, se me ha hecho
presente. Claro que para consuelo me tiene que servir la con-
versación que tuve con Pilar del Río. Me comentaba que a
José Saramago, que sería un monstruo de la literatura compa-
rado conmigo, también le censuraban. Yo tenía pocas posibi-
lidades de salir a flote, literariamente hablando. El director de
la revista me decía, como excusa para no publicarme, que siem-
pre escribía sobre lo mismo. Yo me callé. Por lo visto ya esta-
ba cansado de leer mis escritos o tal vez que ahora sí que tenía
personas que escribiesen para no tener que cerrar la revista.
PERLAS DORADAS 99
Sea la razón que fuera, o le hago caso al dueño de la revista o
me busco las habichuelas por otro lado. Habichuelas conta-
das, en sentido figurado, pues por mis escritos aún no he reci-
bido un duro. A la mejor tengo que cambiar mis ideas y poner
las que a otros les convenga. Eso sí que sería bueno: pregun-
tar a alguien interesado qué es lo que tengo que escribir, sobre
todo si esa persona es alguien importante, seguro que guiará
los pasos de escritura si desea que sus ideas sean publicadas.
¡Qué tiempos aquellos cuando cada trimestre veía en la
revista mi articulo, cuento u opinión! Eran días de alegría.
Aunque había muchos errores de edición, pero a mi aquello
me animaba. Con esto pasa como con los vicios: al tomar más
se quiere más, eso tal vez me pasaba a mí con la escritura. Iba
al dictado de mi mente y de mi corazón, todo iba bien. Pero
todo se cortó cuando, al cabo de tanto tiempo de seguir escri-
biendo en la revista, un trimestre veo que no viene mi artículo
de costumbre. Me dije malo aquí pasa algo raro, tal vez no lo
descubriré nunca pues hay cosas en los pueblos que prefieren
guardarse y andar con medias verdades.
Sé que al director le va muy bien, pero, digo yo, con la
poca inteligencia mostrada por ella no puede ir la revista bien,
tiene que llegar el momento, y no lo digo con maldad, pero
llegará ese momento en el cual se vea imposibilitado de sacar
las revista. Sé que será así y que la revista se agotara en el
sentido de cultura, el destino final tiene que ser la suspensión,
no me alegraré yo por ello, pues, al fin y al cabo, que haya
tenido un pequeño roce con un colaborador no es razón sufi-
Tomás Moreno Moreno100
ciente. Pero el tiempo como da quita las cosas y hoy o tal vez
mañana llegaran al hastío de leer siempre lo mismo. Porque si
él dice que lo mío es repetitivo para cualquier lector mediana-
mente reflexivo, los demás colaboradores siempre hablan tam-
bién de lo mismo. Si cada uno sigue con su tema, es posible
que al tiempo de editar la siguiente revista el lector se haya
olvidado ya y guste de nuevo de leer cosas parecidas. Tal vez
gusten de las repeticiones, claro eso tiene que ser, es como
una misa, siempre es lo mismo, pues en vez de ir a misa leen
la revista. Aunque el pueblo se está quedando vacío y queda-
mos cada vez menos, tanto para leer como para escribir.
PERLAS DORADAS 101
XXXVI
ANDADURAS DE LA VIRGEN
Me encuentro en una pensión de un pueblo de Andalu-
cía. Después de comer, me voy a mi habitación a descansar un
rato. Me duermo, pero mi sueño se ve interrumpido por las
campanas de la iglesia, tocan a muerto. Cuando bajo al bar de
la pensión, confirmo mi impresión inicial: hay muerto, claro
está que yo no lo conozco. Me tomo una manzanilla y salgo a
la calle.
Veo mucha gente y por los comentarios que voy recopi-
lando de lo que oigo de la gente es que traen al pueblo a la
Virgen, que está ubicada normalmente en un cerro cercano.
Voy oyendo a la gente y voy juntando las piezas, como si fue-
ra un puzzle. Se ve a la gente con sus mejores ropas, alegres.
Pero yo me pregunto qué es lo que mueve a tanta gente, ¿será
su fe?, ¿será que la Virgen ha hecho milagros?, porque ¿qué
se puede esperar de una Virgen sino que haga milagros?, ¿les
habrá hecho milagros a todos?, es un suponer. Para la persona
que ha muerto casi a la misma vez que la llegada de la Virgen,
¿será un milagro?, ¿le ha quitado a lo mejor el sufrir más en
esta vida?, eso para mí no tiene validez. O tal vez le pidan a la
Virgen que seamos eternos. ¿Será la Virgen eterna?, no creo.
Y digo yo, ya que esta persona ha muerto, ¿por qué no
le pido a la Virgen que lo devuelva a la vida?, porque casi con
Tomás Moreno Moreno102
toda seguridad no podrá hacerlo, es algo imposible. Nuestro
mundo se rige por sus leyes, en las que también tienen cabida
las religiosas. Mucha gente vive con una fe tan ciega en su
religión que harían muchas cosas si sus dirigentes se lo pidie-
ran. Pero el mayor peligro que tienen las religiones y sus adep-
tos es la ciencia porque una por uno todos los dogmas de la
Iglesia se caen al suelo, pero para eso estarán las autoridades
en materia religiosa, para recogerlos y para escribir y escribir
y convencer y convencer a algunos que ya tienen abonado el
terreno.
Hoy en día se va más a los actos religiosos por entrete-
nimiento o tal vez por diversión, pero no por creer en lo que se
está haciendo, vamos a charlar, vamos a enterarnos de algún
comentario que se va difundiendo y todavía no ha llegado a
nosotros, por lucir los vestidos y también otros por aburri-
miento. O sea que hoy la Virgen no habrá podido hacer el
milagro, tal vez estaba ocupada y ha llegado tarde. Pero para
que nos sirva de reflexión: ¿puede ser una romería de la vir-
gen compatible con el dolor que sienten los que les ha tocado
que se muera su familiar el mismo día?
PERLAS DORADAS 103
XXXVII
AÚN EN LA INOCENCIA
(dedicado a mis sobrinos. 1999)
Los he visto crecer, al igual que sus padres y sus abue-
los. Aún recuerdo cuando a María su madre me la dejaba pa-
sear en su carrito, normalmente era durante los mercados. Yo
le veía la cara y ella durmiendo, casi seguro que no sabía si
era su madre o yo quien la llevaba.Amí llenaba de orgullo. Ya
ha crecido, sé que me quiere pues solo hay que oír cómo pro-
nuncia: “Tito”, lo dice de una manera tan especial que llena
de sentimientos la palabra y el ambiente. Nunca la he visto
enfadada. Tiene una ternura innata, tal vez sea la inocencia
que da la edad.
Ya está haciendo preguntas de persona mayor. El otro
día, casi con timidez, me preguntó que por qué no me he casa-
do, yo sabía que esta pregunta era importante, le respondí que
porque aún no había encontrado a la mujer que me gustase,
ella, enseguida, respondió que también permanecería soltera.
Ya empezaba ha hacerse preguntas de persona mayor, me gustó
que su razonamiento le llevase a hacerse preguntas, al fin y al
cabo ella estaba creciendo.
Quisiera ver en estos momentos qué sería dentro de unos
diez años, pero esto es imposible, por mucha imaginación que
le echase. Todavía está en la niñez y como tal es mejor que
Tomás Moreno Moreno104
juegue, que ría, que estudie.Aunque siempre tendré una duda:
se me antoja a mí que esta juventud ahora es más inteligente
que nuestra generación, yo lo achaco a la comida, ¿quién sabe
qué puede ser?, la alimentación de hoy es más variada y más
rica. Cuando yo era pequeño la comida era más bien escasa y
casi siempre se comía dentro de la variedad que daba el tiem-
po, menos rica. Esto es lo que yo creo, a lo mejor estoy equi-
vocado.
Carlos es un fenómeno, sabe lo que no esta escrito,
todo lo que ve se lo aprende, lleva camino de ser escritor, ya
tiene dos premios literarios a sus espaldas, pero él es simple,
lo mismo juega con los pequeños que con los grandes, aunque
ya sabe mantener las distancias. Recordaré siempre que, sien-
do él pequeño, una mañana que fuimos a la plaza estaba llena
de palomas, él disfrutaba como un enano, allí lo vi sonreír por
primera vez, corriendo detrás de las palomas para ver si podía
cogerlas, aún era pequeño, pero jugaba con cualquier cosa,
siempre lo recordaré con su gorro de lana y yo paseándolo a
hombros por toda la plaza de su ciudad.
Julio aprendió a andar antes que a comer, cuando echó
el pelo le crecía rubio y en caracolas, le daba un aire a las
estatuas de los griegos, es más rápido que el viento, se mueve
como los tigres, pero también tiene la calma para escuchar u
oír un cuento, casi siempre que hay lugar quiere que le cuente
alguno y yo me lo invento, se lo cuento y cada vez que hay
ocasión quiere otro y otro, yo algunas veces me canso, pero
hago un esfuerzo y saco de mi cabeza otro y otro.
PERLAS DORADAS 105
XXXVIII
CÓMO BROTAALGO ESPECIAL
Hoy me surgen a la memoria mil ideas, pero persigo
varias que nos hagan salir de la monotonía que nos trae día a
día la vida. Quisiera hacer sentir como cuando vemos los fue-
gos artificiales en los cuales el color de la pólvora cambia el
cielo en infinitos colores, el negro de la noche se convierte en
colores, la lluvia de pólvora ilumina transitoriamente todo en
color. Así es la vida, colores más o menos.
Hoy, a los muchos años, me viene a la cabeza un recuer-
do, va de asunto multirracial que es en el que vivimos hoy. Ha-
bía una vez un muchacho de campo, trabajador, era un persona
muy tímida, aunque se las daba muchas veces de fanfarrón.
Vivía mucho tiempo solo, pues los padres se le habían muerto.
Como casi todos los hombres buscaba ese color del cielo que
nos hace gozar. En este caso él se dejaba llevar por el que su
amigos habían aprendido y encontrado en el terreno amoroso.
Un buen día, en el bar que frecuentaba, había trabajan-
do una inmigrante, él intentaba no fijarse en ella. Quiero que
cuando leáis esta líneas, siquiera por un momento, sintáis la
alegría que da cuando el color rompe la noche con su alegría,
así surgió ante él esta mujer inmigrante. Recuerdo que acaba-
ron viviendo juntos, pero no se más. Tal vez se acabaron lle-
vando bien porque, hay que ser realistas, la convivencia es
Tomás Moreno Moreno106
difícil, pero no es imposible, hay veces que dos personas se
adaptan la una a la otra y hacen una vida con más o menos
felicidad. Yo personalmente lo veo muy difícil, este mundo es
individualista, en el solo pensamos en nosotros mismos y es
muy difícil pensar en los demás, este no es buen camino, pero
a lo mejor yo estoy equivocado a medias y el amor tiene un
lugar importante en el mundo.
El amor tiene que ser como una flor inmensa que inun-
da todo el mundo, con su cuidados diarios, así llegaremos a la
paz. Las flores de la primavera, las flores del invierno, las
flores del verano nos invitan y nos enseñan a que el mundo
tiene que guiarse por el amor y así en nuestra vida diaria con-
seguiremos que la violencia y la soledad se vayan reduciendo,
pero siempre pensando en los sentimientos que dan las flores.
Aunque no nos demos cuenta, si miramos despacio por la na-
turaleza, las flores están por toda la naturaleza.
A lo mejor el amor de mi amigo es así, yo por lo menos
así se lo deseo de todo corazón.
PERLAS DORADAS 107
XXXIX
COMPAÑEROS HASTA EL INFIERNO
Una vez se hizo necesaria la democracia, con todo lo
que conlleva, sobre todo con la libertad. Es buena si además
va acompañada de un crecimiento económico donde el bien-
estar abarque a más ciudadanos que en otros sistemas de go-
bierno. A lo mejor lo más importante de la democracia sea un
poco más de reparto económico. Para que un sistema se insta-
le y dure, necesita de una mayoría de ciudadanos que crean en
él y trabajen fuerte por esa idea.
Un amigo me contó un caso que había ocurrido en su
país, donde había habido mucha pobreza real, en lo físico y en
lo mental. De la mejor manera que puedo paso a relatarlo en
forma de cuento.
Si cogemos alguna revista del mercado que se dedique
a la economía, e inclusos algunos anuncios de televisión, ve-
mos que hacen hincapié en cuidar al trabajador como princi-
pal motor de una empresa, que se le trata como persona en
toda su integridad, así cualquiera quiere trabajar. Pero el caso
que me contó mi amigo no era así, contaba que un amigo suyo
aprobó las oposiciones de funcionario, según cuenta era muy
trabajador, pero a los tres meses, sin saber de cierto las cau-
sas, el jefe le obligó a ir a un psiquiatra. Desde entonces todo
se le torció a este trabajador, fue al psiquiatra y cuando el
Tomás Moreno Moreno108
informe lo llevó al médico de cabecera, éste se hecho a llorar
diciendo entre sollozos que lo que quería un grupo de perso-
nas era echarlo del su trabajo. Durante muchos años, con la
humillación de algunos compañeros y también de políticos,
aguantó, pero todo esto hizo mella en él y como todo tiene su
fin y él amaba su trabajo, aunque le hicieran hacer actividades
que no eran de su cometido como echar muchas horas a la
semana, sin cobrar por esto ni un céntimo extra.
Seguro que muchos os veréis reflejados en este cuento
porque en cierta manera no es un cuento, es la excusa para dar
a conocer este caso, que por lo demás va a terminar de buena
manera, aunque parezca lo contrario.
Hubo mucha gente con mala fe que hizo daño a esta per-
sona por el placer de verlo sufrir, pero aún hoy lo vemos pasar
por las calles, con su misma forma de andar, pero viéndolo que
ya no lleva ese peso encima. Muchos hicieron leña del árbol
caído, otros se aprovecharon de él, hoy –me cuenta mi amigo-
pasa hoy por las calles comprendiéndolo todo y, a la vez, vien-
do que su caso se repite más de lo que nos gustaría.
El ser humano es dañino, cuando le ofreces lealtad y
amistad, muchos actúan, te llevan la corriente para más tarde
darte el golpe de gracia, de una u otra manera. Me niego a
pensar que el ser humano sea así, pero la experiencia me hace
ver que somos como lobos cuando tienen una pieza, solo van
a por el festín y luego a festejarlo. A lo mejor es la manera
normal de actuar, pero me niego a aceptar que esto sea así, no
PERLAS DORADAS 109
puede ser así, ¿dónde esta la razón?, no puede ser que la igno-
rancia haga al ser humano actuar de esta manera. El frío inten-
so del invierno y los calores del verano no creo que tengan
que ver con la forma de actuar de determinadas personas. Ni
aún el alcohol creo que lo haga: sufrir y humillar a esta perso-
na hasta el límite de tener que dejar el trabajo por no poder
aguantar las maneras de actuar de compañeros y jefes.
Esta persona -cuenta mi amigo- vive hoy bien por los
derechos adquiridos, tiene una pensión que es la envidia de
sus antiguos compañeros y jefes. Él sigue recuperándose de
tantos años de mal vivir y las expectativas se le han abierto,
ha cambiado a mejor. Según me cuenta, se dedica a escribir,
tiene sensibilidad y aunque sabe que sus creaciones son para
unos pocos, no por eso deja de transplantar sus ideas al papel,
unas veces escribe novelas, otras poesías y también muchos
cuentos.
Tomás Moreno Moreno110
XL
CUANDO SÓLO NOS MUEVE EL INTERÉS Y
LA COMPETENCIA
Unos a lo mejor no se dan ni cuenta, pero hubo una vez
un pensador que meditaba, era antiguo y sus ideas quizás ya
se han quedado viejas, aunque seguro que hay muchos que
piensan como él. Decía que al ser humano sólo le mueve siem-
pre el interés para su propio beneficio. Por ejemplo, surge una
conversación sobre trabajo, seguro que alguno de los conver-
sadores está pensando en cómo encontrar la forma de que los
demás propongan que hay un trabajo en tal o cual sitio para él
o para algún amigo. Esto es solo un ejemplo y no demasiado
sangrante. Hay otros aún más duros, que podemos imaginar
que se pueden extrapolar a otras situaciones.
Hasta aquí todo normal, pero es que llegando al extre-
mo este viejo pensador nos venía a explicar que todo es inte-
rés y competencia. Y además decía que un mundo en el que
estos dos factores son el corazón económico y social, por el
que se mueve todo con sus cosas buenas o malas y que todos
estamos metidos en él querámoslo o no. Así funciona el mun-
do sin excepciones. Tendrá más o menos igualdad, con sus
extremos de pocos ricos y muchos pobres, pero es que hasta
los pobres se guían por esta forma de ver el mundo.
Después hubo otras teorías que decían otras cosas más
PERLAS DORADAS 111
suaves, pero aún hoy la teoría dominante es el del interés y la
competencia. Según muchos estudiosos, el interés del indivi-
duo prevalece sobre todo.Así se llega al egoísmo individual y
también colectivo. Cuando muchos individuos egoístas se jun-
tan, malo, se autoabastecen de toda ideología para conseguir
sus fines. La verdad es que para ser un cuento es bastante
duro, tal vez me obliguen a poner una x, como a algunas pelí-
culas, para que mis posibles lectores sepan a qué atenerse.
Yo también escribo por interés, lo reconozco y sobre todo
lo que me mueve a escribir estos cuentos no es crear malestar a
nadie, solo describo lo que muchas mentes piensan y han pen-
sando antes o después que la mía. Si queréis hago un subcuento,
donde todo sea conformismo y con una euforia de lo bien que
marcha el mundo, eso os lo dejo para que vosotros lo penséis o
lo soñéis. Hay muchos hombres y mujeres que piensan que el
amor mueve el mundo y -digo yo- si el amor mueve el mundo,
¿por qué hay tanta enfermedad y tanto sufrimiento sino es por
el interés y la competencia que nos mueve a todos?
Para terminar el cuento quiero, y no puedo, acabarlo
con final feliz. Veo que en unos años hemos hecho desapare-
cer del planeta el treinta por ciento de las especies por efecto
de la contaminación, si esta contaminación fuese producida, a
lo mejor no hubiese desaparecido ninguna especie. Ha sido
producida por el interés y la competencia
Tomás Moreno Moreno112
XLI
CUENTO DE AMOR
Parece mentira lo que os voy a contar, pero os advierto
que no es un cuento, es real como la vida misma. En un viaje
a una provincia de La Mancha, me encontré a una persona
mayor en la catedral sentada en un banco, se le notaba que la
soledad le aplastaba el cuerpo. Así lo vi: en un banco de la
catedral. Probé a ver si quería hablar conmigo, hubiese habla-
do con el mismo diablo. Mi sorpresa fue cuando, tras un breve
rato de charla sobre el tiempo, el hombre me abrió su corazón.
Llevaba cincuenta y cinco años de matrimonio. Su mu-
jer lo era todo para él, al igual que él era todo para ella. Ha-
bían sido muy felices durante todos estos años. Pero ella se
murió y él se quedó solo, ni los hijos le parecían los mismos,
habían cambiado. Aunque se preocupaban por él, no sentía
ese cariño verdadero necesario, pensaba que solo iban siem-
pre por el interés económico. Yo le planteé lo que un hijo suyo
le aconsejó: que buscase a otra mujer, por lo menos para estar
en compañía. El pensaba seguramente que a algún hijo suyo
no le sentaría nada bien. Quedamos en que pensase en una
mujer con la que se gustasen mutuamente.
Ahora me hago una pregunta: ¿por qué, con la edad, los
mayores se vuelven más egoístas?, ¿por qué, sin embargo,
muchas veces decimos que tienen el poso de la edad y que
esta es sabiduría? Esta pregunta tiene tela marinera, dejémos-
PERLAS DORADAS 113
la en interrogación y así cada uno da su respuesta según la
experiencia que haya tenido con personas mayores.
Pues bien, el viejo me contaba que su mujer cayó enfer-
ma y que durante cuatro años él estuvo siempre a su lado ha-
ciendo todas las labores de la casa y teniendo cuidado de ella
durante su larga enfermedad. La quería tanto que ahora se le
saltaban las lágrimas, que iban a parar al suelo. Yo me emocio-
né mucho, no comprendía como habían estado tanto tiempo
juntos. El amor que sentían ambos le hacía ahora llorar de pena.
Yo le decía que no pensase tanto en ella, que mirase al presente
o al futuro y que intentase mirar lo menos posible al pasado. Él
me comprendía pero me decía que eso era imposible, incluso le
hable de ir a un programa de televisión para buscar pareja y
decir a los cuatro vientos que el amor existe entre dos personas.
Mi postura personal es que es muy difícil que dos per-
sonas se amen durante tanto tiempo, aunque muchos casos se
dan. Puedo dar yo mismo fe también de otro caso próximo,
pero no es el momento ahora, más adelante os lo contare, se-
guro que os va a encantar.
Se dejaba caer la noche y nos separamos Seguramente
no lo vería nunca más, solo quisiera que las ideas que le di le
sirvieran para algo, para que no sufriera tanto. Me fui alejan-
do de su lado muy despacio, pero la conversación que tuvi-
mos permanecerá en mi memoria durante largo tiempo. Aún
resonaban en mi oídos las palabras en las que me decía que
había amado a su mujer muchísimo y que sería imposible po-
ner en su memoria a otra en su lugar. Yo me lo creía porque lo
decía, no tenía cara de mentiroso.
Tomás Moreno Moreno114
XLII
UN PUEBLO
Era un pueblo de la envidiada España donde sobraba de
casi todo, pero en el que faltaba solidaridad, comprensión y
un poco o un mucho de amor al ser humano. En este núcleo de
personas se vivía en un relativo bienestar económico. Los pro-
blemas no existían porque se guardaban en las conciencias
para sacarlos a la luz cuando el momento fuese más oportuno,
pero no con el ánimo de solucionarlos sino para hacerlos aún
mayores.
Aladino ya no encontraba tesoros en sus esquilmadas
tierras, así sus descendientes decidieron que el tesoro más cer-
cano estaba en la próspera Europa. Por las calles de ese pue-
blo nos los encontramos, unos hablando nuestro idioma y otros
aprendiéndolo. El tiempo transcurre como siempre, pero ha
sucedido que vemos aumentar estos inmigrantes cada vez más.
Las autoridades, con la excusa -cierta o no- de un delito, ac-
túan con la ley en la mano.Aunque algunos tienen los papeles
necesarios para escapar por esta vez de las redes de la policía,
otros no. Cuando se presenta algún problema, las mentes es-
trechas solo saben hacer lo más fácil para solucionarlo, cuan-
do a mi parecer esas soluciones conllevan agravar las situa-
ciones conflictivas que se presentan. Sé que esta actitud mía
es muy minoritaria, al menos habrá pocas personas que la com-
partan, pero por lo menos yo lo veo así.
PERLAS DORADAS 115
Casi seguro que hay otros pueblos como el que descri-
bo y no solo pueblos sino ciudades en las que sus autoridades
toman las mismas opciones, como si fuese como dibujar con
papel de calca. ¿Es que no hay otra forma de tratar a estos
Aladinos o Aladinas venidos a menos? Si vienen a una tierra
donde no hay fronteras, ¿por qué para ellos sí que las hay?
Que se les dé trabajo, alimentación y vivienda y si hay alguno
que hace daño a la convivencia que se le trate como a un ciu-
dadano más.
La medida más cómoda pero, a la vez, la peor es la que
se adopta con estas personas, en pueblos y en ciudades, sa-
biendo que nuestro futuro va ligado a ellos. Si supuestamente
los lugareños nos llevamos bien, ¿por qué no tratar de la mis-
ma manera a aquellas personas que no vienen precisamente
de vacaciones?, ¿por qué si a estas personas les abrimos nues-
tro bolsillo no le abrimos también nuestro corazón?
Como esto es un cuento, sueño con otras mentalidades,
con otros enfoques para afrontar los problemas.
Tomás Moreno Moreno116
XLIII
EL SILENCIO DEL MIEDO
En el paseo diario que hago, observo y escucho los corri-
llos de gente que se juntan por la calle. Me gustan los cuchicheos,
unas veces más subidos de tono que otras. Me gusta cuando al-
guien habla para los demás, o sea, los que suben la voz. Es la
única manera que tengo de enterarme de lo que hablan. Alguien
pensará que la subida de la voz es un detalle de poca educación,
a mí sin embargo me gusta cuando alguna mujer u hombre ex-
presa sus ideas en voz alta. Eso significa que quiere que sus ideas
que se las lleve el viento lo más lejos posible, a lo mejor para que
las recoja alguno oído, para que pueda meditar sobre ellas.
Casi siempre son los estados de ánimo los que impul-
san las cuerdas vocales, por enfados tal vez, de modo que la
voz se eleva por encima del círculo. Muchas veces también es
con la idea de que el pase cerca se entere de sus ideas. No
siempre la voz que surge de la garganta es de enfado, sino que
es por una injusticia por lo que clama alta y quiere que, al
subirla de tono, se extienda, tal vez buscando una solución.
El miedo profundo quetodosllevamosdentrononosdeja
en muchas ocasiones expresar nuestros sentimiento y, si alguien
se atreve, lo dice en voz baja, para que los ecos que salen de su
garganta no rebasen los lÍmites de un instantáneo momento de
expresión verdadera. Por eso el casi silencio con el que mu-
chos hablamos, para que no sea entendido por casi nadie.
PERLAS DORADAS 117
En el mundo que vivimos hay mucho miedo, unos mo-
tivos son personales y otros colectivos. En este cambiante
mundo en el que parece que tenemos mucha seguridad, se nos
desvanece por momentos cuando, por ejemplo, no podemos
llegar a final de mes o cuando ha habido una discusión en la
que peligra el trabajo. Eso es lo normal, vivimos con miedo
pero lo mejor es hablar para que, en una histeria colectiva
momentánea, demos rienda suelta a nuestros problemas. Si
pensamos que lo mejor es guardarlos, habrá que ver cuando
se abran de una vez si no nos derriban, no por el olor, que
como todos sabemos los problemas no tiene olor, sino con
esas ondas que desprende el baúl al abrirse.
Todos, alguna vez, hemos abierto ese baúl, casi siem-
pre, quizás, las menos, pero forma parte de ese mundo nues-
tro. Al que sabe dominarlo, a fuerza de abrirlo muchas veces,
le sirve para, abriéndolo despacio, extraer un recuerdo, un
gesto, un sentimiento o para pensar qué mala es la vida.
¡Tened cuidado!, hay que saber abrirlo. Si sabemos uti-
lizarlo, nos servirá para tapar esos huecos de vacío y melan-
colía, seguro que nos ayuda a meditar sobre algo que para
nosotros es algo importante. El silencio y el miedo son muy
amigos, lo mejor es saberlos llevar porque casi seguro que no
encontraremos nada que nos pueda aliviar, pero, mientras pen-
samos, podemos quizás encontrar algo bueno, seguro que hay
mucho bueno. Aunque quizás no debéis hacerme caso pues
esto es solo un cuento.
Tomás Moreno Moreno118
XLIV
ESTA NOCHE HE SOÑADO
Os voy ha contar el sueño, poco a poco, intentando plas-
mar en el papel lo que vi en imágenes y en sensaciones. Soña-
ba que se tejía una tela de araña por todo el mundo, que se
cambian todos los valores existentes en él, el valor del dinero
desaparecía, el trabajo cambiaba su aspecto, de ser esclavizante
pasaba a ser placentero, todo esto, claro, sin necesidad de tomar
ningúnalucinógeno,losejércitosdesaparecían,lasfronterastam-
bién, la violencia también. Me recreaba en el sueño. Era la sen-
sación de haber encontrado el método para que el mundo fun-
cionara mejor. Todos los pensamientos e ideas que harían cam-
biar el mundo pasaron claramente por mi cabeza. No era una
alucinación ni una pesadilla. El sueño era como esas pocas ve-
ces que el cerebro piensa en una cosa importante y aporta las
soluciones a cada problema. Era una sensación como cuando
leemos un libro y encontramos en él soluciones a muchas ideas
que antes estaban escondidas: vemos como si fuese una parti-
da de dominó, las fichas van cuadrando unas con otras.
Así fue mi sueño: como una partida de dominó, ningu-
na idea se desaprovechaba, todas encajaban.
El dominio que ejercemos los unos sobre los otros para,
como última y más importante solución, exprimirnos hasta
que al final en nuestra cuenta se sumen unos pocos euros. Sí,
PERLAS DORADAS 119
el motor del sueño era ese: cómo por la explotación de unos
sobre otros sometemos a los semejantes a trabajos para que
luego, al final, los euros se vayan sumando y todo sirva para
perpetuar el sistema, que es muy antiguo. Pero, por una vez,
ha pasado por mi cabeza otra forma de ver el mundo que no
sea la explotación por la explotación.
Quiero saber si alguien más ha tenido el mismo sueño,
seguro que sí.Así podría puede ser que llegara el momento en
el que no solo aportemos las ideas sino que las llevemos a la
realidad. El tiempo juega a nuestro favor, las ideas serán com-
partidas por otras muchas personas. Ahora aporto una idea:
las televisiones transmiten todos los días imágenes de guerras
y escenas sangrientas como partes de una guerra, también lo
son las fábricas de armamentos, las cuales se nos muestran
también; la idea es el rechazo de esa industria de armamento y
de guerra, que pensemos en todo lo opuesto a esto, en todas
las razones opuestas de paz y de amor o, si no, que probemos,
siquiera por un momento, cuando vemos un rifle imaginar un
manojo de flores, cuando vemos las escuadrillas de aviones,
imaginar un parque de diversiones y así, tirando de la hebra,
se tendrá que llegar al fin de la violencia en todos sus conteni-
dos, la borraremos de la faz de la tierra.
Con el mismo esfuerzo mental con el que pensamos que
no es posible podemos pensar que sí es posible. Y no solo ob-
tendremos más beneficios todos sino que el hombre se encon-
trará consigo mismo y surgirán nuevos modos de vida, de co-
mida, de trabajo y, en resumen, todo cambiará, aparecerán unas
realidades que estarán más de acuerdo con el ser humano.
Tomás Moreno Moreno120
XLV
HOY ESTOY ENFERMO
Llevo varios días que no me encuentro bien, he proba-
do con remedios caseros a ver si se me iba el malestar, pero va
en aumento. Esta mañana no he podido levantarme, tenía fie-
bre, dolor de huesos y dolor de cabeza. No he ido al trabajo.
Me he quedado en la cama. Sé lo que tengo. Recurro a las
medicinas que ya otras veces me han curado. Paso las horas
mal. A medida que pasa el tiempo, ya por la tarde, he notado
mejoría. Con el malestar no tengo ganas de hacer nada, no
tengo ganas de comer. Aunque tengo defensas, pues estoy
gordo, no me apetece aprovecharme de la enfermedad para
perder peso, pues eso sería negativo. Tengo miedo pues tal
vez la enfermedad sea grave. No quiero recurrir al médico.
Han pasado unos días y ya me encuentro mejor.
Aprovecho ahora para recordar algunos de los pensa-
mientos que me acechaban de vez en cuando en los momen-
tos de la enfermedad. Recordaré el caso de un amigo que ha-
bía padecido dolor de cabeza desde pequeño, me decía que, si
no llega a descubrir el remedio, no hubiese podido disfrutar
de la vida como ahora lo hace. Permaneció así durante cua-
renta años y fue gracias a un médico, en una visita rutinaria,
que le dijo que probara a no comer chocolate, pues era muy
goloso y comía mucho. Mira por dónde el chocolate tenía la
culpa de su malestar de cabeza. Lo fue dejando y comproban-
PERLAS DORADAS 121
do que se le iba yendo el dolor. Así que hoy no prueba el cho-
colate y lleva una vida mejor, sin dolor de cabeza. El médico
acertó. Había nacido de nuevo. ¡Con lo rico que está el choco-
late en el desayuno!, pero a él le producía dolores de cabeza
permanentes.
Ayer, cuando estaba en la cama enfermo, pensaba en la
cantidad de gente que padece enfermedades y no encuentran
remedio a ellas. A veces el remedio es muy simple, lo tene-
mos en nuestras narices y no sabemos que nos está haciendo
mal y pasamos nuestra vida quejándonos y volviendo locos a
los médicos. Era un pensamiento recurrente, ¡cuantas perso-
nas sufren por enfermedades que no son tales! Pero que el
médico las diagnostica y nos da un tratamiento para su cura,
con lo que conlleva de tomar química porque toda es adictiva.
Aunque sea repetitivo, me imagino cómo sufrirán cientos de
personas, o bien por cosas simples o por diagnósticos equivo-
cados. Porque hay que tener en cuenta que los médicos tam-
bién se equivocan, no pueden acertar en el remedio de cada
enfermedad. Tal vez algún día, con la ayuda de las máquinas,
lleguen a un tanto por ciento muy elevado de curación.
Tomás Moreno Moreno122
XLVI
LA MENTE HUMANA ES UN MISTERIO,
O TAL VEZ NO
Cada día que pasa conocemos más sobre nuestra men-
te, evidentemente no voy a hacer un estudio sobre ella aquí.
Lo que sí voy a exponer son algunas ideas, además hablo yo
como implicado en el tema. La mente humana se puede ave-
riar como cualquier motor, pero estas personas normalmente
no son aceptadas por la sociedad. Más que a las enfermedades
propias de cualquier motor, me voy a referir a las que produce
el medio en que nos desenvolvemos, las relaciones humanas
turbias, las relaciones de trabajo enfermizas, las relaciones de
pareja muchas veces difícil de sobrellevar, y tantas otras.
Hoy en nuestro país cualquier tragedia que se precie
conlleva la aparición de los psicólogos. Son los encargados
de enfocar las penas y el dolor de una manera racional y que
ésta no degenere en una enfermedad mental. También cuando
es difícil comprender la causa o dar una respuesta coherente a
una difícil situación que se nos presenta, aunque no sea muy a
menudo. Tal vez los psicólogos sean necesarios porque las
familias no se dan el calor necesario y hace falta echar mano
de personas que han estudiado al ser humano y saben darle
soluciones apropiadas a cada caso.
Evidentemente la sociedad puede estar enferma. Enton-
PERLAS DORADAS 123
ces a una sociedad enferma difícilmente, por muchos especia-
listas que haya, casi seguro que no se le podrá dar solución.
Tal vez muchos como yo piensen en lo siguiente: que
es la sociedad la generadora de problemas, que para unos son
fáciles de resolver y para otros son de imposible solución. En
ese instante en que se produce la incomprensión tal vez hay se
está creando el problema de una enfermedad. Hay muchos
especialistas y personas de a pie que están de acuerdo conmi-
go. El ser humano tiene la “virtud” de hacerse daño a sí mis-
mo, si no es porque en una guerra se están matando unos a
otros, es por el rechazo de nuestro entorno, estamos creando
una guerra larvada y diaria. Creo que no es difícil enfocar las
relaciones humanas desde puntos de vista como la compren-
sión, el amor, la delicadeza o la educación. Si se ve de esta
manera casi seguro que a nuestro alrededor todo se hará más
llevadero y evitáremos dolor y sufrimiento, sobre todo a los
más débiles.
Tomás Moreno Moreno124
XLVII
CUANDO LLEGA EL OTOÑO
El otoño es una estación del año, quizás para muchos
una de las más tristes.Al significar un cambio en la naturaleza
y en nuestros cuerpos, parece ser que nos afecta más. Una de
la razones puede ser la que provoca el letargo de algunos ani-
males y la caída de las hojas. Si pensamos que solo es un paso
más a lo largo de nuestra vida, no ayuda a soportar los años
venideros.
Me sorprendió una imagen que vi el otro día, sentado
en la puerta de mi casa. Miro al cielo y entre el espacio que
deja la calle y la altura más alta de la Iglesia vi una bandada de
gorriones plateados, dándole en todo su cuerpo el sol de la
tarde. A mí me parecían de oro, como si hubiesen sido baña-
dos del oro, pero no era del oro sino de los rayos solares que,
al reflejarse en ellos, daban la sensación de ser de oro. Era una
postal magnifica del otoño. ¡Qué bonito, toda la panda de go-
rriones volando sincronizados, solo buscando vida y derro-
char alegría! La verdad es que me emocioné. Era una más de
la cosas buenas que nos trae el otoñó, esa imagen queda aquí
plasmada, de una forma torpe, al haberla visto en realidad.
¿Qué os voy a decir más del otoño? Cada uno tendrá su
propia sensación.A mí personalmente no me gusta mucho. Me
gustan más el verano y la primavera. El verano con su calor
PERLAS DORADAS 125
característico de cada zona, me encanta nadar, pasear. La pri-
mavera me gusta mucho también, si ha llovido, habrá más flo-
res que germinarán en el campo para alegrar el corazón de mu-
chos enamorados y tal vez encienda ese fuego en otros muchos.
Acompañar estos días otoñales con una buena música,
como los Conciertos deAranjuez del maestro Joaquín Rodrigo,
es buena idea. Seguro que os elevará el ánimo y podréis dis-
frutar de esa cultura que nos trae el otoño, junto con estas
melodías tan bonitas. Oiréis como la música y el tiempo se
nos hacen más eternos, nos gratificaran el ánimo y nos eleva-
rán el espíritu a una altura más que bella. La moraleja podría
ser que todo es bello si lo miramos por el lado apropiado, el
tiempo, la sociedad, la conciencia, las relaciones familiares,
incluso la libertad ejercida de una forma razonable.
Todo es bello, claro que sí. Decidme una sola razón por
la que haya que ver la realidad en plan negativo. Siempre hay
que verla de forma positiva. Hasta a este cuento que, de una
forma casi involuntaria, me ha salido, será más feo o más gua-
po, cada uno que juzgue. Como digo siempre, ¡ojo que esto
no es un cuento! Porque si la vida es sueño, como dijo el es-
critor, yo propongo que la vida es cuento. Cada uno se monta
los cuentos que mejor les va y así va tirando de la vida, unos
de una forma y otros de otra. Lo que sí pediría es que igual
que vienen las estaciones con sus cambios, así la sociedad los
viva con todas sus consecuencias y, así como el tiempo es
variable, que por lo menos a las personas que pasan hambre y
enfermedad estos cambios no les traigan problemas añadidos.
Tomás Moreno Moreno126
XLVIII
CUARENTA MILLONES DE HORMIGAS
Las hormigas viven y se multiplican. Vivirán según su
costumbre, pero nosotros no percibimos sus alegrías ni sus
penas. Será cosa de que me ponga a estudiarlas más detenida-
mente, a lo mejor descubro algunas cualidades, es la única
forma de salir de la ignorancia en este tema. Pero lo que no
me negareis es que tengo un conocimiento vital de al menos
cuarenta millones de personas. De estos cuarenta millones,
hay quien dice que no pueden vivir mejor, pero yo sostengo
que la inmensa mayoría vive y sufre hasta extremos difíciles
de imaginar, llega a final de mes sólo el que puede, el tiene un
bienestar económico suficiente, pero la inmensa mayoría, en
contra del que diga que no podemos vivir mejor, vive en la
miseria y en la ignorancia -si no fuese porque hay que tener
carné de identidad-. Las hormigas y los humanos vivimos como
podemos, lo que nos une es que vivimos siempre trabajando.
Seguro que la libertad que decimos tener no es tal, está limita-
da, por poco que pensemos que lo está, seguro que muchos ni
siquiera sienten que la tienen.
Hay que trabajar mucho, lo malo es que solo trabajan
las hormigas obreras y, parece ser, que no tienen paga, pero
nosotros sí que la tenemos y el trabajo, bien definido es bue-
no, pero cuando lo utilizamos para destruirnos a nosotros y al
medio ambiente no lo es tanto. No podemos realizar un traba-
PERLAS DORADAS 127
jo, salvo raras ocasiones, que nos beneficie, parece ser que
cuando no estamos en guerra con los demás, estamos en gue-
rra con nosotros mismos o con la naturaleza. Habría muchas
cosas que mejorar porque si nos ponemos a trabajar con los
medios que tenemos ahora podría ser hasta peligroso. Imagine-
mos las montañas horadadas por túneles o rodeadas de carrete-
ras. Dicen que las infraestructuras son necesarias para que un
país progrese según el modelo establecido. ¿A que os parece un
cuento?, es que a veces la realidad se parece a un cuento, o tal
vez sea al revés. Tendrá que haber un equilibrio porque el hom-
bre se destruye a sí mismo. Tenemos más medios para destruir-
nos que para construir. Hay que salir, a mi parecer, de esa moda
perenne o, si no, el cuento no tendrá un final feliz.
Yo quiero, pero no noto que sea así, ver un mundo don-
de la naturaleza y el hombre se comprendan. Sí, en el buen
sentido, pero, por lo que siento y veo, cada vez las hormigas y
los pájaros y los animales en general, también la naturaleza,
se irán degradando más.
Tomás Moreno Moreno128
XLXIX
CUENTO DE TOMÁS Y MEDIO
Os advierto, antes de empezar a leer, que, si alguien lee
esto como cuento, me parece bien, pero casi no es un cuento
porque es un cuento sobre la televisión, y meto todas las cade-
nas en el mismo saco. Como se acercan las navidades, es me-
jor limar las asperezas y verlo todo de una forma optimista,
que hay la forma contraria de ver las cosas, claro que la hay,
pero, como decían en la televisión, hasta cuando hay dolor,
hay que ir al médico con la sonrisa en la boca.
¡Qué de insensateces en los contenidos de los progra-
mas y en la publicidad!, ¿hasta cuándo nos van a aburrir?
Manipulan la figura de la mujer y la del hombre para que fije-
mos la vista en lo que menos nos interesa y para motivarnos a
hacer compras o tener pensamientos que, no viendo la televi-
sión, no los tendríamos seguramente. Claro –diréis- ¿qué tie-
ne esto de cuento?, pues tiene que la vida hay que verla como
un cuento de hadas, con ayuda de la televisión y así nos dis-
traen de las cosas que verdaderamente nos importan. No ne-
cesitamos ese tipo de distracción, que se la guarden para lo
que les guste.
Casi seguro que la inmensa mayoría pensará como Mao,
que decía que la religión era el opio del pueblo. Ahora la tele-
visión, con la ayuda de la religión, se ha convertido en otro
PERLAS DORADAS 129
tipo de opio, pero que a la postre es el mismo: que no pense-
mos por nosotros mismos. Ya hay mucha gente que pasa de la
televisión. El imperialismo ha recurrido ahora a otro tipo de
producto para que el opio haga efecto, ahora han echado mano
de la informática, veremos después lo que sigue, seguramente
serán los viajes espaciales para que nos veamos el ombligo
mejor. En definitiva, lo que persiguen es que no pensemos por
nosotros mismos, eso es peligroso pues su cuento se les aca-
baría y ese sí que es un cuento, tal vez sea unos de los cuentos
más grandes de la historia humana.
Todavía hay gente que tiene amigos y familia con la que
poder conversar en libertad y respeto, seguro que hay más de
las que imaginamos. En este mundo moderno, con todas sus
contradicciones, el que más y el que menos llega a ver el plu-
mero de toda la porquería que se esconde allí por donde vamos.
Realmente si paseamos y meditamos a lo mejor vemos algo de
bueno en este mundo corrompido, en el cual algunas personas
nos alumbran. Como un ciego que logra ver un rayo de luz, así
vemos los destellos de la razón, como si fuesen gotas de aguas
en un desierto en el cual también hay vida, pero que a nosotros
se nos antoja que solo es arena y sol, pero también hay vida. Y
yo me pregunto: ¿habrá llegado la corrupción a ese desierto o a
esas selvas que se nos antojan como carentes de vida?
Eso la vida es lo que hay preservar para que otros cuen-
ten diferentes cuentos, y unas veces nos los creamos y otras
no. Pero de todas formas nos ayudaran a pasar el tiempo lo
mejor posible, pero no nos resignemos con lo que tenemos.
Tomás Moreno Moreno130
L
DIVERSIÓN Y TRABAJO
Cuando nos ponemos nuestros mejores vestidos, casi
siempre los fines de semana, buscamos una noche de amor y
placer desenfrenado que se nos quede grabada como un cuen-
to en nuestra memoria para después recordarla como algo fa-
buloso. Todos hemos pasado por este momento de la vida y
me atrevería decir que, de joven, el placer puede ser la nove-
dad, pero de mayor también se sigue buscando ese zorro que
algún día vimos pasar de largo y cuya visión duro poco, pero
no por eso no queremos dejar de repetir. Si tal vez sea ese un
momento de placer inolvidable que queremos repetir
obsesivamente, ese puede ser el motor de nuestra vida. Bus-
car el príncipe azul o la princesa de los sueños, a lo mejor la
encontramos en persona, en sentimientos o en momentos su-
blimes que pasamos en una conversación o en un estado de
animo, ayudados por el alcohol y ¿por qué no? también por
otras drogas.
Porque a mí no me gusta todo este juego, pero sí obser-
vo que hoy en día este tipo de diversión es una constante. Al
parecer, cuando la pobreza y el dolor sacuden de lo lindo, la
mente se las apaña para encontrar algún tipo de placer y cuan-
do los estómagos están repletos uno de sus objetivos principa-
les es también el goce. Si entramos en estado de soledad, la
única solución es la diversión, pues no podemos llegar al fon-
PERLAS DORADAS 131
do de la soledad: son aguas muy turbulentas que nos pueden
ahogar.
Hoy, con una juventud a la que se le enseña de todo, la
mayoría tienen todavía poca experiencia, aunque sí mucha teo-
ría debido a los medios que les da el medio en que viven.Yo me
sorprendo, cualquier discoteca o bar de copas tiene en sus ale-
daños más coches que muchas fabricas porque de eso es de lo
que se trata: que los hombres y mujeres, ya desde jóvenes, se
diviertan a su manera y que trabajen las máquinas. Tenemos
que crear microparaísos en los que, si no acabamos con los
medios imprescindibles que nos brinda la naturaleza, lo mejor
es que el fin nos pille divirtiéndonos, mejor que trabajando.
El trabajo es un medio tan grande que produce más de
lo que se puede consumir. Mejor es investigar en nuevos me-
dios de pasar el tiempo lo más placentero posible y que afec-
ten poco a la naturaleza, si no es para engrandecer su poderío
por lo menos para hacer el mínimo daño a ésta. Así nacerán
nuevos juegos y diversiones que nos harán pasar el tiempo lo
más agradable posible. Es una idea de la que muchos opina-
rán que es algo peor que un cuento, y efectivamente lo es por-
que en un cuento es en lo que se está convirtiendo nuestro
mundo, en el cual las montañas desaparecen por obra del hom-
bre. Si cambiamos la cara de la naturaleza sin tener en cuenta
que tienes sus leyes, leyes que por lo demás conocemos y no
respetamos, utilizamos nuestra libertad, sí, pero nunca hasta
el momento en que haga daño, hasta ver esas montañas que-
bradas, esas inmensas carreteras, esas ciudades.
Tomás Moreno Moreno132
La gran carcajada y éxtasis de placer no es el que ven-
drá, es el que padecemos hoy ya en forma de contaminación
atmosférica de casi toda la tierra. Será ese el éxtasis, el que la
tierra nos tiene preparada para su único disfrute. Pero, mien-
tras, todos nos hacemos los ignorantes y seguimos con este
sistema. El placer no acabará, ni el trabajo tampoco. Pero como
el cuento se acaba ya, no pensemos en destruirnos los unos a
los otros, sino en formar todos juntos una gran fiesta que nos
acompañe cuando llegue el fin, porque todo tiene su fin, más
alegre o menos. El hombre estará en pleno placer, ¡sí, eso!,
¡que el fin del hombre y de la tierra nos pille gozando a todos!
Y que los historiadores venideros -si los hay- escriban que
todo fue alegría.
PERLAS DORADAS 133
LI
DOS BESOS POR UN CIGARRO
Era finales de mayo o principios de junio. Estaba en una co-
munión. Ya al final de ella, siempre se sale a estirar los pies
por los jardines que hay en estos sitios. El estómago lleno
pedía movimiento y a seguir fumando. Compensaba el aire
fresco de la atmósfera con el calor que había en la sala de la
comida. Como siempre soy buen observador, veo a tres mu-
chachas en todo su apogeo, provocativas, con unas faldas que,
si hubiese corrido aire, Marilyn se hubiese quedado sin fama
y en plan guerrillero.
¿Qué será de ellas dentro de veinte o treinta años? Yo
no lo sé ni lo puedo adivinar, ni nadie sabrá lo que pasará. El
mundo sigue girando y tendrá su fin, pero mientras haya mu-
chachas lozanas, bellas y con ganas de comerse el mundo,
será más lo positivo que lo negativo. Con solo intentar descri-
bir a una de ellas, imaginaremos lo que viene después: unas
piernas bellísimas, y ellas con ganas de enseñarlas. Imaginan-
do las cosas, pensé en estar con ella en la cama, pero me que-
dé con las ganas. En el futuro reciente no me comeré una ros-
ca, pero dentro de unos años, ¿quién sabe?
Me sentía orgulloso de la conversación que entablé con
ellas, de estudios nada, a lo mejor me pasa lo que en el cuento
“Las veras pero no las probaras, si no es por invocación divi-
Tomás Moreno Moreno134
na.”. Pero se había creado entre los cuatro un clima bueno,
cada una con su forma, pero la que a mí me hacía tilín era una
rubia, guapa y con las mejores piernas del mundo.Alos pocos
días, estando yo en la terraza de un bar, pasaron los tres clave-
les que se me habían clavado en mi alma, cuando una de ellas
se acerca a mí. Me quedé sorprendido cuando ella me dijo que
le diese un cigarrillo. Le dije que si fumaba no crecería igual
que si no fumaba, en plan de broma, le dije que si era capaz de
darme dos besos. ¡Y me dió dos besos en mi barba recién afei-
tada!Apesar de todo, no quise darle el cigarro aunque, al final
de un rato de charla, se lo di.
Ella me dijo, al despedirse, que la vida era así. No pier-
do la esperanza de verla algún día y disfrutar de unos momen-
tos de placer, sea de lo que sea.
La belleza, hoy y siempre, hay que pagarla, por eso esas
mujeres no me gustan, para eso está la prostitución, aunque
tal vez sea otro modo de prostituirse. Nada es blanco ni negro,
eso depende de cómo cada persona viva y vea la vida; unos
sufrirán más, otros menos, pero al final la belleza femenina es
lo que nos atrae. Una buena hembra, eso es lo más grande que
hay en el mundo. Impone y deja a ras de suelo todo lo demás.
Yo conozco a una de estas mujeres, además la he visto evolu-
cionar durante muchos años, cada vez está más buena, negra
azabache, estatura alta, porte relleno y el cielo la bendice en
cada momento porque siempre que la veo está igual. No sé si
el pelo será pintado. Es la mujer de alguien importante, a lo
mejor ella se sintió atraída por sus ganancias y por el lujo.
PERLAS DORADAS 135
Claro, no se iba a ir conmigo, un muerto de hambre que solo
sabe trabajar y mal pagado, no se me acercan ni las moscas.
Seremos todos iguales, pero a mi niña la recordaré mu-
cho tiempo. Me dijo que tenía diez y siete años. ¡Qué bom-
bón!, ¡qué flor para olerla!, ¡qué paloma blanca la acompaña-
rá toda su vida para que solo dé placer, no un solo tipo de
placer sino muchos otros!
Tomás Moreno Moreno136
LII
DOS CAMINOS DIFERENTES, SIENDO EL MISMO
Recuerdo que, cuando era pequeño y llegaba el buen
tiempo, en el colegio hacíamos excursiones al campo. El ob-
jetivo era ir al campo de fútbol. Andábamos por los caminos,
también por las veredas, los almendros en flor, recubiertos de
flores blancas que parecían otro firmamento interminable, los
olivos siempre serios, con sus hojas verdes, nos dejaban pasar
entre ellos, con nuestros pequeños cuerpos. Todo era emo-
ción, algunos de mis amigos conocían por su nombre el cam-
po por donde andábamos, otros, como yo, íbamos con miedo,
cansados, pero hacíamos un esfuerzo. Cada vez veíamos co-
sas nuevas: las parras, las hierbas que había parejas en un cam-
po que aún conservaba el rocío. Algunos pisábamos y casi
inmediatamente pasaba la humedad a nuestros zapatos.
Algún comentario entre nosotros, casi siempre despec-
tivo hacía alguien, pero sin mala fe. Jugábamos un rato con el
balón de goma. Yo casi siempre me iba a andar por el borde
del campo y me entretenía viendo a mis amigos jugar al fútbol
mientras, como un policía, iba observando el entorno.
Aquellos eran tiempos de crecimiento. Había que apren-
der a escribir y a hacer cuentas, pero ese día había tocado otro
quehacer.
Recuerdo, en la escuela, el patio, con las paredes de
PERLAS DORADAS 137
blanco donde mi vista se estrellaba casi siempre y veía estre-
llas. En la clase pasaba igual, todas las paredes de blanco y
también, por donde meneaba el cuello, los ojos veían esas es-
trellas que siempre me acompañaron. Ahora que tengo más
edad, vuelvo de vez en cuando a andar el mismo camino. Ha
cambiado el camino y el paisaje. Cualquiera que no haya vis-
to la transformación que ha habido seguro que pensará que el
camino sigue siendo el mismo. Pero ha cambiado, como casi
todo en el pueblo. Algún amigo que se haya ido del pueblo a
trabajar fuera y no haya vuelto durante unos veinte años, se-
guro que no reconocería el camino que andábamos de peque-
ños. Ahora hay casas, los caminos y veredas se han vuelto
calles, las casas casi llegan al campo de fútbol, el paisaje, an-
tes rural, ahora se ha vuelto urbano. Ya no quedan veredas ni
acequias ni esos árboles que eran nuestro punto de referencia
para cuando volvíamos después. Las veredas por las que te-
níamos que ir de uno en uno y los caminos se han vuelto de
asfaltos y mucho más anchos.
Creo que todavía a los niños del colegio los llevan aún
por ese mismo camino, pero, claro, es diferente. El pueblo ha
cambiado mucho, ahora algunos políticos se atreven a decir
que vivimos mejor que nunca, que hemos progresado. Pero
aún existen por lo menos esos dos caminos, o tal vez más, por
los cuales cualquier crío que llegue a viejo sabrá distinguir
que por un camino habrá algunos más, es difícil de entender,
pero es así. Como decía el poeta: se hace camino al andar.
¿Por cuántos caminos iguales llegaremos a pasear de nuevo al
repetirlos?
Tomás Moreno Moreno138
LIII
EL LARGO CAMINO DE LA PRIMAVERA
Vamos caminando por el camino de asfalto cuando, de
pronto, se nos presenta un camino como cubierto de vegeta-
ción. Decidimos recorrerlo. En la esquina que hace el camino
hay tres cardos herederos, uno de un metro de altura y los otros
más pequeños. Su contemplación es algo grandioso, es la natu-
raleza en estado puro, el azul que sobresale de los tallos de los
cardos, ¡son impresionantes, bellos hasta más no poder!
Ya estamos terminando la primavera. El calor propio
del verano se va acercando, se nota en el ambiente. Este vera-
no, si las predicciones no fallan, será muy seco y poco lluvio-
so. Juntándolo con lo poco que ha llovido en la primavera y
en el invierno, las reservas de agua estarán al mínimo. No sé
si se le achacará a la falta de agua, pero en pueblos cercanos
han salido pequeños bichos por los grifos, casi seguro que el
verano será muy difícil para todos.
Seguimos caminando. Las zarzas, el romero, el tomi-
llo, los almendros, las nogueras van cubriendo el camino con
una luz de mil colores donde el verde predomina. Los almen-
dros, cargados de almendras, la mayoría tienen muchas, lo
que no es bueno un año para una cosa, lo es para otra. El cami-
no parece interminable, viendo tanta belleza. Es una belleza
que está ahí para que la disfrutemos. Otras muchas personas
PERLAS DORADAS 139
se perderán los sentimientos que emanan del camino estre-
cho. Parece como si el camino lo cerrasen los arbustos, pero
no es así, el camino sigue ahí. Suelen pasar coches, tractores,
si no fuese por eso, seguro que se cerraría por completo.
Cuando volvimos con el grupo, les contamos con todo
tipo de detalles lo que habíamos visto. No hubo ni uno que no
se quedara embobado con nuestras explicaciones.
Al día siguiente volvimos todo el grupo. Uno se fijaba
en el tomillo, otro en la retama que, de lo grande que era, se
movía a un ritmo musical, otro se acercó a la zarza, cuando
salió de ella corriendo un conejo. El susto fue al pronto, pero,
más tarde, se le fue pasando. Otro se fijó en la imponente
noguera. Parecía como una mujer bella cuando se arregla, así
estaba la noguera, moviéndose al ritmo que le marcaba el vien-
to. Desde siempre me he preguntado cómo es posible coger el
fruto de un árbol tan grande. Sin embargo, se recoge. Aquí se
nota mi falta de conocimiento de la naturaleza, siempre habrá
cosas que conocer. El olor del tomillo, la personalidad que
imprime la retama cuando está en flor, con el amarillo que
ningún pintor podrá nunca plasmar, se le podrá aproximar,
pero nunca plasmará la realidad que nos transmiten estas plan-
tas todas tienen su sentido. Muchos de mis compañeros per-
dían sus sentidos ante tanta belleza.
Había llovido una hora antes, los zapatos se nos llena-
ban de barro, las hojas de los árboles dejaban caer las gotas de
aguas como cuando, en Semana Santa, a la Virgen se le ve
Tomás Moreno Moreno140
como que se le caen las lágrimas. Pero la alegría de nuestro
camino era inmensa, nunca lo olvidaremos. Cada uno de no-
sotros, cuando volvamos a nuestros hogares, seguro que tar-
daremos mucho tiempo en que se nos olvide lo que sentimos
en aquellos momentos en aquel camino. Los olores a tierra
mojada, seguro que muchos los habremos olido, no hay pala-
bras para describirlos y el olor de las plantas ¿lo olvidaremos
alguna vez?, creo que no, siempre perdurará en nuestra me-
moria. Pero no solo eso, sino que el camino nos llevará a co-
nocer otros, más bellos pero no por ello mejores.
A la naturaleza, aunque queramos, no le encontraremos
explicaciones, siempre será inmensa. Intentaremos acaba con
ella, pero ella seguro que nos sorprende con algo nuevo. Hay
olores que no conocemos, pero nos gustan o no nos gustan. A
mí me parece que la naturaleza es así: vida, vida, vida por todos
los sitios. Aunos nos gustara, a otros no, pero el conjunto es de
una sabiduría inmensa. Yo sólo conozco una parte, pero me
gustaría conocer algo más y, poco a poco, lo conseguiré. Me
gusta, me encanta, no me gustan las multitudes, pero sí me gus-
ta pasear por entre los olivos, los almendro, las retamas, los
tomillos. Eso sí, a mí, que tengo ganas de conocer, me guía el
conocimiento. A la naturaleza nadie podrá conocerla a fondo,
pero sé que sí que hay mucha gente a la que le gusta y que
vuelve y que vuelven, no se cansan de convivir con ella.
La naturaleza supera a la religión porque Dios ha crea-
do todo y nos ha dado el campo y los montes para que disfru-
temos. Ella será más fuerte que el hombre destructivo, que
PERLAS DORADAS 141
sólo pretende, en una guerra sin cuartel, acabar con ella. Dios
no nos creó para que nos destruyamos, sino para que vivamos
en armonía. Aún no me explico cómo hay hombres que pien-
san en la destrucción, por muchas vueltas que le doy no com-
prendo cómo el mal puede existir. Porque el canto de un colo-
rín, el vuelo de una golondrina o de un águila no dan nada más
que paz. ¡Acabemos con el mal y cantemos todos los días las
cosas buenas que nos da el mundo! Tienen que desaparecer
las guerras porque la naturaleza nos invita a la paz, encontre-
mos en ella la razones por la cuales tenemos que convivir y
disfrutar de ella, de una manera armoniosa, sensible.
Tenemos que hacer que todos los hombres y mujeres
del mundo cuidemos de la naturaleza. Ese sería un objetivo
prioritario.
Tomás Moreno Moreno142
LIV
EL CUERPO TAMBIÉN DESPRENDE OLORES
Observaciones
A nadie le pasa desapercibido el olor del cuerpo, si es-
tamos al lado de alguien. Además de que hablemos más o
menos, nuestro sentido del olfato enseguida se pone alerta,
casi siempre olemos los aromas u olores que desprende quien
está cerca de uno. Si empezamos a clasificarlos, entraremos
en un mundo subjetivo que dependerá de cada uno. Yo doy mi
opinión, que puede ser más o menos compartida.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que cuando el
olor procede de una materia en descomposición desagrada a
casi todos los olfatos, si de ese sudor se sacara la esencia, tal
vez podríamos tener un perfume. La verdad es que hoy a lo
que más se tiende es a echar buen olor y eso se consigue con
una ducha diaria, con champú y jabones perfumados. Esto es
un negocio como otro cualquiera. Pero, de todas formas, cada
persona tiene que convivir la mayoría del día con su olor per-
sonal, pues los perfumes, por mucho que persistan, se evapo-
ran al paso del tiempo. Las mujeres, siempre coquetas, son las
que más utilizan las colonias y otros ungüentos, a mi parecer
para llamar la atención.
¡Cuántas colonias no se han evaporando en la mente de
alguna mujer, al no conseguir el objetivo que persiguen! Ten-
gamos en cuenta que algunas colonias y demás jabones de
PERLAS DORADAS 143
belleza contienen feromonas. Claro está que esta palabra la
conoce muy poca gente, Según he entendido yo, esta sustan-
cia, su función principal es atraer al hombre, es una sustancia
como otra cualquiera, pero que solo la utiliza quien sabe, con
objetivos claros de atraer a una determinada persona. Pero, al
margen de este producto químico, también hay otra sustancia
que en su conjunto se utiliza para atraer o simplemente para
causar buena impresión.
¿Podemos determinar las enfermedades de una persona
a través de olor corporal? Yo diría que sí, así de primeras, y no
lo digo porque a las personas que estén enfermas no se les
asee cuidadosamente, aunque, siendo realistas, no es así en la
mayoría de los casos. Un especialista en determinado tipo de
enfermedades sabe, cuando el enfermo llega a la consulta, casi
siempre, que si no detecta la enfermedad por el olor es porque
no está enfermo. Seguro que hay algunos médicos que han
desarrollado este tipo habilidad. Cada enfermedad tiene su olor
particular.
Pero, al margen de los olores de cada enfermedad, a mi
parecer, siempre habrá una mayoría de la población que utili-
zará los perfumes, aunque sea en proporciones mínimas. ¡Qué
bonito sería oler todos a albahaca, romero, tomillo, etc., y sus
derivados: ¿Creen que para 6.000 millones de personas habrá
perfumes para todos?, si nos lo planteamos, seguro que sí.
Tomás Moreno Moreno144
LV
EL ENVÍO DEL DINERO POR CARRETERA
YA NO ES NECESARIO
Los vemos cuadriculados y blindados, por todas las ca-
rreteras, llevando dinero. Allí donde hay un grupo de gente,
allí hay una sucursal bancaria. No se han enterado aún de que
el dinero no vale para nada. El símbolo de todo el mal ha
desaparecido, ahora el papel moneda se trasmite por potentes
redes de impresoras, conectadas a grandes ordenadores. ¿Se-
ría posible que el dinero como símbolo desapareciera como
realidad? Claro que es posible, el trueque sería la alternativa.
La solución sería coger lo que uno necesite, sea comi-
da, vehículos u otra cosa. Utilizar lo que necesitemos para nues-
tras necesidades diarias. ¿Veis cómo sí es posible que el dinero
desaparezca? También desaparecerá el egoísmo. ¿Por qué no se
invierte el presupuesto, en vez de en coches bancarios que pa-
recen tanques, en ambulancias o en cosas que al hombre y la
mujer hagan más felices y que curen las mil y una enfermeda-
des. El presupuesto de mantener a todo el personal y esos vehí-
culos, eso es tirar el dinero, el esfuerzo que se hace no es nece-
sario. No podemos mantener un sistema que como símbolo
máximo de riqueza tenga el dinero, los símbolos tienen que ser
otros, podemos imaginarlos, hay cientos, solo falta empeño.
Con un poco de aprendizaje, seguro que el mundo
PERLAS DORADAS 145
funcionaría mejor. Si este sistema funcionase, que seguro que
funciona, sería estupendo, pero si no funcionase, podríamos
recurrir a otros. Solo por evitar a esas personas que van dentro
de esos vehículos el sufrimiento que tienen que padecer, se-
guro que merecería la pena de intentar un nuevo cambio.
Acumular dinero y bienes no es un plan apto para na-
die. En la educación que recibimos de pequeños, lo primero
que encontramos es la enseñanza del valor del dinero y del
orgullo. Por eso todos los tenemos en mayor o menor cuantía,
pero la igualdad tiene que extenderse por todo el mundo, poco
a poco, no puede haber gente pasando hambre y enfermeda-
des cuando nos están sobrando a los países ricos todo lo que
hace falta para la solucionarlas. Los trabajadores, a fuerza de
hacer todos los días lo mismo, seguro que también piensan en
muchas de las injusticias, unos trabajan para comer y otros
han intentando llevarse parte del dinero que transportan.
Hubo una vez un caso que fue muy sonado. Un grupo de
trabajadores del dinero se pusieron de acuerdo para robar a la
empresa y lo consiguieron. Se llevaron el dinero, compraron ca-
sas, coches y lavaron el dinero en paraísos fiscales. Descubrirlos
los descubrieron, pero ya había volado la mayoría del dinero,
unos meses de cárcel y al salir algunos a disfrutar del dinero.
Hay cosas que no tienen solución y no la tienen porque
no se la quieren dar. Tiene que haber personas formadas para
que los que roben, además de cumplir condena, deban de de-
volver el dinero y, si no, a cumplir condena. No puede ser que,
por diferentes causas, a los tres días estén en la calle.
Tomás Moreno Moreno146
LVI
EL FUTURO DE LOS PUEBLOS
Opinión
Se podrán aportar razonamientos, unas veces en contra y
otras a favor, del porvenir de los pueblos. Salvo algunos román-
ticos empedernidos, que idealizan los pueblos, la realidad no es
esta. La realidad es que, por causas de todos conocidas, los pue-
blos se mantienen bajo mínimos y en la mayoría de los casos
perdiendo capital humano, económico y con perdidas en todos
los niveles.Así la vida en los pueblos se hace cada vez más irres-
pirable; las inquietudes, educación, trabajo, diversión, etc. no es-
tán a la altura de lo que la mayoría aspiramos.Así que la solución
no creo que venga con irse todo el mundo a la ciudad.
Como todo tendrá que venir de la mano de nuevas ideas
que hagan que los pueblos, por lo menos, si no aumentan, tam-
poco disminuyan su gran importancia en todos los hábitos de la
vida. Sabemos que la ciudad no es una buena solución para que
todos los habitantes de los pueblos se sitúen en esta. Sabemos,
sin que nos lo diga nadie, que los pueblos no pueden desapare-
cer ni que se puedan mantener solo para que un fin de semana a
unos turistas se les ocurra visitarlos. Y que por donde antaño la
vida y las relaciones humanas fueron florecientes, pase ahora,
al caminar, el viajero en triste soledad.
Los pueblos son, también, vida. El otro día, hablando
PERLAS DORADAS 147
con un amigo, me decía que había visto como los habitantes
que viven en la ciudad ya habían hecho mediciones exactas y
venían a decir que cada habitante de una ciudad, sin fumar, se
estaba respirando lo equivalente a una cajetilla de tabaco, solo
por la contaminación que se da en ella.
Evidentemente el oxigeno es una parte de nuestra cali-
dad de vida.Ya mismo tendremos fabricas de oxigeno para ayu-
dar a la naturaleza a aumentarlo porque cuando las estadísticas,
que las harán cuando les interese a alguien para apoyar algún
argumento más o menos rocambolesco, nos digan que el siste-
ma de desgaste de las materias primas está casi llegando a su
fin, porque todo lo bueno, por mucho que queramos, es imposi-
ble físicamente que pueda ser repartido de una manera justa.
Que siempre tendrá que haber gente que se aproveche de una u
otra manera y que mantenga su modo de vida a costa de los que,
por leyes ya escritas, tendrán que pasar faltas.
Esto no interesara ya a nadie, salvo a aquel al que esa
necesidad de justicia le muerda el alma y, de una u otra mane-
ra, en canciones, en poesías o en mil maneras de expresión
salga de su mente la protesta por el mal diseño que hace el
sistema de los bienes y su injusta distribución. Tal vez enton-
ces tendremos que recurrir a los pueblos de una manera rápi-
da y alocada para encontrar lo que en otros momentos tuvi-
mos. Esto no será retroceder, sino un paso hacia delante, hacia
un mundo en el que el tiempo no tendrá valor y sí una buena
conversación o un alimento degustado de su propio huerto. Si
esto no es así, vengan ideas nuevas que nos hagan ver la sali-
da a un mundo cada vez más enloquecido.
Tomás Moreno Moreno148
LVII
CUENTO DE MIEDO
Era sábado por la tarde. Estábamos en la puerta del merca-
do municipal el conserje y algunas vendedoras. Era invierno cru-
do, hacía un frío intenso, pero el calor que teníamos en la conver-
sación nos hacía olvidar el clima. Veíamos subir las motos, los
coches, alguna bicicleta, pero, en definitiva, peatones se veían
los de siempre, sin ganas de comprar solo de pasar el tiempo.
De pronto pareció que un intenso pesimismo se adueñó
de las mujeres. Vieron pasar al médico y la ambulancia. Un
intenso temblor nos recorrió el espinazo y en seguida el pesi-
mismo se hizo dueño de la conversación. ¿Quién sería el des-
graciado que estaba enfermo? No lo sabíamos, aunque nues-
tro interés era muy grande, pues, a pesar de todo, todos tenía-
mos personas a quienes les había tocado la china. Fueron
momentos de miedo. La forma de actuar de los médicos daba
miedo, también su forma de ir a ver a un enfermo, a la mejor
era alguien importante. ¿Quién sería? Nunca nos enteramos
de quién se había puesto enfermo, podría ser más el ruido que
las nueces. Pero los momentos hasta que llegó el momento de
cerrar el mercado fueron momentos de angustia. Yo hacía lo
posible por calmarlas, ya llevaba diez años trabajando allí y
las conocía. El sábado era peligroso pues, al no trabajar, algu-
nos se dedicaban a charlar y a beber y, claro, ante el alcohol
no hay cabeza. Podía haber pasado cualquier cosa.
PERLAS DORADAS 149
Este sábado no hicieron nada de venta, pero seguían
con la costumbre de abrir el mercado todos los sábados por la
tarde. A los vendedores les gustaba estar con el conserje, era
buena persona y muy centrada, siempre estaba a su disposi-
ción. Si había que abrir el mercado a cualquier hora, estaba
siempre disponible, aunque no era recompensado por ello, era
un títere de todos.
Aguantó allí diez años. Fueron tiempos duros por la por-
quería de sueldo, sin una gratificación. Sin embargo a otros sí
que recibían todos sus deseos y a las funcionarias no digamos.
Al jefe se le hacía la boca agua cuando las veía bien arregladas,
conseguían todo lo que querían. Solo pensaban en ellas, nos les
importabanadamás.Así,deestamanera,eranlasdueñas.¿Quién
le iba a poner el cascabel al gato? La anarquía de la fuerza se
había adueñado de la situación, solo se pensaba en destruir a los
demás para quitarle la dignidad, pero lo que no sabían era que
la vida es larga y muy difícil de andar.
A ellos el miedo que pasamos no les importaba lo más
mínimo. Estábamos de fin de semana y había que emborra-
charse y pasarlo lo mejor posible, pues nadie sabía lo que nos
depararía el futuro. Vivían al día, se creían que el mundo se
acabaría de un momento a otro.
Así acaba el cuento, teniendo en cuenta las injusticias y
el miedo que pasan algunas personas, aunque no deberían de
pasarlo, pero eso no es fortuito, todo tenía su justificación.
Tomás Moreno Moreno150
LVIII
EL PRIMER DÍA DE INVIERNO
Iba andando por el camino de costumbre. Los olivos,
las nogueras y las parras quietas, inmóviles. A los olivos, por
estas fechas, se les coge el fruto, así que están preparándose para
ese momento en que de una forma violenta se les quita el fruto,
pero no por eso dejan de darlo, el año que viene seguro que ten-
drán más o menos fruto de nuevo. Si observamos alguna vez
cómo se le hace daño al olivo para extraer su fruto, las varas sin
piedad golpeando las hojas y los tallos del olivo para que caigan
al mantón, la aceituna negra que cae de forma atropellada, sobre
todo cuando se le ha dado a una rama que tiene mucha.
No creo que otra fruta sufra tanto como esta con esta
forma de recolección para poder llevarla a la mesa. Hoy, en
muchos casos, se utilizan vibradores que mueven hasta la raíz
de la oliva. Ayudados por las varas, en pocos momentos la
oliva se ve casi sin ningún fruto. La evolución avanza, el tiempo
es oro y la mecanización deja atrás antiguas formas de coger
la aceituna. Se avanza y se evita en cierta medida el esfuerzo
humano, cada vez la mano de obra es más escasa y hay que
inventar nuevos métodos de recolección.
Cuando ya voy a pasar el pueblo y voy a entrar en el
campo, veo a una niña bien abrigada. Las manos sostienen un
animal. Observo que lleva algo entre sus manos aunque, como
PERLAS DORADAS 151
la noche se deja caer, no lo distingo bien. Le pregunto y ella
me dice que es un conejo, pegado a su pecho, lo mima con sus
manos. Ella es aún una niña y me dice que le gusta mucho el
pueblo, que sus padres son del pueblo. No sé por qué ha elegi-
do como mascota un conejo, tampoco se lo pregunto, no hay
tiempo.
Me pregunto qué habrá entre los animales y las perso-
nas. Naturalmente que no podríamos pasar sin los animales
como mascotas, nos acostumbramos los unos a los otros, te-
nemos que vivir como si todos dependiéramos mutuamente.
El conejo es solo un símbolo de que no podemos estar solos.
La imagen de la niña con el conejo sobre su pecho acaricián-
dolo, esta actitud, es todo un símbolo: la naturaleza domesti-
cada y la niña alegre con su animal.
Le pregunto qué le da de comer, ella me responde que
pienso aunque también le da lechuga, zanahoria o cualquier
tipo de verdura. El conejo permanece quieto, como prestando
atención a lo que está oyendo, seguro que él también tendría
algo que decir, pero permanece mudo. Otro día tal vez siga-
mos con la conversación, tal vez el año que viene, cuando la
niña lo traiga de nuevo y nos conozcamos un poco más. Segu-
ro que ya tendremos algo de qué hablar, ya nos conocemos,
seguro que a lo largo del año pensaremos en aquel momento
o, tal vez, nos olvidemos definitivamente y no nos veamos ni
la niña ni el conejo. Por si acaso el año que viene dejamos de
vernos, aquí queda un trozo de aquel momento. ¿Quién sabe
si el conejo sabrá que ha estado en el pueblo?, si vuelve lo
Tomás Moreno Moreno152
llevaré a que conozca a más amigos suyos. Aunque estos va-
llan al matadero, se les alimenta noche y día y cuando ya es-
tán engordados acaban en nuestras mesas. Dicen que el cone-
jo tiene muchas propiedades alimenticias, aunque a algunos
nos sienta mal. No os aconsejo que visitéis ninguna granja de
estas que hay en serie. Es lamentable el aspecto, parecen an-
choas y dan pena. Tenemos que comer todos y una de las ma-
neras de que llegue el alimento a la mayor cantidad de gente
es este sistema, pero me parece triste.
PERLAS DORADAS 153
LIX
EL SILENCIO ROTO
15-4-2005
El silencio es el cielo y la tierra en perfecta armonía. El
silencio es como un gorrión volando o tal vez una paloma y
también un águila viendo desde las alturas cómo la tierra va
dando vueltas para que no se repitan lo malo, la violencia, la
falta de amor o tal vez una flor que quiere nacer y no la dejan.
El silencio es paz, es armonía, es libertad y tolerancia.
La ausencia del silencio puede ser algo anormal, pero es que
hay silencio y sonidos, los dos pueden ser buenos y compati-
bles, pero no ese ruido de la moto, del coche o tal vez del
murmullo de las gentes o de la televisión. ¿Qué hacemos cuan-
do el silencio se ve roto por ese ruido, que nos hace daño y
que sabemos que a quien lo produce también? Algunas veces
pensamos las raíces de ese ruido y muchas no sabemos de qué
procede, salvo que detenidamente averigüemos las causas.
En el mundo actual, además de producirse desigualda-
des sociales sangrantes, los obreros se ven obligados a produ-
cir ruido en sus trabajos, el de las conversaciones es el de
menos, lo que importa es que se haga el trabajo lo antes posi-
bles, muchas veces sin reparar en medios. No se puede dormir
ni descansar bien, la mayoría de nosotros tenemos los nervios
y el cuerpo enfermos a causa de este ritmo de vida.
Tomás Moreno Moreno154
Hay victimas incluso, pero de una u otra forma se en-
tierran a los muertos y los vivos quedamos pidiendo que no
nos pase lo mismo que a nuestro compañero, que ya está en
otro mundo. Pero lo que sí nos tiene que interesar es el de
aquí porque dicen que hay otro mundo, aunque yo prefiero
pensar como el del chiste que había muerto de accidente. Va
y le dice un amigo a la pobre viuda: “Lo siento”, a lo que
ella responde: “No, déjelo como está”. La pobre, en el aquel
trance tan difícil, no había comprendido. Tal vez nos pase a
nosotros igual, que no comprendemos las cosas a la primera
y necesitamos un poco de humor y de compresión para cier-
tas cosas.
Hay que oír el sonido del agua al caer en un campo de
trigo, como la vida que percibe el trigo y su movimiento acom-
pasado, como si fuese algo en perfecta armonía para que el
fruto que nos alimenta crezca y mientras llega el tiempo de la
cosecha crezca con el agua para que su producto nos llene de
vida. Ese verde donde al atardecer los rayos se esconden y al
verde intenso del trigo le va cayendo la noche para, al próxi-
mo día, crecer otro poco y así día a día conseguir una cosecha
con la cual nos alimentaremos.
Como vemos la nieve que cae acariciando los tejados
las calles y los campos, dejando la incomprensión para otros
momentos y tendiendo un manto blanco inmenso, como si el
color que nos deslumbra la vista quisiera decirnos que todos
los inviernos, si no nos olvidamos de ella vendrá la paz, para
que no se nos olvide.
PERLAS DORADAS 155
Esta tarde de primavera pensaba en un cuento y me ha
salido pasando al papel la conversación que tuvieron la palo-
ma y el águila, volando a ras de suelo. Yo estaba sentado de-
bajo de un pino y como pude conseguí pasarla a papel. Yo
mismo, la verdad, no me lo creo del todo que consiguiese en-
tender la conversación, pero como tuve esta sensación la cuen-
to. Tal vez no sea ni cierto ni mentira, a lo mejor es una sensa-
ción que sentimos algunos.
Tomás Moreno Moreno156
LX
CONVERSACIÓN EN EL OLIMPO
Todo empezó al finalizar una obra de teatro. Los tres
empezaron a hablar entre el murmullo de los otros planetas.
Estuvieron hablando mucho tiempo, así decidieron beber un
poco de agua pues se les había secado la garganta. Marte esta-
ba solitario y los estaba escuchando, a ellos no les importaba
que los escuchasen. Pues lo que hablaban era la verdad. Ha-
blaban sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el arte, en fin
lo típico, también conversaciones normales donde, bajo los
influjos del arte, daban su opinión sobre cualquier cosa, como
el agua que bebían. Su lenguaje era especial, aunque entre
ellos se entendían, pero seguir la conversación era agotador.
Venían a decir los tres, y cosa rara era que estuviesen de
acuerdo, que la verdad hay que hacerla realidad, el Sol mante-
nía que la verdad no existía pues él, con su calor, la destruía y
la Luna le preguntó si también destruiría un pino, un olivo o
cualquier árbol, el sol decía que era ecológico, que nunca abra-
saría la naturaleza, “Menos mal que respetaba algo” –pensaba
la Luna-. El sol decía que hacía lo que le daba la gana, que
respetaba sólo a quien quería. Al oído de la Luna, le dijo el
Sol que la quería y ella le dijo que también. Marte escuchaba,
más se estaba aburriendo con la conversación.
Salieron al Gran Parque, donde les esperaba un poco de
PERLAS DORADAS 157
comida. Era una comida especial, plato único, meteoritos co-
gidos del cielo, unos más grandes, otros más pequeños. Cada
uno cogía lo que les apetencia, la música era el silencio, un
silencio donde solo se oía hablar.Alguien se quejó y en segui-
da Saturno volvió con sus típicos ritmos a alegrar la velada.
Sabían que, aunque en sus puestos de trabajo se habían dejado
el piloto automático puesto, cuando volvieran tendrían que
hacer su trabajo
El Sol se puso violento, pues su calor estaba empezan-
do a aumentar a causa de que la Luna no le hacía caso. La
Luna se estaba fijando en Marte y el Sol se dio cuenta. Vamos
que a lo mejor se enamoraban y dejaban al Sol solitario. Con
la fuerza que tiene, destruiría a la Luna y a Marte. Al estar
más furioso el Sol, más calor desprendía, nadie podía estar a
su lado, era sólo que se sentía engañado y sabían que cuando
se calmase todo volvería a la normalidad.
Otros planetas y otras estrellitas también estaban en el
guateque. Sabían que el hombre las estaba estudiando para
sacarles su verdad, pero ellos sabían que no hay una sola ver-
dad sino que hay muchas. Le decía Marte a la Luna que el con-
junto de verdades conseguiría que el mundo fuese perfecto.
Todos estuvieron de acuerdo en que la violencia es el principal
problema que existe en el universo. Todos hicieron planes para
que desapareciese, los programas que confeccionaron cada uno
venían a decir que tiene solución, pero de múltiples maneras. El
camino no venía desde luego por las explosiones que vemos en
la películas más taquilleras, por ejemplo cuando un coche salta
Tomás Moreno Moreno158
por lo aires. Ese es el Sol, si quiera podía hacer lo mismo, pero
no lo hace, aunque en cualquier momento puede hacerlo, pero
no lo hace, se controla. La violencia en las películas son soles
que se destruyen. No quiero hacer poesía sino decir la verdad,
pero es que hay cosas donde no cuadran.
La armonía del universo se está siempre ampliando, casi
en silencio. Pero en la Tierra, un sitio donde Dios creo al hom-
bre, éste malvive. Pero no tengamos miedo, que la Luna y el
Sol nos están dando vida hasta que se cansen de ver la injusti-
cia que da nuestra razón. Y tomen dos posibilidades: o nos
dejen como estamos o nos manden a un lugar que solo ellos
saben, el sitio no será el fin del mundo, será otra forma de
vida, seguro que mejor.
Se terminó la fiesta, todos volvieron a sus puestos, pen-
sando en volver a otro acto cultural, a todos les gustaba. Me
he fijado en la Luna, el Sol, Marte y la Tierra, como pensa-
miento y como realidad. Pero la razón podrá a cada uno en su
sitio, si los investigadores del espacio consiguen algún día
dominar la sabiduría del universo. ¡Que lo estamos intentan-
do! Si dominamos el universo y la tierra, ¿que seríamos noso-
tros?, tal vez dioses haciendo el bien y el paraíso repleto de
frutas, de aviones, tal vez sea ese nuestro destino. O tal vez
sea lo contrario, pero por lo menos ganamos el tiempo pen-
sando en cosas más bonitas o menos. Marte decía que quitaría
el sufrimiento en el universo porque conocía la forma de eli-
minarlo. Enseguida llamó por teléfono al Sol y le preguntó
que qué haría él, él dijo que quitaría el hambre.
PERLAS DORADAS 159
Este es un mundo que puede ser real tan solo en estos
folios, pero ¿y si se hiciese realidad?, estudiando todo lo que
compone el universo, hasta la mínima partícula, si compren-
demos, el amor se hará realidad y todos viviremos en paz,
armonía y en mundo feliz.
Tomás Moreno Moreno160
LXI
EL TREN DE LA ILUSIÓN
DEDICADO A MIS SOBRINOS
Carlos, María, Julio, César, Sandra y Ascensión
Muchos niños, un día, se juntaron para hacer un viaje.
Todos estaban muy alegres porque deseaban que ese momen-
to llegase. Tenían muchas ganas de montar en el tren y pasarlo
bien, como otros niños y niñas ya lo habían hecho.
Contaban cosas muy buenas sobre el viaje que hacía el
tren, el paisaje que se veía por las ventanas era muy bonito,
así como los muchos animales que vivían en el tren que ade-
más era su casa, no se iban nunca de allí. En fin, los que ya
habían estado contaban que no era un tren cualquiera, era un
tren solo para niños.
Llegó el día y todo el grupo de niños y niñas, uno por
uno, fueron subiendo al tren. En la puerta de entrada había un
payaso que iba regalando a cada uno una mochila llena de ju-
guetes y golosinas y también alimento para los animales. Todos
iban muy contentos. El payaso era muy simpático y, como si no
tuviese prisa, a cada niño le hacía un juego, diferente a cada
uno. Los niños no paraban de reír, no habían visto esto antes.
Por cada ventanilla del tren se divisaban unos campos
PERLAS DORADAS 161
verdes y muchos árboles, de vez en cuando se veía alguna
águila, algún halcón y también jirafas, elefantes y muchas
palomas blancas. En el tren parecía que no acabaría nunca el
viaje. En las paredes se veían unos cuadros muy bonitos y
también figuras de deportistas en movimiento.
No lo olvidarían nunca, todos nos lo pasamos muy bien.
Tomás Moreno Moreno162
LXII
ESTA NAVIDAD HA NEVADO
Por la tarde noche ya caían algunos copos de nieve que
apenas se notaban. Es navidad. Por la mañana, desde mi ven-
tana, veo el manto blanco del tejado de la iglesia. Me pongo
contento como si hubiese recibido algún regalo: es la nieve.
No sé por qué me da alegría, tal vez sea por el color blanco, es
un color que trasmite a nuestra vista mil y una sensaciones.
Ver la calle blanca, el tejado de la iglesia, los coches que hay
en la calle blancos. Es como si un manto blanco se hubiese
extendido por todo el pueblo. El blanco nos hace evocar algo
en nuestro interior que no sabemos lo que es, pero que nos
transmite sensaciones que son difíciles de desentrañar.
La nieve se ha helado, por lo que aún permanecerá más
tiempo haciéndonos compañía. Su destino será convertirse en
agua, agua que surtirá a los campos de esa humedad necesaria,
pero que, siquiera por un momento, le ha dado color. El color
de la nieve, junto con el azul o el gris del cielo, el arco iris son
colores que nos ayudan ha cambiar cada día nuestras ideas fi-
jas. Vemos la nieve y ella nos transmite tranquilidad y sosiego.
Yo creo que debería ser el color de la paz. No que halla
paz cuando nieva, sino que, aunque no nieve, también tenga-
mos paz. Cuando la nieve cae debería de inutilizar todas las
armas, que solo llevan a la violencia. Ella cae por un fenóme-
no meteorológico, todos los sabemos, no es cosa de magia,
PERLAS DORADAS 163
pero si le añadimos que también puede hacer daño a los árbo-
les, a nosotros también, ya es otra cosa.
Esta mañana, mientras caía la nieve, una persona se ha
muerto en el pueblo. ¿Tendrá la culpa la nieve? Seguro que
no, el cuerpo de esta persona ha dejado de suministrar algún
producto que necesita el cuerpo, al faltarle ha dejando de vi-
vir, no dudo que los médicos habrán hecho todo lo posible
para que viva, pero no han podido prolongar su vida. Segura-
mente cuando se le entierre no le acompañarán los copos de
nieve, pero sí la humedad que ha dejado la nieve. La tendre-
mos como un símbolo, aunque también tiene su lado positivo
y negativo. Como las ondas de los móviles o de la televisión
que cubren todo el territorio, algo parecido hace la nieve, solo
que ésta es blanca y las otras ondas no las vemos, pero se
dejan notar. Estas ondas dejarán también su huella en todo
nuestro devenir, sí, como la nieve.
Hacía años que no nevaba de una manera importante, al
menos tres o cuatro, por eso seguro que este año el manto de
nieve se ha dejado notar en la sierra. A lo lejos se distingue el
color blanco, entre los pinos y los olivos. Este año la nieve se
ha helado, así permanecerá más tiempo y hará más daño a los
árboles, pues se hielan junto con ella. En algunas casas que
tienen chimeneas se encienden para cortarle unos grados al
frío, al lado de las ascuas se suelen echar unas patatas para ir
calmando el hambre.
La nieve trae frío. Cuando voy paseando por las calles,
unas veces el aire me empuja por la espalda y otras de frente,
Tomás Moreno Moreno164
en la cara. Tiene que haber alguna manera de que el frío inten-
so e interior que tienen algunas personas se calme. Habrá co-
razones que, con el frío, permanezcan inalterables, les da igual
que haga calor que frío, ellos permanecen inalterables a los
mandatos de su mente.Algunos los cubren con sonrisas, otros
con mil variedades de formas, pero todos los conocemos: son
inalterables al sufrimiento humano, solo piensan en ellos. Casi
seguro que no hay manera de cambiarlos, ni por casos más o
menos humanos que se les presenten, pasará a su lado el dolor
y ellos no querrán darse cuenta, su cara o sus mil caras siguen
inmutables, sólo piensan en ellos mismos. Hay que abrir los
corazones y lo que sintamos, expresarlo.Y hacer que el manto
de nieve que solo cae unos pocos días al año cubra y diluya
nuestros pensamientos negativos y si no amamos al prójimo,
tampoco le hagamos daño.
Os dais cuenta del cuento tan blanco que estoy hacien-
do, pues así es desde mi punto de vista y esto es lo que con la
inspiración de la nieve he conseguido hacer, aún soportando
el frío intenso.
PERLAS DORADAS 165
LXIII
ESTE CAMBIANTE MUNDO NUESTRO
Hace unos pocos años era impensable tener algún elec-
trodoméstico o coches o videos y, menos aún, ordenadores.
Aquí, hoy en día, es todo normal, son nuestra mente, nuestros
pies. Pero es que todo se está quedando anticuado como mi
pequeño electrodoméstico viejo, que ya he tenido que retirar-
lo porque se averió y no encontraba piezas para poderlo arre-
glar. Claro que no me preocupo mucho, voy a la tienda y com-
pro otro, con más prestaciones que el que tenía, pero aunque
ya ha pasado tiempo lo recuerdo con cariño.
¿Qué habrá sido de él?, fue mucho el tiempo que estu-
vo conmigo. Hoy que hago memoria me doy cuenta de que
hubiese cabido en algún museo, pero ya es tarde para recupe-
rarlo aunque de vez en cuando en alguna película o anuncio lo
veo, aunque no es el mío, lo sé, pero mi mente se fija con
nostalgia. Tenía con el aparato una relación de uso que nunca
he podido olvidar, la forma de encenderlo, las prestaciones,
yo ya las tenía memorizadas, sabía el tiempo que tardaría en
hacer cada cosa, en fin lo enchufaba y yo ya tenía asimilado
todo lo que tenía que hacer.-
El nuevo aparato es mucho mejor, más evolucionado,
hace las cosas más rápidas y tiene cosas que el viejo no tenía,
aunque aún todavía hoy lo recuerdo con cariño. El nuevo no
Tomás Moreno Moreno166
ha podido hacerse el mismo lado en mi corazón, es más frío,
parece que no tiene vida, como el viejo, aún hoy me da pena
cuando lo recuerdo, ¿por qué lo tiré? Tal vez sería la novedad
o es que los primeros los hacían con sentimientos y los de hoy
sólo los hacen con aleaciones, tal vez sea por eso, aunque esa
explicación a mi no me convence del todo.
Cuando uno compra algo, parece que tenemos en la ca-
beza metida la idea de que es para toda la vida y, por desgra-
cia, sabemos que no dura toda la vida. Pero de lo que sí me he
dado cuenta es de que, en los modelos que hay, son mucho
mejores sus prestaciones y cada vez más, podríamos pregun-
tarnos para qué. Una explicación que se me ocurre es porque
la tecnología avanza muy rápido y lo que hoy es nuevo de un
día para otro se ha quedado viejo. Pasa con los coches, con los
electrodomésticos y hasta en la forma de comer. Es la veloci-
dad y el cambio.
¿Adónde nos llevará todo este cambio tan rápido?, solo
beneficio para el mercado. Se crean puestos de trabajo y no es
que lo hagan sin ninguna razón, todo tiene su razón, casi se-
guro. La evolución tecnológica nos llevará a no cogerle cari-
ño a los bienes, solo serán de usar y tirar. El mercado encanta-
do, más beneficios, pero ¿y nuestros sentimientos?, ¿aguanta-
rá la naturaleza la extracción de parte de sus riquezas?
PERLAS DORADAS 167
LXIV
HAY QUE ESTAR PREPARADO PARA TODO
Es sorprendente la tensión que tiene el atleta, en el mo-
mento de saltar, cuando se prepara a lanzarse al salto de longitud
y mantener la concentración para, controlando el bombeo de su
sangre hasta el músculo, activarlo en el momento oportuno. El
salto puede ser válido o no, pero su preparación concienzuda
le hará sentir por un momento que ha sido el primero.
Claro que eso le pasa a todos, pero sólo uno obtendrá
el primer puesto. Lo importante es hacerlo en el menor tiem-
po posible en su especialidad. Hay muchos oponentes, pero
sólo uno, de una selección importante, ganará. Los podre-
mos ver en televisión, son los mejores en su especialidad,
les enseñan a controlar su cuerpo, su mente y el que más
rápido haga el ejercicio ése será el campeón. Se sentirá -
digo yo- el mejor de todos los de su especialidad, por unos
días y meses se sentirá dios, pero llegará el día en que, por la
merma de sus facultades, llegará otro mejor preparado y le
quitará la corona.
¿Habrá coronas para que todos, sea la especialidad que
sea, puedan sentir esa emoción?, claro que las hay. Por mucho
que suframos, cada persona se siente rey por un día, el cual
recordará para siempre ese quehacer, sea en el trabajo, sea en
el deporte o en su vida cotidiana.
Tomás Moreno Moreno168
Hay etapas en la vida de las personas en las cuales, sin
necesidad de medios importantes, uno se siente bien, también
los más humildes. Esa sensación de ser algo en esencia le hará
dar un empujón hacía delante y lo mantendrá en el recuerdo
mientras viva. Esos son los verdaderos deportistas, los que
miran de reojo la televisión cuando hay alguna competición
pues ellos saben que también tienen su momento de gloria,
sin necesidad de que se entere todo el planeta.
La competición de nuestra vida cotidiana requiere estar
formado y no de una manera cualquiera, sino con un método
muy estricto para que por lo menos todo funcione de una ma-
nera uniforme. Pero cuando vemos por la televisión que algún
atleta se ha lesionado, pocas veces pensamos que nuestras le-
siones no importan a nadie, sabemos que cualquier enferme-
dad ocasiona perjuicios, naturalmente al lesionado y al siste-
ma, son pérdidas. El juego no se detendrá por eso, pero las
pérdidas sí se contabilizan. No solemos pensar en el daño que
tiene esa persona enferma, el dolor que sufre durante unos
días, la mayoría de las veces nos es ajeno, sabemos que está
penalizado a no funcionar de una manera normal. Son perjui-
cios económicos, que son los que más duelen, más incluso
que el dolor de una persona que no se encuentre apto para
trabajar.
PERLAS DORADAS 169
LXV
HAY QUE LLAMAR LAATENCIÓN COMO SEA
Podría empezar el cuento con la forma de llamar los
niños y los mayores la atención, porque necesitamos expre-
sarnos y que alguien nos oiga, aunque esto cada vez más difí-
cil. Tal vez este fenómeno es relativamente nuevo y algunos
no se habrán dado cuenta de ello. Yo lo he observado en estos
días de Navidad con la televisión encendida. No hay nada ca-
sual, pero muchas veces hemos echado mano del móvil al creer
que nos llaman pero no es así. Una vez pasa y otra también
pero, cuando ya se repetía, puse manos a la obra y averigüe la
causa de lo que obsesivamente me preocupaba tanto, si me
llamaban o no. Encontré la solución en que, cuando la televi-
sión está encendida, alguna música de fondo de algunos pro-
gramas, que suele ser muy tensa, se oía de vez en cuando,
como algunas notas parecidas a las de mi móvil.
Claro, ahí está la solución. Parece mentira, pero para
atraer la atención algunos fondos musicales se parecían a la
sintonía que tienen algunos móviles. ¡Qué cuento más boni-
to!, ¡cómo se utiliza todo tipo de métodos para atraer la aten-
ción de un público que seguramente piensa en cosas diferen-
tes a las que les están echando por la televisión! No es una
idea brillante, pero funciona. Solo tenemos que ver que mu-
cha gente se echa mano del móvil apresuradamente y luego
no es nadie, pero el acto de coger el móvil no ha sido casual,
Tomás Moreno Moreno170
sino que ha sido por un sonido parecido al tono de su móvil.
Nada, a tener paciencia y a esperar a que nos llamen de ver-
dad, esta vez sin intromisiones.
Esto es lo que quiero indicar: cómo vamos por la vida
pegados y agarrados, atravesando un inmenso oleaje para que
nos dejen hacer lo que verdaderamente queremos hacer. Esto
es difícil, uno por allí, otro por acá y nosotros solo tenemos un
objetivo: que nos dejen trabajar o divertirnos. Ya sabemos que
se ha acabado la originalidad, que la mayoría de nuestras vi-
vencias son sólo copias de lo que otras personas ya han he-
cho. Por muy poca mente que tengamos a nuestro alrededor,
sabemos que nos necesitamos unos de otros, que copiamos
formas de hablar, de vestir, de trabajar y que muchas veces
nos comportamos como verdaderos robots.
Pero no deseo que la especie humana vaya por el cami-
no de copiarnos los unos a los otros, como se diría vulgar-
mente en el colegio. Claro que tampoco podemos pedir que
todo el mundo sea un genio y que la creación en todos los
sentidos sea un hecho real. Pero no es un hecho real, sino que
cada uno, a lo largo de su vida, va dejando retazos, en unos
momentos o en otros, de algo genial, pero la mayoría de nues-
tras vidas transcurren en el más gris de los paisajes, sólo sabe-
mos quejarnos de casi todo.
Si tenemos en cuenta que desde que un niño nace ya se
le pone el uniforme que ha de llevar durante su vida, luego
crecerá y seguirá con distintos uniformes, luchando por su
PERLAS DORADAS 171
subsistencia, se formará y, si toma un camino u otro, estará
plagado de cosas tan repetitivas que cuando seguramente pase
por su lado algo original no lo apreciará porque las criticas
sobre esto o aquello harán que su mente solo se preocupe de
hacer las cosas rutinarias. Aunque se le diga que tiene liber-
tad, ésta no es sino un mero antifaz y casi un engaño. Para la
producción de cualquier cosa material o espiritual, incluso
cuando diga de descansar, ya tendrán todo preparado en serie,
para que sea feliz o al menos se divierta.
Nuestra cultura esta encerrada en sí misma, como casi
todas. Podríamos aprender de otras gentes que viven de ma-
nera diferente y no ir nosotros a implantar la nuestra, sino
hacer una mezcla de ambas. No podemos ir y, por la fuerza,
hacer desaparecer culturas, tenemos que coger lo mejor de
cada una y aprender otras formas de vivir diferentes que apor-
ten a la persona algo importante y no armar a los ejércitos,
como si la variedad de culturas que hay en el mundo necesita-
sen de la guerra.
No, hombre, no, lo que hay que hacer es aprender de
los demás y no copiarnos.
Tomás Moreno Moreno172
LXVI
HOY QUISIERA DECIROS UNA VERDAD
Verdad, ¡qué palabra más bonita! Suena bien y nos trae
sensaciones de algo importante, casi siempre que la decimos
parece que se abre un mundo sin fin.
Bueno pues había un sitio en que la verdad no existía, si
no contrastemos unas con otras. Por ejemplo, cuando hablamos
con un amigo o una amiga, la mayoría de las veces hablamos
con medias verdades que, al decir de aquel viejo, son mentiras.
Si existiese alguna verdad, los cimientos del mundo se caerían
a pedazos pues todos iríamos detrás de ella. A lo mejor es que
tienen que existir muchas verdades, claro, eso es, tiene que ha-
ber muchas verdades para que ninguna se asemeje a la otra y
además no se enfrenten. Además las verdades son como noso-
tros, nacemos, maduramos, envejecemos y morimos.
Las verdades son unas notas musicales que nos gustan
y que tocan nuestra fibra sensible, también unas ideas que sa-
camos de un libro y nos hacen ver que el mundo es adorable y
bello. Luego también las hay que nos hacen daño, pero por
eso no dejan de ser verdades: las guerras, las enfermedades,
en definitiva el sufrimiento. ¡Cuántos no deseamos que no
existan!, pero parece ser que el placer, el bienestar, en defini-
tiva todo aquello que nos hace daño, aunque parezca mentira
que sean verdades, también lo son. Podríamos decir que lo
PERLAS DORADAS 173
bueno y lo malo son ciertos, entonces alguien podría pensar
que todo tendría que ser bueno, eso sería otra verdad, pero si
aporta ideas para que lo malo se vea arrinconado y extingui-
do, ¿por qué no?, ¿sería una utopía?, yo creo que no.
Conocí a una persona que tenía tal calma, tal dominio
de sí mismo, que iba volando por las flores de las verdades
como si fuese una mariposa. Este hombre solo cogía el po-
len para ir sembrando de flores toda la tierra. Las flores eran
bonitas y hermosas, solo que, cuando se dio cuenta, en el
planeta solo existían estas flores. Cuando volvió la primave-
ra, volvieron a nacer las mismas. Se dio cuenta de que sí que
eran bonitas, pero no solo ellas, sino también las demás. Así
que volvió a coger otra vez el polen de las pocas que existían
y se dedico a esparcirlo el polen para que con las otras flores
también se formase un paisaje multicolor y no solo el de la
única que el sembró.
Imaginaos el trabajo que tuvo que hacer este hombre.
Él era más que un hombre. Cuando se le comentó que por qué
había sembrado todo el mundo con la misma flor, respondió
que porque era la única bella que existía, pero se dio cuenta de
que eso era una verdad, pero cuando vio que el panorama se
había vuelto monótono y gris, se dio cuenta de que eso no era
lo que el quería, que esa verdad había durado mientras él tra-
bajó y las vio florecer, pero cuando se dio cuenta de su error,
volvió con mucho trabajo a sembrar otras flores diferentes.
Según decía, nunca volvería a hacer eso. El colorido de sus
amadas flores volvió otra vez a ser como el de antes. Hay que
Tomás Moreno Moreno174
dar gracias a que pudo restablecer la diversidad, tendría que
ser otra verdad, o sea, que muchas verdades juntas podrían
hacer otra.
Así hay gente que sin ningún control, guiada de quién
sabe qué ideas, pretende hacer lo que nuestro amigo. La ver-
dad es que seguro que hay alguno que quiere hacer esto. Hay
gente que quiere hacer realidad los deseos más sublimes y
también los más bajos. El poder de unos sobre otros, cuando
alguno se impone y su dominio es grande y le da por hacer
pirámides o palacios muy bellos para su disfrute transitorio e
incluso para cuando dejen de existir.
Esta sí podría ser una gran verdad. ¿Quién no ha senti-
do alguna vez ese placer de felicidad por alguna razón?, pero
ellos quieren que esa sensación dure en sus vidas indefinida-
mente. Todos sabemos que no podría ser de esta forma. La
felicidad y el placer son como las águilas que vuelan muy
alto, pero también bajan a tierra para descansar de la belleza
que ven por los cielos. A veces el vuelo lo realizan sólo para
buscar comida y, de paso, observar los cambios que el hom-
bre hace en su paisaje porque sabe a ciencia cierta que, como
tales verdades, ella también desaparecerá después de haber
dominado durante algún tiempo el cielo azul porque ya no se
acuerda de cuando también había nubes.
Esto que buscamos todos de una manera un tanto apre-
surada no está en ningún sitio, en este mundo no existe, solo
tenemos momentos en los cuales nos encontramos más a gus-
PERLAS DORADAS 175
to que en los momentos de enfado. Poseer la verdad casi siem-
pre tiene connotaciones de dominio, sí, de dominio de las per-
sonas, de los bienes, de todo, pero volvamos a plantar la flor
que más nos gusta y veremos lo que nos ocurre. Así, con este
ejemplo podríamos terminar este cuento que espero que no os
dé dolor de cabeza. Mi intención es sólo que paséis un rato
ameno y, como el águila cuando vuela, trasmitir algo de esos
paisajes que contempla casi todos los días, incansable, cuan-
do sobrevuela con deleite.
Tomás Moreno Moreno176
LXVII
¿LAALEGRÍA DE LAS FERIAS?
El tiempo pasa y, como cada año, la alegría, la fantasía,
el deporte y la música se hacen dueño de los niños, mayores,
mujeres y hombres. Seguro que cada uno cogerá una realidad
y la grabará en su cerebro. Todo un año para recordar los deta-
lles más gratificantes de ellas. La alegría, esa, esa es la que
tiene que ayudarnos, con sus emociones, a superar los mo-
mentos más bajos. Gozar trabajando, gozar practicando de-
porte, oyendo música, alzar el codo también, pero en su justa
medida. Señoras y señores, hay diversidad de cosas para po-
der disfrutar. ¡Ojo, que esto también tiene sus limites!
Todos sabemos que lo contrario de la alegría nos trae
tristeza, dolor, sufrimiento y cómo debemos hacer para ayu-
dar a las personas que, por cualquier enfermedad, están pa-
sando por momentos donde sólo el dolor se hace dueño de su
cuerpo. Hay maneras de aminorar el dolor y tener una vida
con más calidad.
También en estos días donde la alegría se apodera del
pueblo a ese pequeño número de personas que están pasando
lo contrario que la mayoría de sus conciudadanos no se les
puede dejar solos, necesitan la compañía, a veces especializa-
da, de personas para que, por lo menos cuando sientan en sus
casas la Traca, tengan ganas de sentirla el próximo año.
PERLAS DORADAS 177
Porque la muerte llega, pero debe llegar como la emo-
ción que sentimos cuando una conductora guapa pasa por la
carretera y, entre las sensaciones modernas que nos produce,
nos haga ver qué hay que ir detrás, dónde, no lo sé. Pero segu-
ro que el aire se abre para que pase el coche, cojamos nuestros
bártulos y, con nuestras maletas, nos traslademos a otro sitio,
que aún tenemos que conocer.Allí seguro que nuestro espíritu
se hará un lugar y pasaremos a otra fase de nuestra vida.
Pero, como decía un buen amigo mío, en un chiste que
contaba: Una vez un vecino tardaba en salir a la calle, los
demás se creían que le había pasado algo; efectivamente, abrie-
ron la puerta y se lo encontraron moribundo; a uno se le ocu-
rrió que por qué, puesto que ya estaba tan mal, no le daban por
un tubo un poco de leche; hecho, a los pocos minutos, con la
boca abierta, la leche entraba en el estomago del enfermo;
pero ahí viene lo curioso, el vejete empieza a dar voces, cuan-
do se entendieron, lo que quería decir es que le faltaba a la
leche ¡azúcar!
Azúcar que, en las fiestas, en forma de alcohol, a mucho
le sirve para coger un estado de colocación. Se dan ánimos unos
a otros para repetir el colocón otro día. Y seguro que algunos
coches, a toda velocidad, llevarán de compañero, al lado, ace-
chando, a la muerte, esperando la mínima oportunidad para, en
un descuido, llevárselo con ella, de amiga eterna.
La muerte no existe, sólo existe el dolor de que, al lle-
gar al final, se acaban las células. Así es. Los médicos saben
Tomás Moreno Moreno178
que, con una buena alimentación, seguro que las células se
divertirán más y si eres rico ya ni contar. Los pobres se mue-
ren antes que los ricos, también se divierten menos, algunos,
tal vez, no conozcan la alegría. Esto es una pena.
Con todo este lío, yo voy disfrutando por diferentes
causas, tal vez sea una excepción. Cada uno ve la vida de
manera diferente, pero cuando todo esto se mezcla con la in-
diferencia, con la dignidad de algunos pisoteada, el diablo huye
corriendo, no lo quiere, sabe que añadir más problemas, más a
los que ya tiene es peligroso.
Hay veces en las que la forma de vida es la nada abso-
luta, sólo somos como los anuncios de televisión. Son mo-
mentos en los que, si utilizamos la cabeza, podemos pensar
que no existe nada, sólo sueños infinitos donde el dolor y el
placer se dan la mano y juegan, a cualquier deporte, por entre-
narse, pues tampoco, existe nada.
La nada es sentir y olvidarlo, la nada es comer y creer
que la comida esta más o menos buena.
La nada son los coches, las lavadoras, la televisión, solo
son fantasías, bueno, ni siquiera eso, la nada, por parecerse a
algo, yo diría que se parece a un atardecer sin nubes. La ale-
gría no es nada, el dolor no es nada. Un paisaje no es nada
sólo, si lo disfrutamos, tampoco es nada.
¿Qué es la nada?, ni siquiera la palabra sirve, hay que
definirse en muchas cosas, pero una persona, que estaba es-
PERLAS DORADAS 179
condida en una cueva, según me dijeron, sabía lo que era la
nada. Pero no fui a verla pues ya sabía lo que me iba a decir.
El conjunto de cosas no forman un conjunto, es nada,
totalmente nada, somos un grano que se ha escapado por ca-
sualidad y no lo entendemos, pero yo sí sabía de una persona,
porque me lo había dicho, que sabía qué es la nada, pues nada.
Una casualidad, unos átomos que se han juntado y vemos evo-
lucionar la vida,e intentar, con estudio, comprenderla. Traba-
jo perdido, pues si todo es nada, no le pongo ni mayúscula
porque, aunque la pusiera, no va a servir de nada.
Así, en los días de fiestas, miremos nuestra nada y di-
virtámonos lo mejor posible. Porque el dolor y la alegría y la
vida son nada.
Tomás Moreno Moreno180
LXVIII
LA DIVERSIDAD,
¿PUEDE TRAERNOS MÁS BENEFICIOS?
Si observamos, y casi siempre lo vivimos en primera
persona, lo veloz que es una transacción comercial, la rapidez
con que algunas veces se nos hace el trabajo. Yo soy una per-
sona tranquila, me gusta cómo veo pasar el tiempo y los acon-
tecimientos que pasan a mi alrededor, pero había un reino
donde los ciudadanos se respetaban, y ese respeto hacía todo
lo que los rodeaba les llevaba a ser felices.
En ese reino, sus ciudadanos vivían en paz, en armonía
con ellos y con la naturaleza. Cuando llegaba algo nuevo de
otros reinos, lo aceptaban y lo rechazaban según el beneficio
que les aportaba, no a unos cuantos sino a la mayoría A los
que alguna de estas medidas no les iban demasiado bien, las
toleraban. Estas personas no pedían nada a cambio sino que
aceptaban lo nuevo y muchas veces, con el tiempo, lo hacían
suyo también. Esta mezcla de sentimientos hacia las cosas y
las personas hacía que el reino marchase bien, pero ¿quién ha
visto algún país pasar largos periodos de paz? Si miramos el
mapa, son los menos, sobre ellos se avecina el peor de los
fantasmas. Otro país, en el cual predomine la fuerza y la vio-
lencia, querrá adueñarse de los bienes materiales y ¿por qué
no decirlo? también trastornar el sistema de convivencia que
tienen entre ellos.
PERLAS DORADAS 181
Una mañana, los aviones y los carros de combate se vol-
caron sobre este pequeño país. Sus habitantes, sorprendidos, no
tuvieron tiempo de reaccionar. Hubo muchas víctimas y al poco
tiempo la guerra se acabó, pero ahora viven en ese reino de una
forma que a ellos no les gusta: están dominados por las fuerzas
de ocupación, mientras extraen las riquezas de sus tierras para
llevarlas para uso y disfrute del país que los ocupa.
La vida ha cambiado. Ahora, aunque ha pasado mucho
tiempo, aún recuerdan algunos de sus habitantes los dos esta-
dos por los que en sus largas vidas habían pasado. Algunos re-
cuerdan con nostalgia los tiempos en los cuales en su reino se
vivía en paz, en armonía, en definitiva todos vivían bien, ahora
solo viven cómodamente los ocupantes. Pero aún hoy muchos
han dejado plasmado en el papel aquel estado de bienestar que
se vio trastocado por el egoísmo y la avaricia de un poderoso.
En algunos libros de novelas y poesía, incluso en algu-
nas canciones, se palpa aquel pueblo que vivía en paz. Algu-
nos lo recuerdan y lo comparan con el estado que viven hoy.
No eran ricos, pero tampoco necesitaban serlo, eran ricos en
cultura, en libertad y en las emociones que les daba la vida
diaria, el arte plasmado en pinturas y música casi han desapa-
recido. Ya no son lo que eran, todos viven con esa tristeza y, a
la vez, con esa ilusión por la cual creen que algún día conse-
guirán reestablecer aquel reino, en el cual su vida era vida y
no la postración que ahora viven.
Aún hoy hay algunos que luchan por aquel reino, pero
Tomás Moreno Moreno182
no luchan con las armas de la fuerza. Su lucha es difícil, pues
no luchan con las armas de la violencia, sino con otras armas
diferentes, que son la de la cultura. Así lo creen ellos oportu-
no, no es necesaria la violencia, piensan que una poesía puede
ser más eficaz que un carro de combate. Ahí están todos los
días, como si fuesen soldados, hablando de amor, de paz y de
comprensión hacía las opiniones que más favorezcan a más
gente. Es una lucha difícil pero ellos la han elegido, saben
casi seguro que llegará el día en el que todos sus sueños se
harán realidad, pero, a la vez que piensan en vivir como antes,
muchos saben que eso es imposible. Por eso también trabajan
para que si se diese el momento del bienestar, también estar
preparados, para que nadie perturbe ese ciclo que todos de-
sean que sea duradero.
No piensan en armarse de material violento, sino en
exportar fuera sus ideales para que los demás países se vuel-
van como ellos. Algunos dicen que eso es una forma de vio-
lencia, pero han acordado que es la única manera de mantener
su reino en paz y a la vez que los demás aprendan del suyo y
no de los violentos.
PERLAS DORADAS 183
LXIX
LA LIBERTAD TAL VEZ SEA UN JUEGO
Opinión
Me encontraba jugando una partida de dominó y se me
vino a la cabeza preguntarme por qué ganaba o perdía algunas
partidas. Ante todo me planteé que sobretodo era un juego, un
juego con sus límites, la partida tenía un tiempo determinado, las
posibilidades de ganar eran para todos iguales, la finalidad en
todos los juegos es casi siempre ganar algo de dinero o lo que se
acordara anticipadamente. En este juego, como en casi todos, las
motivaciones de los jugadores son las mismas: pasar el tiempo,
ganar o perder algún dinero, etc., pero era eso, un juego.
Llegué a pensar que la libertad se parecía algo a un jue-
go, pero, después de pensarlo detenidamente, me di cuenta de
que la libertad siempre está recortada por alguna circunstan-
cia que le pone término. Si la libertad la entiende cada uno de
una manera, no habría libertad, aunque cada uno tiene un con-
cepto de lo que es libertad porque no podemos darle un térmi-
no exacto, tal vez en los libros de texto sí se atrevan.
Lalibertadparamíesviviryqueenesavivencialosmomen-
tos que creemos buenos superen a los menos buenos. Cuando llega
algúnmomentoenquevemosquedisfrutamosogozamos,biensean
dialogando, comiendo, o disfrutando de alguna cosa cultural, esa es
la libertad, que volará y tal vez no sabemos cuando vuelva, pero
sabemos que vuelve, al menos mantenemos la ilusión.
Tomás Moreno Moreno184
La libertad no está en tener muchos bienes que nos den
poder para dominar a los demás, la libertad es como el viento,
que lo mismo viene que se va. Creo que hasta en los momen-
tos o situaciones difíciles lo que nos hacen salir de ello es
saber que habrá un momento en el que en nuestra convivencia
o en nuestros pensamientos asomemos la cabeza y respiremos
libertad por todos nuestros poros, o trabajemos de una manera
en la que nos sentamos dueños. Aunque la libertad, claro, la
libertad no tiene dueño, es de todos.
Muchos han querido coger el aire que da la libertad y
han querido encerrarla entre cuatro paredes, pero nadie lo ha
conseguido durante mucho tiempo. No se puede detener, no
se puede encerrar, ella es libre también. Todavía hoy hay gen-
te que pretende amordazarla y crear espacios donde solo se
haga lo que a una mente le parezca bien. Lo consiguen, pero
lo consiguen por poco tiempo. Es como si la libertad tuviese
algo especial que no se puede detener en ningún sitio.
Pero hay cazadores de libertad y los vemos todos los
días, cazadores que solo se dedican a eso de capturar la liber-
tad, no para encerrarla, sino para exterminarla. Si nos detene-
mos, los veremos y sabremos quiénes son. Creo yo que estos
señores solo pretenden capturarla para exterminarla, pero ella
tiene algo especial, que no se deja coger.
La libertad está en todo, pero hay que tener mucho cui-
dado con los señores o señoras que se dedican y pretenden
tenerla para ellos solos.
La libertad es de todos.
PERLAS DORADAS 185
LXX
LA LITERATURA ES UN ENTRETENIMIENTO
DE RICOS
19-4-2004
Opinión
Si observamos un poco los periódicos, los libros o la
revolución que trae consigo la informática, todo está hecho
para la gran minoría, por eso solemos decir que apenas se lee.
Desde siempre el saber ha estado en manos de unos pocos
ilustrados; hoy, con la enseñanza obligatoria, se pretende pa-
liar algo el escaso acceso a la escritura, pero, por mucho es-
fuerzo que hagan los padres, aunque a los hijos les guste acce-
der a alguna carrera universitaria, en la mayoría de los casos
esa posibilidad se ve coartada por el poco poder económico
de los padres.
Entiéndase bien lo que digo, la realidad me da la razón:
las personas que intentan hacer de su vida en el terreno labo-
ral algo creativo, como por ejemplo ser escritor, proceden de
las clases acomodadas y ¿para quiénes escriben?, para los que
no leen, no, escriben para esa clase que les ha formado. Algu-
nos ven la pobreza que hay a su alrededor y la describen en
algunas ocasiones, haciendo literatura de lo que ven, pero los
escritores, en su inmensa mayoría, pasan de largo y harán teo-
rías más o menos interesantes, pero la pobreza sigue a nuestro
alrededor.
Tomás Moreno Moreno186
Estoy de acuerdo en que el pobre no interesa y también
en que esto de la pobreza ha evolucionado también, al menos
eso creo yo. ¿O no es pobre el que trabaja para poder pagar el
coche y las demás hipotecas?
Creo que es importante este concepto, la forma de ser
pobre hoy en día en nuestro país y en tantos otros ha evolucio-
nado, los pobres que antaño iban pidiendo comida de casa en
casa han quedado en minoría, hoy el pobre es el trabajador que
acude a su trabajo y muchas veces va al frigorífico y no tiene
comida, pero tiene televisión, coche, no es que la comida se
haya acabado, es que el presupuesto del mes se ha acabado y
los últimos días no tiene dinero para comprar siquiera lo im-
prescindible. Este puede ser otro modelo de pobreza y no ha-
blemos del que no tiene trabajo. No puedo imaginar los proble-
mas importantes que padecerán estas personas, ¿Podrían ser
estos modelos de pobres?, yo creo que sí, solo que el modelo
económico ha cambiado y se ha llevado antiguos modelos.
Veo que los encargados de fabricar ese mundo de ideas
en el cual se basa la igualdad existe, pero en muy poca medi-
da. Están formados y criados en medios de sobreabundancia,
sólo se fijan en los necesitados para pasar el rato y darle rien-
da a sus sentimientos. Y no pensemos que la Seguridad Social
es la encargada de arreglar este problema importante.
PERLAS DORADAS 187
LXXI
LA LUNA Y UNA ESTRELLA SE AMAN
En una noche de esas en la que las estrellas dominan el
firmamento, mi mirada se dirigió al cielo, vio la inmensidad
de éste. Seguía mirando y no miraba ni la luna ni las estrellas,
miraba el inmenso firmamento. No me cansaba de mirar, pa-
saba las horas mirando unas veces por un lado y otras por
otro, solo veía estrellas y, claro, la luna.
En un momento determinado vi, os lo podéis creer aun-
que sea un cuento, que una estrella se aproximaba a la luna,
pero ella iba con mucha cautela. Algo de la luna le había lla-
mado la atención, de verdad que la vi. Como se acercaba a la
luna, algo guiaba a esta estrella que dirigía su camino a la
luna, en un momento se juntaron, lo que sentían no lo sé, a lo
mejor no querían que me enterase, pero mi mirada observaba
cómo, en un extraño fenómeno sobrenatural, la estrella no
paraba de cortejar a la luna, por lo menos eso me parecía a mí.
Aunque mi mente pensaba en mil y una cosas, no para-
ba de preguntarse cómo era posible este fenómeno algo extra-
ño, porque, claro, es extraño que la luna se enamore de una
estrella y ésta vaya a cortejarla para que, guiados por el amor,
consigan sentimientos nuevos en mi y también en los que en
estos momentos lo vean -porque claro que, como hay tantos
observatorios, a lo mejor pasa desapercibidos para ellos, aun-
Tomás Moreno Moreno188
que no lo creo, pero sí creo que mi vista y mi mente vean ese
fenómeno tan extraño-. Alucinaciones mías no eran, era pura
realidad, claro que cada uno puede pensar lo que quiera, pero
seguro que, si el cuento lo leen, cada uno sacará sus propias
conclusiones. La naturaleza nos enseña en cada momento
muchas cosas que en un momento no comprendemos, pero
que si meditamos profundamente seguro que encontraremos
alguna razón.
El amor se manifiesta de muchas maneras. ¡Sí, mirad el
cielo y seguro que veis en algún momento cómo la luna y
alguna estrella se aman!, pero se aman de una manera espe-
cial que nosotros a lo menor no comprendemos, pero se aman.
Podríamos aprender algo de estos fenómenos para hacer en la
vida aproximaciones a la luna cascabelera y a su poder de
atracción, que lo tiene para que los humanos conozcamos nue-
vas formas de expresión que nos guíen a comprender el amor
con que todo está hecho. A lo mejor así desaparecería la vio-
lencia y viviríamos todos mirando el cielo de noche y apren-
diendo de el, o de la naturaleza., Tal vez algún día podamos
viajar por el espacio y, siguiendo las sendas, nos lleven a com-
prender que el amor lo puede todo. Seguro que así podríamos
hacer desaparecer las injusticias y vivir en un mundo mucho
más feliz.
PERLAS DORADAS 189
LXXII
LA MEADA DE UN GATO SOBRE UNA
MÁQUINA DE ESCRIBIR
11 de octubre de 2005
Ahora se han puesto de moda todo tipo de mascotas.
Me viene a la memoria nuestra gata linda y mansa. La tenía-
mos para mantener los ratones a raya y, a fe mía, que los man-
tenía. Mi gata siempre estaba de un lado para otro, no hacía
ruido, ni solía maullar, sólo de vez en cuando alzaba el rabo,
un rabo con mezclas de colores, blancos y negro. Era muy
mansa, pero más de una vez la veíamos con su presa en la
boca. Ella siempre se portaba bien. Sabíamos dónde hacía sus
necesidades y, cuando se acumulaban, las recogíamos para
estiércol.
Eran otros años, cuando los mulos, cuando no trabajan,
comían en sus zahúrdas.Ahora vivimos otros tiempos, la gran
pregunta es: los tiempos pasados ¿fueron mejores o peores?,
si oímos al poeta, que se paseaba por estas tierras, decía que
los tiempos pasados fueron peores. Seguro que era en una más
de sus poesías, pero esta es de las que más se ha hecho famo-
sa. La verdad es que de cada uno hay que sacar lo positivo, no
lo negativo.
Mi gata siempre estaba donde debía, por la noches de-
bajo de la mesa, con atención, por si caía un trozo de jamón o
Tomás Moreno Moreno190
de pan, era lo que más le gustaba. Pasaron los años y se hizo
mayor, que no vieja. Un día veo que la funda de la máquina de
escribir esta mojada, claro, por el olor, había sido ella. Con
paciencia, desmonto la máquina, pieza por pieza y le doy con
aceite. La gata desapareció por unos días, sabía que no lo ha-
bía hecho bien. Cuando la vi, me miró y, en poco tiempo, nos
perdonamos. Nunca más, hasta su muerte, volvió a hacer lo
mismo. Lo más fácil hubiese sido haberle pegado, pero sé que,
por experiencia, que cuando alguien hace algo malo, si no al
día siguiente, la justicia cae sobre ellos.
Todos la queríamos. Cuando se ponía a dos patas, con
la cabeza mirando hacía arriba, moviendo el rabo por el suelo
y las orejas en movimiento, parecía que cantaba de felicidad.
Nunca he visto una estampa tan bonita y a la vez de una ele-
gancia sublime. De vez en cuando se quedaba embarazada,
pues era libre como el agua que fluye cuando llueve. Ahora
que soy mayor veo cómo “respetamos” los animales que ve-
mos por nuestras calles, cómo, con la cuerda, van arrastrando
a su dueño, bueno me he hecho un lío, tal vez sea al contrario.
La otra tarde, cuando iba de paseo, veo una gata. Al si-
guiente día ya éramos amigos. Hoy, como esta lloviendo, no he
podido ir a verla, tal vez mañana la vea y volverá a restregarse
sobre mis pies. Es muy sensible, seguro que no la perderé de
amiga, cuando baje le llevare comida, no para sobornarla, sino
para que, si algún día le falta, tenga donde reponer energía.
Solo digo que a los animales domésticos hay gente que
los quiere más que a sí mismo o a los demás.
PERLAS DORADAS 191
LXXIII
LA PAZ
La paloma blanca se posó en la torre de la iglesia, al
lado venía otra de color oscuro, las dos estaba juntas, ¿de qué
hablarían?, de paz seguramente. Al lado, en el jardín de la
iglesia, un molinillo jugueteaba con el aire, ¿de qué habla-
rían? El árbol los estaba oyendo, pero el árbol también guar-
daba sus secretos, aunque dijo un buen día que hablaban de
amor, ¡qué bonito!
Hablar de amor y de paz no es mala conversación, ¡ojalá
todos hablásemos de estas cosas!, que parecen tan simples, pero
que a la vez son tan complejas. No pensaban en nada malo, sólo
hacían largos proyectos de amor y de paz. Tal vez nosotros no
los comprendamos, seguramente es un idioma especial, que
deberíamos aprender. Porque la verdad es que todavía, por des-
gracia, le quedan muchas cosas que aprender a los humanos
de la naturaleza, deberíamos de aprender de ella.
Hasta los animales más dañinos, que se nos parecen a
nosotros, no ejercen tanta violencia y el hombre sí la ejerce
contra ellos, es un decir, como decía un famoso poeta. (Si sigo
escribiendo, seguramente romperé la magia del cuento, pero
vamos a seguir gastando tinta para añadir algo que a mi pare-
cer nos desentrañe más la conversación de la paloma y la del
árbol con el molinillo). Hablaban de ese cielo azul que no
Tomás Moreno Moreno192
tiene fin y que solo se ve estropeado de vez en cuando por
alguna nube, que promete agua. ¡El agua, tan necesaria para
todos!, de eso es de lo que hablaban, tal vez sea así, es solo
una hipótesis, pero ellos seguían con su conversación, el mo-
linillo acurrucado por los entresijos de las hojas del árbol.
Hablaban y hablaban, seguramente en algún documental nos
encontraremos algunas razones de su conversación.
Pero la paloma que estaba observando todo esto, ¿qué
pensaría’ y con su compañera ¿de qué hablaban? A lo menor
en un documental de la televisión encontramos algo de las
razones de las que hablaba. Pero yo, desde mi lugar privile-
giado, contemplaba las dos conversaciones, sabía que habla-
ban de paz y de amor. Me costaba trabajo entenderlas, pero mi
inspiración salio de su jaula y vio y oyó cómo hablaban, las
comprendía del todo bien. Un oído seguía la conversación de
las palomas y el otro seguía la del molinillo y el árbol. Eso es
cosa difícil, pero con un trabajo de costumbre, con los dos
oídos, seguía las dos conversaciones, tal vez se me pegaría
algo de sus diferentes idiomas y, a lo mejor, pudiera trasmitir
a los humanos algo de las palomas y de árbol y del molinillo.
¿Qué pasa?, ¿es que esto es un sueño?, no, no es un
sueño, solo es la realidad, el deseo de que haya paz en el mun-
do y amor entre todos los seres humanos. Hasta a mi me pare-
cía difícil, pero las palomas y el árbol y el molinillo me decían
que era posible esto, solo había que derribar las barreras que
nos ponemos continuamente los humanos, sólo era cuestión
de derribarlas y de ellas saldrá la paz y juntos nacerá el amor.
PERLAS DORADAS 193
LXXIV
LA TRISTEZA DE UNA NIÑA
A lo mejor mi percepción de la realidad, y tal vez este
cuento, estén equivocados. Os voy a contar un cuento que,
para unos, puede ser verídico y, para otros, puede no ser ver-
dad, pero cuando el río suena tal vez agua lleve.
Ocurrió en un país sudamericano, como podría ser en
otro. Un matrimonio, ella joven y el muy mayor, con una vida
poco placentera, pero no tan poco como para no tener dos
hijos: una hija y un hijo. Se muere el padre alcoholizado, la
madre se queda sola, le abandona toda la familia por proble-
mas que no sé explicar porque es difícil de entender, pues lo
lógico es que cuando más ayuda se necesita más ha de estar la
familia para ayudar. Pero en este caso no fue así. Era de clase
media, así que tenía bienes con los que vivir, pero la vida des-
de entonces le fue mal, según me explicó.
Ella, joven, se queda embarazada otra vez de tantas pa-
rejas que había tenido. Le viene una niña, duda si abortar, como
le aconseja tanta gente. Al final de muchas luchas, nace la
niña, a la que llama Julia.Apartir de ese momento, las desgra-
cias aumentan, la vida les iba de mal en peor. La madre, su-
pongo que desesperada, decide venir a España a encontrar tra-
bajo. Ella ya sabía, por comentarios en su país, que la mayoría
de las mujeres vienen a la prostitución. A pesar de ello decide
Tomás Moreno Moreno194
venir. Viene sola en el viaje como un sol. Llega a Madrid-
Barajas. El trabajo ofrecido era mentira. Ella traía dinero pres-
tado en su país, el dinero se acababa y el trabajo no aparece.
Escogió ejercer la prostitución. Llega a un pueblo de
Andalucía de poca monta y allí se encontró un pardillo a quien
engañar. Ella era muy inteligente, todas las prostitutas lo son,
conocen los bajos fondos y los altos a las mil maravillas. El
no podía pasar sin picar el azuelo, soltero y con ganas de mu-
jer y muy buen persona. Decidió ayudarle.
Le ayudó a pagar la deuda que le exigían de su país,
pues los problemas se harían aún mayores en caso contrario.
A lo largo de tres años le mandó mucho dinero para que pu-
dieran vivir sus tres hijos y algunos más de la familia.
Julia, la pequeña, era su máxima preocupación, se le
daban todos los deseos, estaba, tal vez, demasiado consenti-
da.Al poco tiempo a Julia y a sus otros dos hermanos los traen
a España. Los problemas se multiplican y él, que se dió cuen-
ta, los expulsó de su casa.
¡Qué mentes más retorcidas hay en el mundo que cuan-
do se les hace el bien lo devuelven con el mal! Moraleja: ha-
cer siempre el bien y perdonar no funciona bien en este mun-
do. Si vienen de países donde la violencia es como el pan, que
me digan cómo se puede hacer de lo malo bueno. A lo mejor
hay soluciones, seguro que sí, solo hay que saber buscarlas.
PERLAS DORADAS 195
LXXV
LA TRISTEZA DEL ENFERMO
Enfermos hay en todos los sitios y también mil y una, o
más, enfermedades. Sea de una manera o de otra, el problema
lo tenemos todos los días y casi todo el mundo. Tantas enfer-
medades no cabrían en este mundo. Seguro que si le doy vuel-
tas a la idea que estoy pensando saldrá un cuenta, más bueno
o más malo. Pero vamos a ello.
Supongamos que hay un médico perfecto que no se equi-
voca nunca en sus diagnósticos, que, además, se asesora con
su equipo. Este profesional seguro que no existe, pues, si exis-
tiera, entonces sé que sería un cuento. La perfección no existe
en nada, así que nos tenemos que conformar con tener los
mínimos errores posibles
Hoy los ordenadores nos ayudan mucho a asegurar los
diagnósticos. El médico, el curandero y otros que se dedican a
curar al enfermo, unos con más acierto que otros, los utilizan.
A mi entender, la curación completa de cualquier enfermedad
es casi imposible, casi siempre quedan algunas secuelas.
Al principio de la primavera, sembré dos cerezos. Con el
tiempo, se hicieron grandes aunque tuvieron enfermedades que
Tomás Moreno Moreno196
superaron, pero cuando llegaba el tiempo de recolectarlos, siem-
pre había alguien que se nos adelantaba a coger las cerezas. Las
veíamos blancas y casi rojas, pero no estaban para cogerlas,
pero había alguien más listo que yo que siempre se adelantaba a
cogerlas. ¿Se podría comparar la tristeza del enfermo con la de
las cerezas que, aunque den su fruto, no nos las comeremos?
¿Qué tristeza siente en enfermo, con su dolencia?, sabe
que se calmará, pero también sabe que no se curará en la ma-
yoría de los casos y no hablemos de las dudas de cuándo lle-
gará el momento de pasar de la enfermedad, del tiempo que
tiene que transcurrir hasta casi su total curación.
Yo, como tantos otros, le debo la vida a los médicos.
Desde aquí quiero agradecer a todas aquellas personas que se
dedican a curar, muchas veces les guía un amor por su profe-
sión, sin ningún interés monetario, sólo el sueldo que les asig-
na por hacer su trabajo.
Pues sí, yo me curé como con la ciencia, que avanzada
cada vez más, seguro que si recaigo, seguro que me curan. Al
trato de todo el personal sanitario le tengo un especial respeto
pues, cuando ellos ven sufrir, como no son cosas, también
sienten el dolor y hacen lo mejor que saben para curar.
El cuento termina esta vez bien. Se sufre por un mo-
mento, pero después viene la curación, tras un periodo de con-
valecencia.
PERLAS DORADAS 197
Desde aquí, sea cuento o no, quiero hacer público mi
agradecimiento a todas aquellas personas que se dedican a
curar porque, si la enfermedad la vemos como un cuento, se-
guro que ya tenemos la primera fase de la curación.
Niños, damas y caballeros
espero que os haya
encantado estos cuentos
Colorín colorado este
cuento se ha acabado
FARMACIA
Lda.
Cristina Rodríguez Santiago
Lda.
Lourdes Henares de Simón
C/. Lazo, 2
Telf. 953 718 258
POZO ALCÓN (Jaén)
Excmo. Ayuntamiento
de Pozo Alcón

PERLAS DORADAS

  • 1.
    TOMÁS MORENO MORENO PERLASDORADAS POZO ALCÓN 2006
  • 2.
    © Tomás MorenoMoreno Diseño de portada: T. M.M. Pozo Alcón. Jaén. Julio, 2006 I.S.B.N.: 84-611-1320-9 Depósito Legal: Imprenta Cervantes • BAZA
  • 3.
    Con todo elcariño del mundo dedico este libro a mis hermanos, Daniel, Aureliano y Manuel y a mis sobrinos Piedra encontrada en Peralta
  • 4.
    Temporal con maren calma Temporal sin aguaceros CARLOS CANO La literatura es un modo de ver y sentir la vida y de vivirla MANUEL MORENO MORENO He pasado tres días extraños: el mar, la playa, los caminos me fueron trayendo recuerdos de otros tiempos ERNESTO SÁBATO
  • 5.
    ÍNDICE Prólogo Introducción 1. Las insinuantescurvas de una mujer 2. Los flecos que rodean el poder 3. Los reflejos de la fuente 4. Nuevos modelos agrícolas 5. Nunca te diré la verdad 6. Otro día de nieve 7. Paseemos unos momentos por la libertad 8. Paseo y veo un ambiente que no me gusta nada 9. ¿Por qué damos distintos valores a las cosas? 10. Recuerdos y sueños 11. Sexo a granel y pagando 12. Soledad, ¿un sentimiento moderno? 13. Tenebrosa mirada 14. Tiempo de cambios 15. Tiempo de cosecha 16. Todas las enfermedades tienen su solución 17. Tormenta de verano 18. Un aire lleno de sensaciones 19. Un amigo querido 20. Un viaje corto 21. Un camino sereno 22. Un cuento de gorriones
  • 6.
    23. Un cuentoque se complica cada vez más 24. Un edificio solitario 25. Un gato muy hábil 26. Un mundo al revés 27. Una boda sin importancia 28. Una mala mañana 29. Una paloma inquieta 30. Una puerta entreabierta 31. Una tarde de los últimos días del otoño 32. Y el agua surgió 33. Yo soy de pueblo 34. A mis años voy contando cuentos 35. Aconteceres de un escritor novel 36. Andaduras de la virgen 37. Aún en la inocencia 38. Cómo brota algo especial 39. Compañeros hasta el infierno 40. Cuando solo nos mueve el interés y la competencia 41. Cuento de amor 42. Un pueblo 43. El silencio del miedo 44. Esta noche he soñado 45. Hoy estoy enfermo 46. La mente humana es un misterio, o tal vez no 47. Cuando llega el otoño 48. Cuarenta millones de hormigas 49. Cuento de Tomás y Medio
  • 7.
    50. Diversión ytrabajo 51. Dos besos por un cigarro 52. Dos caminos diferentes, siendo el mismo 53. El largo camino de la primavera 54. El cuerpo también desprende olores 55. El envío del dinero por carretera ya no es necesario 56. El futuro de los pueblos 57. Cuento de miedo 58. El primer día de invierno 59. El silencio roto 60. Conversación en el Olimpo 61. El tren de la ilusión 62. Esta navidad ha nevado 63. Este cambiante mundo nuestro 64. Hay que estar preparado para todo 65. Hay que llamar la atención como sea 66. Hoy quisiera deciros una verdad 67. ¿La alegría de las ferias? 68. La diversidad, ¿puede traernos más beneficios? 69. La libertad tal vez sea un juego 70. La literatura es un entretenimiento de ricos 71. La luna y una estrella se aman 72. La meada de un gato sobre una máquina de escribir 73. La paz 74. La tristeza de una niña 75. La tristeza del enfermo
  • 8.
    Prólogo El libro queel lector tiene en sus manos es el segundo salido de la pluma de Tomás Moreno. Ambos son fruto, por un lado, de una larga trayectoria de lector impenitente, iniciada en la biblioteca del club que había en la carretera de Jaén en los años setenta, y, por otro, de una no menos larga experiencia vital, unida a su particular manera de mirar reflexivamente a su entorno. En el primer libro, conocido ya y saborea- do por todos, ambos elementos tuvieron su reflejo en los dos autores colocados a su entrada: Juan Ramón Jiménez y José Ortega y Gasset. Una vez alcanzado un estilo personal, que huye intencionada- mente de los artificios literarios, que fluye con naturalidad como el agua de la Fuente Taza, que se acerca al ideal de la prosa más moderna de reflejar la corriente de pensamiento tal como sale, ciertamente “a bor- botones” como escribió con acierto J. M. Leal Almagro, el intenso pro- ceso creativo no podía ser sujetado. Como un torrente, produce frutos de manera imparable. Cada día las páginas, las impresiones, las inspi- raciones surgen por sí solas y no se calman hasta que consiguen con- vertirse en “perlas doradas”. Así titula Tomás a esta colección de setenta “cuentos”, como él gusta llamarlos. Y son efectivamente perlas doradas. Cada una recoge, en la brevedad de un par de páginas, la quintaesencia de un momento, a veces, de una idea, otras, de un cuento, de un suceso recordado y adere- zado con poesía, auténtica materia prima con la que están elaborados cada uno de los capítulos. El lector se asombrará ante la riqueza de elementos que componen esta selección, sin más hilo conductor que el orden en que fueron viendo la luz, en la febril paz de su habitación de la calle Era Carrasca. Puede por tanto abrir el libro al azar y leer cuanto le plazca, sintiéndose libre de volver a empezar en la siguiente ocasión
  • 9.
    por donde sele antoje. En el recodo de una frase, en el asunto tratado o en una no esperada inflexión del relato le espera, paciente, su autor. Es un homenaje a Pozo Alcón, lugar elegido para ir desde lo cer- cano y particular hasta lo universal, que ganará intensidad y emoción con el paso de los años. Su autor pone voz a lo que los demás pensamos y, demasiado a menudo, callamos. Las próximas generaciones tendrán así con este libro la voz interior de este pueblo y sus gentes, vestida con las mejores imágenes poéticas, para bucear en el pasado. Éste pasa tan rápido que solo los artistas son capaces de detenerlo, de fijarlo en pala- bras para disfrute de todos nosotros. Daniel Moreno Moreno
  • 10.
    INTRODUCCIÓN Estos cuento separecen una barbaridad a la vida normal por- que si no ¿qué es la vida sino cuento?, un cuento chino, europeo o ame- ricano, pero no nos preocupemos por el cuento, seguro que, si es bueno, será publicado en diferentes idiomas. Si no, ¿qué es el cuento?, yo creo que es una forma de vida. Otra forma de vida es la poesía y así añadámosle las que queramos. Ante todo, el cuento es un estado de ánimo producido por algo que nos agra- da, casi siempre, otras veces nos hace estar tristes, pero también hay cuentos que no lo parecen y que tal vez no lo sean, pero seguro que por un momento, sea el que sea, nos harán soñar. Ese es el cuento, el que nos hace soñar despiertos en cosas universales y, a la vez, infantiles y también de adultos. También hay que estar preparado para oír esos cuentos tantas veces repetidos y que ya se han hecho parte de nuestro acerbo cultural porque, si no se renuevan, se quedarán como esas catedrales que visita- mos en grupo, pero que, cuando nos vamos, permanecen solas y frías durante mucho tiempo. El cuento es calor, es sentimiento, es alegría, pero fundamental- mente es sueño que algún día se hará realidad. Podremos añadirle, siempre que los digamos o los leamos, algo de nuestra propia cosecha. Ese es el cuento, el que nosotros imaginamos cuando pensamos o los escuchamos. Los cuentos son los pensamientos que se nos pegan, como ese aire que respiramos, cuando sentimos algo especial.
  • 11.
    Lo que tieneen sus manos, amigo lector, son cuentos, sí cuentos pero evolucionados. Tal vez alguno lo vea desde otro punto de vista. Sólo necesitas de unos segundos para ver al Gato con Botas o tal vez a Alicia en el País de la Maravillas, quién sabe si también a Blancanieves jugando de una página a otra. Espero que los lectores disfruten tanto leyéndolos como yo he disfrutando llevándolos en mi cabeza hasta que han madurado y he con- seguido pasarlos al papel día tras día. EL AUTOR
  • 12.
  • 13.
  • 14.
    PERLAS DORADAS 19 I LASINSINUANTES CURVAS DE UNA MUJER Todo ocurrió en una de las innumerables playas del Me- diterráneo. Tal vez fue mitad sueño y mitad realidad. Después de un baño en la playa me dirijo a una heladería a tomarme un refresco. Al cabo de un rato me dirijo al lavabo para cambiar- me el bañador, en el mostrador había una mujer. Nuestras mi- radas se entrecruzaron. Tenía unos hermosos ojos negros, los cuales pude imaginar, detrás de sus gafas de sol, nuestras mi- radas tenían algo en común, lo sabíamos de antemano. Aun- que ella era alta, en el mostrador, no cruzamos palabras, solo con la mirada, ya sabíamos que había cosas en común, aun- que no hablamos, nuestras miradas sí hablaron por nosotros. Me dirigí al lavabo, me cambié, al salir, me dirijo a la máqui- na de sacar tabaco. Cuando termino la operación, veo las curvas perfectas de esa mujer pasar justo delante de mí. Mi mirada se deleitó mirando las curvas, la belleza de esta mujer y cómo se movía, todo era perfecto, nunca había visto tal movimiento en una mujer, el movimiento de las manos, del culo y de sus piernas sugerían muchas cosas. No era una mujer normal, era alguien que de la belleza había exprimido la esencia y en sus movimientos hablaba a todo el mundo de que aún hoy hay mujeres que pueden enlo-
  • 15.
    Tomás Moreno Moreno20 quecera un hombre. Sus movimientos acompasados como la mar en calma. Ella había sabido sacar arte en el andar. Ella sabía que podía hacer con cualquier hombre lo que quisiera, pues era consciente de que, además de su saber moverse, trans- mitía elegancia hipnótica. Podéis creerme, sólo relato parte de lo que sentí, o más bien diría que sentimos, pues el camarero comentó también que una mujer de esa clase solo pisaba su establecimiento de año en año. No solo me di cuenta yo. Entre los clientes perdurará el recuerdo de esa hermosura de mujer, cualquiera se hubiese ido detrás de ella, como perro que se va detrás de su amo. Buscaba esa mujer algo, o tal vez recibía lecciones de algún maestro, para que su andar no pasase inadvertido. La hermosura, la elegancia la pudi- mos contemplar todos los presentes, tal vez era una maestra de sirenas, o a la mejor una sirena, que había salido del mar para transmitirnos a los mortales algo que no veremos nunca más. Ahora recuerdo emocionado aquella visión, que vimos to- dos los presentes, que era real, pues todos nos dimos cuenta de ese arte hecho mujer y como tal arte efímero. No sé si a lo largo de mi vida veré algo así, por si acaso iré siempre que pueda al Mediterráneo, por si de sus playas veo salir algo que se parezca. Siempre me acompañará ese recuerdo cuando veo una mujer. Ella no estaba allí por casualidad, tenía su objetivo, y era que el común de los mortales nos diésemos cuenta, de que la belleza puede ser eterna y a la vez efímera, como ella sabía que la vida era así. Se fue a otro lugar donde resplandeciera su elegancia y hermosura.
  • 16.
    PERLAS DORADAS 21 II LOSFLECOS QUE RODEAN EL PODER Como podemos observar a nuestro alrededor, no todo es perfecto, casi nada que vemos nos parece lo mejor, siempre hay algo que no encaja, que no nos gusta, por variadas causas que cada uno observa. Le podemos pedir al gran Estado que sea perfecto, claro que sí, pero si así fuese nos encontraríamos en una nación irreal. Los fallos, los errores son normales, al ser más fuerte el estado, vivirán mejor los ciudadanos. Hasta ahora vemos que algunos estados están consiguiendo un me- jor bienestar para sus ciudadanos, por eso nos da pie a que pensemos que todos los estados son iguales. Pero es claro que no, podemos ver cómo les va a algunas naciones, parece ser que lo que es válido en un sitio, en otro no lo es, al variar las condiciones básicas, el entorno no es favorable y no funciona. Pero lo que en unos estados falta en otros sobra, los fle- cos tal vez sean más largos en unos sitios que en otros, el juego que se hace en la sociedad de combinar la eficacia esta- tal con el control de las actividades de la sociedad, en unos países se hace de una manera y en otros de otra. Los estados no solo están para ser representados internacionalmente, sino que en sus núcleos de población están para organizar en liber- tad los diversos intereses que se den en cada momento. Los flecos son las actividades que organizan los que en ellos vi- ven, casi siempre en mafias. Podríamos preguntar si esto es
  • 17.
    Tomás Moreno Moreno22 buenoo malo, a mi parecer prefiero un mal control estatal a los flecos con sus distintas mafias organizadas.Al fin y al cabo, las mafias son estados en pequeño, donde la libertad aún se reduce más y casi siempre hay detrás un dictador caprichoso. Eliminar los flecos en un estado que quiera controlarlo casi todo creo que es una utopía, es una utopía diría casi en mayúsculas. Podemos observar que todos los días tenemos que convivir con situaciones que muchas veces nos parecen y las padecemos como un tanto absurdas, pero tenemos que co- ger fuerzas y dedicarnos a nuestro interés personal, pero mien- tras caminamos, conducimos o trabajamos vamos pensando en la sarta de injusticias que nos toca padecer, sean de tipo económico o de relaciones personales. En nuestra mente se verá reflejada la idea de que toda la culpa la tiene el estado, pero es que el estado no ha llegado todavía a controlar total- mente nuestras vidas. Sabemos también que muchas veces el entorno en que nos desenvolvemos es un entorno viciado, pero si esa atmós- fera nos daña hay que salir de ella, o recurriremos al alcohol, o a otras sustancias, que al final lo que hacen es liarnos más en ese circulo, del cual o vivimos en él o nos salimos pero si salimos, a dónde vamos, muchos se vuelven después de un camino tortuoso fuera del circulo, pero los que prefieren vivir en él se acostumbran, y unos encuentran cobijo, tal vez en un libro, en la música, el trabajo o de mil y una maneras.
  • 18.
    PERLAS DORADAS 23 III LOSREFLEJOS DE LA FUENTE El agua se dejaba caer lentamente por los chorros de la fuente, así lo había hecho durante siglos, el poder del agua era destructivo, al pasar el tiempo el agua arremetía hasta desgastar todo a su paso. Claro que, de vez en cuan- do, se le hacía un arreglo y con él hasta el próximo. El sonido de agua, al caer, parecía como si fuese un suplicio, para el que la observaba durante mucho tiempo, pero no era así. La señal de la vida no puede perjudicar a nadie, o sí, no sabría decirlo con claridad. A los que la observaban de paso le parecía algo bonito, pues al no conocerla seguro que pensaban que era una fuente más, pero no era así, aun- que no era muy bonita, el agua que pasaba por sus orificios venía de un nacimiento, el cual, según los más viejos del lu- gar, nunca se había secado. Yo no sé de dónde vendrá el agua, pero si vemos de dón- de nace, seguro que la sensación que notamos es inexplicable, vemos profundidad y oscuridad, seguro que viene casi del centro de la tierra, de algún lago bastante profundo, que se surte de la lluvia, o tal vez de algún acuífero lo bastante gran- de para que, a través de los años, imparable, ha hecho que la fuente nunca deje de brotar el agua. Seguro que hay alguna ciencia que estudia estos casos, pero a mí me gusta explicarlo en plan poético.
  • 19.
    Tomás Moreno Moreno24 Seguroque el agua había elegido este lugar para derra- mar su precioso liquido, para dar vida. Siempre se ha bebido de este agua, pero las autoridades, según los análisis, han di- cho que no es potable, pero la gente del lugar y la que viene de lejos no hace caso de este cartel y bebe su líquido para calmar la sed y para recordar, seguro, que es un agua especial. Una vez estuve hablando con un lugareño, y me decía que bebiese toda la que quisiera, que no era mala, ¡cómo iba a ser mala si venía de la profundidad de la tierra! Él la compara- ba con de la que bebíamos del grifo, ¿por cuántas vicisitudes no habría pasado esta agua y cuánta química no llevaría?, se preguntaba entonces si ésta era la buena, veía también intere- ses económicos por medio: las tiendas así podrían vender más agua envasada, decía que negocio era lo más importante. El reflejo y el sonido del agua me traían tantas cosas a la memoria, era la historia del pueblo, que, cual agua, parece la misma siempre y siempre es diferente, el agua había visto trans- currir toda la historia del pueblo. Algún día os contare algo más. La iglesia estaba al lado, el Ayuntamiento también. Por sus aguas, entonces, y en su idioma, ha sido escrita toda la historia del pueblo, solo hay que saber interpretarla, que habla en su idioma es seguro, nos dará explicación de todo lo que ha pasado, y, tal vez, si nos remontamos nacimiento arriba, tam- bién nos diga el futuro. Otra forma de interpretar el idioma del agua son sus reflejos, el sol le cae todos los días y en todas las estaciones, también el agua, pero cuando, se refleja el sol, nos quiere decir el futuro.
  • 20.
    PERLAS DORADAS 25 IV NUEVOSMODELOS AGRÍCOLAS Durante muchos días habían estado cogiendo los gar- banzos, era una tarea dura, había que hacerlo a mano: se jun- taba un buen puñado y se amontonaban para después llevarlos a la era, eran tan pocos que a la máquina le era imposible cogerlos. Había el dilema de si se dejaba que los pocos que había se perdieran o cogerlos a mano. El año había sido seco, apenas si había garbanzos, pero el dueño sólo vivía de ello. El esfuerzo y los gastos de la siembra y demás no habían mereci- do la pena. Como la máquina cosechadora no tenía trabajo, había también pérdidas. ¡Qué año agrícola más malo! Igual había pasado en muchos otros cultivos. Pero por eso no va- mos a pasar hambre, ya habrá, en algún sitio, sembrados y estará asegurada su recolección para que el primer mundo no pase hambre. Aquí vivimos como dioses, tenemos máquinas, tenemos tecnología, en resumen lo tenemos casi todo, por no decir de todo. Nuestros platos no se verán vacíos. Os voy a contar un cuento, que hoy sí que lo es, pero que hace muchos años atrás era el modo de vida habitual de todos. Los garbanzos se había criado mal, pero el pobre agricultor, recordando tiempos pretéritos, tuvo que hacer lo que unos años atrás se hacía en todos los sitios. Cogidos uno a uno lo gar- banzos haciendo gavillas y puestas encima en un mantón, se le daban palos con la horca sin parar a unos garbanzos secos,
  • 21.
    Tomás Moreno Moreno26 queese día hacía un tiempo idóneo para sacarlos. Venga palos y más palos, había que hacer que con la fuerza de la horca y el golpe en los garbanzos éstos se abriesen para después, con el harnero, al llenarlo, a fuerza de darles vueltas, se iban que- dando solo los garbanzos, el ambiente se llevaba la paja, con el aire. Esto ha ocurrido en el año dos mil cinco, es el cuento del esfuerzo que hay que hacer para la recolección, es muy duro que el agricultor, o mejor algunos agricultores tengan que re- currir a métodos antiguos para tener que comer. Esto no es una fábrica, esto es peor. Hay mucha gente que vive todavía así, pero todos los años no son así, hay otros muchos en que el producto de la tierra es muy bueno, entonces es más cómodo y más aún si se cogen inmigrantes y se les hace trabajar por cuatro euros. Este agricultor del que os hablo se lo hacía casi todo él, pues así todo el beneficio era suyo: sembraba, recolectaba y muchas veces vendía sus propios productos.
  • 22.
    PERLAS DORADAS 27 V NUNCATE DIRÉ LA VERDAD Es curiosa la costumbre de expresarnos con más o me- nos claridad, unas veces hablamos con palabras de ironía, otras sorteando la alegría con la seriedad. Nunca hablamos claro, casi siempre cubrimos con un manto las ideas con las que nos expresamos. En nuestro círculo de amistades y familiares ya hay un entendimiento y comprendemos lo que nos queremos decir, unas veces con más claridad, otras con menos. Al decir una cosa, al salir nuestros sonidos por la boca, no es fiel reflejo de lo que pensamos, esto es así, realmente, nuestra mente va modificando poco a poco la idea que teníamos para expresar. Los secretos que guardamos en nuestra mente no son sino lo que expresamos de una manera modificada a nuestro antojo. Yo conocí una vez y por poco tiempo a una persona que se dedicaba a contar cuentos, era una cosa habitual en él, de- cía que puesto que la vida es un cuento, que cada uno hacía, hasta donde podía, un cuento de su existencia, unos con sus cuentos trataban de convencernos para que votáramos, otros para que comprásemos, otros obligándonos a hacer aquello que ellos quieren- Él contaba cuentos, entablaba una conver- sación y aunque no se divertía claramente de lo que hablaban, sí utilizaba, dentro de la conversación que mantuviera con cualquiera, su óptica de verlo todo a través de un cuento, si podía le daba la vuelta a la idea y expresaba una realidad, en
  • 23.
    Tomás Moreno Moreno28 sucontexto, para expresar un cuento. Claro que sólo se sabía un numero limitado de cuentos y de situaciones, cuando el creía oportuno se marchaba a otro pueblo o a otra ciudad, no le retenía nada, solo que no quería repetir los cuentos, sabía que no se darían cuenta de este hecho, pero él sí, es como una película que vemos varias veces y en una de tantas ya le he- mos sacado todo lo que para nosotros es aprovechable, el no quería repetir películas. Claro que el secreto de su marcha en busca de nuevos amigos, no lo sabía nadie, solo cuando él estimaba oportuno, cogía su maleta y se iba lejos, no solía mantener relación con sus amigos después de haber abandonado el pueblo. Decía que el cuento ya se acabó y que iría a otro sitio donde no fuese conocido y empezaría a mezclar cuentos junto con la reali- dad. Tenía una peculiaridad y es que cuando sentía que sus cuentos se habían acabado, era la señal inequívoca de que ha- bía que buscar otros sitios donde empezar otra vez, de una manera encubierta, a ir expresándolos, poco a poco. Esperaba que algún día se encontrase a otra persona que se dedicase a contar cuentos y así coger ideas nuevas. Él no quería escribir- los, todos lo tenía grabados en su cabeza, muchas veces pen- saba en coger algún libro de cuentos bueno e ir alargando los suyos, pero nunca hizo eso. El sólo recitaba los suyos propios.
  • 24.
    PERLAS DORADAS 29 VI OTRODÍA DE NIEVE Cuando mi padre era joven, la nieve era una constante natural todos los inviernos, inviernos muy crudos de intenso frío y grandes nevadas. Nos cuenta ahora que somos mayores que el manto de nieve cubría todo el pueblo y el campo, los árboles todos cargados de nieve. Por la mañana, cuando deja- ba de nevar, el sol salía con un brillo especial, parecía como que el color blanco de la nieve junto con el de los rayos de sol nos transmitiese otro mundo diferente, aunque solo fuese por pocos días. Cuenta que todos iban a quitar la nieve de los oli- vos que había caído sobre ellos. Los olivos blancos, era malo que la nieve se helara sobre las hojas de estos, pues helaría las hojas y los tallos. De todas maneras, a los pocos días se veía cómo las hojas y los tallos se quedaban grises oscuros, hela- dos, claro, había que cortarlos, pues ya helados no servían más que para leña para la lumbre. Impedían que las ramas que no se habían helado pudieran desarrollarse con normalidad. Al campo iban los niños y los mayores con palos para, una por una, dejar las olivas con la menos nieve posible. Eran años duros, el frío que se pasaba era intenso, pero no había otra cosa que hacer, la aceituna se helaba y cuando se le daban los palos a la oliva, algunas aceitunas también se dejaban caer. Como la faena de recolección estaba media, las aceitunas, que caían al suelo, se recogerían cuando pasaba la
  • 25.
    Tomás Moreno Moreno30 nieve,muchas veces había que buscarlas entre las hierbas. Normalmente la recolección del suelo la hacían las mujeres, los hombres con las varas y los mantones, unas veces con más dureza que otra descargaban las varas sobre las ramas de for- ma que se le hiciese el menor daño a la oliva, tallo que caye- se, tallo que el próximo año no echaría aceituna. Eran otros tiempos, aún algunas generaciones los recuerdan, pero los avances en la forma de cogerla, nos harán olvidar aquellos años de una dureza extrema. El frío les hacía pasar malos momentos a los más débiles, cuando el frío era intenso, el sol era la única salvación de poder coger algo de calor. Eran días de recolección con frío, con viento, lluvia y nieve, había que coger la aceituna, los mulos no paraban, cuando los sacos es- taban llenos, los mulos llevaban la aceituna al molino. Ahora lo hacen los tractores, ha cambiado en poco tiem- po mucho la forma de coger la aceituna. En la mayoría de los pueblo hubo un tiempo en que faltaba mano de obra para la recolección, pero, de un tiempo a esta parte, los inmigrantes han hecho que cambie todo, el empresario, ya tiene mano de obra barata y abundante para todos los quehaceres del campo. Vemos a los inmigrantes como se juntan en algunas plazas del pueblo, la mayoría son árabes. Aún no me explico cómo vi- ven estas personas, sin casa, sin familia, solos, no siempre tienen a algún compañero para ayudarse mutuamente. ¡Ojalá consigan sus objetivos!, aunque a mi parecer lo tienen difícil. Mientras bajo por la calle viendo todo esto que os voy contando, llego a la casa, me paro en la puerta un rato, y veo a
  • 26.
    PERLAS DORADAS 31 losgorriones, parados en los cables de la luz que hay en la pared, arrinconarse para evitar el aire frío que sube por la ca- lle, los gorriones se amontonan, en cualquier rincón de las fachadas de las casas, también corren malos tiempos para ellos, el frío no les beneficia en nada. Si se mueven volando tendrán más frío, el sistema está en coger un hueco donde cobijarse, donde el aire no pase, allí pasarán la noche. Recuerdo un in- vierno en el que, al levantarme, en los árboles grandes que había en una plaza, el suelo estaba cubierto de gorriones muer- tos, a todos le había pillado el hielo de pronto, creyendo que estaban en un lugar adecuado bajo las hojas de los árboles, les llegó una bajada de frío de pronto. Todos murieron, el frío también trae esta cosas, ¡qué pena verlos, todos en el suelo!, esta estampa no se ha vuelto a repetir, por lo menos que yo la haya visto, pero aquella vez fue penoso.
  • 27.
    Tomás Moreno Moreno32 VII PASEEMOSUNOS MOMENTOS POR LA LIBERTAD Opinión Sin libertad el ser humano no sería tal. Va con él como su nombre o su destino. Sentirse libre es completamente imposi- ble, casi siempre hay destellos que nos impiden verla y sentir- la. Esa hoja del árbol, que se mece, según el aire le dicte, eso no es libertad, pero sí es libertad el que esa hoja sienta cómo ser, ese sentimiento de profunda alegría que refleja ese color de su hoja, unas veces verde y otras más oscuro. Hay veces en que la libertad es un lujo solo para unos pocos, cuando debe- ría ser para todos. En estos momentos que se avecinan cam- bios importantes en nuestra Constitución, habría que ampliar aún más, a mi parecer, el artículo 20, que empieza de una for- ma muy interesante. Para que así, por lo menos, la Constitu- ción no tenga la culpa del manejo que algunas personas hacen de ella de una manera un tanto retrograda. En perjuicio de todos. Quisiera recodar parte de ese artículo 20, que dice así: “Se reconocen y protegen los derechos. a) A expresar y difun- dir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. Creo que es un tema muy interesante, para que lo meditemos.
  • 28.
    PERLAS DORADAS 33 VIII PASEOY VEO UN AMBIENTE QUE NO ME GUSTA NADA Cuando se presenta un problema importante, se le echa dinero encima y, momentáneamente, parece que se esfuma, pero no es así. Sobre todo cuando el dolor de algunas perso- nas se esconde detrás de una sonrisa. Por supuesto que el do- lor, el hambre y las enfermedades se pueden corregir, y sobre todo hoy tenemos los medios adecuados para solucionarlos, hay muchas personas preparadas para estos fines, pero el su- frimiento sigue ahí, como una luna que no se deja ver durante toda la noche, para que no veamos ni un segundo la injusti- cias, que casi siempre se comenten de noche, para que cuando el sol abra sus ojos, nos deje ver con total claridad este pobre mundo en el que vivimos. Paseo y los veo en grupos, unas veces hablando otras callados, pero aunque no los entienda, no me pasan desaperci- bidos, que es lo que quieren, tienen que tener objetivos que conseguir, estas gentes que no entiendo, la mayoría piden tra- bajo, en un mal español, pero ahora sí entiendo la multiplica- ción de los panes y los peces, cuando los veo, muchos con perfumes, donde llenan sus estómagos, donde se visten, don- de compran los perfumes, seguro que hay una vida subterrá- nea que no conozco y que, tal vez, no conoceré nunca.
  • 29.
    Tomás Moreno Moreno34 Tambiénveo cantidad de coches, que hoy son los pies y las manos del hombre moderno contemporáneo. Pasan al lado de estos grupos, es que acaso el coche se ha convertido en un distancia entre el ser humano y los demás, acaso sea eso, la excusa es que ir en coche es hoy una necesidad, más que un lujo, es uno más de los signos del sistema en el cual vivimos. Este siglo debería de ser el de la igualdad de todos los hom- bres, salvando sus diferencias culturales y de vida. Si eso es así, hay que ponerse manos a la obra para evitar que, entre otras cosas, los hombres se sigan paseando, haciendo turismo y disfrutando de los placeres de la vida, mientras que hay otros que van sufriendo por un pedazo de pan, o por trabajo. A mi parecer el mundo debe caminar por una senda de firmeza, en la que el sufrimiento tenga solución y dure lo menos posible. Tiene que haber una conciencia para que estas cosas no ocurran, pues mientras las migajas de unos cuantos se las coman la mayoría, el mundo no podrá vivir en paz, tiene que haber reparto equitativo, pues no hay ningún derecho que valga mientras haya gente sufriendo, además lo más triste del caso es que tiene una difícil solución en mentes cerradas, pero no en la mayoría de las personas que vemos que por haber nacido en un determinado país se tiene la vida asegurada hasta la vejez, mien- tras en otros se mueren los niños, como pasaba antiguamente en nuestro país, ahora en otros pasa lo mismo. Esto sí que es un cuento, pero un cuento crudo, que lo hemos padecido y que no hemos sabido poner solución para que esto no se repita, hemos medio arreglado por unos años
  • 30.
    PERLAS DORADAS 35 nuestracasa, pero en otros países siguen padeciendo la histo- ria tantas veces repetida, pero no por eso hemos encontrado las razones para poner solución, nos hemos conformado con sufrir cuando nos ha tocado, pero, como una persona que se quema de comer caliente y pone la cara de sonrisa para que los demás no se den cuenta y él pueda sonreír cuando los de- más se echen la comida a la boca. No, no, ese no es el sistema. Tal vez el hombre no evolucione, por extraño que parez- ca, puede que no evolucione comprendiendo sus errores, y sí para hacer que otros sufran lo mismo o más que nosotros, ¡qué triste es esto!, pero por extraño que parezca también tenemos maldad, ¿para qué sirve eso?, pues solo para que el sufrimien- to se prolongue más. Quizás algunas personas se sonrían, pero otras pensarán con tristeza en esto. Tal vez el problema se reduzca a que todo o es bueno o es malo, yo creo que tiene que haber un paso intermedio, en el cual ni lo uno ni lo otro sea posible, sobre todo lo que signifique maldad, debería de haber una revolución de lo bueno, que invadiera el mundo e hiciese de éste un lugar más habitable.
  • 31.
    Tomás Moreno Moreno36 IX ¿PORQUÉ DAMOS DISTINTOS VALORES A LAS COSAS? Cada civilización ha dado un valor, a veces distinto, a un bien generalmente escaso: el oro. Es un patrón que une a muchas culturas, aunque en otras han sido otros sím- bolos. Pero independientemente del bien al que se les da el valor, lo que han llevado consigo, a mí entender, ha sido ejercer el dominio absoluto sobre bienes y personas. Do- minio que ha llevado a tener esclavos, con unos u otros anzuelos, la mayoría de la población ha estado trabajando, a veces de una manera absoluta, para una minoría, no tenía otro objetivo que el de cumplir los deseos más insignificantes de los pocos, en contraposición a la escasa libertad de que goza- ban ellos mismos. No se explica cómo a través de los tiempos esta mayoría ha estado maniatada y aún hoy está realizando actividades y trabajos sobrehumanos, muchas veces de una manera arbitra- ria, aún hoy en algunos países se dan estas condiciones y en el resto del mundo viven de la misma manera, pero como esta población tiene cultura, ésta asimila el sistema, pero si lo mi- ramos detenidamente, el método es el mismo, solo que cam- bian las formas: coches, teléfonos, lavadoras y, en fin, todas estas cosas, que hacen que el escenario cambie, pero el tema a mi parecer es el mismo.
  • 32.
    PERLAS DORADAS 37 Tendremosmás o menos cultura, pero la situación de dependencia para acumular valores escasos también se da en esta civilización, que es envidiada y la que parece ser que sir- ve como modelo para el resto de los países. De que manera ha evolucionado el liberalismo, que siempre tiene solución para todo en nuestro mundo, pero que no sirve para los otros submundos. Porque no sirve, pues, a mi parecer, no vale. Tie- ne que haber unos pocos países que sirvan de modelo inalcan- zable para el resto. Ya sabemos que los otros tienen que sufrir, tienen que pasar hambre, cuando en el mundo occidental se derrocha de todo, serán las migajas que se le caen al rico las que tengan que consolar al pobre. Tenemos que encontrar otro sistema donde la libertad y la comprensión hacía las culturas sea una asignatura para to- dos. Hemos visto que a través de los años la clase obrera se unió y tuvo un poder importante, pero no dio un resultado aceptable, una explicación podría ser que copiaron el mismo sistema, coger los bienes escasos, para disfrute de una jerar- quía que tenía en malas condiciones de trabajo al resto de sus compañeros. Hoy el estandarte más importante es la demo- cracia y la libertad, defendidas por una potencia hegemónica. Todo lo que se hace en el mundo, sirve para que ésta actúe de una manera arbitraria, pero con el mismo objetivo: realizar unos pocos sus más queridos deseos, siempre disfrutando ellos de esa libertad y esa democracia, para que, por los circuitos más adecuados, llegue a los mandamases de turno ese poder de hacer todo a su antojo, a cumplir sus deseos. Ellos sí ten- drán libertad, aunque me parece a mí que el sentimiento de no tener nada completo también se les echará encima.
  • 33.
    Tomás Moreno Moreno38 X RECUERDOSY SUEÑOS Un recuerdo del año 1968 viene a mi memoria. Se de- tienen mis amigos para, con su coche, hacer unas compras. Yo permanezco en él y entretengo la mirada, observo cómo los coches van pasando, a dónde van, seguro que tienen sus desti- nos, van sorteando las curvas de la carretera, cual ola de mar, sólo que el sonido no es igual, o quizás sí. Desde luego yo prefiero el mar, con su calma y su violencia, a veces, es cues- tión de gustos. Lo que sí es cierto es que la espuma del agua del mar no es igual que la que sueltan los coches, o las motos. Los jovenzuelos, con sus motos, se preparan para echar el máximo humo de su moto al paso de algún transeúnte, así nos va, casi preferiría fumarme una caja de puros en mi casa que salir a ver estas cosas, cómo despreciamos a los demás, arre- glémoslo ya, yo el primero, pero miro a mi alrededor, y por momentos lo veo todo negro, sin ninguna salida, solo la del ruido de la televisión o el sonido cercano a mi casa. Pero miro hacia delante y sueño mucho, con un mundo perfecto, una y otra vez lo sueño, tal vez en el amplio planeta lo que yo sueñe se haga realidad, aunque yo no lo sepa. El mundo tendría que ser una calle, en la cual vivieran todas las culturas y lo mejor de ellas se adaptara al ser humano, pero esa calle también es un sueño, aunque dicen que el mundo es redondo, para mí es una calle larga que no tiene fin, en la cual
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    PERLAS DORADAS 39 enlas escuelas se enseñe de todo, en la cual el agua sea pota- ble y las basuras sean recicladas. La justicia existe en las ciu- dades y pueblos que están en la gran calle, es un mundo per- fecto, donde la paz se ha hecho realidad... ¡me cago en la le- che de los higos!, ¡otra vez estoy soñando! Sueño de todo, casi siempre bueno, pero cuando me despierto y veo la reali- dad que hay a mí alrededor, no me gusta. Tiene que venir otro sistema de vida y convivencia en la que mis sueños se cum- plan, porque seguro que hay más gente como yo. Cuando mil ojos están pendientes de coger el color azul de una flor, ¿qué pasaría, cuál sería la solución? pues que se ha- rían varias fotos y se repartirían entre aquellos que la quisie- ran y la flor se quedaría donde está, embebiendo y lanzando besos de amor por todo el mundo.
  • 35.
    Tomás Moreno Moreno40 XI SEXOA GRANEL Y PAGANDO Todos sabemos más o menos de este tema, así que no voy a enseñaros algo nuevo. Intento dar a conocer cómo el sexo a granel lo tenemos en todos o casi todos los bares de carretera, allí las enfermedades se trasmiten, más que en ningún sitio. ¿Pero es necesario practicar el sexo, o no? Opiniones las habrá de todos los gustos. El mejor sexo es el que desde el primer amor se mantiene durante toda la vida. Meterse en sitios raros casi seguro que es problemáti- co. Ahora se me ha ocurrido por qué no hay prostíbulos en los que los hombres también cobren por hacer el amor, se- guro que pronto se pondrán de moda, se verá a una mujer hacer el amor pagando. A lo mejor el mundo se rige por tú me das, yo te doy. Hay que regular la prostitución, sea de hombres o de mujeres, con esto la miseria humana no se va a quitar, pero, por lo menos, sabemos quién es quién. Miseria ha de ser vivir de los aparatos genitales, a lo mejor es igual que el que se tira una temporada de uva o de aceituna, a mí me parece que no. Las mafias es difícil hacerlas desaparecer, solo con la cultura, la libertad no puede ser cortada por nada. Se tiene que vivir bien trabajando, pero eso del sexo pagado es asqueroso, aun- que todos sabemos que tienen sus leyes, los deseos tienen que dominarse. Yo conozco muchos casos y asquerosos de cómo
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    PERLAS DORADAS 41 muchasmujeres son capaces de hacer cualquier cosa por un puñado de euros, ¿qué calidad de vida llevarán? Yo he experi- mentado con todo y el proyecto de este tipo de vida solo da problemas y muchas veces gordos. El dilema está en si hacer el sexo es igual que hacer el amor o las dos cosas juntas culminan el no va más del amor, con mayúsculas. Eso cada uno opina, pero yo sólo pienso que solo hay un tipo de placer, en esta cuestión. Otra cuestión es el espíritu, que está en todas partes y ese sí que nos da el verdade- ro amor. Juntar dos personas que sexual y espiritualmente estén en sintonía, eso es la aspiración máxima de cualquier hombre o mujer. Pero como decían antes el amor os hará libres.
  • 37.
    Tomás Moreno Moreno42 XII SOLEDAD,¿UN SENTIMIENTO MODERNO? En estos momentos, creo que hemos desentrañado el cuerpo y el alma. Si llegamos con un problema, casi seguro que si damos con el especialista adecuado le pondrá cura, o por lo menos nos ayudará de una forma importante a que nos sea más llevadero. La edad es importante, no es lo mismo ser joven, que estar joven. Para las personas que aún se sienten jóvenes, a mi parecer, lo emblemático no es tanto lo físico como lo mental. La juventud es esa forma de ver la vida, se tenga la edad que se tenga, donde lo más importante es el ímpetu, el ver el futuro de una forma que no tiene fin, ver realidades que no siempre se harán realidad, no importará, lo importante es esa ilusión que tiene. Creo que todo joven sien- te esto que describo, cada uno a su manera. Pero es que hoy la juventud pasa deprisa, tal vez sea porque el mercado laboral, de una forma o de otra, ha quitado a los jóvenes media juventud. No es difícil ver a jóvenes que parecen adultos, lo saben todo, o por lo menos eso se creen. No quiero pasar de largo sin mencionar a esas parejas que han tenido hijos que, por problemas de los padres, viven una vida difícil. A mi parecer es difícil tener a esos hijos sufriendo los problemas de los padres y los suyos, hay muchos así. Si que- remos verlo como un progreso de nuestra cultura, lo podemos ver así, todo evoluciona, la familia y la pareja no iba a ser
  • 38.
    PERLAS DORADAS 43 menos,no estamos empezando nada nuevo, siempre ha habi- do desavenencias entre la parejas y han conducido a que unos seres que han venido al mundo, por la mayoría de las veces, por un momento de placer, pero las consecuencias serán lar- gamente duraderas en el tiempo y en los padres y los hijos. Yo personalmente no puedo ponerme en el lugar de unos hijos que, casi siempre, tienen problemas económicos, emo- cionales, alimenticios. Pero no nos preocupemos, seguro que salen de todos problemas en que se vean inmersos. Siempre hay solución a todo problema, solo se necesita tiempo para solucionarlo y esas mentes jóvenes encontrarán pronto solu- ción a todos los problemas, de una forma o de otra, son jóve- nes y con el cerebro bien despierto para, al menos, vivir el día a día lo mejor posible. Casi seguro que la mayoría se hacen mayores antes de tiempo, casi seguro que a una edad tempra- na tendrán los mismos problemas que personas mayores. Los veremos de camareros, los vemos en los supermercados tra- bajando, trabajando en el campo. Con esto no quiero decir que sea malo que trabajen, lo que veo mal es que no esperen a hayan cumplido una edad madura. Con hijos, si se ponen a trabajar, o sin ellos, lo que es seguro es que habrá un momento en que la soledad se nos venga encima y la notemos demasiado pesada para convivir con ella. Pues bien yo soy una persona que ha vivido la sole- dad como enfermedad crónica desde que nací. He luchado con ella en mil batallas y siempre la he vencido, por eso la conoz- co bien, sé que es temible, son momentos, más o menos lar- gos, en los que uno llega a ver el final de todo, pero no sé todavía qué mecanismos tenemos, o por lo menos yo los ten-
  • 39.
    Tomás Moreno Moreno44 go,que siempre que la soledad se hace presente le venzo, no le tengo miedo. A mi entender, no siempre la soledad es mala, hay veces que te llevas bien con ella y pasa de largo sin hacerte demasia- do daño. Tal vez sea ésta una cosa personal que cada uno lleva según puede. A todos, en un momento u otro de nuestras vi- das, se nos aparecerá, aparecerá como un estado de animo, después se reflejará en la cara, y siempre nos pedirá unos mi- nutos más para estar con nosotros, no querrá irse, querrá que- darse pegada a nosotros, como moscas a la miel. La dulzura de la miel, si se la ponemos, hará que tarde en irse más tiem- po, tendremos que retirar la miel y después limpiar muy bien para no dejar ningún rastro en el que la soledad se pueda aga- rrar. De todas formas, también hay estados de ánimo en los que nos encontramos débiles, en los que la sin color soledad se detendrá, querrá pasar la mayor parte del tiempo con noso- tros. A lo mejor se cree que viene a echarnos una mano, pero no es así. A lo mejor la soledad es necesaria, pero cuando la in- mensidad de la vida se nos muestra en unos segundos, me parece a mí que a nadie le apetece ver ese mundo, que además no hace falta que conozcamos. Todo es complejo, pero cuan- do la soledad nos da el primer picotazo lo da sabiendo que la tendremos presente toda la vida, unas veces la llamaremos nosotros, pero la mayoría vendrá sin necesidad de llamarla, unas veces su compañía será grata, pero la mayoría nos mete- rá en un fondo, en el que todavía, por fortuna, no he conocido
  • 40.
    PERLAS DORADAS 45 anadie que se haya quedado. Siempre se sale. Lo mejor, si no nos gusta la soledad, es la actividad, estar haciendo constante- mente cosas, se acaba una y se empieza otra, vendrá no lo dudes, pero menos. La soledad lo que quiere es tranquilidad, eso le gusta un montón, acechará y, por poco tiempo que ten- gamos, aprovechará y vendrá a visitarnos, casi siempre sin esperar ser recibida.
  • 41.
    Tomás Moreno Moreno46 XIII TENEBROSAMIRADA Si os apetece leer un cuento, vais ha leer una mitad de cuento y la otra mitad de realidad, a ver si los distinguimos unos de otro. Hospitales hay a montones, incluso uno al lado de mi pueblo. Pues bien la enfermedad de mi amigo es crónica, o sea que como no se ande con cuidado seguro que se irá al otro mundo, sufriendo, tiene que defenderse, del médico, de los enfermeros y lo que es peor, en el mejor de los casos de los medicamentos. En una de mis visitas me contó una de sus últimas recaídas: “Llegué a urgencias voluntariamente, un rato con el médico de urgencias y después, por un largo pasillo, al pabe- llón de salud mental, acompañado del médico, del guarda ju- rado y de mi acompañante. Yo me preguntaba qué hacía el guarda jurado allí y cómo había llegado. Me daba miedo, alto, con una cabeza gorda y rapada, yo ya sabía que con esa perso- na, por su forma, había que tener cuidado. No paraba de pre- guntarme qué hacía allí, seguro que le sobraba presupuesto al hospital para tener un cuerpo de guardias. Antipático, pero es que le gustaba serlo, se parecía al demonio, o sea que además de luchar con mi problema, tendría que luchar con una perso-
  • 42.
    PERLAS DORADAS 47 naque no inspiraba confianza. La altura del guarda y, sobre todo, la mirada, si se observaba detenidamente, llevaba en su ser a la locura sin fin. Se le notaba en la cara el ansia de humi- llar y maltrato psicológico, iba como esos perros que vemos por la calle, agresivos y dominados por el amo, hasta que pu- diera.” “¿A quién protegía?, tal vez se protegía a sí mismo, a sus temores. Era imposible que esa persona sintiese ternura por nada, ese sentimiento estaba extinguido en su persona. La sim- ple mirada de este guardia imprime miedo, a cualquier enfer- mo. A la mejor es la forma moderna de mantener los mismos métodos, de antes. ¿Ha cambiado algo en la psiquiatría? Me- nos mal que había otras enfermeras que eran tiernas y con un trato agradable, si no fuesen por ellas, seguro que no saldría nadie del psiquiátrico. Nos daban cigarros, nos leían el perió- dico y tenían un trato tierno, gracias a ellas pude salir a las dos semanas de allí. Pero el diagnostico de la enfermedad y los correspondientes medicamentos eran demasiados. ¿En qué pensaría el médico?, esa medicación no había quién la aguan- tara. El poder del médico y del guarda, ¿me podrían curar?, me preguntaba yo. Si salí de mi recaída no fue gracias a los médicos, sino al cuidado de mis padres. ¿Qué pasara cuando no estén?”
  • 43.
    Tomás Moreno Moreno48 XIV TIEMPODE CAMBIOS Érase un mundo donde los cambios eran muy rápidos, la burguesía se había extendido mucho en casi todos los paí- ses, se había creado una amplia burguesía que, a base de hipo- tecas, hacía que el afán de ganar dinero fuese prioritario. El estado promovía la empresa privada hasta niveles increíbles: a cualquier persona con un proyecto, por muy ridículo que fuese, los gobiernos le aportaban dinero, el caso es que cada uno se convirtiese en empresario. Por el dinero que algunos gobiernos habían invertido en investigación, se veían ahora unos resultados muy positivos, se había entrado en un camino en el que la investigación daba frutos más que óptimos. Más dinero para investigación y así entramos en una espiral, como aquel mago que no paraba de sacar trucos y trucos sin parar, así esta hoy la ciencia. El siste- ma, en vez de pensar en hacer revoluciones, inventaba, un día y otro también, nuevos avances que en teoría nos haría la vida más fácil. Como aquel mago, nos deslumbraba, haciendo mil preguntas de cómo sería eso. Pero si aún no nos creemos lo que nos está pasando. Solo utilizamos una pequeña parte de los inventos que tenemos en este momento, pero es que no sabemos utilizar el último y ya tenemos otra novedad que nos hará la vida más fácil. La in-
  • 44.
    PERLAS DORADAS 49 vestigaciónaplicada a nuestra vida diaria hace que los cam- bios sean revolucionario, pero esta revolución no es como las otras en las que se quería cambiar el mundo en nombre de la igualdad y la fraternidad, no, estos cambios no van por hay. Van para que, como con el mago, nos ilusionemos con sus juegos, para no pensar, solo nos quedamos con la ilusión mo- mentánea que nos produce. Pero cuando llegue el momento en el cual pensemos fríamente, nos daremos cuenta de que vivimos en un mundo, en el que solo se nos dan golosinas para que todo siga igual. Tal vez vivimos en un mundo en el que necesitamos la ilusión del mago para abrir la boca con cada uno de sus nue- vos juegos, será eso lo que necesitamos. Yo mantengo que sólo necesitamos estos inventos para ser cada vez más egoís- tas, para utilizar a las demás personas para nuestros fines. Al sistema le interesa mucho cada nuevo invento porque no pone en tela de juicio nada de sus fundamentos, sino que los asimi- la y a tirar para adelante, manteniéndonos así el máximo tiem- po posible encandilados. Porque de lo que se trata, a mi pare- cer, es no inventemos un nuevo nombre a las revoluciones que hay hoy en el mundo, sino que a los posibles revoluciona- rios, como con el mago, se les lleve de fiestas constantes, para que tengan el mínimo tiempo de pensar en sus cosas. Sí, eso es, no conviene que el hombre piense por sí solo, y que esos pensamientos sean compartidos por los demás menos aún. De lo que se trata es de alcanzar la riqueza nece- saria para cada uno, en la cual se sientan como unas especies
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    Tomás Moreno Moreno50 dedioses, ejerciendo el poder sobre algunos y haciendo alar- de de sus riquezas. Si paseamos podemos ver muy buenos coches, que pa- san una y otra vez por la carretera, si vemos que casi toda persona que vemos lleva un móvil, ordenadores, hay casi uno por persona. O sea, inventos modernos para, junto con la tele- visión, evitar que pensemos en lo que no conviene a los gru- pos más poderosos. Porque pensar es malo, mejor es entrete- nernos haciendo cosas, pero pararse a pensar en el mundo, en la sociedad, en la relaciones humanas, eso es peligroso, ade- más crea adicción. Critico desde aquí cosas que parecerán más o menos importantes, pero ¿para quién escribo?, no es solo como si fuese un ejercicio mental porque me interesa que mis ideas las entienda alguien más, aunque es difícil, no por la dificul- tad de las ideas, sino por los medios por los voy a difundir mis ideas. ¿Cuáles serán? Es una pregunta interesante.
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    PERLAS DORADAS 51 XV TIEMPODE COSECHA Relato corto Hace ya muchos años el modo de vida era diferente a como es el de hoy y también al que vendrá mañana. Había un caballero de lanza en ristre, el cual andaba por todos los lugares imaginables, deshaciendo entuertos. Llegó en pleno verano, cuando ya las siembras estaban para cose- char. Llegó a un pueblo donde la cosecha estaba en pleno apo- geo, ya se había segado el trigo, la cebada y la avena. También se había espigado, o sea, se habían recogido las espigas que los segadores se habían dejado, no se desperdiciaba nada. El año había sido bueno, había llovido mucho y el cam- po estaba pletórico, la primavera también había sido buena, las cerezas, los ajos, las patatas, las cebollas, había sido un buen años de lluvia, todos los años no eran tan buenos como éste, había otros peores, en los que las gentes del campo pasa- ban mucha escasez.Al llegar el tiempo de la cosecha, los hom- bre con sus hoces, todos en línea, empezaban a segar el trigo, todos mantenían un ritmo y, segando lo que abarcaba la mano, hacían haces, detrás iban los mulos cargando los haces, para llevarlos a la era. En el pueblo había dos eras en las cuales entraba el aire de una manera regular. Hoy si vamos a esos lugares, con el caballero de lanza
  • 47.
    Tomás Moreno Moreno52 enristre, encontraremos esas eras cubiertas de casas. Ya no hacen falta las eras. Las cosechadoras ahorran trabajo en un tiempo record, empiezan por una finca y siguen con la otra, así hasta terminar de cosechar todo lo sembrado. Recuerda el caballero cuando contemplaba desde la le- janía cómo en las eras, con los trillos dando vueltas incansa- bles, llevados por el dueño o por un asalariado, hasta que la paja dejaba el grano. Recuerda este caballero que un año llo- vió en tiempo de la cosecha, y hubo que hacer raíles para que el agua no dañase la cosecha, al venir el buen tiempo, se seca- ba y se podía sacar el grano. Cuando corría aire, con las hor- cas se lanzaba la paja para que el trigo quedase aparte, al pe- sar el trigo más se quedaba abajo y con el viento la paja se separaba. Cuando el trigo ya se quedaba limpio, se introducía en los sacos para llevarlos a los atrojes, la paja para el pajar. El trigo para poder comer todo el año, y la paja en los pajares para cuando los animales la necesitasen echársela poco a poco. Los mulos siempre tenían así paja para comer. El caballero se preguntaba cómo con la paja estos animales se mantenían tan fuertes, seguro que también le echarían algo más. El caballero seguía por estos lares, unas veces iba a un sitio y otras a otro, al fin, terminó por conocer toda esta zona. Los muleros con sus mulos, cuando llegó el tiempo, se dedi- caban a roturar la tierra con sus arados, para poder volver a sem- brar, siempre dejaban sin labrar el terreno que cultivaban un año, paraelsiguientesembrar,unavezquelatierrahabíadescansado,a veces dejaban otro año más la tierra para que se recuperase.
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    PERLAS DORADAS 53 Elcaballero sólo observaba, parecía que había traído la violencia, pasó unos años por allí, pero los nubarrones de su lanza en ristre no presagiaban nada bueno. Efectivamente, no ha muchos años se desató la guerra, todo el mundo se volvió loco, menos el que ejercía la violencia. Detrás de este caballe- ro vinieron otros, necesitaban comer y, por la fuerza, se adue- ñaban de lo que los agricultores habían recolectado. Vinieron años de pobreza, a los hombre se los llevaban a la guerra, la simiente de la guerra no dejaba que las siembras creciesen, eran ciclos, muchos no olvidarían la última guerra. Nunca la violencia tendrá razón, pero nos la topamos de frente, muchas veces sin encontrar ninguna razón para ello. El poder de unos pocos mandaba sobre todos los demás. Las aza- das, las hoces, las horcas se convertían, por la sinrazón, en pistolas, fusiles, aviones o tanques. Las guerras no acaban nunca, siempre queda el rescoldo para la siguiente, será más tarde o más temprano, pero aunque no la queramos volverán. La guerra del agricultor por conseguir una cosecha buena se vio truncada por el caballero de la triste figura. Se pasaron muchos años de hambre, los hombres se dedicaban a pelearse entre sí, el campo se había quedado abandonado, solo las mujeres y los niños hacían lo que podían, que era bien poco, pues escaseaban las fuerzas. Hoy vemos los arados y los trillos en sitios que decoran y nos recuerdan otros tiempos, sirven para adornar el paisaje. Los caballeros también se han transformados, los vemos a al- gunos cómo observan la vida de una manera un tanto diferen-
  • 49.
    Tomás Moreno Moreno54 te,al igual que la siega ha cambiado y lo han sustituido la cosechadoras, del mismo modo los caballeros de la triste fi- gura andan por esos caminos de Dios pensando en un enemi- go imaginario con quien pelear. Claro que tienen a su fiel Dulcinea, que en muchas ocasiones les quitan esas ansias de pelear. De todas formas, este caballero no hace daño, sino que se nos mete en la mente y nos demuestra que la guerra y la violencia no tienen ningún sentido. El pobre caballero no desaparecerá nunca, por muchos años que pasen, cuando recorren el campo y ven esos bos- ques, o esos sembrados, siempre su cabeza, aunque no muy cuerda, será un referente antiviolento. Ha leído mucho y el cerebro ha confundido la realidad con la ficción, pero ahí lo tenemos, lo vemos por cualquier sitio, unas veces más serio, otras más alegre, pero siempre con esa razón que nunca llega- remos a comprender.
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    PERLAS DORADAS 55 XVI TODASLAS ENFERMEDADES TIENEN SU SOLUCIÓN A aquella persona que esté muriéndose de las múltiples enfermedades que nos pueden aquejar, ¿qué consuelo le da- mos cuando sabemos que los días que le quedan están conta- dos? Es una difícil situación si nos ponemos en su lugar. Por- que si padecemos cualquier otra enfermedad, tal vez ésta sí tenga cura o un alivio prolongado, con los medicamentos. Pues bien yo he conocido a algunos amigos que han es- tado jugando con la muerte y, por lo menos en los casos que conozco, han salido ganando de este triste juego que es la muerte. Han escapado, no sin ayuda, su ayuda han sido algu- nos médicos, que han sabido dejar pasar el tiempo y con la ayuda de los medicamentos, en poco tiempo, estas personas han pasado de estar al abismo de la muerte a tener una vida casi normal. El título de este escrito tal vez peque de optimismo, se- gún con qué óptica se vea, de todas maneras es totalmente cierto. Yo conozco a una persona que se sentía morir y sufría mucho con la enfermedad que padecía, pues bien, fue a un médico para más señas de la Seguridad Social, y tal vez fuera la comprensión total que tuvo ese médico con el enfermo, que éste recobró su vida de una manera normal. Mi amigo me conta-
  • 51.
    Tomás Moreno Moreno56 baque había nacido de nuevo. Tal vez otro médico hubiese he- cho lo mismo, aunque él decía que era cosa de suerte haber encontrado a ese médico, que le hiciese recuperar la salud, cuan- do él ya sentía casi en los brazos de la muerte, y no de una muerte cualquiera, sino de una muerte con mucho dolor. Tal vez todas las muertes sean con mucho dolor, eso no lo sé yo. En estos momentos me hago una pregunta y creo que no es baladí: ¿conllevan todas las enfermedades inexorablemen- te el dolor? O sea: ¿para morir hay que sufrir? En esto no puedo dejar zanjada la pregunta, con una respuesta tan cate- górica como la del título de este escrito, no lo sé, lo único que sí sé es que el sufrimiento de una u otra manera va unido a la enfermedad, además de ser un síntoma, creo que es también algo que va unido a la enfermedad. Cuando un miembro se debilita, o le aqueja alguna enfermedad, ¿equivale a sufrimien- to?, yo creo que sí. De todas maneras este escrito quisiera ser un homenaje a toda la profesión de los que se dedican a curar y que son los médicos, unas veces con más aciertos que otras, ¡ojalá que tengamos en muchos aspectos de la vida alguna persona que, como los médicos en la mayoría de los casos, solo intente encontrar curación a las enfermedades que cada día nos afec- tan! Desde aquí quiero dar unas gracias genéricas para todos aquellos que, muchas veces arriesgando su salud, trabajan para curar la de los demás.
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    PERLAS DORADAS 57 XVII TORMENTADE VERANO Las golondrinas ya traían a remolque de sus alas la tor- menta ya venía, faltaba poco tiempo, ya se respiraba ese olor característico para un entendido. El primer día de apertura de la piscina, allí estaban, por todos los lados, las golondrinas, no paraban de volar, una vez por un lado, otra por otro sitio, en definitiva, en su vuelo el objetivo era calmar su estomago con los animales que des- prendía la piscina, parecía que, en su incansable volar, quisie- ran dibujar un dibujo en el cielo de paz. Una de ellas, fuera por casualidad o porque era muy atre- vida, no paraba de jugar con el agua, en calma, pero corría peligro si las alas se le mojaban, casi sería su muerte. Yo esta- ba allí observando, parecía que la golondrina quisiera decir- nos algo, pero yo sólo veía la belleza, que, como en un cua- dro, hacían ellas al dibujarlo. Los gorriones estaban jugando con saltitos con las coli- llas de tabaco y con la hierba, ya casi se habían domesticado, les daba igual que hubiese más o menos gente. Muchas veces los gorriones, cuando vamos por la carretera, vemos que se están quietos y que el coche los machaca, los coches son tam- bién criminales con la naturaleza, tantas cosas hay que hace-
  • 53.
    Tomás Moreno Moreno58 mospara nuestro propio perjuicio. Los pobres animales van quedando cada vez menos, de una forma u otra, con nuestra provocada contaminación. Será tal vez porque el destino de todos es la muerte, y si nos morimos más tarde o más temprano viviremos sufriendo igualmente, penando para poder llenar el estomago, porque los animales no se sabe cómo viven todavía, pero ¿y cuando vengan las epidemias y se acerque el fin del mundo? Todo se acabará, no sabemos cuándo, pero llegará el fin, y cuando lle- gue le esperaremos para que nos redima del sufrimiento. Aunque en esto no hay que pensar, es mejor vivir y tra- bajar y desear que nuestro fin sea lo menos doloroso, pero antes o después llegará esa golondrina que un día nos llevará con ella.
  • 54.
    PERLAS DORADAS 59 XVIII UNAIRE LLENO DE SENSACIONES Había llegado el verano, el calor se notaba muy eleva- do y el aire permanecía adormecido. La mujer ya entrada en años sabía de estos aires mucho, pues no era la primera vez que, ayudada por el viento, llegaba a un estado indescriptible. Ella estaba sentada en su hamaca en la puerta de su casa y sabía que, como todos los años, por la noche, cuando estuvie- se disfrutando de un merecido descanso llegaría el viento. No sabía lo que tardaría en levantarse ni si tomaría la dirección que a ella le vendría mejor, para sentir cómo al penetrar el aire entre las faldas y sin nada que entorpecer su paso, se paseara por entre las piernas. Escasas eran las veces que conseguía esa sensación, pero -se decía para ella- merecía la pena esperar al verano y a ese ambiente especial que da la noche para volver a sentir algo emocionante, como si fuese una acaricia del amor. Llegaba a mojarse su parte femenina. Pero el placer iba aún más allá, duraría mientras ella estuviese concentrada en el movimiento del viento y, mientras éste se moviera según sus leyes, la mu- jer permanecía como en una especie de éxtasis permanente. Al pararse, ella disfrutaba poco a poco de la quietud que proporcionaba, intentaba prolongar el placer, en su mente lo conseguía, pero había un momento en el cual, sin viento, ter-
  • 55.
    Tomás Moreno Moreno60 minabapor terminarse. Había conseguido recordar ese placer que le producía cada verano y en contadas ocasiones. Muchas veces cuando añoraba el verano lo primero que le venía a la cabeza era su compañero, el aire. El placer lo había descubierto casi por casualidad a fuer- za de convivir y de jugar con el viento que subía por su calle, como la calle estaba casi siempre solitaria, un día una ráfaga de viento le había puesto el pelo de punta, solo se debía al cambio de temperatura, pero a partir de ahí ella, recostada en su sillón, sentía cómo el viento jugaba con sus piernas, hasta que el atrevido buscaba la parte más femenina de una mujer, ella jugaba con el cuando el viento que había subido un poco, cerraba las piernas, como domesticándolo. A fuerza de repe- tirlo, consiguió un dominio importante. Todos los veranos conseguía algunas noches esa especie de éxtasis. Me lo contó en una residencia de ancianos mientras yo le daba de comer. Decía que había dominado el viento para algo bueno, su placer personal, tenía tal tranquilidad que, por la forma de decirlo, yo creía que era cierto. Pero había un vecino que se había dado cuenta de cómo la mujer jugaba con el viento. Más adelante, ojeando una revista, leí que una escritora relataba algo más o menos parecido.
  • 56.
    PERLAS DORADAS 61 XIX UNAMIGO QUERIDO Cuando la justicia y la dignidad son robadas, ahí nace el inicio de la división de las emociones. Todo desaparece, solo queda la nada. Es nada lo que tiene sentido, para que, a borbotones, la voz exprese lo que la mente quiere. Y la mente y el cuerpo sobreviven. Y el cerebro sobrevive. Pero sobrevi- ve como ese gorrión que en la fuente acerca su pico una y otra vez, sin beber, aunque esté sediento, lo hace porque le moles- ta el cemento de esa fuente, que no está donde debiera. Por- que sabe que irá a más sitios a beber agua y sabe seguro que nunca beberá donde su instinto se lo advierta. Cuando todo ha perdido su sentido buscamos a un amigo, aunque, cuando hay problemas, en la mayoría de los casos, se retiran como las palomas cuando oyen un disparo. Las relacio- nes humanas nos acompañan desde que morimos hasta que na- cemos, pero el individualismo, familiar, a nivel de amistad tam- bién, nos llevará a la destrucción, si seguimos así, como en aquel cuento, no habrá contenido en nada, solo autómatas, sin sensa- ciones y pensando en el placer individual. Caminaremos, co- meremos, trabajaremos, pero si las situaciones cotidianas van por mal camino, todo nos llevará a cosas desagradables. Es muy difícil convivir, pero recuerdo ahora a una an- ciana que había en una residencia. Estaba encargada de la cen-
  • 57.
    Tomás Moreno Moreno62 tralde teléfonos, parecía las voladoras, no paraba y seguía intentando recibir las llamadas. Yo no sé si lo hacía bien, pero me pregunto: ¿Llamarán los abuelotes a quien quieran? No lo sé, a lo mejor no desean hablar, encerrados en su mundo, has- ta que les llegue la muerte. Ahí están para verlos, con buena comida y limpieza, esperando el gran silencio. Los familiares están contentos. ¿Estarán bien cuidados? Ese aguilucho que nace no sabrá dónde va, pero la fami- lia sí sabe dónde tiene a sus seres. ¿Queridos? Esto es de lo que hay que alegrase, que cada uno haga lo que quiera en libertad y que nos lleve al progreso. Cuidar a las personas, mimarlas, y hacer de nuestro entorno un sitio donde se extin- gan las enfermedades y cada ser humano haga lo que quiera. Hay que progresar pero con respeto a la naturaleza y vivir en paz. Si hay algún tono de voz más alto, hay que comprender- lo, y seguro que así conseguiremos un mundo con más paz. Porque la paz existe, como existe la amistad, y si no, nos las inventamos, sin violencia, dialogando, en tertulias que eviten siempre el peligro.
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    PERLAS DORADAS 63 XX UNVIAJE CORTO Pasó por mi lado sin mirarme, sé que iba más pendiente de su mantenimiento en el vestir y en guardar las formas, o tal vez pensando en la tarea que iba a realizar. Yo la observaba y de ella me viene la idea de escribir esta perla dorada. Seguramente no la volveré a ver nunca más, aunque el vehículo en el que se movía era de un pueblo cercano. Me transmitía mucha sensación de mujer, aunque ella nunca me vio. La vi entrar en el Ayuntamiento, seguro que iba a hacer algunas gestiones burocráticas- Le acompañaban dos perso- nas mayores, deduje que serían sus padres, aunque su imagen dejaba bien sentado que era una mujer independiente y muy femenina. De lo que vi me llamó la atención un chal, de hilo gordo, haciendo un dibujo cuadriculado. Sí, así la vi. En un momento pareció a punto de caerse a causa del suelo, pues cuando bajó del coche en pendiente, al abrir la puerta, no se dio cuenta de la inclinación del suelo. Era alta y rubia. Aunque ella no me verá nunca. Mira por dónde, si va a otro pueblo y hay otro observa- dor que escriba impresiones de ella, pudiera darse el caso que fuese visitando pueblos para conocerlos y tal vez vaya pen-
  • 59.
    Tomás Moreno Moreno64 sandoque seguro que su presencia no pasará inadvertida por ningún sitio por donde pase. Vosotros, que tal vez la habéis visto, escribid, hablad, inspiraos en algo tan bello. No era mujer vulgar, ella lo sabía, iba buscando el aire de la libertad y de la belleza, solo aspiraba a eso, transmitía elegancia de mujer, mujer. Hasta cuándo podrá mantener esas sensaciones, para mí que iban con ella, serán innatas. El tiempo ¿qué haría de ella?, no lo sé, pero sé que llegará a la vejez, bueno eso es aventurar mucho, pues ¿quién sabe el futuro?, por mucho que planifi- quemos, seguro que muchas veces nos equivocaremos. Tal vez dentro de unos años la vuelva a ver, porque, aunque tengo poca memoria, hay cosas que no se olvidan. De todas mane- ras, si se me olvida, ésta es la prueba de que existió. Tal vez la vuelva a ver y no la reconozca, además ¿por qué la iba a reco- nocer si esto es un cuento? Sé que aunque no la vuela a ver sí que veré a otras muje- res más o menos bellas y tal vez me hagan escribir más. Por- que todas las mujeres, aunque nos parezcan iguales, no lo son, cada una es de una manera diferente a las demás. Solo nos parecen iguales las que salen en la televisión. Aunque cuando se graba algo, al instante ya esta muerto, la siguiente respira- ción dará otra imagen. Por muchas fotos y grabaciones que se hagan, son naturaleza muerta. Hasta cuando hablan, están me- tidas en la cárcel de esos aparatos.
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    PERLAS DORADAS 65 XXI UNCAMINO SERENO El invierno se había alargado más de lo acostumbrado, había llegado casi al final de la primavera.Apesar de todo, las flores primaverales se difundían por todo el campo. Paseaba pensando en mil cosas y a ratos en nada, por momentos la vista se fijaba especialmente en el color amarillo de las flores de las retamas, abundaban por mi camino, el amarillo se deja- ba notar poderosamente del resto, era un color bello, pero a la vez limitador. Pues era la primera vez que me detenía a obser- varlas, siempre habían estado allí, por donde vivo, es una es- pecie muy común, pero la cantidad de retamas hacían que la mirada no pasase desapercibida, era un amarillo indescifrable en palabras, habría que observarlo, era tal el color amarillo de las flores que al poco de detenerse en él, elevaba la mente a algo positivo y bello. Iba paseando, unas veces me detenía a mirar los pies y las piedras del camino y otras lanzaba la mirada como fle- cha en busca de alguna explicación a la duda en la que lle- vaba tiempo pensando. En el amarillo de la flor de la reta- ma la encontraba. Lo malo -pensaba yo- es que mi pensa- miento no durase como la flor, sabía que la flor amarilla perdería su color, para transformarse, y así sería mi pensa- miento, ¿florecería la primavera siguiente?, ni la retama ni yo lo sabíamos.
  • 61.
    Tomás Moreno Moreno66 Hayhombres que de una manera más o menos acelerada pasan por la vida, dejando siempre algo, aunque no lo perci- bamos, esa influencia sembrada, cuando se engendró, se deja- ra sentir en la naturaleza y en las personas. Nada hay sin una razón, todo tiene su explicación, menos cuando los filósofos se empecinan en buscar sentido a la nada, siempre, aunque solo sea en la misma palabra ya hay sentido. Y si no que lo digan al amarillo de la retama, o al paseo disfrutando de la naturaleza. La naturaleza es buena, menos cuando descarga su ira sobre nosotros, no es que se enfade, sino que, de vez en cuan- do, como nos ocurre a nosotros, lo normal deja de serlo y, por unos momentos, la ira contenida por un enfado se deja sentir sobre nosotros. Pero, con todo, hoy me quedo con el amarillo esplendoroso que la retama, hoy este color se ha dejado sentir de una forma señorial sobre el campo, solo hay que ir a verlo y disfrutarlo. Me quedo con la retama, la dueña hace no mu- chos años de todos estos campos plantados hoy por el hom- bre, para comercializar sus productos. Tal vez el amarillo de la retama ya este comercializado, pero de la forma que noso- tros lo percibimos, de una manera salvaje, seguro que no los encontraremos ni siquiera dibujado por el mejor pintor.
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    PERLAS DORADAS 67 XXII UNCUENTO DE GORRIONES En cualquier pueblo deAndalucía, los gorriones son muy abundantes. No sé cómo, pero hasta en las playas andaluzas van y acarician a los bañistas y de paso se comen un poco de sus desperdicios de comida. No solo hay gorriones en las pla- yas, sino que en las sierras, en las ciudades y en los campos los podemos ver. Son unas aves un tanto extrañas, están ahí y acompañan a los hombres en sus quehaceres, si vas a la ciu- dad te encontrarás en los árboles cientos de ellos. Pues un día, paseando por el campo, retuve la mirada sólo unos segundos en la casa de una depuradora y observé detenidamente cómo los gorriones se posaban lentamente en todo el borde, observé que hacían el tejado de la casilla, todos se alinearon y aún faltaron algunos que se quedaron si querer posarse en la casilla. Ahora bien, me pongo a pensar si es un hecho fortuito o es que a los gorriones les gusta también dibujar juntos sende- ros de paz y de armonía. Claro, tiene que ser eso, no hay otra explicación, ellos no perjudican a nadie, solo vuelan, se pro- crean y comen, pero en sus ratos libres también nos hacen ver caminos o multitud de caminos que nos enseñan a vivir en paz. ¿Por qué no aprender de ellos?, solo los utilizamos para estudiarlos, un estudio que nos beneficia, pero eso no es lo
  • 63.
    Tomás Moreno Moreno68 queellos quieren enseñarnos. Me hago una pregunta: ¿también los gorriones nos estudiarán a nosotros para su propio modo de vida?, claro eso tiene que ser, aprendemos mutuamente. El piar de los gorriones, cuando se van las golondrinas, se hace más nítido, donde hay guerras o maldad allí no se oirá el piar de los gorriones, pero en los sitios donde los hombres viven en paz consigo mismos, allí siempre habrá como míni- mo algún gorrión. Casi siempre aprenderemos algo de ellos, y ellos aprenderán de nosotros, pero ese saber junto debería de valer para que la paz se prolongase a todos los rincones del mundo, respectando a todas las culturas y personas. ¡Qué bonito ver cuando un gorrión está picando algo para comer!, pero también es bonito cuando se juntan para dormir, para volar y para comer. Un año había sembrado en una finca de un pueblo de Andalucía un alimento que les gustaba mucho, y solo dejaron lo que, ya hartos, caía al suelo.Acabaron con la cosecha de un pobre labrador, que él había sembrado para su recolección, pero, según parece, a los gorriones les gustaba mucho ese ali- mento, y vinieron gorriones de lugares lejanos para comer de ese delicioso manjar. Aunque parezca extraño, ellos solo nos enseñan a volar y a cantar, pero para ello tienen que comer, cuando comen de algo que les gusta mucho, mejor es su vuelo y su cantar. Yo diría que son hombres transformados en aves, que nos guían por los senderos de la paz y la libertad.
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    PERLAS DORADAS 69 XXIII UNCUENTO QUE SE COMPLICA CADA VEZ MÁS Tengo la costumbre de que casi todos los días, al entrar en mi casa, miro unos metros más abajo, siempre hay en la calle unos contenedores de basura, como en casi todas las ciu- dades, con uno o varios recipientes en los cuales los vecinos van depositando los sobrantes de sus hogares, bien sea restos de comidas, vidrios, latas, en fin esto todos lo sabemos. Es habitual: todo lo que no nos vale, sea lo que sea, su destino será los recipientes de basura. He observado que hay una fauna muy diversa, que se crea un mundo alrededor de los cubos de basura, hay gatos, perros, ratas, en fin, mundos y submundos que hacen de los desperdicios, que desechamos, auténticos ghettos, donde se adaptan animales que antes vivían en las cuadras y en las cloacas. ¡Como nos ha llegado la evolución de la civilización que ahora tenemos caminos de basuras!Antes los excrementos de las personas o animales iban a parar como estiércol a la tierra, para que su producción fuese más,alteneresteestiércolorgánico,paraqueaumentaseelfrutode cualquier cultivo.Ahora se recicla casi todo y vuelve otra vez a la cadena agrícola. Me cuentan que hay algunos desechos que son muypeligrosos,comolaspilasyotroselementos,loscualeshacen que la química que llevan en su composición, al tomar contacto conlatierra,éstaseveacontaminadaenungradomuyimportante, afectando a todo lo que hay a su alrededor.
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    Tomás Moreno Moreno70 Diréis,por lo que lleváis leído, que dónde está el cuento que esperabais leer. Es que el cuento empieza ahora, pero si alguien ha visto en lo anterior algo de cuento también lo hay, yo por lo menos lo he hecho con esta intención. Cuando oscurecía, todas las noches tenían reunión, como el que tiene costumbre de tomar café, los gatos, blancos, ne- gros y de diferentes colores y edades. Siempre me llamaba la atención cuando había algún gato pequeño porque sabía que los padres estarían muy cerca. Unos saltaban al contenedor y se metían dentro, para intentar coger alguna comida. Muchas veces cuando alguien soltaba la bolsa de basura, los gatos sal- taban como resortes fuera del contenedor. También había siem- pre alrededor de los cubos de basura, algunos perros, la ma- yoría de las veces se dedicaban a cazar gatos, como si fuesen conejos, aunque este menester les costaba mucho trabajo, pues los gatos, con más reflejos que los perros, no se dejaban coger fácilmente. Iréis diciendo que dónde está el cuento, el cuento está en la evolución del hombre, que siempre seremos los mismos aunque las apariencias o los nombres cambien y si tenemos algo que tirar, siempre habrá alguien, aunque solo sea un ani- mal o una persona lampando por lo que a nosotros nos sobra. Si nos sobra, lo tiramos, pero es que este es un ciclo sin fin, es como aquel cometa que siempre iba paseando por el universo y nunca paraba, porque era eterno. Los gatos, los perros y otros animales siempre irán dejando huella y éstas se multi- plicaran hasta que llegue el momento en el cual el planeta se
  • 66.
    PERLAS DORADAS 71 quedepequeño, aunque eso a mí no me importa, siempre y cuando los paisajes que construyamos sean bellos. Porque la belleza, lo dulce, junto con el amor, harán que el ser humano encuentre ese punto de equilibro en que se sienta, allí donde esté, creando cosas hermosas, e intentando, es un decir, en cada rincón, exposiciones de pintura, conciertos de música, en fin arte, arte en las estructuras de las casas y en su interior. ¡Cuántos cuentos van en este!, si sabemos, pensando un poco, los cuentos se aproximan a la realidad porque, si medi- tamos un poco, ¿qué es la vida sino una sucesión de cuentos, parecidos a una cascada interminable de fuegos artificiales, con sus colores mezclándose unos con otros, para que nuestra vista se divierta?
  • 67.
    Tomás Moreno Moreno72 XXIV UNEDIFICIO SOLITARIO Desde el primer momento que la vi, desprendía un cier- to misterio que nunca supe cuál era, pero sí puedo explicar las sensaciones que me produjo y que aún hoy me llevan a recor- darla. Cuando pienso que no pude enterarme exactamente de por qué y para qué se hacía esta casa solitaria. La situación fue así: me encuentro en el coche buscan- do un restaurante y paso por delante de él, pero no me doy cuenta, sigo adelante sabiendo que ya no lo encontraría por ese camino, pero algo me indica que si seguía vería algo ex- traño; sigo por el camino de montaña y. en el pequeño valle que hacen dos laderas. allí está, el sitio era extraño, el am- biente también, mi cabeza enseguida empieza a maquinar co- sas, desde luego no esperaba encontrar ninguna persona, se veía a distancia que allí no había nadie, que aquella casa de paredes de piedra estaba allí para que nadie rompiera su eter- no secreto; cuando doy la vuelta buscando cuál sería su utili- dad, pensaba en algo espiritual, en un personaje importante que la tendría allí para buscar la paz y la tranquilidad que im- ponía, nada más verla; unos kilómetros más abajo, en una ba- jada de la carretera, veo el restaurante, ¿a quién mejor pre- guntar –me digo- que al dueño del restaurante, muy amable en su trato, por otro lado?, menos cuando le pregunto por la casa, me da la impresión de que el misterio que ya traía se iba
  • 68.
    PERLAS DORADAS 73 ahacer más grande, pues, por sus respuestas a mis preguntas, sobre quién habitaba la casa y qué menesteres hacían en ella, se nota que no quiere tratar el tema de la casa misteriosa. Pero alguien, algún día, llegará y se enterará de toda la verdad, pero no seré yo, aunque prometo que cuando pase por allí seguiré preguntando acerca de la casa. ¿Qué hacía en aquel lugar?, ¿a qué menesteres se dedicaba? eran secretos guarda- dos por algunos, tendría que buscar a la persona adecuada para que quisiera responderme si estuviera enterado de al menos algunos detalles. ¿Sería de algún traficante de órganos o de droga, o tal vez sería algo tan simple como una residencia para el verano? El misterio, por lo menos en mí, persistía pues a quien preguntaba rechazaba responder y no solo eso sino que añadían más leña a mi imaginación. Muchas veces me preguntaba por qué mi interés por ella, a mí al fin y al cabo no me importaba nada la casa, pero mi curiosidad no tenía razón, solo sé que de tarde en tarde mi mente se acuerda de la impresión que me causó. Volveré a pasar por allí y mis preguntas, con toda seguridad, serán para enterarme de qué uso se le daba. Policía no soy, pero había algo que me atraía, no sabía con certeza la causa, pero siem- pre que pienso en ella recuerdo cómo las gentes del lugar guar- daban el secreto, si es que tal secreto conocían. Era como un interrogante para mí, como cuando no sa- bemos una cosa y nos empeñados en buscarla, lo consegui- mos a base de paciencia y de empeño. El empeño lo tengo, pero por el momento no sé nada más.
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    Tomás Moreno Moreno74 XXV UNGATO MUY HÁBIL 9-10-2005 Ocurrió un día de otoño, cuando las hojas, ya muertas, se desprenden lentamente de su querido árbol, el próximo año vendrán otras nuevas. Tengo un amigo que trabaja en el cam- po, un día me llamó para que pasáramos un rato con él. Efec- tivamente llegó el fin de semana y ya nos encontrábamos to- dos en la casa de José, mí amigo, juntos habíamos luchado contra la soledad por lo que conocíamos también algo, aun- que poco, del ser humano. Cuando, al día siguiente, nos despertamos, él ya lleva- ba trabajando algunas horas. Desayunamos y vamos a arran- car garbanzos -este año había sido muy seco y la cosechadora no había podido cosecharlos-. Al salir al sus tierras, veo a lo lejos un gato, blanco y marrón claro. Conforme íbamos an- dando, el gato se cruzaba por las piernas de su dueño, lo que- ría mucho. Empezamos a juntar los garbanzos y el gato dando vueltas sobre nosotros, era increíble lo que yo sentía, pues ya en anteriores ocasiones lo había visitado. Una vez cogidos los garbanzos, los apaleamos, los harneamos y los juntamos en sacos. Como aún teníamos tiem- po, nos dedicamos a coger las hierbas, ya secas de darle el sol todo el verano. Había pocas, pero mi amigo José me decía
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    PERLAS DORADAS 75 que,una vez cogidas con la horca o a mano, había que que- marlas, pues así moría la simiente mala. ¡Qué recuerdos del gato entre humareda de la hierba, de pinchos, amapolas, amordortelano y otras hierbas dañinas! A José le gustaban mucho los animales, tenía perros, gatos, pavos reales, gallinas, cerdos. Su finca era pequeña, pero él vivía bien, no le faltaba ni para tabaco. Vivían felices, sus niños crecían por días y él disfrutaba de la vida. Cuando nos juntábamos, siempre recordábamos algunos casos que ha- bíamos presenciado de corrupción, todos los días salía algún caso. Comentábamos también que éramos dueños del mundo pero que el mundo ni giraba. Los dos considerábamos que tenía que haber una revolución, pues tantas injusticias no du- rarían mucho tiempo. Él siempre decía lo mismo: el dinero destinado a los que hacen de la fuerza su modo de vida, cam- biarlo; y que se fijen en los pavos, o en las palomas o las águi- las reales. ¡Ojalá así fuese! Al subir de trabajar, vemos también unos perros y una gata con sus gatitos, es una imagen preciosa. Por eso me gusta venir a ver a mi amigo, porque siempre nos depara alguna sorpresa. Bueno es la hora de merendar. La gata les daba tam- bién por orden su leche a sus gatitos. No había duda, la natu- raleza es el medio natural de hombre. Allí desaparece todo lo malo que tiene uno, ver crecer los pepinos, los tomates y des- pués comértelos, eso hoy solo es privilegio de unos pocos. La mayoría de la gente come comida de plástico,
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    Tomás Moreno Moreno76 XXVI UNMUNDO AL REVÉS 18-4-2004 Hace diez años se nos ocurrió a un viejo amigo mío y a mí mismo escribir un cuento sobre cómo nos parecía el mun- do a nosotros. Todo parecía ir bien en una parte del mundo y, en mu- chos aspectos, iba bien; aunque se levantaban edificios a cual más alto, las personas se alimentaban medianamente bien, se educaba a los hijos para que el día de mañana fuesen los que dirigieran el mundo. Pero también había otras partes del pla- neta en las que la cara era otra, la cara de la miseria, el hambre y las enfermedades, eran cosas que en la otra parte no sufrían, salvo en algunos barrios marginales. Pero había muchos hom- bres que pensaban, o tal vez soñaban, en que lo básico fuese posible para cualquier humano, en ese empeño estaban. Lo tenían todo planificado. Para dentro de diez años, esa igual- dad en los elementos básicos se haría realidad. Mira por dónde, se tropezaron con los hombres que dan más valor a la muerte que a la vida, que tanto se empeñan por hacer lo impensable para, desde un prisma de tristeza y de pesimismo, llevar a la humanidad al caos. Para ellos ya no había alegría, ni trabajo que permitiera al hombre progresar, lo que querían era la involución, o sea volver a tiempos ante-
  • 72.
    PERLAS DORADAS 77 riores,ignorando los avances que se estaban dando en el pro- greso humano, querían retroceder cual un cuento. En ese em- peño estaban los unos y los otros. ¿Cuál de los dos bandos ganaría? El que quiere que el mundo sea mejor, o el otro, el que quiere volver a tiempos pretéritos. Desde siempre hay y habrá mentes que no piensen lo mismo, pero lo que no se puede hacer en este mundo es que haya personas que propugnen que los modelos económicos se derriben por la fuerza. Hoy somos más inteligentes, estos modelos deben cambiar en libertad, pero sin recurrir a la vio- lencia. Al cabo de los diez años que quedamos, volvimos a vernos mi amigo y yo para ver y comentar este cuento: Mien- tras cenábamos, íbamos pensando que, con el tiempo pasado, al analizarlo, veíamos que vivíamos en un mundo donde la soledad del ser humano se había hecho tan grande que todavía existían los mismos problemas; en lo que también coincidi- mos fue en que la historia del ser humano parecía inclinarse, a lo mejor, por el momento, del lado de la violencia, de los odios, y, lo más grave, de la soledad interior, que hacía del humano un ser odioso para él mismo.
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    Tomás Moreno Moreno78 XXVII UNABODA SIN IMPORTANCIA Una vez había un reino, en un país muy alejado, donde los reyes gobernaban con un bienestar generalizado entre sus súbitos. Estos reyes vivían como dioses, o tal vez no, aún no les he preguntado si le gusta su sistema de vida, supongo que, no privándose de nada, no se quejarán, como no sea que se torturen con pensamientos filosóficos, no sé si les quedará tiempo para estas veleidades. Si en cada momento y circuns- tancia tienen lo mejor, supongo que las quejas serán mínimas, pero sigamos con el cuento. Como casi todas las parejas, tenían sus hijos. Un día llegó el príncipe, ya mayor y soltero, diciendo a su padre que se había enamorado de una presentadora de televisión. El padre, sabio donde los haya, pensó que era una influencia de la televisión y le advirtió de que seguramente era una influencia momentánea, su hijo le decía que no, que era seguro que se había enamorado. El padre le dijo que a él también le gustaban algunas cosas que sa- lían en la televisión, y no por eso se le iba la cabeza detrás de ellas. El rey le dijo que la televisión podía tener gran influencia sobre todos, pero el hijo seguía cabezón, nada, que se había ena- morado. Lo que no sabía el padre era que el príncipe ya había conocido a la que sería su futura hija política. Lo que fue un flechazo en televisión, se convirtió después en un amor, más no- torio en el príncipe que en la futura princesa.
  • 74.
    PERLAS DORADAS 79 Sellevó a cabo la boda. Esto sí que es cuento de ver- dad, los mejores regalos del reino para el príncipe, lo mejor de las comidas para el príncipe y sus invitados, unos vestidos de cuento, pero reales. Pero había un espectador, o tal vez varios, que no pensaban que esto fuese un cuento, sabían que era una realidad, donde el poder en toda su grandeza se mostraba a los ciudadanos para que los súbitos agacharan la cabeza y, aun- que se hiciesen muchas preguntas, ellos eran reyes y los de- más personas normales. Tal vez fue buscando el príncipe eso precisamente, co- nocer a una de sus súbditas para saber cómo viven sus gentes y conocer de primera mano el mundo en el que se desenvuel- ve su reino, tal vez el príncipe quería ser una persona normal del pueblo y no vivir con tanto lujo como en un cuento, que parecía que no era real. Nunca sabremos con exactitud los sentimientos reales, de sus graciosas majestades, unos dicen que tienen que ser como los de una familia normal, otros di- cen que no, que viven en un mundo irreal. Lo cierto es que el príncipe, a la muerte de su padre, gobernó el país y la reina le ayudaba. Según cuentan algunos que lo vieron, fueron felices y tuvieron mucha descendencia, la reina se acostumbró pronto al ritmo de palacio.
  • 75.
    Tomás Moreno Moreno80 XXVIII UNAMALA MAÑANA Cuando la luna se despide del sol, llega una tristeza enorme, toda la familia, poco a poco, se ha ido enterando. Hace un momento, se ha muerto una persona. Se ha ido a ha- cerle compañía a las golondrinas, los gorriones y los colorines. Ellos son los que le han llevado su alma al edén. Ya se ha ido, todo lo que tenía que hacer en la tierra se ha acabado, otros, a lo mejor, seguirán el mismo camino, eso no lo sabremos nunca, pero con toda seguridad nadie se podrá igualar a él. Era un campesino de los antiguos. Toda su vida la había pasado en el campo, cuidando los olivos de sus antepasados. Campesino de los antiguos. Tenía también animales domésti- cos, la comida que sobraba del mediodía era para las gallinas y la cabra, no quería tener ovejas, pues prefería la leche de la cabra para su consumo. Era casi autosuficiente, cultivaba pata- tas, tomates, pimientos, engordaba un cerdo para matarlo en el invierno.Así transcurrieron los más de ochenta años que vivió. Deja hijo y mujer. ¡Cómo podrán olvidarlo!, yo creo que nunca. Todos vivimos olvidados de que, con un soplo de aire frío, se nos puede dar por terminada nuestra vida, no solo la de él, todos pasaremos, más tarde o más temprano, por ese
  • 76.
    PERLAS DORADAS 81 trance.Ella no tiene prisa, unos más jóvenes, otros más vie- jos, todos nacerán y morirán, tal vez sea ésta unas de las pocas verdades autenticas del mundo, todo lo demás es juego, fanta- sía, destruirnos unos con los otros. A ella le encanta cuando cientos de miles de hombres mueren de golpe, así se alegra más. Pero no deberíamos seguirle el juego. Aunque ahora las noticias son optimistas, anuncian que a los jóvenes de hoy les espera una vida muy larga. ¡Pobre trabajador de la muerte! Pero él no tiene prisa, es eterno. Hay otra persona que se encarga de hacer el bien, pero tiene pocos operarios y algunas veces no da abasto para man- tener el orden y la enfermedad, tenemos que hacer publicidad para que los operarios aumenten y la guadaña de la muerte se retrase un poco más, pero todo se acaba: el sol, la luna, las estrellas, todo tiene su fin, ¿Habrá algo eterno?, seguro que sí, pero hay que buscarlo y conseguir que la eternidad se haga realidad. Ya está debajo de tierra para que su hedor no moleste. La autoestima y la ternura, también lo más profundo del alma, se han oscurecido por unos días obsesivos, en los cuales los recuerdos vuelven y vuelven, como si fueran ráfagas de me- tralleta, cuando uno menos se lo espera. Pero la vida sigue su curso imparable y el olvido, como arena del desierto, va en- volviendo el pasado. ¿La muerte también tendrá su fin?, pues claro, cuando se canse o no tenga sitio donde poner a los muertos. Cuando
  • 77.
    Tomás Moreno Moreno82 lefalte el aire, cuando se canse de manejar tanto muerto y su espíritu y su alma desaparezcan. Entonces ¿qué pasará cuan- do ella muera?, podemos ponerlo, como hace José Saramago, como una hipótesis que se puede hacer realidad. Quizás todos nos convirtamos en Ángeles con alas.
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    PERLAS DORADAS 83 XXIX UNAPALOMA INQUIETA Nunca sabré con certeza si la paloma que merodeaba cerca de la fuente era común o torcaz. Por lo que pude observar me pareció que era torcaz, tal vez por eso se acercaba a la fuen- te con timidez. Veía que una y otra vez se acercaba al chorro de agua que surgía de la fuente, como si fuese la vida que mantie- ne el pueblo. Yo diría que hasta cientos de años el chorro de la fuente no había dejado de salir el agua. Los pájaros se acerca- ban una y otra vez, ya estaba acostumbrado a que calmasen la sed con el agua interminable. No tenían miedo, se conocían los momentos oportunos para acercarse a calmar la sed. Eran una estampa más del pueblo, una vez y otra sacia- ban su sed, o simplemente jugueteaban con su peculiar mane- ra. La estampa era normal en el pueblo, cualquier persona que observase la vería. Seguro que así pasarían años, ocasiones para ver esa imagen estarían siempre ahí presentes para que todo aquel que tuviese un poco de sensibilidad los observase. Pero una tarde de primavera vi, por primera vez, a lo que me pareció una paloma torcaz acercarse a la fuente. Yo permanecía quieto en la acera observando. La paloma, desde el tejado de la iglesia, iniciaba su vuelo hacía el chorro de la fuente. Hizo varios intentos de acercarse, pero unas veces los niños pasaban por la calle, otras los coches le impedían pro-
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    Tomás Moreno Moreno84 barel agua. Yo deseaba que se posase en la fuente para ver cómo bebía agua, pero ella, cuando se acercaba unos centíme- tros, volvía al tejado. Desde allí divisaba que la tranquilidad era un poco difícil de mantener. Esta tarde le ha sido imposi- ble beber el agua que sale, no es seguro que le gustase, pero sí quería probarla. Por más tiempo que dedico a observarla, no consigue calmar su sed. Seguro que en algún sitio distinto, donde haya más tranquilidad, su sed se calmará pues, desde su vuelo por el cielo, ve dónde el agua está a su alcance. Esa noche, en el tejado o en alguna rama, dormirá pen- sando que fue imposible, que en esa fuente que por ser segu- ramente la primera vez no pudo probar su agua, que tantos años habría brotado. Ella seguiría allí, quería iniciar el que otras compañeras suyas consiguieran acercarse. Seguro que si el pueblo, a pesar de todo, se quedara solitario, si no hubiera casi niños, ni mayores, entonces será el momento de otras pa- lomas, comunes y torcaces, además de los pájaros, se sientan solos y beban esa agua que brota con un aprovechamiento tan exiguo. Entonces será cuando otras aves vuelvan a la fuente, cuando en ella no haya nadie. Porque los pájaros ya se habían acostumbrado y seguro que otras aves seguirán también el mismo camino y beberán de esa agua que solo está para cal- mar la sed.
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    PERLAS DORADAS 85 XXX UNAPUERTA ENTREABIERTA De nunca me han gustado las puertas cerradas. Eso sig- nifica que la vida solo se concentra entre cuatro paredes. Cuan- do llevan mucho tiempo cerradas terminan por echar mal olor. En estos momentos en los que vivimos hay muchas puertas cerradas y no solo al olor, sino a los sentimientos, al odio, etc. Al no entrar el aire, los muebles envejecen antes. Pero yo no le tengo miedo a eso, sino a la falta de vida, carente de senti- do, seguramente durante mucho tiempo. El aire del verano hacía moverse la puerta de entrada de la casa. Aunque no nos gustaba, alguna veces el movimiento del aire hacía moverse la puerta, seguramente teníamos mie- do a que entrase algún ladrón. La posibilidad se podría dar pero era muy improbable, pues al tener la televisión, o una conversación, seguro que ahuyentaba a los ladrones. Nunca nos habían quitado nada, pero el miedo persistía, pues la gen- te que circulaba por la calle no era de fiar. El fresco que sen- tíamos en el verano dentro de la casa hacía que estuviésemos en una cueva, se estaba muy confortablemente. Sin embargo, en el invierno había que poner la calefacción para tener un ambiente agradable. A lo mejor llegaría el tiempo en el cual aquella casa también se vería con todas las puerta cerradas. ¡Qué triste,
  • 81.
    Tomás Moreno Moreno86 perocasi seguro que pasaría así! Los duendes y los fantasmas seguro que se adueñarían de ella, seguro que pasado cierto tiempo la casa se vería derruida, pues el mercado inmobiliario lo imponía o, si no, al envejecer la casa, sería un peligro, por desprendimientos o por otra causa, pero casi seguro que se vería destruida. Tanto tiempo, tantas ilusiones, llegaría la má- quina y la derribaría, se imponía el cemento, como en otras ocasiones se habían impuesto otros materiales. Pero aquellos momentos que pasábamos en familia, el desayuno, el almuerzo, la cena, aquellos momentos de silen- cio o viendo la televisión, aquello sería inolvidable o segura- mente se nos vendría a la memoria de vez en cuando, cuando tuviéramos un momento de reflexión, aquellos momentos en los que hacíamos nuestra vida de familia. Aquellos portazos que el aire hacía dar a alguna puerta, que hacía peligrar los cristales de ella, siempre nos pillaban de improviso, muchas veces llegábamos a asustarnos, seguro que el ánimo estaba en baja forma. La mayoría de las veces el susto se saldaba con una reprimenda a aquel que se la había dejado abierta. Pero el aire jugaba con nuestros sentimientos y nos hacía sentir y agarrarnos a la realidad. Esto lo cuento como un cuento, pero no lo es. En los tiempos en los que en los campos se hacían cor- tijos, seguramente por la evolución de la vida, con tierra, agua y tierra, unos eran pequeños, otros eran más grandes, según el medio de vida de cada uno. En estos momentos recuerdo uno,
  • 82.
    PERLAS DORADAS 87 recuerdoque en la parte de abajo había cerdos y en la parte de arriba los alimentos para estos puesto que había que engordarlos para en el invierno, hacer la matanza y guardar la comida para comérnosla en tiempos donde era menester, para echar mano al tocino, al chorizo, la morcilla y los jamones, tenía que durar casi todo el año. Pasaron muchos años y un buen día, al avanzar el tiem- po, este cortijo se derrumbó, quedaron las cuatro paredes im- prescindibles. Para mí siempre permanecerá en la memoria como una realidad, el cortijo integrado en la naturaleza, sien- to tristeza al recordarlo como era. Ya en los días de hoy no tienen sentido, pero para mí sí, tantos momentos de almace- nar cebollas, para venderlas durante el invierno. En fin mu- chos recuerdos que no cabrían en esta pagina. ¿Por qué será que casi todos los pueblos tenían las mis- mas construcciones, casas pequeñas, escaleras, habitaciones? Todo tenía su sentido. Se va cambiando con los tiempos, se evoluciona, siempre el que más tiene hace las casas mejores y con mejores construcciones. ¿Quién ha conocido aquellos tiem- pos, en los cuales las patatas se ponían debajo de la cama de algodón o de panocha? Eran momentos en los que lo que me- nos importaba era si la puerta estaba abierta o cerrada, lo que importaba era la supervivencia. De todas formas una puerta entreabierta invita a respi- rar aire puro, tal vez por eso me guste que esté así, tal vez sea una manía. Cerrar una puerta significa muchas cosas, es olvi-
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    Tomás Moreno Moreno88 darsede todo lo que hay dentro, tal vez alguna vez la abramos y la veamos tal como la dejamos, pero creo que no es así. Cuando se cierra, algo se muere aunque cuando la abramos la encontremos igual, seguro que si pensamos detenidamente algo, por muy insignificante que sea, se nos escapara a nues- tro sentido. Abramos o por lo menos dejemos entreabiertas todas las puertas, invitemos a que la libertad, aunque solo sea la del viento, se mueva a su libre albedrío. No las cerremos del todo, pues a lo mejor no podremos abrirlas algún día, aun- que quizás sí que hay algunas habitaciones que es mejor que estén cerradas mientras vivamos.
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    PERLAS DORADAS 89 XXXI UNATARDE DE LOS ÚLTIMOS DIAS DEL OTOÑO Paisaje Ya se acerca el día en el que los días dejaban de ir acor- tando su duración, ya faltaba poco para que empezaran lenta- mente a hacerse más grandes. Entre el manto de hojas que se habían caído de los árboles brotaba, como si fuese un sollozo, el sonido que, al pisarlas, se producía. Todavía no había llega- do el momento de que todas las hojas estuviesen secas, el marrón y la sequedad iban ocupando el lugar de lo que en otro tiempo había sido verde. Las hojas se dejaban caer del árbol, lentamente, pero llegaría el momento en el que todo él se ve- ría con los troncos y las ramas desnudos. Hojas que eran necesarias para la fotosíntesis del árbol y para el alimento que todos esperábamos de él, para nuestra alimentación. Cada árbol cumple una misión en la naturaleza junto con los ciclos del tiempo, así se van comportando según la función que tenga asignada. Me da pena porque es raro ver un paisaje donde la mano del hombre no esté presente, no dejamos que la naturaleza haga tranquila su función. Hablan de integrar el hombre en la naturaleza y yo solo veo dominio de éste sobre ella. Pensando en todo esto voy caminando por el camino. Las tardes de otoño, si sabemos verlas, nos sorprenden con
  • 85.
    Tomás Moreno Moreno90 algoque nos hace sentir al hombre en plenitud con los árbo- les, con las nubes, con el sol y la luna. Las nubes que al fondo diviso me traen recuerdos alegres, veo que donde las nubes terminan todavía el sol, ya casi escondido, lanza sus rayos de color naranja oscuro. Las nubes cortan esos rayos como si fuese tirado el cuadro con un tiralíneas. Mientras miro esa franja de sol -las nubes no dejan ver más-, veo que hay un monte como un trozo de circunferencia. Desde el camino veo este paisaje que me evoca muchas cosas, a pesar de que mi cabeza está pensando en otras cosas. No dejo de mirar al fondo para disfrutar con la belleza de este paisaje. Hoy me he acordado de aquel paseo y creo que mere- ce la pena que lo ponga en el folio para, como aquella hoja, se deje caer en alguien al que si no le gusta, por lo menos le haga pensar en algo bonito. La naturaleza nos complace a cada mi- nuto con momentos inolvidables, hay que salir de las ciuda- des, esos búnkeres de hormigón que nos hacen estar más so- los, aunque pensemos lo contrario. A la vuelta, este paisaje me daba en la espalda, algunas veces me volvía para mirar y siempre estaba allí, pero yo sabía que esta circunstancia no se volvería a repetir, sería casi impo- sible pues, aunque creamos que la naturaleza tienes sus leyes, no las tiene, es caprichosa, es bella. Aunque en algunos mo- mentos también puede ser peligrosa, a la mejor nos hace ver cosas o sentir sentimientos que nos pueden hacer cambiar radi- calmente la vida. Mejor es que la veamos en cuados, en pelícu- las, para disfrutar de ella. Nos puede enseñar cosas que tal vez, si las vemos, nos muevan a ir buscándolas casi constantemente.
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    PERLAS DORADAS 91 XXXII YEL AGUA SURGIÓ Había una vez un desierto en el que no llovía durante muchos años, pero todo tiene su principio y su fin y sus habi- tantes lo sabían, no era la primera vez. Un buen día se levanto un aire fuerte como otras veces había pasado. Pero esta vez el viento traía algo que otras ocasiones no había ocurrido, revuel- to con el aire, traía algunas gotas de lluvia. Se incrementaba por momentos, al pararse, el agua callo intensamente las nubes con sustruenosyrelámpagosintensos.Durómuchotiempo.Laarena se bebía el agua, calmando su sed, como si de una necesidad obligatoria se tratase. Todo empezó cayendo gotitas, pero al momento el cielo se cubrió de nubes y el agua caía de una ma- nera como si el mar se hubiese vuelto al revés. El horizonte no se veía, el agua y las gotas apretujadas no dejaron ver ni hacer nada a aquellos que habitaban en esas tierras. Estaban alegres, sabían aprovechar el agua porque ha- bían aprendido pues era un bien necesario y a la vez escaso. Veían cómo las nubes se abrían y el agua corría por la arena, haciendo surcos en ella. Llovió tanto como había sido la esca- sez.Ahora eran afortunados por la cantidad que llovía. Las pie- dras se inundaban de agua y poco a poco, con una calma lenta, ésta bajaba sabiendo que detrás empujaba más agua. El riachue- lo, al fin, haciendo lagunas, se llenaba del preciado líquido. Los habitantes de estos parajes no se creían lo que veían.
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    Tomás Moreno Moreno92 ¡Habíasido tanto el tiempo pasando una sequía muy intensa! Sabían que estas aguas traerían riquezas, en sus huertas se criarían las patatas, las cebollas y casi todo lo que planta- sen. Mientras llovía, algunos ya veían sus huertos llenos de vida y de alimentos, sabían que semilla que plantasen crece- ría. Sin agua no germinaría, como había pasado otros años, todo se secaba, las plantas se quedaban sin producir, por falta de este liquido. Los más viejos sabían que esta lluvia era muy importante para ellos y que sería suficiente para obtener unas buenas cosechas. Ya los años les habían enseñado cuándo una cosa era buena o no. Las terrazas en forma de escaleras, ya casi desaparecidas, volverían a ser utilizadas, circularía por ellas el agua para llevarla a las plantas. Pasaron muchos años y los agricultores pensaban en aprovechar el agua, hicieron presas y represas para guardarla. Los años fueron normalizándose y el agua corría por sus ace- quias distribuyéndose por los machones, todo eran beneficios, ver las plantas crecer y dar sus frutos, era algo que a todos contagiaba de alegría. Algunos pensaban en el máximo apro- vechamiento del agua. Sabían que sus productos irían al mer- cado, donde funciona la ley de la oferta y la demanda.Aunque solo unos pocos comerían estos alimentos, de otros seguro que sobrarían y casi seguro que a los agricultores no les llega- ría ni para sacar los gastos. De lo que hay poco es lo que esta más caro, pero cuando hay abundancia los precios son más bajos. En el mercado las cosas no tienen razón de ser si no es por la oferta y la demanda.
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    PERLAS DORADAS 93 Huboun país que pensó en planificar las necesidades, pero esto no funcionó, seguramente era por la corrupción, pero esta idea no es mala. Hoy nos sobra de todo, teniendo un suel- do alto, pero si el sueldo es bajo tenemos que andar buscando las ofertas y los productos que tienen los precios más bajos. El final de mes a la mayoría se nos hace muy duro, claro que a unos más que otros. Hoy, con los alimentos de plástico, van dando para llenar el estomago, para alimentar a tantas perso- nas. La comida que tenemos en nuestras casas no es natural, es de plástico, pero qué importa si el estomago lo llenamos. Llegará el día en el que con determinadas pastillas cubrire- mos nuestras necesidades, seguro que lo vemos así. El otro día me decía un amigo inmigrante que la comida en su país es de más calidad, que nosotros lo que comemos es plástico. Ese es el desarrollo. Porque aunque esto sea un cuento, la realidad seguro que supera al cuento.
  • 89.
    Tomás Moreno Moreno94 XXXIII YOSOY DE PUEBLO Esperemos que dentro de unos años todavía siga la gente diciendo esto. Pero me temo, por lo que se ve en otros sitios, que cada vez será menos la gente que diga soy de pueblo. Lo de ser de pueblo no se ha llevado nunca, ni siquiera cuando estos podrían llamarse tales. Era sinónimo de economía de subsistencia, de mucho trabajo, durante casi toda la jornada del día, de poca ganancia generada por él. Como quiera que todo en esta vida es cosa de alternati- vas, allí estaba la ciudad o los focos industriales que genera- ban mucho sueldo por poco trabajo. Claro que este trabajo era relativo, en tanto en cuanto se le añadían las máquinas que lo hacían, con unas breves atenciones del obrero, para que se disparase la producción, que por sí solo el obrero era incapaz de producir. Y seguimos añadiendo más máquinas para que el obrero, por unos míseros euros, siga diciendo a la máquina el camino que ha de seguir. La economía se ha regido por estas normas, en todos los rincones del planeta, lo que no ha conse- guido la economía ha sido inundar el mundo con sus podero- sos dogmas y realidades. A lo mejor es porque no ha podido conquistar el mundo, pero seguro que es cosa de tiempo. Aún hay sitios donde se cultiva el amor, el trabajo y la creencia en los propios medios, pero son como microclimas
  • 90.
    PERLAS DORADAS 95 enminiatura donde ha durado la felicidad, mientras algunos avances de la civilización no han llegado hasta ellos. La ver- dad es que son los menos. Ami parecer, y esto no es un cuento, el obrero tiene que luchar por su salario, de una forma más cómoda en unos sitios que en otros países donde todavía no han alcanzado nivel de industrialización. Hay una lucha constante, pero esta lucha entre obrero y empresario no es cosa de cuentos, pues cuando el obrero llega con su salario, si es que lo tiene, a su casa, pronto se da cuenta de que no es suficiente para todos los gas- tos de subsistencia. En unos hogares distraen el hambre con cuentos, pero en otros ven la realidad y se dan cuenta que lo que a ellos les falta se les esta robando en su trabajo y desper- diciando en lujos por parte de aquellos que han conseguido reunir toda la ganancia de la empresa. A ellos no les faltara de nada. Unos se entretienen en matar el hambre con lo primero que pillan y otros, mientras, dilapidan el sudor de muchos para disfrute propio. Este es el cuento de cómo hay que desarrollar la inteli- gencia para que el hambre nos pase de largo.
  • 91.
    Tomás Moreno Moreno96 XXXIV AMIS AÑOS VOY CONTANDO CUENTOS Así es aunque no lo creáis: a mis años voy contando cuentos. Creo que es una manera especial de percibir la vida, si no la ves con una buena dosis de ternura, no merece la pena vivir la realidad. ¡Ojo que también he conocido a mucha gente que hace lo mismo que yo, según su forma! Si fuésemos todos iguales, contaríamos siempre lo mismo, pero así cada uno tiene su manera de expresarlo, de contarlo, casi siempre. Es- tos mismo cuentos míos, aunque parezcan repetidos no lo son, cada uno tiene su acento especial. Hay muchas maneras de contarlos o de inventarlos, incluso hay cuentos para no dor- mir, es una buena manera de pasar la noche, pensando en un cuento. A mí personalmente no me gustan los de miedo, pero sí los de intriga. Creo que el cuento siempre ha existido, creo además que es la madre de todas las literaturas, bien sea orales o escri- tas, de ahí han nacido numerosos hijos, al desarrollarse no podían contar historias y les dieron otros nombres, como no- vela, ensayo, pero, en definitiva, ¿qué es todo esto sino unos cuentos, unos más grandes que otros? Yo lo veo así, en otros cuentos a lo mejor pienso lo contrario, como es un cuento podemos dar mil vueltas a los argumentos. Pero lo verdadera- mente importante es si nos lo creemos. En un principio hay que creérselos para degustarlos como una buena comida, pero,
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    PERLAS DORADAS 97 comotal comida, después viene la digestión. Ahí es donde el cuento hace su mayor efecto. La simple escritura de la palabra cuento nos evoca a todos cosas bonitas, agradables, casi siem- pre sensaciones buenas, también cuando lo pronunciamos, cuento, casi siempre los niños son los principales en oírlos y ponerse alerta, pero yo también conozco a muchos mayores que sienten como los niños. Como creo que la vida es un cuento, para unos más pesa- do que para otros, no tienes que compartir esta opinión, amigo lector, pero la vida tiene un principio y un fin, en el camino es donde hacemos los cuentos, aunque no tengan títulos ni fin. Una vez oí que en un lugar había la costumbre de espe- rar al cuentacuentos. Todo el año lo estaban esperando. Te- nían así un año entero para criticar o alabar alguno en especial que les hubiese gustado. Lo esperaban, sabían que vendría, que el cuentacuentos recorría los pueblos y ciudades. No se sabía si los contaba inventados o creados por él, nunca se sa- bía, aunque tampoco importaba, lo importante eran las emo- ciones que trasmitía aquel hombre que se dedicaba, siempre, de un año para otro, a ello. Siempre eran diferentes, de com- probarlo se encargaba la buena memoria de las gentes. Lo que no sabremos nunca era si en sitios alejados entre sí repetía alguna vez alguno. Algunos amigos del cuentacuentos le de- cían que fuese más veces, no solo una vez al año, el decía que seguro que si iba más a menudo se cansarían. Algunos pensa- ban que no iba por no repetirse, aunque haciendo honor a la verdad, en aquel lugar nunca repitió el mismo.
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    Tomás Moreno Moreno98 XXXV ACONTECERESDE UN ESCRITOR NOVEL Como las inquietudes no me han impedido escribir, aún estoy en ello. Llevo desde muchos años atrás, por no decir desde la juventud, con la idea de escribir. Las ideas se me agolpan y yo disfruto echándolas en la papelera mental, pero ahora que el tiempo no tiene ningún valor y puedo hacer lo que quiero prefiero pasarlas al papel. Llevo muchos años escribiendo, la verdad es que sur- gió por una necesidad imperiosa y, tal vez, de casualidad. En la revista del pueblo me comentaban que iban a tener que sus- penderla porque no había quien escribiera. O sea que, con todo, me veía en la necesidad de escribir algo interesante. Así me tire unos años publicando continuadamente. Pero la censura, de una u otra forma, se me ha hecho presente. Claro que para consuelo me tiene que servir la con- versación que tuve con Pilar del Río. Me comentaba que a José Saramago, que sería un monstruo de la literatura compa- rado conmigo, también le censuraban. Yo tenía pocas posibi- lidades de salir a flote, literariamente hablando. El director de la revista me decía, como excusa para no publicarme, que siem- pre escribía sobre lo mismo. Yo me callé. Por lo visto ya esta- ba cansado de leer mis escritos o tal vez que ahora sí que tenía personas que escribiesen para no tener que cerrar la revista.
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    PERLAS DORADAS 99 Seala razón que fuera, o le hago caso al dueño de la revista o me busco las habichuelas por otro lado. Habichuelas conta- das, en sentido figurado, pues por mis escritos aún no he reci- bido un duro. A la mejor tengo que cambiar mis ideas y poner las que a otros les convenga. Eso sí que sería bueno: pregun- tar a alguien interesado qué es lo que tengo que escribir, sobre todo si esa persona es alguien importante, seguro que guiará los pasos de escritura si desea que sus ideas sean publicadas. ¡Qué tiempos aquellos cuando cada trimestre veía en la revista mi articulo, cuento u opinión! Eran días de alegría. Aunque había muchos errores de edición, pero a mi aquello me animaba. Con esto pasa como con los vicios: al tomar más se quiere más, eso tal vez me pasaba a mí con la escritura. Iba al dictado de mi mente y de mi corazón, todo iba bien. Pero todo se cortó cuando, al cabo de tanto tiempo de seguir escri- biendo en la revista, un trimestre veo que no viene mi artículo de costumbre. Me dije malo aquí pasa algo raro, tal vez no lo descubriré nunca pues hay cosas en los pueblos que prefieren guardarse y andar con medias verdades. Sé que al director le va muy bien, pero, digo yo, con la poca inteligencia mostrada por ella no puede ir la revista bien, tiene que llegar el momento, y no lo digo con maldad, pero llegará ese momento en el cual se vea imposibilitado de sacar las revista. Sé que será así y que la revista se agotara en el sentido de cultura, el destino final tiene que ser la suspensión, no me alegraré yo por ello, pues, al fin y al cabo, que haya tenido un pequeño roce con un colaborador no es razón sufi-
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    Tomás Moreno Moreno100 ciente.Pero el tiempo como da quita las cosas y hoy o tal vez mañana llegaran al hastío de leer siempre lo mismo. Porque si él dice que lo mío es repetitivo para cualquier lector mediana- mente reflexivo, los demás colaboradores siempre hablan tam- bién de lo mismo. Si cada uno sigue con su tema, es posible que al tiempo de editar la siguiente revista el lector se haya olvidado ya y guste de nuevo de leer cosas parecidas. Tal vez gusten de las repeticiones, claro eso tiene que ser, es como una misa, siempre es lo mismo, pues en vez de ir a misa leen la revista. Aunque el pueblo se está quedando vacío y queda- mos cada vez menos, tanto para leer como para escribir.
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    PERLAS DORADAS 101 XXXVI ANDADURASDE LA VIRGEN Me encuentro en una pensión de un pueblo de Andalu- cía. Después de comer, me voy a mi habitación a descansar un rato. Me duermo, pero mi sueño se ve interrumpido por las campanas de la iglesia, tocan a muerto. Cuando bajo al bar de la pensión, confirmo mi impresión inicial: hay muerto, claro está que yo no lo conozco. Me tomo una manzanilla y salgo a la calle. Veo mucha gente y por los comentarios que voy recopi- lando de lo que oigo de la gente es que traen al pueblo a la Virgen, que está ubicada normalmente en un cerro cercano. Voy oyendo a la gente y voy juntando las piezas, como si fue- ra un puzzle. Se ve a la gente con sus mejores ropas, alegres. Pero yo me pregunto qué es lo que mueve a tanta gente, ¿será su fe?, ¿será que la Virgen ha hecho milagros?, porque ¿qué se puede esperar de una Virgen sino que haga milagros?, ¿les habrá hecho milagros a todos?, es un suponer. Para la persona que ha muerto casi a la misma vez que la llegada de la Virgen, ¿será un milagro?, ¿le ha quitado a lo mejor el sufrir más en esta vida?, eso para mí no tiene validez. O tal vez le pidan a la Virgen que seamos eternos. ¿Será la Virgen eterna?, no creo. Y digo yo, ya que esta persona ha muerto, ¿por qué no le pido a la Virgen que lo devuelva a la vida?, porque casi con
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    Tomás Moreno Moreno102 todaseguridad no podrá hacerlo, es algo imposible. Nuestro mundo se rige por sus leyes, en las que también tienen cabida las religiosas. Mucha gente vive con una fe tan ciega en su religión que harían muchas cosas si sus dirigentes se lo pidie- ran. Pero el mayor peligro que tienen las religiones y sus adep- tos es la ciencia porque una por uno todos los dogmas de la Iglesia se caen al suelo, pero para eso estarán las autoridades en materia religiosa, para recogerlos y para escribir y escribir y convencer y convencer a algunos que ya tienen abonado el terreno. Hoy en día se va más a los actos religiosos por entrete- nimiento o tal vez por diversión, pero no por creer en lo que se está haciendo, vamos a charlar, vamos a enterarnos de algún comentario que se va difundiendo y todavía no ha llegado a nosotros, por lucir los vestidos y también otros por aburri- miento. O sea que hoy la Virgen no habrá podido hacer el milagro, tal vez estaba ocupada y ha llegado tarde. Pero para que nos sirva de reflexión: ¿puede ser una romería de la vir- gen compatible con el dolor que sienten los que les ha tocado que se muera su familiar el mismo día?
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    PERLAS DORADAS 103 XXXVII AÚNEN LA INOCENCIA (dedicado a mis sobrinos. 1999) Los he visto crecer, al igual que sus padres y sus abue- los. Aún recuerdo cuando a María su madre me la dejaba pa- sear en su carrito, normalmente era durante los mercados. Yo le veía la cara y ella durmiendo, casi seguro que no sabía si era su madre o yo quien la llevaba.Amí llenaba de orgullo. Ya ha crecido, sé que me quiere pues solo hay que oír cómo pro- nuncia: “Tito”, lo dice de una manera tan especial que llena de sentimientos la palabra y el ambiente. Nunca la he visto enfadada. Tiene una ternura innata, tal vez sea la inocencia que da la edad. Ya está haciendo preguntas de persona mayor. El otro día, casi con timidez, me preguntó que por qué no me he casa- do, yo sabía que esta pregunta era importante, le respondí que porque aún no había encontrado a la mujer que me gustase, ella, enseguida, respondió que también permanecería soltera. Ya empezaba ha hacerse preguntas de persona mayor, me gustó que su razonamiento le llevase a hacerse preguntas, al fin y al cabo ella estaba creciendo. Quisiera ver en estos momentos qué sería dentro de unos diez años, pero esto es imposible, por mucha imaginación que le echase. Todavía está en la niñez y como tal es mejor que
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    Tomás Moreno Moreno104 juegue,que ría, que estudie.Aunque siempre tendré una duda: se me antoja a mí que esta juventud ahora es más inteligente que nuestra generación, yo lo achaco a la comida, ¿quién sabe qué puede ser?, la alimentación de hoy es más variada y más rica. Cuando yo era pequeño la comida era más bien escasa y casi siempre se comía dentro de la variedad que daba el tiem- po, menos rica. Esto es lo que yo creo, a lo mejor estoy equi- vocado. Carlos es un fenómeno, sabe lo que no esta escrito, todo lo que ve se lo aprende, lleva camino de ser escritor, ya tiene dos premios literarios a sus espaldas, pero él es simple, lo mismo juega con los pequeños que con los grandes, aunque ya sabe mantener las distancias. Recordaré siempre que, sien- do él pequeño, una mañana que fuimos a la plaza estaba llena de palomas, él disfrutaba como un enano, allí lo vi sonreír por primera vez, corriendo detrás de las palomas para ver si podía cogerlas, aún era pequeño, pero jugaba con cualquier cosa, siempre lo recordaré con su gorro de lana y yo paseándolo a hombros por toda la plaza de su ciudad. Julio aprendió a andar antes que a comer, cuando echó el pelo le crecía rubio y en caracolas, le daba un aire a las estatuas de los griegos, es más rápido que el viento, se mueve como los tigres, pero también tiene la calma para escuchar u oír un cuento, casi siempre que hay lugar quiere que le cuente alguno y yo me lo invento, se lo cuento y cada vez que hay ocasión quiere otro y otro, yo algunas veces me canso, pero hago un esfuerzo y saco de mi cabeza otro y otro.
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    PERLAS DORADAS 105 XXXVIII CÓMOBROTAALGO ESPECIAL Hoy me surgen a la memoria mil ideas, pero persigo varias que nos hagan salir de la monotonía que nos trae día a día la vida. Quisiera hacer sentir como cuando vemos los fue- gos artificiales en los cuales el color de la pólvora cambia el cielo en infinitos colores, el negro de la noche se convierte en colores, la lluvia de pólvora ilumina transitoriamente todo en color. Así es la vida, colores más o menos. Hoy, a los muchos años, me viene a la cabeza un recuer- do, va de asunto multirracial que es en el que vivimos hoy. Ha- bía una vez un muchacho de campo, trabajador, era un persona muy tímida, aunque se las daba muchas veces de fanfarrón. Vivía mucho tiempo solo, pues los padres se le habían muerto. Como casi todos los hombres buscaba ese color del cielo que nos hace gozar. En este caso él se dejaba llevar por el que su amigos habían aprendido y encontrado en el terreno amoroso. Un buen día, en el bar que frecuentaba, había trabajan- do una inmigrante, él intentaba no fijarse en ella. Quiero que cuando leáis esta líneas, siquiera por un momento, sintáis la alegría que da cuando el color rompe la noche con su alegría, así surgió ante él esta mujer inmigrante. Recuerdo que acaba- ron viviendo juntos, pero no se más. Tal vez se acabaron lle- vando bien porque, hay que ser realistas, la convivencia es
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    Tomás Moreno Moreno106 difícil,pero no es imposible, hay veces que dos personas se adaptan la una a la otra y hacen una vida con más o menos felicidad. Yo personalmente lo veo muy difícil, este mundo es individualista, en el solo pensamos en nosotros mismos y es muy difícil pensar en los demás, este no es buen camino, pero a lo mejor yo estoy equivocado a medias y el amor tiene un lugar importante en el mundo. El amor tiene que ser como una flor inmensa que inun- da todo el mundo, con su cuidados diarios, así llegaremos a la paz. Las flores de la primavera, las flores del invierno, las flores del verano nos invitan y nos enseñan a que el mundo tiene que guiarse por el amor y así en nuestra vida diaria con- seguiremos que la violencia y la soledad se vayan reduciendo, pero siempre pensando en los sentimientos que dan las flores. Aunque no nos demos cuenta, si miramos despacio por la na- turaleza, las flores están por toda la naturaleza. A lo mejor el amor de mi amigo es así, yo por lo menos así se lo deseo de todo corazón.
  • 102.
    PERLAS DORADAS 107 XXXIX COMPAÑEROSHASTA EL INFIERNO Una vez se hizo necesaria la democracia, con todo lo que conlleva, sobre todo con la libertad. Es buena si además va acompañada de un crecimiento económico donde el bien- estar abarque a más ciudadanos que en otros sistemas de go- bierno. A lo mejor lo más importante de la democracia sea un poco más de reparto económico. Para que un sistema se insta- le y dure, necesita de una mayoría de ciudadanos que crean en él y trabajen fuerte por esa idea. Un amigo me contó un caso que había ocurrido en su país, donde había habido mucha pobreza real, en lo físico y en lo mental. De la mejor manera que puedo paso a relatarlo en forma de cuento. Si cogemos alguna revista del mercado que se dedique a la economía, e inclusos algunos anuncios de televisión, ve- mos que hacen hincapié en cuidar al trabajador como princi- pal motor de una empresa, que se le trata como persona en toda su integridad, así cualquiera quiere trabajar. Pero el caso que me contó mi amigo no era así, contaba que un amigo suyo aprobó las oposiciones de funcionario, según cuenta era muy trabajador, pero a los tres meses, sin saber de cierto las cau- sas, el jefe le obligó a ir a un psiquiatra. Desde entonces todo se le torció a este trabajador, fue al psiquiatra y cuando el
  • 103.
    Tomás Moreno Moreno108 informelo llevó al médico de cabecera, éste se hecho a llorar diciendo entre sollozos que lo que quería un grupo de perso- nas era echarlo del su trabajo. Durante muchos años, con la humillación de algunos compañeros y también de políticos, aguantó, pero todo esto hizo mella en él y como todo tiene su fin y él amaba su trabajo, aunque le hicieran hacer actividades que no eran de su cometido como echar muchas horas a la semana, sin cobrar por esto ni un céntimo extra. Seguro que muchos os veréis reflejados en este cuento porque en cierta manera no es un cuento, es la excusa para dar a conocer este caso, que por lo demás va a terminar de buena manera, aunque parezca lo contrario. Hubo mucha gente con mala fe que hizo daño a esta per- sona por el placer de verlo sufrir, pero aún hoy lo vemos pasar por las calles, con su misma forma de andar, pero viéndolo que ya no lleva ese peso encima. Muchos hicieron leña del árbol caído, otros se aprovecharon de él, hoy –me cuenta mi amigo- pasa hoy por las calles comprendiéndolo todo y, a la vez, vien- do que su caso se repite más de lo que nos gustaría. El ser humano es dañino, cuando le ofreces lealtad y amistad, muchos actúan, te llevan la corriente para más tarde darte el golpe de gracia, de una u otra manera. Me niego a pensar que el ser humano sea así, pero la experiencia me hace ver que somos como lobos cuando tienen una pieza, solo van a por el festín y luego a festejarlo. A lo mejor es la manera normal de actuar, pero me niego a aceptar que esto sea así, no
  • 104.
    PERLAS DORADAS 109 puedeser así, ¿dónde esta la razón?, no puede ser que la igno- rancia haga al ser humano actuar de esta manera. El frío inten- so del invierno y los calores del verano no creo que tengan que ver con la forma de actuar de determinadas personas. Ni aún el alcohol creo que lo haga: sufrir y humillar a esta perso- na hasta el límite de tener que dejar el trabajo por no poder aguantar las maneras de actuar de compañeros y jefes. Esta persona -cuenta mi amigo- vive hoy bien por los derechos adquiridos, tiene una pensión que es la envidia de sus antiguos compañeros y jefes. Él sigue recuperándose de tantos años de mal vivir y las expectativas se le han abierto, ha cambiado a mejor. Según me cuenta, se dedica a escribir, tiene sensibilidad y aunque sabe que sus creaciones son para unos pocos, no por eso deja de transplantar sus ideas al papel, unas veces escribe novelas, otras poesías y también muchos cuentos.
  • 105.
    Tomás Moreno Moreno110 XL CUANDOSÓLO NOS MUEVE EL INTERÉS Y LA COMPETENCIA Unos a lo mejor no se dan ni cuenta, pero hubo una vez un pensador que meditaba, era antiguo y sus ideas quizás ya se han quedado viejas, aunque seguro que hay muchos que piensan como él. Decía que al ser humano sólo le mueve siem- pre el interés para su propio beneficio. Por ejemplo, surge una conversación sobre trabajo, seguro que alguno de los conver- sadores está pensando en cómo encontrar la forma de que los demás propongan que hay un trabajo en tal o cual sitio para él o para algún amigo. Esto es solo un ejemplo y no demasiado sangrante. Hay otros aún más duros, que podemos imaginar que se pueden extrapolar a otras situaciones. Hasta aquí todo normal, pero es que llegando al extre- mo este viejo pensador nos venía a explicar que todo es inte- rés y competencia. Y además decía que un mundo en el que estos dos factores son el corazón económico y social, por el que se mueve todo con sus cosas buenas o malas y que todos estamos metidos en él querámoslo o no. Así funciona el mun- do sin excepciones. Tendrá más o menos igualdad, con sus extremos de pocos ricos y muchos pobres, pero es que hasta los pobres se guían por esta forma de ver el mundo. Después hubo otras teorías que decían otras cosas más
  • 106.
    PERLAS DORADAS 111 suaves,pero aún hoy la teoría dominante es el del interés y la competencia. Según muchos estudiosos, el interés del indivi- duo prevalece sobre todo.Así se llega al egoísmo individual y también colectivo. Cuando muchos individuos egoístas se jun- tan, malo, se autoabastecen de toda ideología para conseguir sus fines. La verdad es que para ser un cuento es bastante duro, tal vez me obliguen a poner una x, como a algunas pelí- culas, para que mis posibles lectores sepan a qué atenerse. Yo también escribo por interés, lo reconozco y sobre todo lo que me mueve a escribir estos cuentos no es crear malestar a nadie, solo describo lo que muchas mentes piensan y han pen- sando antes o después que la mía. Si queréis hago un subcuento, donde todo sea conformismo y con una euforia de lo bien que marcha el mundo, eso os lo dejo para que vosotros lo penséis o lo soñéis. Hay muchos hombres y mujeres que piensan que el amor mueve el mundo y -digo yo- si el amor mueve el mundo, ¿por qué hay tanta enfermedad y tanto sufrimiento sino es por el interés y la competencia que nos mueve a todos? Para terminar el cuento quiero, y no puedo, acabarlo con final feliz. Veo que en unos años hemos hecho desapare- cer del planeta el treinta por ciento de las especies por efecto de la contaminación, si esta contaminación fuese producida, a lo mejor no hubiese desaparecido ninguna especie. Ha sido producida por el interés y la competencia
  • 107.
    Tomás Moreno Moreno112 XLI CUENTODE AMOR Parece mentira lo que os voy a contar, pero os advierto que no es un cuento, es real como la vida misma. En un viaje a una provincia de La Mancha, me encontré a una persona mayor en la catedral sentada en un banco, se le notaba que la soledad le aplastaba el cuerpo. Así lo vi: en un banco de la catedral. Probé a ver si quería hablar conmigo, hubiese habla- do con el mismo diablo. Mi sorpresa fue cuando, tras un breve rato de charla sobre el tiempo, el hombre me abrió su corazón. Llevaba cincuenta y cinco años de matrimonio. Su mu- jer lo era todo para él, al igual que él era todo para ella. Ha- bían sido muy felices durante todos estos años. Pero ella se murió y él se quedó solo, ni los hijos le parecían los mismos, habían cambiado. Aunque se preocupaban por él, no sentía ese cariño verdadero necesario, pensaba que solo iban siem- pre por el interés económico. Yo le planteé lo que un hijo suyo le aconsejó: que buscase a otra mujer, por lo menos para estar en compañía. El pensaba seguramente que a algún hijo suyo no le sentaría nada bien. Quedamos en que pensase en una mujer con la que se gustasen mutuamente. Ahora me hago una pregunta: ¿por qué, con la edad, los mayores se vuelven más egoístas?, ¿por qué, sin embargo, muchas veces decimos que tienen el poso de la edad y que esta es sabiduría? Esta pregunta tiene tela marinera, dejémos-
  • 108.
    PERLAS DORADAS 113 laen interrogación y así cada uno da su respuesta según la experiencia que haya tenido con personas mayores. Pues bien, el viejo me contaba que su mujer cayó enfer- ma y que durante cuatro años él estuvo siempre a su lado ha- ciendo todas las labores de la casa y teniendo cuidado de ella durante su larga enfermedad. La quería tanto que ahora se le saltaban las lágrimas, que iban a parar al suelo. Yo me emocio- né mucho, no comprendía como habían estado tanto tiempo juntos. El amor que sentían ambos le hacía ahora llorar de pena. Yo le decía que no pensase tanto en ella, que mirase al presente o al futuro y que intentase mirar lo menos posible al pasado. Él me comprendía pero me decía que eso era imposible, incluso le hable de ir a un programa de televisión para buscar pareja y decir a los cuatro vientos que el amor existe entre dos personas. Mi postura personal es que es muy difícil que dos per- sonas se amen durante tanto tiempo, aunque muchos casos se dan. Puedo dar yo mismo fe también de otro caso próximo, pero no es el momento ahora, más adelante os lo contare, se- guro que os va a encantar. Se dejaba caer la noche y nos separamos Seguramente no lo vería nunca más, solo quisiera que las ideas que le di le sirvieran para algo, para que no sufriera tanto. Me fui alejan- do de su lado muy despacio, pero la conversación que tuvi- mos permanecerá en mi memoria durante largo tiempo. Aún resonaban en mi oídos las palabras en las que me decía que había amado a su mujer muchísimo y que sería imposible po- ner en su memoria a otra en su lugar. Yo me lo creía porque lo decía, no tenía cara de mentiroso.
  • 109.
    Tomás Moreno Moreno114 XLII UNPUEBLO Era un pueblo de la envidiada España donde sobraba de casi todo, pero en el que faltaba solidaridad, comprensión y un poco o un mucho de amor al ser humano. En este núcleo de personas se vivía en un relativo bienestar económico. Los pro- blemas no existían porque se guardaban en las conciencias para sacarlos a la luz cuando el momento fuese más oportuno, pero no con el ánimo de solucionarlos sino para hacerlos aún mayores. Aladino ya no encontraba tesoros en sus esquilmadas tierras, así sus descendientes decidieron que el tesoro más cer- cano estaba en la próspera Europa. Por las calles de ese pue- blo nos los encontramos, unos hablando nuestro idioma y otros aprendiéndolo. El tiempo transcurre como siempre, pero ha sucedido que vemos aumentar estos inmigrantes cada vez más. Las autoridades, con la excusa -cierta o no- de un delito, ac- túan con la ley en la mano.Aunque algunos tienen los papeles necesarios para escapar por esta vez de las redes de la policía, otros no. Cuando se presenta algún problema, las mentes es- trechas solo saben hacer lo más fácil para solucionarlo, cuan- do a mi parecer esas soluciones conllevan agravar las situa- ciones conflictivas que se presentan. Sé que esta actitud mía es muy minoritaria, al menos habrá pocas personas que la com- partan, pero por lo menos yo lo veo así.
  • 110.
    PERLAS DORADAS 115 Casiseguro que hay otros pueblos como el que descri- bo y no solo pueblos sino ciudades en las que sus autoridades toman las mismas opciones, como si fuese como dibujar con papel de calca. ¿Es que no hay otra forma de tratar a estos Aladinos o Aladinas venidos a menos? Si vienen a una tierra donde no hay fronteras, ¿por qué para ellos sí que las hay? Que se les dé trabajo, alimentación y vivienda y si hay alguno que hace daño a la convivencia que se le trate como a un ciu- dadano más. La medida más cómoda pero, a la vez, la peor es la que se adopta con estas personas, en pueblos y en ciudades, sa- biendo que nuestro futuro va ligado a ellos. Si supuestamente los lugareños nos llevamos bien, ¿por qué no tratar de la mis- ma manera a aquellas personas que no vienen precisamente de vacaciones?, ¿por qué si a estas personas les abrimos nues- tro bolsillo no le abrimos también nuestro corazón? Como esto es un cuento, sueño con otras mentalidades, con otros enfoques para afrontar los problemas.
  • 111.
    Tomás Moreno Moreno116 XLIII ELSILENCIO DEL MIEDO En el paseo diario que hago, observo y escucho los corri- llos de gente que se juntan por la calle. Me gustan los cuchicheos, unas veces más subidos de tono que otras. Me gusta cuando al- guien habla para los demás, o sea, los que suben la voz. Es la única manera que tengo de enterarme de lo que hablan. Alguien pensará que la subida de la voz es un detalle de poca educación, a mí sin embargo me gusta cuando alguna mujer u hombre ex- presa sus ideas en voz alta. Eso significa que quiere que sus ideas que se las lleve el viento lo más lejos posible, a lo mejor para que las recoja alguno oído, para que pueda meditar sobre ellas. Casi siempre son los estados de ánimo los que impul- san las cuerdas vocales, por enfados tal vez, de modo que la voz se eleva por encima del círculo. Muchas veces también es con la idea de que el pase cerca se entere de sus ideas. No siempre la voz que surge de la garganta es de enfado, sino que es por una injusticia por lo que clama alta y quiere que, al subirla de tono, se extienda, tal vez buscando una solución. El miedo profundo quetodosllevamosdentrononosdeja en muchas ocasiones expresar nuestros sentimiento y, si alguien se atreve, lo dice en voz baja, para que los ecos que salen de su garganta no rebasen los lÍmites de un instantáneo momento de expresión verdadera. Por eso el casi silencio con el que mu- chos hablamos, para que no sea entendido por casi nadie.
  • 112.
    PERLAS DORADAS 117 Enel mundo que vivimos hay mucho miedo, unos mo- tivos son personales y otros colectivos. En este cambiante mundo en el que parece que tenemos mucha seguridad, se nos desvanece por momentos cuando, por ejemplo, no podemos llegar a final de mes o cuando ha habido una discusión en la que peligra el trabajo. Eso es lo normal, vivimos con miedo pero lo mejor es hablar para que, en una histeria colectiva momentánea, demos rienda suelta a nuestros problemas. Si pensamos que lo mejor es guardarlos, habrá que ver cuando se abran de una vez si no nos derriban, no por el olor, que como todos sabemos los problemas no tiene olor, sino con esas ondas que desprende el baúl al abrirse. Todos, alguna vez, hemos abierto ese baúl, casi siem- pre, quizás, las menos, pero forma parte de ese mundo nues- tro. Al que sabe dominarlo, a fuerza de abrirlo muchas veces, le sirve para, abriéndolo despacio, extraer un recuerdo, un gesto, un sentimiento o para pensar qué mala es la vida. ¡Tened cuidado!, hay que saber abrirlo. Si sabemos uti- lizarlo, nos servirá para tapar esos huecos de vacío y melan- colía, seguro que nos ayuda a meditar sobre algo que para nosotros es algo importante. El silencio y el miedo son muy amigos, lo mejor es saberlos llevar porque casi seguro que no encontraremos nada que nos pueda aliviar, pero, mientras pen- samos, podemos quizás encontrar algo bueno, seguro que hay mucho bueno. Aunque quizás no debéis hacerme caso pues esto es solo un cuento.
  • 113.
    Tomás Moreno Moreno118 XLIV ESTANOCHE HE SOÑADO Os voy ha contar el sueño, poco a poco, intentando plas- mar en el papel lo que vi en imágenes y en sensaciones. Soña- ba que se tejía una tela de araña por todo el mundo, que se cambian todos los valores existentes en él, el valor del dinero desaparecía, el trabajo cambiaba su aspecto, de ser esclavizante pasaba a ser placentero, todo esto, claro, sin necesidad de tomar ningúnalucinógeno,losejércitosdesaparecían,lasfronterastam- bién, la violencia también. Me recreaba en el sueño. Era la sen- sación de haber encontrado el método para que el mundo fun- cionara mejor. Todos los pensamientos e ideas que harían cam- biar el mundo pasaron claramente por mi cabeza. No era una alucinación ni una pesadilla. El sueño era como esas pocas ve- ces que el cerebro piensa en una cosa importante y aporta las soluciones a cada problema. Era una sensación como cuando leemos un libro y encontramos en él soluciones a muchas ideas que antes estaban escondidas: vemos como si fuese una parti- da de dominó, las fichas van cuadrando unas con otras. Así fue mi sueño: como una partida de dominó, ningu- na idea se desaprovechaba, todas encajaban. El dominio que ejercemos los unos sobre los otros para, como última y más importante solución, exprimirnos hasta que al final en nuestra cuenta se sumen unos pocos euros. Sí,
  • 114.
    PERLAS DORADAS 119 elmotor del sueño era ese: cómo por la explotación de unos sobre otros sometemos a los semejantes a trabajos para que luego, al final, los euros se vayan sumando y todo sirva para perpetuar el sistema, que es muy antiguo. Pero, por una vez, ha pasado por mi cabeza otra forma de ver el mundo que no sea la explotación por la explotación. Quiero saber si alguien más ha tenido el mismo sueño, seguro que sí.Así podría puede ser que llegara el momento en el que no solo aportemos las ideas sino que las llevemos a la realidad. El tiempo juega a nuestro favor, las ideas serán com- partidas por otras muchas personas. Ahora aporto una idea: las televisiones transmiten todos los días imágenes de guerras y escenas sangrientas como partes de una guerra, también lo son las fábricas de armamentos, las cuales se nos muestran también; la idea es el rechazo de esa industria de armamento y de guerra, que pensemos en todo lo opuesto a esto, en todas las razones opuestas de paz y de amor o, si no, que probemos, siquiera por un momento, cuando vemos un rifle imaginar un manojo de flores, cuando vemos las escuadrillas de aviones, imaginar un parque de diversiones y así, tirando de la hebra, se tendrá que llegar al fin de la violencia en todos sus conteni- dos, la borraremos de la faz de la tierra. Con el mismo esfuerzo mental con el que pensamos que no es posible podemos pensar que sí es posible. Y no solo ob- tendremos más beneficios todos sino que el hombre se encon- trará consigo mismo y surgirán nuevos modos de vida, de co- mida, de trabajo y, en resumen, todo cambiará, aparecerán unas realidades que estarán más de acuerdo con el ser humano.
  • 115.
    Tomás Moreno Moreno120 XLV HOYESTOY ENFERMO Llevo varios días que no me encuentro bien, he proba- do con remedios caseros a ver si se me iba el malestar, pero va en aumento. Esta mañana no he podido levantarme, tenía fie- bre, dolor de huesos y dolor de cabeza. No he ido al trabajo. Me he quedado en la cama. Sé lo que tengo. Recurro a las medicinas que ya otras veces me han curado. Paso las horas mal. A medida que pasa el tiempo, ya por la tarde, he notado mejoría. Con el malestar no tengo ganas de hacer nada, no tengo ganas de comer. Aunque tengo defensas, pues estoy gordo, no me apetece aprovecharme de la enfermedad para perder peso, pues eso sería negativo. Tengo miedo pues tal vez la enfermedad sea grave. No quiero recurrir al médico. Han pasado unos días y ya me encuentro mejor. Aprovecho ahora para recordar algunos de los pensa- mientos que me acechaban de vez en cuando en los momen- tos de la enfermedad. Recordaré el caso de un amigo que ha- bía padecido dolor de cabeza desde pequeño, me decía que, si no llega a descubrir el remedio, no hubiese podido disfrutar de la vida como ahora lo hace. Permaneció así durante cua- renta años y fue gracias a un médico, en una visita rutinaria, que le dijo que probara a no comer chocolate, pues era muy goloso y comía mucho. Mira por dónde el chocolate tenía la culpa de su malestar de cabeza. Lo fue dejando y comproban-
  • 116.
    PERLAS DORADAS 121 doque se le iba yendo el dolor. Así que hoy no prueba el cho- colate y lleva una vida mejor, sin dolor de cabeza. El médico acertó. Había nacido de nuevo. ¡Con lo rico que está el choco- late en el desayuno!, pero a él le producía dolores de cabeza permanentes. Ayer, cuando estaba en la cama enfermo, pensaba en la cantidad de gente que padece enfermedades y no encuentran remedio a ellas. A veces el remedio es muy simple, lo tene- mos en nuestras narices y no sabemos que nos está haciendo mal y pasamos nuestra vida quejándonos y volviendo locos a los médicos. Era un pensamiento recurrente, ¡cuantas perso- nas sufren por enfermedades que no son tales! Pero que el médico las diagnostica y nos da un tratamiento para su cura, con lo que conlleva de tomar química porque toda es adictiva. Aunque sea repetitivo, me imagino cómo sufrirán cientos de personas, o bien por cosas simples o por diagnósticos equivo- cados. Porque hay que tener en cuenta que los médicos tam- bién se equivocan, no pueden acertar en el remedio de cada enfermedad. Tal vez algún día, con la ayuda de las máquinas, lleguen a un tanto por ciento muy elevado de curación.
  • 117.
    Tomás Moreno Moreno122 XLVI LAMENTE HUMANA ES UN MISTERIO, O TAL VEZ NO Cada día que pasa conocemos más sobre nuestra men- te, evidentemente no voy a hacer un estudio sobre ella aquí. Lo que sí voy a exponer son algunas ideas, además hablo yo como implicado en el tema. La mente humana se puede ave- riar como cualquier motor, pero estas personas normalmente no son aceptadas por la sociedad. Más que a las enfermedades propias de cualquier motor, me voy a referir a las que produce el medio en que nos desenvolvemos, las relaciones humanas turbias, las relaciones de trabajo enfermizas, las relaciones de pareja muchas veces difícil de sobrellevar, y tantas otras. Hoy en nuestro país cualquier tragedia que se precie conlleva la aparición de los psicólogos. Son los encargados de enfocar las penas y el dolor de una manera racional y que ésta no degenere en una enfermedad mental. También cuando es difícil comprender la causa o dar una respuesta coherente a una difícil situación que se nos presenta, aunque no sea muy a menudo. Tal vez los psicólogos sean necesarios porque las familias no se dan el calor necesario y hace falta echar mano de personas que han estudiado al ser humano y saben darle soluciones apropiadas a cada caso. Evidentemente la sociedad puede estar enferma. Enton-
  • 118.
    PERLAS DORADAS 123 cesa una sociedad enferma difícilmente, por muchos especia- listas que haya, casi seguro que no se le podrá dar solución. Tal vez muchos como yo piensen en lo siguiente: que es la sociedad la generadora de problemas, que para unos son fáciles de resolver y para otros son de imposible solución. En ese instante en que se produce la incomprensión tal vez hay se está creando el problema de una enfermedad. Hay muchos especialistas y personas de a pie que están de acuerdo conmi- go. El ser humano tiene la “virtud” de hacerse daño a sí mis- mo, si no es porque en una guerra se están matando unos a otros, es por el rechazo de nuestro entorno, estamos creando una guerra larvada y diaria. Creo que no es difícil enfocar las relaciones humanas desde puntos de vista como la compren- sión, el amor, la delicadeza o la educación. Si se ve de esta manera casi seguro que a nuestro alrededor todo se hará más llevadero y evitáremos dolor y sufrimiento, sobre todo a los más débiles.
  • 119.
    Tomás Moreno Moreno124 XLVII CUANDOLLEGA EL OTOÑO El otoño es una estación del año, quizás para muchos una de las más tristes.Al significar un cambio en la naturaleza y en nuestros cuerpos, parece ser que nos afecta más. Una de la razones puede ser la que provoca el letargo de algunos ani- males y la caída de las hojas. Si pensamos que solo es un paso más a lo largo de nuestra vida, no ayuda a soportar los años venideros. Me sorprendió una imagen que vi el otro día, sentado en la puerta de mi casa. Miro al cielo y entre el espacio que deja la calle y la altura más alta de la Iglesia vi una bandada de gorriones plateados, dándole en todo su cuerpo el sol de la tarde. A mí me parecían de oro, como si hubiesen sido baña- dos del oro, pero no era del oro sino de los rayos solares que, al reflejarse en ellos, daban la sensación de ser de oro. Era una postal magnifica del otoño. ¡Qué bonito, toda la panda de go- rriones volando sincronizados, solo buscando vida y derro- char alegría! La verdad es que me emocioné. Era una más de la cosas buenas que nos trae el otoñó, esa imagen queda aquí plasmada, de una forma torpe, al haberla visto en realidad. ¿Qué os voy a decir más del otoño? Cada uno tendrá su propia sensación.A mí personalmente no me gusta mucho. Me gustan más el verano y la primavera. El verano con su calor
  • 120.
    PERLAS DORADAS 125 característicode cada zona, me encanta nadar, pasear. La pri- mavera me gusta mucho también, si ha llovido, habrá más flo- res que germinarán en el campo para alegrar el corazón de mu- chos enamorados y tal vez encienda ese fuego en otros muchos. Acompañar estos días otoñales con una buena música, como los Conciertos deAranjuez del maestro Joaquín Rodrigo, es buena idea. Seguro que os elevará el ánimo y podréis dis- frutar de esa cultura que nos trae el otoño, junto con estas melodías tan bonitas. Oiréis como la música y el tiempo se nos hacen más eternos, nos gratificaran el ánimo y nos eleva- rán el espíritu a una altura más que bella. La moraleja podría ser que todo es bello si lo miramos por el lado apropiado, el tiempo, la sociedad, la conciencia, las relaciones familiares, incluso la libertad ejercida de una forma razonable. Todo es bello, claro que sí. Decidme una sola razón por la que haya que ver la realidad en plan negativo. Siempre hay que verla de forma positiva. Hasta a este cuento que, de una forma casi involuntaria, me ha salido, será más feo o más gua- po, cada uno que juzgue. Como digo siempre, ¡ojo que esto no es un cuento! Porque si la vida es sueño, como dijo el es- critor, yo propongo que la vida es cuento. Cada uno se monta los cuentos que mejor les va y así va tirando de la vida, unos de una forma y otros de otra. Lo que sí pediría es que igual que vienen las estaciones con sus cambios, así la sociedad los viva con todas sus consecuencias y, así como el tiempo es variable, que por lo menos a las personas que pasan hambre y enfermedad estos cambios no les traigan problemas añadidos.
  • 121.
    Tomás Moreno Moreno126 XLVIII CUARENTAMILLONES DE HORMIGAS Las hormigas viven y se multiplican. Vivirán según su costumbre, pero nosotros no percibimos sus alegrías ni sus penas. Será cosa de que me ponga a estudiarlas más detenida- mente, a lo mejor descubro algunas cualidades, es la única forma de salir de la ignorancia en este tema. Pero lo que no me negareis es que tengo un conocimiento vital de al menos cuarenta millones de personas. De estos cuarenta millones, hay quien dice que no pueden vivir mejor, pero yo sostengo que la inmensa mayoría vive y sufre hasta extremos difíciles de imaginar, llega a final de mes sólo el que puede, el tiene un bienestar económico suficiente, pero la inmensa mayoría, en contra del que diga que no podemos vivir mejor, vive en la miseria y en la ignorancia -si no fuese porque hay que tener carné de identidad-. Las hormigas y los humanos vivimos como podemos, lo que nos une es que vivimos siempre trabajando. Seguro que la libertad que decimos tener no es tal, está limita- da, por poco que pensemos que lo está, seguro que muchos ni siquiera sienten que la tienen. Hay que trabajar mucho, lo malo es que solo trabajan las hormigas obreras y, parece ser, que no tienen paga, pero nosotros sí que la tenemos y el trabajo, bien definido es bue- no, pero cuando lo utilizamos para destruirnos a nosotros y al medio ambiente no lo es tanto. No podemos realizar un traba-
  • 122.
    PERLAS DORADAS 127 jo,salvo raras ocasiones, que nos beneficie, parece ser que cuando no estamos en guerra con los demás, estamos en gue- rra con nosotros mismos o con la naturaleza. Habría muchas cosas que mejorar porque si nos ponemos a trabajar con los medios que tenemos ahora podría ser hasta peligroso. Imagine- mos las montañas horadadas por túneles o rodeadas de carrete- ras. Dicen que las infraestructuras son necesarias para que un país progrese según el modelo establecido. ¿A que os parece un cuento?, es que a veces la realidad se parece a un cuento, o tal vez sea al revés. Tendrá que haber un equilibrio porque el hom- bre se destruye a sí mismo. Tenemos más medios para destruir- nos que para construir. Hay que salir, a mi parecer, de esa moda perenne o, si no, el cuento no tendrá un final feliz. Yo quiero, pero no noto que sea así, ver un mundo don- de la naturaleza y el hombre se comprendan. Sí, en el buen sentido, pero, por lo que siento y veo, cada vez las hormigas y los pájaros y los animales en general, también la naturaleza, se irán degradando más.
  • 123.
    Tomás Moreno Moreno128 XLXIX CUENTODE TOMÁS Y MEDIO Os advierto, antes de empezar a leer, que, si alguien lee esto como cuento, me parece bien, pero casi no es un cuento porque es un cuento sobre la televisión, y meto todas las cade- nas en el mismo saco. Como se acercan las navidades, es me- jor limar las asperezas y verlo todo de una forma optimista, que hay la forma contraria de ver las cosas, claro que la hay, pero, como decían en la televisión, hasta cuando hay dolor, hay que ir al médico con la sonrisa en la boca. ¡Qué de insensateces en los contenidos de los progra- mas y en la publicidad!, ¿hasta cuándo nos van a aburrir? Manipulan la figura de la mujer y la del hombre para que fije- mos la vista en lo que menos nos interesa y para motivarnos a hacer compras o tener pensamientos que, no viendo la televi- sión, no los tendríamos seguramente. Claro –diréis- ¿qué tie- ne esto de cuento?, pues tiene que la vida hay que verla como un cuento de hadas, con ayuda de la televisión y así nos dis- traen de las cosas que verdaderamente nos importan. No ne- cesitamos ese tipo de distracción, que se la guarden para lo que les guste. Casi seguro que la inmensa mayoría pensará como Mao, que decía que la religión era el opio del pueblo. Ahora la tele- visión, con la ayuda de la religión, se ha convertido en otro
  • 124.
    PERLAS DORADAS 129 tipode opio, pero que a la postre es el mismo: que no pense- mos por nosotros mismos. Ya hay mucha gente que pasa de la televisión. El imperialismo ha recurrido ahora a otro tipo de producto para que el opio haga efecto, ahora han echado mano de la informática, veremos después lo que sigue, seguramente serán los viajes espaciales para que nos veamos el ombligo mejor. En definitiva, lo que persiguen es que no pensemos por nosotros mismos, eso es peligroso pues su cuento se les aca- baría y ese sí que es un cuento, tal vez sea unos de los cuentos más grandes de la historia humana. Todavía hay gente que tiene amigos y familia con la que poder conversar en libertad y respeto, seguro que hay más de las que imaginamos. En este mundo moderno, con todas sus contradicciones, el que más y el que menos llega a ver el plu- mero de toda la porquería que se esconde allí por donde vamos. Realmente si paseamos y meditamos a lo mejor vemos algo de bueno en este mundo corrompido, en el cual algunas personas nos alumbran. Como un ciego que logra ver un rayo de luz, así vemos los destellos de la razón, como si fuesen gotas de aguas en un desierto en el cual también hay vida, pero que a nosotros se nos antoja que solo es arena y sol, pero también hay vida. Y yo me pregunto: ¿habrá llegado la corrupción a ese desierto o a esas selvas que se nos antojan como carentes de vida? Eso la vida es lo que hay preservar para que otros cuen- ten diferentes cuentos, y unas veces nos los creamos y otras no. Pero de todas formas nos ayudaran a pasar el tiempo lo mejor posible, pero no nos resignemos con lo que tenemos.
  • 125.
    Tomás Moreno Moreno130 L DIVERSIÓNY TRABAJO Cuando nos ponemos nuestros mejores vestidos, casi siempre los fines de semana, buscamos una noche de amor y placer desenfrenado que se nos quede grabada como un cuen- to en nuestra memoria para después recordarla como algo fa- buloso. Todos hemos pasado por este momento de la vida y me atrevería decir que, de joven, el placer puede ser la nove- dad, pero de mayor también se sigue buscando ese zorro que algún día vimos pasar de largo y cuya visión duro poco, pero no por eso no queremos dejar de repetir. Si tal vez sea ese un momento de placer inolvidable que queremos repetir obsesivamente, ese puede ser el motor de nuestra vida. Bus- car el príncipe azul o la princesa de los sueños, a lo mejor la encontramos en persona, en sentimientos o en momentos su- blimes que pasamos en una conversación o en un estado de animo, ayudados por el alcohol y ¿por qué no? también por otras drogas. Porque a mí no me gusta todo este juego, pero sí obser- vo que hoy en día este tipo de diversión es una constante. Al parecer, cuando la pobreza y el dolor sacuden de lo lindo, la mente se las apaña para encontrar algún tipo de placer y cuan- do los estómagos están repletos uno de sus objetivos principa- les es también el goce. Si entramos en estado de soledad, la única solución es la diversión, pues no podemos llegar al fon-
  • 126.
    PERLAS DORADAS 131 dode la soledad: son aguas muy turbulentas que nos pueden ahogar. Hoy, con una juventud a la que se le enseña de todo, la mayoría tienen todavía poca experiencia, aunque sí mucha teo- ría debido a los medios que les da el medio en que viven.Yo me sorprendo, cualquier discoteca o bar de copas tiene en sus ale- daños más coches que muchas fabricas porque de eso es de lo que se trata: que los hombres y mujeres, ya desde jóvenes, se diviertan a su manera y que trabajen las máquinas. Tenemos que crear microparaísos en los que, si no acabamos con los medios imprescindibles que nos brinda la naturaleza, lo mejor es que el fin nos pille divirtiéndonos, mejor que trabajando. El trabajo es un medio tan grande que produce más de lo que se puede consumir. Mejor es investigar en nuevos me- dios de pasar el tiempo lo más placentero posible y que afec- ten poco a la naturaleza, si no es para engrandecer su poderío por lo menos para hacer el mínimo daño a ésta. Así nacerán nuevos juegos y diversiones que nos harán pasar el tiempo lo más agradable posible. Es una idea de la que muchos opina- rán que es algo peor que un cuento, y efectivamente lo es por- que en un cuento es en lo que se está convirtiendo nuestro mundo, en el cual las montañas desaparecen por obra del hom- bre. Si cambiamos la cara de la naturaleza sin tener en cuenta que tienes sus leyes, leyes que por lo demás conocemos y no respetamos, utilizamos nuestra libertad, sí, pero nunca hasta el momento en que haga daño, hasta ver esas montañas que- bradas, esas inmensas carreteras, esas ciudades.
  • 127.
    Tomás Moreno Moreno132 Lagran carcajada y éxtasis de placer no es el que ven- drá, es el que padecemos hoy ya en forma de contaminación atmosférica de casi toda la tierra. Será ese el éxtasis, el que la tierra nos tiene preparada para su único disfrute. Pero, mien- tras, todos nos hacemos los ignorantes y seguimos con este sistema. El placer no acabará, ni el trabajo tampoco. Pero como el cuento se acaba ya, no pensemos en destruirnos los unos a los otros, sino en formar todos juntos una gran fiesta que nos acompañe cuando llegue el fin, porque todo tiene su fin, más alegre o menos. El hombre estará en pleno placer, ¡sí, eso!, ¡que el fin del hombre y de la tierra nos pille gozando a todos! Y que los historiadores venideros -si los hay- escriban que todo fue alegría.
  • 128.
    PERLAS DORADAS 133 LI DOSBESOS POR UN CIGARRO Era finales de mayo o principios de junio. Estaba en una co- munión. Ya al final de ella, siempre se sale a estirar los pies por los jardines que hay en estos sitios. El estómago lleno pedía movimiento y a seguir fumando. Compensaba el aire fresco de la atmósfera con el calor que había en la sala de la comida. Como siempre soy buen observador, veo a tres mu- chachas en todo su apogeo, provocativas, con unas faldas que, si hubiese corrido aire, Marilyn se hubiese quedado sin fama y en plan guerrillero. ¿Qué será de ellas dentro de veinte o treinta años? Yo no lo sé ni lo puedo adivinar, ni nadie sabrá lo que pasará. El mundo sigue girando y tendrá su fin, pero mientras haya mu- chachas lozanas, bellas y con ganas de comerse el mundo, será más lo positivo que lo negativo. Con solo intentar descri- bir a una de ellas, imaginaremos lo que viene después: unas piernas bellísimas, y ellas con ganas de enseñarlas. Imaginan- do las cosas, pensé en estar con ella en la cama, pero me que- dé con las ganas. En el futuro reciente no me comeré una ros- ca, pero dentro de unos años, ¿quién sabe? Me sentía orgulloso de la conversación que entablé con ellas, de estudios nada, a lo mejor me pasa lo que en el cuento “Las veras pero no las probaras, si no es por invocación divi-
  • 129.
    Tomás Moreno Moreno134 na.”.Pero se había creado entre los cuatro un clima bueno, cada una con su forma, pero la que a mí me hacía tilín era una rubia, guapa y con las mejores piernas del mundo.Alos pocos días, estando yo en la terraza de un bar, pasaron los tres clave- les que se me habían clavado en mi alma, cuando una de ellas se acerca a mí. Me quedé sorprendido cuando ella me dijo que le diese un cigarrillo. Le dije que si fumaba no crecería igual que si no fumaba, en plan de broma, le dije que si era capaz de darme dos besos. ¡Y me dió dos besos en mi barba recién afei- tada!Apesar de todo, no quise darle el cigarro aunque, al final de un rato de charla, se lo di. Ella me dijo, al despedirse, que la vida era así. No pier- do la esperanza de verla algún día y disfrutar de unos momen- tos de placer, sea de lo que sea. La belleza, hoy y siempre, hay que pagarla, por eso esas mujeres no me gustan, para eso está la prostitución, aunque tal vez sea otro modo de prostituirse. Nada es blanco ni negro, eso depende de cómo cada persona viva y vea la vida; unos sufrirán más, otros menos, pero al final la belleza femenina es lo que nos atrae. Una buena hembra, eso es lo más grande que hay en el mundo. Impone y deja a ras de suelo todo lo demás. Yo conozco a una de estas mujeres, además la he visto evolu- cionar durante muchos años, cada vez está más buena, negra azabache, estatura alta, porte relleno y el cielo la bendice en cada momento porque siempre que la veo está igual. No sé si el pelo será pintado. Es la mujer de alguien importante, a lo mejor ella se sintió atraída por sus ganancias y por el lujo.
  • 130.
    PERLAS DORADAS 135 Claro,no se iba a ir conmigo, un muerto de hambre que solo sabe trabajar y mal pagado, no se me acercan ni las moscas. Seremos todos iguales, pero a mi niña la recordaré mu- cho tiempo. Me dijo que tenía diez y siete años. ¡Qué bom- bón!, ¡qué flor para olerla!, ¡qué paloma blanca la acompaña- rá toda su vida para que solo dé placer, no un solo tipo de placer sino muchos otros!
  • 131.
    Tomás Moreno Moreno136 LII DOSCAMINOS DIFERENTES, SIENDO EL MISMO Recuerdo que, cuando era pequeño y llegaba el buen tiempo, en el colegio hacíamos excursiones al campo. El ob- jetivo era ir al campo de fútbol. Andábamos por los caminos, también por las veredas, los almendros en flor, recubiertos de flores blancas que parecían otro firmamento interminable, los olivos siempre serios, con sus hojas verdes, nos dejaban pasar entre ellos, con nuestros pequeños cuerpos. Todo era emo- ción, algunos de mis amigos conocían por su nombre el cam- po por donde andábamos, otros, como yo, íbamos con miedo, cansados, pero hacíamos un esfuerzo. Cada vez veíamos co- sas nuevas: las parras, las hierbas que había parejas en un cam- po que aún conservaba el rocío. Algunos pisábamos y casi inmediatamente pasaba la humedad a nuestros zapatos. Algún comentario entre nosotros, casi siempre despec- tivo hacía alguien, pero sin mala fe. Jugábamos un rato con el balón de goma. Yo casi siempre me iba a andar por el borde del campo y me entretenía viendo a mis amigos jugar al fútbol mientras, como un policía, iba observando el entorno. Aquellos eran tiempos de crecimiento. Había que apren- der a escribir y a hacer cuentas, pero ese día había tocado otro quehacer. Recuerdo, en la escuela, el patio, con las paredes de
  • 132.
    PERLAS DORADAS 137 blancodonde mi vista se estrellaba casi siempre y veía estre- llas. En la clase pasaba igual, todas las paredes de blanco y también, por donde meneaba el cuello, los ojos veían esas es- trellas que siempre me acompañaron. Ahora que tengo más edad, vuelvo de vez en cuando a andar el mismo camino. Ha cambiado el camino y el paisaje. Cualquiera que no haya vis- to la transformación que ha habido seguro que pensará que el camino sigue siendo el mismo. Pero ha cambiado, como casi todo en el pueblo. Algún amigo que se haya ido del pueblo a trabajar fuera y no haya vuelto durante unos veinte años, se- guro que no reconocería el camino que andábamos de peque- ños. Ahora hay casas, los caminos y veredas se han vuelto calles, las casas casi llegan al campo de fútbol, el paisaje, an- tes rural, ahora se ha vuelto urbano. Ya no quedan veredas ni acequias ni esos árboles que eran nuestro punto de referencia para cuando volvíamos después. Las veredas por las que te- níamos que ir de uno en uno y los caminos se han vuelto de asfaltos y mucho más anchos. Creo que todavía a los niños del colegio los llevan aún por ese mismo camino, pero, claro, es diferente. El pueblo ha cambiado mucho, ahora algunos políticos se atreven a decir que vivimos mejor que nunca, que hemos progresado. Pero aún existen por lo menos esos dos caminos, o tal vez más, por los cuales cualquier crío que llegue a viejo sabrá distinguir que por un camino habrá algunos más, es difícil de entender, pero es así. Como decía el poeta: se hace camino al andar. ¿Por cuántos caminos iguales llegaremos a pasear de nuevo al repetirlos?
  • 133.
    Tomás Moreno Moreno138 LIII ELLARGO CAMINO DE LA PRIMAVERA Vamos caminando por el camino de asfalto cuando, de pronto, se nos presenta un camino como cubierto de vegeta- ción. Decidimos recorrerlo. En la esquina que hace el camino hay tres cardos herederos, uno de un metro de altura y los otros más pequeños. Su contemplación es algo grandioso, es la natu- raleza en estado puro, el azul que sobresale de los tallos de los cardos, ¡son impresionantes, bellos hasta más no poder! Ya estamos terminando la primavera. El calor propio del verano se va acercando, se nota en el ambiente. Este vera- no, si las predicciones no fallan, será muy seco y poco lluvio- so. Juntándolo con lo poco que ha llovido en la primavera y en el invierno, las reservas de agua estarán al mínimo. No sé si se le achacará a la falta de agua, pero en pueblos cercanos han salido pequeños bichos por los grifos, casi seguro que el verano será muy difícil para todos. Seguimos caminando. Las zarzas, el romero, el tomi- llo, los almendros, las nogueras van cubriendo el camino con una luz de mil colores donde el verde predomina. Los almen- dros, cargados de almendras, la mayoría tienen muchas, lo que no es bueno un año para una cosa, lo es para otra. El cami- no parece interminable, viendo tanta belleza. Es una belleza que está ahí para que la disfrutemos. Otras muchas personas
  • 134.
    PERLAS DORADAS 139 seperderán los sentimientos que emanan del camino estre- cho. Parece como si el camino lo cerrasen los arbustos, pero no es así, el camino sigue ahí. Suelen pasar coches, tractores, si no fuese por eso, seguro que se cerraría por completo. Cuando volvimos con el grupo, les contamos con todo tipo de detalles lo que habíamos visto. No hubo ni uno que no se quedara embobado con nuestras explicaciones. Al día siguiente volvimos todo el grupo. Uno se fijaba en el tomillo, otro en la retama que, de lo grande que era, se movía a un ritmo musical, otro se acercó a la zarza, cuando salió de ella corriendo un conejo. El susto fue al pronto, pero, más tarde, se le fue pasando. Otro se fijó en la imponente noguera. Parecía como una mujer bella cuando se arregla, así estaba la noguera, moviéndose al ritmo que le marcaba el vien- to. Desde siempre me he preguntado cómo es posible coger el fruto de un árbol tan grande. Sin embargo, se recoge. Aquí se nota mi falta de conocimiento de la naturaleza, siempre habrá cosas que conocer. El olor del tomillo, la personalidad que imprime la retama cuando está en flor, con el amarillo que ningún pintor podrá nunca plasmar, se le podrá aproximar, pero nunca plasmará la realidad que nos transmiten estas plan- tas todas tienen su sentido. Muchos de mis compañeros per- dían sus sentidos ante tanta belleza. Había llovido una hora antes, los zapatos se nos llena- ban de barro, las hojas de los árboles dejaban caer las gotas de aguas como cuando, en Semana Santa, a la Virgen se le ve
  • 135.
    Tomás Moreno Moreno140 comoque se le caen las lágrimas. Pero la alegría de nuestro camino era inmensa, nunca lo olvidaremos. Cada uno de no- sotros, cuando volvamos a nuestros hogares, seguro que tar- daremos mucho tiempo en que se nos olvide lo que sentimos en aquellos momentos en aquel camino. Los olores a tierra mojada, seguro que muchos los habremos olido, no hay pala- bras para describirlos y el olor de las plantas ¿lo olvidaremos alguna vez?, creo que no, siempre perdurará en nuestra me- moria. Pero no solo eso, sino que el camino nos llevará a co- nocer otros, más bellos pero no por ello mejores. A la naturaleza, aunque queramos, no le encontraremos explicaciones, siempre será inmensa. Intentaremos acaba con ella, pero ella seguro que nos sorprende con algo nuevo. Hay olores que no conocemos, pero nos gustan o no nos gustan. A mí me parece que la naturaleza es así: vida, vida, vida por todos los sitios. Aunos nos gustara, a otros no, pero el conjunto es de una sabiduría inmensa. Yo sólo conozco una parte, pero me gustaría conocer algo más y, poco a poco, lo conseguiré. Me gusta, me encanta, no me gustan las multitudes, pero sí me gus- ta pasear por entre los olivos, los almendro, las retamas, los tomillos. Eso sí, a mí, que tengo ganas de conocer, me guía el conocimiento. A la naturaleza nadie podrá conocerla a fondo, pero sé que sí que hay mucha gente a la que le gusta y que vuelve y que vuelven, no se cansan de convivir con ella. La naturaleza supera a la religión porque Dios ha crea- do todo y nos ha dado el campo y los montes para que disfru- temos. Ella será más fuerte que el hombre destructivo, que
  • 136.
    PERLAS DORADAS 141 sólopretende, en una guerra sin cuartel, acabar con ella. Dios no nos creó para que nos destruyamos, sino para que vivamos en armonía. Aún no me explico cómo hay hombres que pien- san en la destrucción, por muchas vueltas que le doy no com- prendo cómo el mal puede existir. Porque el canto de un colo- rín, el vuelo de una golondrina o de un águila no dan nada más que paz. ¡Acabemos con el mal y cantemos todos los días las cosas buenas que nos da el mundo! Tienen que desaparecer las guerras porque la naturaleza nos invita a la paz, encontre- mos en ella la razones por la cuales tenemos que convivir y disfrutar de ella, de una manera armoniosa, sensible. Tenemos que hacer que todos los hombres y mujeres del mundo cuidemos de la naturaleza. Ese sería un objetivo prioritario.
  • 137.
    Tomás Moreno Moreno142 LIV ELCUERPO TAMBIÉN DESPRENDE OLORES Observaciones A nadie le pasa desapercibido el olor del cuerpo, si es- tamos al lado de alguien. Además de que hablemos más o menos, nuestro sentido del olfato enseguida se pone alerta, casi siempre olemos los aromas u olores que desprende quien está cerca de uno. Si empezamos a clasificarlos, entraremos en un mundo subjetivo que dependerá de cada uno. Yo doy mi opinión, que puede ser más o menos compartida. En primer lugar, hay que tener en cuenta que cuando el olor procede de una materia en descomposición desagrada a casi todos los olfatos, si de ese sudor se sacara la esencia, tal vez podríamos tener un perfume. La verdad es que hoy a lo que más se tiende es a echar buen olor y eso se consigue con una ducha diaria, con champú y jabones perfumados. Esto es un negocio como otro cualquiera. Pero, de todas formas, cada persona tiene que convivir la mayoría del día con su olor per- sonal, pues los perfumes, por mucho que persistan, se evapo- ran al paso del tiempo. Las mujeres, siempre coquetas, son las que más utilizan las colonias y otros ungüentos, a mi parecer para llamar la atención. ¡Cuántas colonias no se han evaporando en la mente de alguna mujer, al no conseguir el objetivo que persiguen! Ten- gamos en cuenta que algunas colonias y demás jabones de
  • 138.
    PERLAS DORADAS 143 bellezacontienen feromonas. Claro está que esta palabra la conoce muy poca gente, Según he entendido yo, esta sustan- cia, su función principal es atraer al hombre, es una sustancia como otra cualquiera, pero que solo la utiliza quien sabe, con objetivos claros de atraer a una determinada persona. Pero, al margen de este producto químico, también hay otra sustancia que en su conjunto se utiliza para atraer o simplemente para causar buena impresión. ¿Podemos determinar las enfermedades de una persona a través de olor corporal? Yo diría que sí, así de primeras, y no lo digo porque a las personas que estén enfermas no se les asee cuidadosamente, aunque, siendo realistas, no es así en la mayoría de los casos. Un especialista en determinado tipo de enfermedades sabe, cuando el enfermo llega a la consulta, casi siempre, que si no detecta la enfermedad por el olor es porque no está enfermo. Seguro que hay algunos médicos que han desarrollado este tipo habilidad. Cada enfermedad tiene su olor particular. Pero, al margen de los olores de cada enfermedad, a mi parecer, siempre habrá una mayoría de la población que utili- zará los perfumes, aunque sea en proporciones mínimas. ¡Qué bonito sería oler todos a albahaca, romero, tomillo, etc., y sus derivados: ¿Creen que para 6.000 millones de personas habrá perfumes para todos?, si nos lo planteamos, seguro que sí.
  • 139.
    Tomás Moreno Moreno144 LV ELENVÍO DEL DINERO POR CARRETERA YA NO ES NECESARIO Los vemos cuadriculados y blindados, por todas las ca- rreteras, llevando dinero. Allí donde hay un grupo de gente, allí hay una sucursal bancaria. No se han enterado aún de que el dinero no vale para nada. El símbolo de todo el mal ha desaparecido, ahora el papel moneda se trasmite por potentes redes de impresoras, conectadas a grandes ordenadores. ¿Se- ría posible que el dinero como símbolo desapareciera como realidad? Claro que es posible, el trueque sería la alternativa. La solución sería coger lo que uno necesite, sea comi- da, vehículos u otra cosa. Utilizar lo que necesitemos para nues- tras necesidades diarias. ¿Veis cómo sí es posible que el dinero desaparezca? También desaparecerá el egoísmo. ¿Por qué no se invierte el presupuesto, en vez de en coches bancarios que pa- recen tanques, en ambulancias o en cosas que al hombre y la mujer hagan más felices y que curen las mil y una enfermeda- des. El presupuesto de mantener a todo el personal y esos vehí- culos, eso es tirar el dinero, el esfuerzo que se hace no es nece- sario. No podemos mantener un sistema que como símbolo máximo de riqueza tenga el dinero, los símbolos tienen que ser otros, podemos imaginarlos, hay cientos, solo falta empeño. Con un poco de aprendizaje, seguro que el mundo
  • 140.
    PERLAS DORADAS 145 funcionaríamejor. Si este sistema funcionase, que seguro que funciona, sería estupendo, pero si no funcionase, podríamos recurrir a otros. Solo por evitar a esas personas que van dentro de esos vehículos el sufrimiento que tienen que padecer, se- guro que merecería la pena de intentar un nuevo cambio. Acumular dinero y bienes no es un plan apto para na- die. En la educación que recibimos de pequeños, lo primero que encontramos es la enseñanza del valor del dinero y del orgullo. Por eso todos los tenemos en mayor o menor cuantía, pero la igualdad tiene que extenderse por todo el mundo, poco a poco, no puede haber gente pasando hambre y enfermeda- des cuando nos están sobrando a los países ricos todo lo que hace falta para la solucionarlas. Los trabajadores, a fuerza de hacer todos los días lo mismo, seguro que también piensan en muchas de las injusticias, unos trabajan para comer y otros han intentando llevarse parte del dinero que transportan. Hubo una vez un caso que fue muy sonado. Un grupo de trabajadores del dinero se pusieron de acuerdo para robar a la empresa y lo consiguieron. Se llevaron el dinero, compraron ca- sas, coches y lavaron el dinero en paraísos fiscales. Descubrirlos los descubrieron, pero ya había volado la mayoría del dinero, unos meses de cárcel y al salir algunos a disfrutar del dinero. Hay cosas que no tienen solución y no la tienen porque no se la quieren dar. Tiene que haber personas formadas para que los que roben, además de cumplir condena, deban de de- volver el dinero y, si no, a cumplir condena. No puede ser que, por diferentes causas, a los tres días estén en la calle.
  • 141.
    Tomás Moreno Moreno146 LVI ELFUTURO DE LOS PUEBLOS Opinión Se podrán aportar razonamientos, unas veces en contra y otras a favor, del porvenir de los pueblos. Salvo algunos román- ticos empedernidos, que idealizan los pueblos, la realidad no es esta. La realidad es que, por causas de todos conocidas, los pue- blos se mantienen bajo mínimos y en la mayoría de los casos perdiendo capital humano, económico y con perdidas en todos los niveles.Así la vida en los pueblos se hace cada vez más irres- pirable; las inquietudes, educación, trabajo, diversión, etc. no es- tán a la altura de lo que la mayoría aspiramos.Así que la solución no creo que venga con irse todo el mundo a la ciudad. Como todo tendrá que venir de la mano de nuevas ideas que hagan que los pueblos, por lo menos, si no aumentan, tam- poco disminuyan su gran importancia en todos los hábitos de la vida. Sabemos que la ciudad no es una buena solución para que todos los habitantes de los pueblos se sitúen en esta. Sabemos, sin que nos lo diga nadie, que los pueblos no pueden desapare- cer ni que se puedan mantener solo para que un fin de semana a unos turistas se les ocurra visitarlos. Y que por donde antaño la vida y las relaciones humanas fueron florecientes, pase ahora, al caminar, el viajero en triste soledad. Los pueblos son, también, vida. El otro día, hablando
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    PERLAS DORADAS 147 conun amigo, me decía que había visto como los habitantes que viven en la ciudad ya habían hecho mediciones exactas y venían a decir que cada habitante de una ciudad, sin fumar, se estaba respirando lo equivalente a una cajetilla de tabaco, solo por la contaminación que se da en ella. Evidentemente el oxigeno es una parte de nuestra cali- dad de vida.Ya mismo tendremos fabricas de oxigeno para ayu- dar a la naturaleza a aumentarlo porque cuando las estadísticas, que las harán cuando les interese a alguien para apoyar algún argumento más o menos rocambolesco, nos digan que el siste- ma de desgaste de las materias primas está casi llegando a su fin, porque todo lo bueno, por mucho que queramos, es imposi- ble físicamente que pueda ser repartido de una manera justa. Que siempre tendrá que haber gente que se aproveche de una u otra manera y que mantenga su modo de vida a costa de los que, por leyes ya escritas, tendrán que pasar faltas. Esto no interesara ya a nadie, salvo a aquel al que esa necesidad de justicia le muerda el alma y, de una u otra mane- ra, en canciones, en poesías o en mil maneras de expresión salga de su mente la protesta por el mal diseño que hace el sistema de los bienes y su injusta distribución. Tal vez enton- ces tendremos que recurrir a los pueblos de una manera rápi- da y alocada para encontrar lo que en otros momentos tuvi- mos. Esto no será retroceder, sino un paso hacia delante, hacia un mundo en el que el tiempo no tendrá valor y sí una buena conversación o un alimento degustado de su propio huerto. Si esto no es así, vengan ideas nuevas que nos hagan ver la sali- da a un mundo cada vez más enloquecido.
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    Tomás Moreno Moreno148 LVII CUENTODE MIEDO Era sábado por la tarde. Estábamos en la puerta del merca- do municipal el conserje y algunas vendedoras. Era invierno cru- do, hacía un frío intenso, pero el calor que teníamos en la conver- sación nos hacía olvidar el clima. Veíamos subir las motos, los coches, alguna bicicleta, pero, en definitiva, peatones se veían los de siempre, sin ganas de comprar solo de pasar el tiempo. De pronto pareció que un intenso pesimismo se adueñó de las mujeres. Vieron pasar al médico y la ambulancia. Un intenso temblor nos recorrió el espinazo y en seguida el pesi- mismo se hizo dueño de la conversación. ¿Quién sería el des- graciado que estaba enfermo? No lo sabíamos, aunque nues- tro interés era muy grande, pues, a pesar de todo, todos tenía- mos personas a quienes les había tocado la china. Fueron momentos de miedo. La forma de actuar de los médicos daba miedo, también su forma de ir a ver a un enfermo, a la mejor era alguien importante. ¿Quién sería? Nunca nos enteramos de quién se había puesto enfermo, podría ser más el ruido que las nueces. Pero los momentos hasta que llegó el momento de cerrar el mercado fueron momentos de angustia. Yo hacía lo posible por calmarlas, ya llevaba diez años trabajando allí y las conocía. El sábado era peligroso pues, al no trabajar, algu- nos se dedicaban a charlar y a beber y, claro, ante el alcohol no hay cabeza. Podía haber pasado cualquier cosa.
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    PERLAS DORADAS 149 Estesábado no hicieron nada de venta, pero seguían con la costumbre de abrir el mercado todos los sábados por la tarde. A los vendedores les gustaba estar con el conserje, era buena persona y muy centrada, siempre estaba a su disposi- ción. Si había que abrir el mercado a cualquier hora, estaba siempre disponible, aunque no era recompensado por ello, era un títere de todos. Aguantó allí diez años. Fueron tiempos duros por la por- quería de sueldo, sin una gratificación. Sin embargo a otros sí que recibían todos sus deseos y a las funcionarias no digamos. Al jefe se le hacía la boca agua cuando las veía bien arregladas, conseguían todo lo que querían. Solo pensaban en ellas, nos les importabanadamás.Así,deestamanera,eranlasdueñas.¿Quién le iba a poner el cascabel al gato? La anarquía de la fuerza se había adueñado de la situación, solo se pensaba en destruir a los demás para quitarle la dignidad, pero lo que no sabían era que la vida es larga y muy difícil de andar. A ellos el miedo que pasamos no les importaba lo más mínimo. Estábamos de fin de semana y había que emborra- charse y pasarlo lo mejor posible, pues nadie sabía lo que nos depararía el futuro. Vivían al día, se creían que el mundo se acabaría de un momento a otro. Así acaba el cuento, teniendo en cuenta las injusticias y el miedo que pasan algunas personas, aunque no deberían de pasarlo, pero eso no es fortuito, todo tenía su justificación.
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    Tomás Moreno Moreno150 LVIII ELPRIMER DÍA DE INVIERNO Iba andando por el camino de costumbre. Los olivos, las nogueras y las parras quietas, inmóviles. A los olivos, por estas fechas, se les coge el fruto, así que están preparándose para ese momento en que de una forma violenta se les quita el fruto, pero no por eso dejan de darlo, el año que viene seguro que ten- drán más o menos fruto de nuevo. Si observamos alguna vez cómo se le hace daño al olivo para extraer su fruto, las varas sin piedad golpeando las hojas y los tallos del olivo para que caigan al mantón, la aceituna negra que cae de forma atropellada, sobre todo cuando se le ha dado a una rama que tiene mucha. No creo que otra fruta sufra tanto como esta con esta forma de recolección para poder llevarla a la mesa. Hoy, en muchos casos, se utilizan vibradores que mueven hasta la raíz de la oliva. Ayudados por las varas, en pocos momentos la oliva se ve casi sin ningún fruto. La evolución avanza, el tiempo es oro y la mecanización deja atrás antiguas formas de coger la aceituna. Se avanza y se evita en cierta medida el esfuerzo humano, cada vez la mano de obra es más escasa y hay que inventar nuevos métodos de recolección. Cuando ya voy a pasar el pueblo y voy a entrar en el campo, veo a una niña bien abrigada. Las manos sostienen un animal. Observo que lleva algo entre sus manos aunque, como
  • 146.
    PERLAS DORADAS 151 lanoche se deja caer, no lo distingo bien. Le pregunto y ella me dice que es un conejo, pegado a su pecho, lo mima con sus manos. Ella es aún una niña y me dice que le gusta mucho el pueblo, que sus padres son del pueblo. No sé por qué ha elegi- do como mascota un conejo, tampoco se lo pregunto, no hay tiempo. Me pregunto qué habrá entre los animales y las perso- nas. Naturalmente que no podríamos pasar sin los animales como mascotas, nos acostumbramos los unos a los otros, te- nemos que vivir como si todos dependiéramos mutuamente. El conejo es solo un símbolo de que no podemos estar solos. La imagen de la niña con el conejo sobre su pecho acaricián- dolo, esta actitud, es todo un símbolo: la naturaleza domesti- cada y la niña alegre con su animal. Le pregunto qué le da de comer, ella me responde que pienso aunque también le da lechuga, zanahoria o cualquier tipo de verdura. El conejo permanece quieto, como prestando atención a lo que está oyendo, seguro que él también tendría algo que decir, pero permanece mudo. Otro día tal vez siga- mos con la conversación, tal vez el año que viene, cuando la niña lo traiga de nuevo y nos conozcamos un poco más. Segu- ro que ya tendremos algo de qué hablar, ya nos conocemos, seguro que a lo largo del año pensaremos en aquel momento o, tal vez, nos olvidemos definitivamente y no nos veamos ni la niña ni el conejo. Por si acaso el año que viene dejamos de vernos, aquí queda un trozo de aquel momento. ¿Quién sabe si el conejo sabrá que ha estado en el pueblo?, si vuelve lo
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    Tomás Moreno Moreno152 llevaréa que conozca a más amigos suyos. Aunque estos va- llan al matadero, se les alimenta noche y día y cuando ya es- tán engordados acaban en nuestras mesas. Dicen que el cone- jo tiene muchas propiedades alimenticias, aunque a algunos nos sienta mal. No os aconsejo que visitéis ninguna granja de estas que hay en serie. Es lamentable el aspecto, parecen an- choas y dan pena. Tenemos que comer todos y una de las ma- neras de que llegue el alimento a la mayor cantidad de gente es este sistema, pero me parece triste.
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    PERLAS DORADAS 153 LIX ELSILENCIO ROTO 15-4-2005 El silencio es el cielo y la tierra en perfecta armonía. El silencio es como un gorrión volando o tal vez una paloma y también un águila viendo desde las alturas cómo la tierra va dando vueltas para que no se repitan lo malo, la violencia, la falta de amor o tal vez una flor que quiere nacer y no la dejan. El silencio es paz, es armonía, es libertad y tolerancia. La ausencia del silencio puede ser algo anormal, pero es que hay silencio y sonidos, los dos pueden ser buenos y compati- bles, pero no ese ruido de la moto, del coche o tal vez del murmullo de las gentes o de la televisión. ¿Qué hacemos cuan- do el silencio se ve roto por ese ruido, que nos hace daño y que sabemos que a quien lo produce también? Algunas veces pensamos las raíces de ese ruido y muchas no sabemos de qué procede, salvo que detenidamente averigüemos las causas. En el mundo actual, además de producirse desigualda- des sociales sangrantes, los obreros se ven obligados a produ- cir ruido en sus trabajos, el de las conversaciones es el de menos, lo que importa es que se haga el trabajo lo antes posi- bles, muchas veces sin reparar en medios. No se puede dormir ni descansar bien, la mayoría de nosotros tenemos los nervios y el cuerpo enfermos a causa de este ritmo de vida.
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    Tomás Moreno Moreno154 Hayvictimas incluso, pero de una u otra forma se en- tierran a los muertos y los vivos quedamos pidiendo que no nos pase lo mismo que a nuestro compañero, que ya está en otro mundo. Pero lo que sí nos tiene que interesar es el de aquí porque dicen que hay otro mundo, aunque yo prefiero pensar como el del chiste que había muerto de accidente. Va y le dice un amigo a la pobre viuda: “Lo siento”, a lo que ella responde: “No, déjelo como está”. La pobre, en el aquel trance tan difícil, no había comprendido. Tal vez nos pase a nosotros igual, que no comprendemos las cosas a la primera y necesitamos un poco de humor y de compresión para cier- tas cosas. Hay que oír el sonido del agua al caer en un campo de trigo, como la vida que percibe el trigo y su movimiento acom- pasado, como si fuese algo en perfecta armonía para que el fruto que nos alimenta crezca y mientras llega el tiempo de la cosecha crezca con el agua para que su producto nos llene de vida. Ese verde donde al atardecer los rayos se esconden y al verde intenso del trigo le va cayendo la noche para, al próxi- mo día, crecer otro poco y así día a día conseguir una cosecha con la cual nos alimentaremos. Como vemos la nieve que cae acariciando los tejados las calles y los campos, dejando la incomprensión para otros momentos y tendiendo un manto blanco inmenso, como si el color que nos deslumbra la vista quisiera decirnos que todos los inviernos, si no nos olvidamos de ella vendrá la paz, para que no se nos olvide.
  • 150.
    PERLAS DORADAS 155 Estatarde de primavera pensaba en un cuento y me ha salido pasando al papel la conversación que tuvieron la palo- ma y el águila, volando a ras de suelo. Yo estaba sentado de- bajo de un pino y como pude conseguí pasarla a papel. Yo mismo, la verdad, no me lo creo del todo que consiguiese en- tender la conversación, pero como tuve esta sensación la cuen- to. Tal vez no sea ni cierto ni mentira, a lo mejor es una sensa- ción que sentimos algunos.
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    Tomás Moreno Moreno156 LX CONVERSACIÓNEN EL OLIMPO Todo empezó al finalizar una obra de teatro. Los tres empezaron a hablar entre el murmullo de los otros planetas. Estuvieron hablando mucho tiempo, así decidieron beber un poco de agua pues se les había secado la garganta. Marte esta- ba solitario y los estaba escuchando, a ellos no les importaba que los escuchasen. Pues lo que hablaban era la verdad. Ha- blaban sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el arte, en fin lo típico, también conversaciones normales donde, bajo los influjos del arte, daban su opinión sobre cualquier cosa, como el agua que bebían. Su lenguaje era especial, aunque entre ellos se entendían, pero seguir la conversación era agotador. Venían a decir los tres, y cosa rara era que estuviesen de acuerdo, que la verdad hay que hacerla realidad, el Sol mante- nía que la verdad no existía pues él, con su calor, la destruía y la Luna le preguntó si también destruiría un pino, un olivo o cualquier árbol, el sol decía que era ecológico, que nunca abra- saría la naturaleza, “Menos mal que respetaba algo” –pensaba la Luna-. El sol decía que hacía lo que le daba la gana, que respetaba sólo a quien quería. Al oído de la Luna, le dijo el Sol que la quería y ella le dijo que también. Marte escuchaba, más se estaba aburriendo con la conversación. Salieron al Gran Parque, donde les esperaba un poco de
  • 152.
    PERLAS DORADAS 157 comida.Era una comida especial, plato único, meteoritos co- gidos del cielo, unos más grandes, otros más pequeños. Cada uno cogía lo que les apetencia, la música era el silencio, un silencio donde solo se oía hablar.Alguien se quejó y en segui- da Saturno volvió con sus típicos ritmos a alegrar la velada. Sabían que, aunque en sus puestos de trabajo se habían dejado el piloto automático puesto, cuando volvieran tendrían que hacer su trabajo El Sol se puso violento, pues su calor estaba empezan- do a aumentar a causa de que la Luna no le hacía caso. La Luna se estaba fijando en Marte y el Sol se dio cuenta. Vamos que a lo mejor se enamoraban y dejaban al Sol solitario. Con la fuerza que tiene, destruiría a la Luna y a Marte. Al estar más furioso el Sol, más calor desprendía, nadie podía estar a su lado, era sólo que se sentía engañado y sabían que cuando se calmase todo volvería a la normalidad. Otros planetas y otras estrellitas también estaban en el guateque. Sabían que el hombre las estaba estudiando para sacarles su verdad, pero ellos sabían que no hay una sola ver- dad sino que hay muchas. Le decía Marte a la Luna que el con- junto de verdades conseguiría que el mundo fuese perfecto. Todos estuvieron de acuerdo en que la violencia es el principal problema que existe en el universo. Todos hicieron planes para que desapareciese, los programas que confeccionaron cada uno venían a decir que tiene solución, pero de múltiples maneras. El camino no venía desde luego por las explosiones que vemos en la películas más taquilleras, por ejemplo cuando un coche salta
  • 153.
    Tomás Moreno Moreno158 porlo aires. Ese es el Sol, si quiera podía hacer lo mismo, pero no lo hace, aunque en cualquier momento puede hacerlo, pero no lo hace, se controla. La violencia en las películas son soles que se destruyen. No quiero hacer poesía sino decir la verdad, pero es que hay cosas donde no cuadran. La armonía del universo se está siempre ampliando, casi en silencio. Pero en la Tierra, un sitio donde Dios creo al hom- bre, éste malvive. Pero no tengamos miedo, que la Luna y el Sol nos están dando vida hasta que se cansen de ver la injusti- cia que da nuestra razón. Y tomen dos posibilidades: o nos dejen como estamos o nos manden a un lugar que solo ellos saben, el sitio no será el fin del mundo, será otra forma de vida, seguro que mejor. Se terminó la fiesta, todos volvieron a sus puestos, pen- sando en volver a otro acto cultural, a todos les gustaba. Me he fijado en la Luna, el Sol, Marte y la Tierra, como pensa- miento y como realidad. Pero la razón podrá a cada uno en su sitio, si los investigadores del espacio consiguen algún día dominar la sabiduría del universo. ¡Que lo estamos intentan- do! Si dominamos el universo y la tierra, ¿que seríamos noso- tros?, tal vez dioses haciendo el bien y el paraíso repleto de frutas, de aviones, tal vez sea ese nuestro destino. O tal vez sea lo contrario, pero por lo menos ganamos el tiempo pen- sando en cosas más bonitas o menos. Marte decía que quitaría el sufrimiento en el universo porque conocía la forma de eli- minarlo. Enseguida llamó por teléfono al Sol y le preguntó que qué haría él, él dijo que quitaría el hambre.
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    PERLAS DORADAS 159 Estees un mundo que puede ser real tan solo en estos folios, pero ¿y si se hiciese realidad?, estudiando todo lo que compone el universo, hasta la mínima partícula, si compren- demos, el amor se hará realidad y todos viviremos en paz, armonía y en mundo feliz.
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    Tomás Moreno Moreno160 LXI ELTREN DE LA ILUSIÓN DEDICADO A MIS SOBRINOS Carlos, María, Julio, César, Sandra y Ascensión Muchos niños, un día, se juntaron para hacer un viaje. Todos estaban muy alegres porque deseaban que ese momen- to llegase. Tenían muchas ganas de montar en el tren y pasarlo bien, como otros niños y niñas ya lo habían hecho. Contaban cosas muy buenas sobre el viaje que hacía el tren, el paisaje que se veía por las ventanas era muy bonito, así como los muchos animales que vivían en el tren que ade- más era su casa, no se iban nunca de allí. En fin, los que ya habían estado contaban que no era un tren cualquiera, era un tren solo para niños. Llegó el día y todo el grupo de niños y niñas, uno por uno, fueron subiendo al tren. En la puerta de entrada había un payaso que iba regalando a cada uno una mochila llena de ju- guetes y golosinas y también alimento para los animales. Todos iban muy contentos. El payaso era muy simpático y, como si no tuviese prisa, a cada niño le hacía un juego, diferente a cada uno. Los niños no paraban de reír, no habían visto esto antes. Por cada ventanilla del tren se divisaban unos campos
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    PERLAS DORADAS 161 verdesy muchos árboles, de vez en cuando se veía alguna águila, algún halcón y también jirafas, elefantes y muchas palomas blancas. En el tren parecía que no acabaría nunca el viaje. En las paredes se veían unos cuadros muy bonitos y también figuras de deportistas en movimiento. No lo olvidarían nunca, todos nos lo pasamos muy bien.
  • 157.
    Tomás Moreno Moreno162 LXII ESTANAVIDAD HA NEVADO Por la tarde noche ya caían algunos copos de nieve que apenas se notaban. Es navidad. Por la mañana, desde mi ven- tana, veo el manto blanco del tejado de la iglesia. Me pongo contento como si hubiese recibido algún regalo: es la nieve. No sé por qué me da alegría, tal vez sea por el color blanco, es un color que trasmite a nuestra vista mil y una sensaciones. Ver la calle blanca, el tejado de la iglesia, los coches que hay en la calle blancos. Es como si un manto blanco se hubiese extendido por todo el pueblo. El blanco nos hace evocar algo en nuestro interior que no sabemos lo que es, pero que nos transmite sensaciones que son difíciles de desentrañar. La nieve se ha helado, por lo que aún permanecerá más tiempo haciéndonos compañía. Su destino será convertirse en agua, agua que surtirá a los campos de esa humedad necesaria, pero que, siquiera por un momento, le ha dado color. El color de la nieve, junto con el azul o el gris del cielo, el arco iris son colores que nos ayudan ha cambiar cada día nuestras ideas fi- jas. Vemos la nieve y ella nos transmite tranquilidad y sosiego. Yo creo que debería ser el color de la paz. No que halla paz cuando nieva, sino que, aunque no nieve, también tenga- mos paz. Cuando la nieve cae debería de inutilizar todas las armas, que solo llevan a la violencia. Ella cae por un fenóme- no meteorológico, todos los sabemos, no es cosa de magia,
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    PERLAS DORADAS 163 perosi le añadimos que también puede hacer daño a los árbo- les, a nosotros también, ya es otra cosa. Esta mañana, mientras caía la nieve, una persona se ha muerto en el pueblo. ¿Tendrá la culpa la nieve? Seguro que no, el cuerpo de esta persona ha dejado de suministrar algún producto que necesita el cuerpo, al faltarle ha dejando de vi- vir, no dudo que los médicos habrán hecho todo lo posible para que viva, pero no han podido prolongar su vida. Segura- mente cuando se le entierre no le acompañarán los copos de nieve, pero sí la humedad que ha dejado la nieve. La tendre- mos como un símbolo, aunque también tiene su lado positivo y negativo. Como las ondas de los móviles o de la televisión que cubren todo el territorio, algo parecido hace la nieve, solo que ésta es blanca y las otras ondas no las vemos, pero se dejan notar. Estas ondas dejarán también su huella en todo nuestro devenir, sí, como la nieve. Hacía años que no nevaba de una manera importante, al menos tres o cuatro, por eso seguro que este año el manto de nieve se ha dejado notar en la sierra. A lo lejos se distingue el color blanco, entre los pinos y los olivos. Este año la nieve se ha helado, así permanecerá más tiempo y hará más daño a los árboles, pues se hielan junto con ella. En algunas casas que tienen chimeneas se encienden para cortarle unos grados al frío, al lado de las ascuas se suelen echar unas patatas para ir calmando el hambre. La nieve trae frío. Cuando voy paseando por las calles, unas veces el aire me empuja por la espalda y otras de frente,
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    Tomás Moreno Moreno164 enla cara. Tiene que haber alguna manera de que el frío inten- so e interior que tienen algunas personas se calme. Habrá co- razones que, con el frío, permanezcan inalterables, les da igual que haga calor que frío, ellos permanecen inalterables a los mandatos de su mente.Algunos los cubren con sonrisas, otros con mil variedades de formas, pero todos los conocemos: son inalterables al sufrimiento humano, solo piensan en ellos. Casi seguro que no hay manera de cambiarlos, ni por casos más o menos humanos que se les presenten, pasará a su lado el dolor y ellos no querrán darse cuenta, su cara o sus mil caras siguen inmutables, sólo piensan en ellos mismos. Hay que abrir los corazones y lo que sintamos, expresarlo.Y hacer que el manto de nieve que solo cae unos pocos días al año cubra y diluya nuestros pensamientos negativos y si no amamos al prójimo, tampoco le hagamos daño. Os dais cuenta del cuento tan blanco que estoy hacien- do, pues así es desde mi punto de vista y esto es lo que con la inspiración de la nieve he conseguido hacer, aún soportando el frío intenso.
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    PERLAS DORADAS 165 LXIII ESTECAMBIANTE MUNDO NUESTRO Hace unos pocos años era impensable tener algún elec- trodoméstico o coches o videos y, menos aún, ordenadores. Aquí, hoy en día, es todo normal, son nuestra mente, nuestros pies. Pero es que todo se está quedando anticuado como mi pequeño electrodoméstico viejo, que ya he tenido que retirar- lo porque se averió y no encontraba piezas para poderlo arre- glar. Claro que no me preocupo mucho, voy a la tienda y com- pro otro, con más prestaciones que el que tenía, pero aunque ya ha pasado tiempo lo recuerdo con cariño. ¿Qué habrá sido de él?, fue mucho el tiempo que estu- vo conmigo. Hoy que hago memoria me doy cuenta de que hubiese cabido en algún museo, pero ya es tarde para recupe- rarlo aunque de vez en cuando en alguna película o anuncio lo veo, aunque no es el mío, lo sé, pero mi mente se fija con nostalgia. Tenía con el aparato una relación de uso que nunca he podido olvidar, la forma de encenderlo, las prestaciones, yo ya las tenía memorizadas, sabía el tiempo que tardaría en hacer cada cosa, en fin lo enchufaba y yo ya tenía asimilado todo lo que tenía que hacer.- El nuevo aparato es mucho mejor, más evolucionado, hace las cosas más rápidas y tiene cosas que el viejo no tenía, aunque aún todavía hoy lo recuerdo con cariño. El nuevo no
  • 161.
    Tomás Moreno Moreno166 hapodido hacerse el mismo lado en mi corazón, es más frío, parece que no tiene vida, como el viejo, aún hoy me da pena cuando lo recuerdo, ¿por qué lo tiré? Tal vez sería la novedad o es que los primeros los hacían con sentimientos y los de hoy sólo los hacen con aleaciones, tal vez sea por eso, aunque esa explicación a mi no me convence del todo. Cuando uno compra algo, parece que tenemos en la ca- beza metida la idea de que es para toda la vida y, por desgra- cia, sabemos que no dura toda la vida. Pero de lo que sí me he dado cuenta es de que, en los modelos que hay, son mucho mejores sus prestaciones y cada vez más, podríamos pregun- tarnos para qué. Una explicación que se me ocurre es porque la tecnología avanza muy rápido y lo que hoy es nuevo de un día para otro se ha quedado viejo. Pasa con los coches, con los electrodomésticos y hasta en la forma de comer. Es la veloci- dad y el cambio. ¿Adónde nos llevará todo este cambio tan rápido?, solo beneficio para el mercado. Se crean puestos de trabajo y no es que lo hagan sin ninguna razón, todo tiene su razón, casi se- guro. La evolución tecnológica nos llevará a no cogerle cari- ño a los bienes, solo serán de usar y tirar. El mercado encanta- do, más beneficios, pero ¿y nuestros sentimientos?, ¿aguanta- rá la naturaleza la extracción de parte de sus riquezas?
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    PERLAS DORADAS 167 LXIV HAYQUE ESTAR PREPARADO PARA TODO Es sorprendente la tensión que tiene el atleta, en el mo- mento de saltar, cuando se prepara a lanzarse al salto de longitud y mantener la concentración para, controlando el bombeo de su sangre hasta el músculo, activarlo en el momento oportuno. El salto puede ser válido o no, pero su preparación concienzuda le hará sentir por un momento que ha sido el primero. Claro que eso le pasa a todos, pero sólo uno obtendrá el primer puesto. Lo importante es hacerlo en el menor tiem- po posible en su especialidad. Hay muchos oponentes, pero sólo uno, de una selección importante, ganará. Los podre- mos ver en televisión, son los mejores en su especialidad, les enseñan a controlar su cuerpo, su mente y el que más rápido haga el ejercicio ése será el campeón. Se sentirá - digo yo- el mejor de todos los de su especialidad, por unos días y meses se sentirá dios, pero llegará el día en que, por la merma de sus facultades, llegará otro mejor preparado y le quitará la corona. ¿Habrá coronas para que todos, sea la especialidad que sea, puedan sentir esa emoción?, claro que las hay. Por mucho que suframos, cada persona se siente rey por un día, el cual recordará para siempre ese quehacer, sea en el trabajo, sea en el deporte o en su vida cotidiana.
  • 163.
    Tomás Moreno Moreno168 Hayetapas en la vida de las personas en las cuales, sin necesidad de medios importantes, uno se siente bien, también los más humildes. Esa sensación de ser algo en esencia le hará dar un empujón hacía delante y lo mantendrá en el recuerdo mientras viva. Esos son los verdaderos deportistas, los que miran de reojo la televisión cuando hay alguna competición pues ellos saben que también tienen su momento de gloria, sin necesidad de que se entere todo el planeta. La competición de nuestra vida cotidiana requiere estar formado y no de una manera cualquiera, sino con un método muy estricto para que por lo menos todo funcione de una ma- nera uniforme. Pero cuando vemos por la televisión que algún atleta se ha lesionado, pocas veces pensamos que nuestras le- siones no importan a nadie, sabemos que cualquier enferme- dad ocasiona perjuicios, naturalmente al lesionado y al siste- ma, son pérdidas. El juego no se detendrá por eso, pero las pérdidas sí se contabilizan. No solemos pensar en el daño que tiene esa persona enferma, el dolor que sufre durante unos días, la mayoría de las veces nos es ajeno, sabemos que está penalizado a no funcionar de una manera normal. Son perjui- cios económicos, que son los que más duelen, más incluso que el dolor de una persona que no se encuentre apto para trabajar.
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    PERLAS DORADAS 169 LXV HAYQUE LLAMAR LAATENCIÓN COMO SEA Podría empezar el cuento con la forma de llamar los niños y los mayores la atención, porque necesitamos expre- sarnos y que alguien nos oiga, aunque esto cada vez más difí- cil. Tal vez este fenómeno es relativamente nuevo y algunos no se habrán dado cuenta de ello. Yo lo he observado en estos días de Navidad con la televisión encendida. No hay nada ca- sual, pero muchas veces hemos echado mano del móvil al creer que nos llaman pero no es así. Una vez pasa y otra también pero, cuando ya se repetía, puse manos a la obra y averigüe la causa de lo que obsesivamente me preocupaba tanto, si me llamaban o no. Encontré la solución en que, cuando la televi- sión está encendida, alguna música de fondo de algunos pro- gramas, que suele ser muy tensa, se oía de vez en cuando, como algunas notas parecidas a las de mi móvil. Claro, ahí está la solución. Parece mentira, pero para atraer la atención algunos fondos musicales se parecían a la sintonía que tienen algunos móviles. ¡Qué cuento más boni- to!, ¡cómo se utiliza todo tipo de métodos para atraer la aten- ción de un público que seguramente piensa en cosas diferen- tes a las que les están echando por la televisión! No es una idea brillante, pero funciona. Solo tenemos que ver que mu- cha gente se echa mano del móvil apresuradamente y luego no es nadie, pero el acto de coger el móvil no ha sido casual,
  • 165.
    Tomás Moreno Moreno170 sinoque ha sido por un sonido parecido al tono de su móvil. Nada, a tener paciencia y a esperar a que nos llamen de ver- dad, esta vez sin intromisiones. Esto es lo que quiero indicar: cómo vamos por la vida pegados y agarrados, atravesando un inmenso oleaje para que nos dejen hacer lo que verdaderamente queremos hacer. Esto es difícil, uno por allí, otro por acá y nosotros solo tenemos un objetivo: que nos dejen trabajar o divertirnos. Ya sabemos que se ha acabado la originalidad, que la mayoría de nuestras vi- vencias son sólo copias de lo que otras personas ya han he- cho. Por muy poca mente que tengamos a nuestro alrededor, sabemos que nos necesitamos unos de otros, que copiamos formas de hablar, de vestir, de trabajar y que muchas veces nos comportamos como verdaderos robots. Pero no deseo que la especie humana vaya por el cami- no de copiarnos los unos a los otros, como se diría vulgar- mente en el colegio. Claro que tampoco podemos pedir que todo el mundo sea un genio y que la creación en todos los sentidos sea un hecho real. Pero no es un hecho real, sino que cada uno, a lo largo de su vida, va dejando retazos, en unos momentos o en otros, de algo genial, pero la mayoría de nues- tras vidas transcurren en el más gris de los paisajes, sólo sabe- mos quejarnos de casi todo. Si tenemos en cuenta que desde que un niño nace ya se le pone el uniforme que ha de llevar durante su vida, luego crecerá y seguirá con distintos uniformes, luchando por su
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    PERLAS DORADAS 171 subsistencia,se formará y, si toma un camino u otro, estará plagado de cosas tan repetitivas que cuando seguramente pase por su lado algo original no lo apreciará porque las criticas sobre esto o aquello harán que su mente solo se preocupe de hacer las cosas rutinarias. Aunque se le diga que tiene liber- tad, ésta no es sino un mero antifaz y casi un engaño. Para la producción de cualquier cosa material o espiritual, incluso cuando diga de descansar, ya tendrán todo preparado en serie, para que sea feliz o al menos se divierta. Nuestra cultura esta encerrada en sí misma, como casi todas. Podríamos aprender de otras gentes que viven de ma- nera diferente y no ir nosotros a implantar la nuestra, sino hacer una mezcla de ambas. No podemos ir y, por la fuerza, hacer desaparecer culturas, tenemos que coger lo mejor de cada una y aprender otras formas de vivir diferentes que apor- ten a la persona algo importante y no armar a los ejércitos, como si la variedad de culturas que hay en el mundo necesita- sen de la guerra. No, hombre, no, lo que hay que hacer es aprender de los demás y no copiarnos.
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    Tomás Moreno Moreno172 LXVI HOYQUISIERA DECIROS UNA VERDAD Verdad, ¡qué palabra más bonita! Suena bien y nos trae sensaciones de algo importante, casi siempre que la decimos parece que se abre un mundo sin fin. Bueno pues había un sitio en que la verdad no existía, si no contrastemos unas con otras. Por ejemplo, cuando hablamos con un amigo o una amiga, la mayoría de las veces hablamos con medias verdades que, al decir de aquel viejo, son mentiras. Si existiese alguna verdad, los cimientos del mundo se caerían a pedazos pues todos iríamos detrás de ella. A lo mejor es que tienen que existir muchas verdades, claro, eso es, tiene que ha- ber muchas verdades para que ninguna se asemeje a la otra y además no se enfrenten. Además las verdades son como noso- tros, nacemos, maduramos, envejecemos y morimos. Las verdades son unas notas musicales que nos gustan y que tocan nuestra fibra sensible, también unas ideas que sa- camos de un libro y nos hacen ver que el mundo es adorable y bello. Luego también las hay que nos hacen daño, pero por eso no dejan de ser verdades: las guerras, las enfermedades, en definitiva el sufrimiento. ¡Cuántos no deseamos que no existan!, pero parece ser que el placer, el bienestar, en defini- tiva todo aquello que nos hace daño, aunque parezca mentira que sean verdades, también lo son. Podríamos decir que lo
  • 168.
    PERLAS DORADAS 173 buenoy lo malo son ciertos, entonces alguien podría pensar que todo tendría que ser bueno, eso sería otra verdad, pero si aporta ideas para que lo malo se vea arrinconado y extingui- do, ¿por qué no?, ¿sería una utopía?, yo creo que no. Conocí a una persona que tenía tal calma, tal dominio de sí mismo, que iba volando por las flores de las verdades como si fuese una mariposa. Este hombre solo cogía el po- len para ir sembrando de flores toda la tierra. Las flores eran bonitas y hermosas, solo que, cuando se dio cuenta, en el planeta solo existían estas flores. Cuando volvió la primave- ra, volvieron a nacer las mismas. Se dio cuenta de que sí que eran bonitas, pero no solo ellas, sino también las demás. Así que volvió a coger otra vez el polen de las pocas que existían y se dedico a esparcirlo el polen para que con las otras flores también se formase un paisaje multicolor y no solo el de la única que el sembró. Imaginaos el trabajo que tuvo que hacer este hombre. Él era más que un hombre. Cuando se le comentó que por qué había sembrado todo el mundo con la misma flor, respondió que porque era la única bella que existía, pero se dio cuenta de que eso era una verdad, pero cuando vio que el panorama se había vuelto monótono y gris, se dio cuenta de que eso no era lo que el quería, que esa verdad había durado mientras él tra- bajó y las vio florecer, pero cuando se dio cuenta de su error, volvió con mucho trabajo a sembrar otras flores diferentes. Según decía, nunca volvería a hacer eso. El colorido de sus amadas flores volvió otra vez a ser como el de antes. Hay que
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    Tomás Moreno Moreno174 dargracias a que pudo restablecer la diversidad, tendría que ser otra verdad, o sea, que muchas verdades juntas podrían hacer otra. Así hay gente que sin ningún control, guiada de quién sabe qué ideas, pretende hacer lo que nuestro amigo. La ver- dad es que seguro que hay alguno que quiere hacer esto. Hay gente que quiere hacer realidad los deseos más sublimes y también los más bajos. El poder de unos sobre otros, cuando alguno se impone y su dominio es grande y le da por hacer pirámides o palacios muy bellos para su disfrute transitorio e incluso para cuando dejen de existir. Esta sí podría ser una gran verdad. ¿Quién no ha senti- do alguna vez ese placer de felicidad por alguna razón?, pero ellos quieren que esa sensación dure en sus vidas indefinida- mente. Todos sabemos que no podría ser de esta forma. La felicidad y el placer son como las águilas que vuelan muy alto, pero también bajan a tierra para descansar de la belleza que ven por los cielos. A veces el vuelo lo realizan sólo para buscar comida y, de paso, observar los cambios que el hom- bre hace en su paisaje porque sabe a ciencia cierta que, como tales verdades, ella también desaparecerá después de haber dominado durante algún tiempo el cielo azul porque ya no se acuerda de cuando también había nubes. Esto que buscamos todos de una manera un tanto apre- surada no está en ningún sitio, en este mundo no existe, solo tenemos momentos en los cuales nos encontramos más a gus-
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    PERLAS DORADAS 175 toque en los momentos de enfado. Poseer la verdad casi siem- pre tiene connotaciones de dominio, sí, de dominio de las per- sonas, de los bienes, de todo, pero volvamos a plantar la flor que más nos gusta y veremos lo que nos ocurre. Así, con este ejemplo podríamos terminar este cuento que espero que no os dé dolor de cabeza. Mi intención es sólo que paséis un rato ameno y, como el águila cuando vuela, trasmitir algo de esos paisajes que contempla casi todos los días, incansable, cuan- do sobrevuela con deleite.
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    Tomás Moreno Moreno176 LXVII ¿LAALEGRÍADE LAS FERIAS? El tiempo pasa y, como cada año, la alegría, la fantasía, el deporte y la música se hacen dueño de los niños, mayores, mujeres y hombres. Seguro que cada uno cogerá una realidad y la grabará en su cerebro. Todo un año para recordar los deta- lles más gratificantes de ellas. La alegría, esa, esa es la que tiene que ayudarnos, con sus emociones, a superar los mo- mentos más bajos. Gozar trabajando, gozar practicando de- porte, oyendo música, alzar el codo también, pero en su justa medida. Señoras y señores, hay diversidad de cosas para po- der disfrutar. ¡Ojo, que esto también tiene sus limites! Todos sabemos que lo contrario de la alegría nos trae tristeza, dolor, sufrimiento y cómo debemos hacer para ayu- dar a las personas que, por cualquier enfermedad, están pa- sando por momentos donde sólo el dolor se hace dueño de su cuerpo. Hay maneras de aminorar el dolor y tener una vida con más calidad. También en estos días donde la alegría se apodera del pueblo a ese pequeño número de personas que están pasando lo contrario que la mayoría de sus conciudadanos no se les puede dejar solos, necesitan la compañía, a veces especializa- da, de personas para que, por lo menos cuando sientan en sus casas la Traca, tengan ganas de sentirla el próximo año.
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    PERLAS DORADAS 177 Porquela muerte llega, pero debe llegar como la emo- ción que sentimos cuando una conductora guapa pasa por la carretera y, entre las sensaciones modernas que nos produce, nos haga ver qué hay que ir detrás, dónde, no lo sé. Pero segu- ro que el aire se abre para que pase el coche, cojamos nuestros bártulos y, con nuestras maletas, nos traslademos a otro sitio, que aún tenemos que conocer.Allí seguro que nuestro espíritu se hará un lugar y pasaremos a otra fase de nuestra vida. Pero, como decía un buen amigo mío, en un chiste que contaba: Una vez un vecino tardaba en salir a la calle, los demás se creían que le había pasado algo; efectivamente, abrie- ron la puerta y se lo encontraron moribundo; a uno se le ocu- rrió que por qué, puesto que ya estaba tan mal, no le daban por un tubo un poco de leche; hecho, a los pocos minutos, con la boca abierta, la leche entraba en el estomago del enfermo; pero ahí viene lo curioso, el vejete empieza a dar voces, cuan- do se entendieron, lo que quería decir es que le faltaba a la leche ¡azúcar! Azúcar que, en las fiestas, en forma de alcohol, a mucho le sirve para coger un estado de colocación. Se dan ánimos unos a otros para repetir el colocón otro día. Y seguro que algunos coches, a toda velocidad, llevarán de compañero, al lado, ace- chando, a la muerte, esperando la mínima oportunidad para, en un descuido, llevárselo con ella, de amiga eterna. La muerte no existe, sólo existe el dolor de que, al lle- gar al final, se acaban las células. Así es. Los médicos saben
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    Tomás Moreno Moreno178 que,con una buena alimentación, seguro que las células se divertirán más y si eres rico ya ni contar. Los pobres se mue- ren antes que los ricos, también se divierten menos, algunos, tal vez, no conozcan la alegría. Esto es una pena. Con todo este lío, yo voy disfrutando por diferentes causas, tal vez sea una excepción. Cada uno ve la vida de manera diferente, pero cuando todo esto se mezcla con la in- diferencia, con la dignidad de algunos pisoteada, el diablo huye corriendo, no lo quiere, sabe que añadir más problemas, más a los que ya tiene es peligroso. Hay veces en las que la forma de vida es la nada abso- luta, sólo somos como los anuncios de televisión. Son mo- mentos en los que, si utilizamos la cabeza, podemos pensar que no existe nada, sólo sueños infinitos donde el dolor y el placer se dan la mano y juegan, a cualquier deporte, por entre- narse, pues tampoco, existe nada. La nada es sentir y olvidarlo, la nada es comer y creer que la comida esta más o menos buena. La nada son los coches, las lavadoras, la televisión, solo son fantasías, bueno, ni siquiera eso, la nada, por parecerse a algo, yo diría que se parece a un atardecer sin nubes. La ale- gría no es nada, el dolor no es nada. Un paisaje no es nada sólo, si lo disfrutamos, tampoco es nada. ¿Qué es la nada?, ni siquiera la palabra sirve, hay que definirse en muchas cosas, pero una persona, que estaba es-
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    PERLAS DORADAS 179 condidaen una cueva, según me dijeron, sabía lo que era la nada. Pero no fui a verla pues ya sabía lo que me iba a decir. El conjunto de cosas no forman un conjunto, es nada, totalmente nada, somos un grano que se ha escapado por ca- sualidad y no lo entendemos, pero yo sí sabía de una persona, porque me lo había dicho, que sabía qué es la nada, pues nada. Una casualidad, unos átomos que se han juntado y vemos evo- lucionar la vida,e intentar, con estudio, comprenderla. Traba- jo perdido, pues si todo es nada, no le pongo ni mayúscula porque, aunque la pusiera, no va a servir de nada. Así, en los días de fiestas, miremos nuestra nada y di- virtámonos lo mejor posible. Porque el dolor y la alegría y la vida son nada.
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    Tomás Moreno Moreno180 LXVIII LADIVERSIDAD, ¿PUEDE TRAERNOS MÁS BENEFICIOS? Si observamos, y casi siempre lo vivimos en primera persona, lo veloz que es una transacción comercial, la rapidez con que algunas veces se nos hace el trabajo. Yo soy una per- sona tranquila, me gusta cómo veo pasar el tiempo y los acon- tecimientos que pasan a mi alrededor, pero había un reino donde los ciudadanos se respetaban, y ese respeto hacía todo lo que los rodeaba les llevaba a ser felices. En ese reino, sus ciudadanos vivían en paz, en armonía con ellos y con la naturaleza. Cuando llegaba algo nuevo de otros reinos, lo aceptaban y lo rechazaban según el beneficio que les aportaba, no a unos cuantos sino a la mayoría A los que alguna de estas medidas no les iban demasiado bien, las toleraban. Estas personas no pedían nada a cambio sino que aceptaban lo nuevo y muchas veces, con el tiempo, lo hacían suyo también. Esta mezcla de sentimientos hacia las cosas y las personas hacía que el reino marchase bien, pero ¿quién ha visto algún país pasar largos periodos de paz? Si miramos el mapa, son los menos, sobre ellos se avecina el peor de los fantasmas. Otro país, en el cual predomine la fuerza y la vio- lencia, querrá adueñarse de los bienes materiales y ¿por qué no decirlo? también trastornar el sistema de convivencia que tienen entre ellos.
  • 176.
    PERLAS DORADAS 181 Unamañana, los aviones y los carros de combate se vol- caron sobre este pequeño país. Sus habitantes, sorprendidos, no tuvieron tiempo de reaccionar. Hubo muchas víctimas y al poco tiempo la guerra se acabó, pero ahora viven en ese reino de una forma que a ellos no les gusta: están dominados por las fuerzas de ocupación, mientras extraen las riquezas de sus tierras para llevarlas para uso y disfrute del país que los ocupa. La vida ha cambiado. Ahora, aunque ha pasado mucho tiempo, aún recuerdan algunos de sus habitantes los dos esta- dos por los que en sus largas vidas habían pasado. Algunos re- cuerdan con nostalgia los tiempos en los cuales en su reino se vivía en paz, en armonía, en definitiva todos vivían bien, ahora solo viven cómodamente los ocupantes. Pero aún hoy muchos han dejado plasmado en el papel aquel estado de bienestar que se vio trastocado por el egoísmo y la avaricia de un poderoso. En algunos libros de novelas y poesía, incluso en algu- nas canciones, se palpa aquel pueblo que vivía en paz. Algu- nos lo recuerdan y lo comparan con el estado que viven hoy. No eran ricos, pero tampoco necesitaban serlo, eran ricos en cultura, en libertad y en las emociones que les daba la vida diaria, el arte plasmado en pinturas y música casi han desapa- recido. Ya no son lo que eran, todos viven con esa tristeza y, a la vez, con esa ilusión por la cual creen que algún día conse- guirán reestablecer aquel reino, en el cual su vida era vida y no la postración que ahora viven. Aún hoy hay algunos que luchan por aquel reino, pero
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    Tomás Moreno Moreno182 noluchan con las armas de la fuerza. Su lucha es difícil, pues no luchan con las armas de la violencia, sino con otras armas diferentes, que son la de la cultura. Así lo creen ellos oportu- no, no es necesaria la violencia, piensan que una poesía puede ser más eficaz que un carro de combate. Ahí están todos los días, como si fuesen soldados, hablando de amor, de paz y de comprensión hacía las opiniones que más favorezcan a más gente. Es una lucha difícil pero ellos la han elegido, saben casi seguro que llegará el día en el que todos sus sueños se harán realidad, pero, a la vez que piensan en vivir como antes, muchos saben que eso es imposible. Por eso también trabajan para que si se diese el momento del bienestar, también estar preparados, para que nadie perturbe ese ciclo que todos de- sean que sea duradero. No piensan en armarse de material violento, sino en exportar fuera sus ideales para que los demás países se vuel- van como ellos. Algunos dicen que eso es una forma de vio- lencia, pero han acordado que es la única manera de mantener su reino en paz y a la vez que los demás aprendan del suyo y no de los violentos.
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    PERLAS DORADAS 183 LXIX LALIBERTAD TAL VEZ SEA UN JUEGO Opinión Me encontraba jugando una partida de dominó y se me vino a la cabeza preguntarme por qué ganaba o perdía algunas partidas. Ante todo me planteé que sobretodo era un juego, un juego con sus límites, la partida tenía un tiempo determinado, las posibilidades de ganar eran para todos iguales, la finalidad en todos los juegos es casi siempre ganar algo de dinero o lo que se acordara anticipadamente. En este juego, como en casi todos, las motivaciones de los jugadores son las mismas: pasar el tiempo, ganar o perder algún dinero, etc., pero era eso, un juego. Llegué a pensar que la libertad se parecía algo a un jue- go, pero, después de pensarlo detenidamente, me di cuenta de que la libertad siempre está recortada por alguna circunstan- cia que le pone término. Si la libertad la entiende cada uno de una manera, no habría libertad, aunque cada uno tiene un con- cepto de lo que es libertad porque no podemos darle un térmi- no exacto, tal vez en los libros de texto sí se atrevan. Lalibertadparamíesviviryqueenesavivencialosmomen- tos que creemos buenos superen a los menos buenos. Cuando llega algúnmomentoenquevemosquedisfrutamosogozamos,biensean dialogando, comiendo, o disfrutando de alguna cosa cultural, esa es la libertad, que volará y tal vez no sabemos cuando vuelva, pero sabemos que vuelve, al menos mantenemos la ilusión.
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    Tomás Moreno Moreno184 Lalibertad no está en tener muchos bienes que nos den poder para dominar a los demás, la libertad es como el viento, que lo mismo viene que se va. Creo que hasta en los momen- tos o situaciones difíciles lo que nos hacen salir de ello es saber que habrá un momento en el que en nuestra convivencia o en nuestros pensamientos asomemos la cabeza y respiremos libertad por todos nuestros poros, o trabajemos de una manera en la que nos sentamos dueños. Aunque la libertad, claro, la libertad no tiene dueño, es de todos. Muchos han querido coger el aire que da la libertad y han querido encerrarla entre cuatro paredes, pero nadie lo ha conseguido durante mucho tiempo. No se puede detener, no se puede encerrar, ella es libre también. Todavía hoy hay gen- te que pretende amordazarla y crear espacios donde solo se haga lo que a una mente le parezca bien. Lo consiguen, pero lo consiguen por poco tiempo. Es como si la libertad tuviese algo especial que no se puede detener en ningún sitio. Pero hay cazadores de libertad y los vemos todos los días, cazadores que solo se dedican a eso de capturar la liber- tad, no para encerrarla, sino para exterminarla. Si nos detene- mos, los veremos y sabremos quiénes son. Creo yo que estos señores solo pretenden capturarla para exterminarla, pero ella tiene algo especial, que no se deja coger. La libertad está en todo, pero hay que tener mucho cui- dado con los señores o señoras que se dedican y pretenden tenerla para ellos solos. La libertad es de todos.
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    PERLAS DORADAS 185 LXX LALITERATURA ES UN ENTRETENIMIENTO DE RICOS 19-4-2004 Opinión Si observamos un poco los periódicos, los libros o la revolución que trae consigo la informática, todo está hecho para la gran minoría, por eso solemos decir que apenas se lee. Desde siempre el saber ha estado en manos de unos pocos ilustrados; hoy, con la enseñanza obligatoria, se pretende pa- liar algo el escaso acceso a la escritura, pero, por mucho es- fuerzo que hagan los padres, aunque a los hijos les guste acce- der a alguna carrera universitaria, en la mayoría de los casos esa posibilidad se ve coartada por el poco poder económico de los padres. Entiéndase bien lo que digo, la realidad me da la razón: las personas que intentan hacer de su vida en el terreno labo- ral algo creativo, como por ejemplo ser escritor, proceden de las clases acomodadas y ¿para quiénes escriben?, para los que no leen, no, escriben para esa clase que les ha formado. Algu- nos ven la pobreza que hay a su alrededor y la describen en algunas ocasiones, haciendo literatura de lo que ven, pero los escritores, en su inmensa mayoría, pasan de largo y harán teo- rías más o menos interesantes, pero la pobreza sigue a nuestro alrededor.
  • 181.
    Tomás Moreno Moreno186 Estoyde acuerdo en que el pobre no interesa y también en que esto de la pobreza ha evolucionado también, al menos eso creo yo. ¿O no es pobre el que trabaja para poder pagar el coche y las demás hipotecas? Creo que es importante este concepto, la forma de ser pobre hoy en día en nuestro país y en tantos otros ha evolucio- nado, los pobres que antaño iban pidiendo comida de casa en casa han quedado en minoría, hoy el pobre es el trabajador que acude a su trabajo y muchas veces va al frigorífico y no tiene comida, pero tiene televisión, coche, no es que la comida se haya acabado, es que el presupuesto del mes se ha acabado y los últimos días no tiene dinero para comprar siquiera lo im- prescindible. Este puede ser otro modelo de pobreza y no ha- blemos del que no tiene trabajo. No puedo imaginar los proble- mas importantes que padecerán estas personas, ¿Podrían ser estos modelos de pobres?, yo creo que sí, solo que el modelo económico ha cambiado y se ha llevado antiguos modelos. Veo que los encargados de fabricar ese mundo de ideas en el cual se basa la igualdad existe, pero en muy poca medi- da. Están formados y criados en medios de sobreabundancia, sólo se fijan en los necesitados para pasar el rato y darle rien- da a sus sentimientos. Y no pensemos que la Seguridad Social es la encargada de arreglar este problema importante.
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    PERLAS DORADAS 187 LXXI LALUNA Y UNA ESTRELLA SE AMAN En una noche de esas en la que las estrellas dominan el firmamento, mi mirada se dirigió al cielo, vio la inmensidad de éste. Seguía mirando y no miraba ni la luna ni las estrellas, miraba el inmenso firmamento. No me cansaba de mirar, pa- saba las horas mirando unas veces por un lado y otras por otro, solo veía estrellas y, claro, la luna. En un momento determinado vi, os lo podéis creer aun- que sea un cuento, que una estrella se aproximaba a la luna, pero ella iba con mucha cautela. Algo de la luna le había lla- mado la atención, de verdad que la vi. Como se acercaba a la luna, algo guiaba a esta estrella que dirigía su camino a la luna, en un momento se juntaron, lo que sentían no lo sé, a lo mejor no querían que me enterase, pero mi mirada observaba cómo, en un extraño fenómeno sobrenatural, la estrella no paraba de cortejar a la luna, por lo menos eso me parecía a mí. Aunque mi mente pensaba en mil y una cosas, no para- ba de preguntarse cómo era posible este fenómeno algo extra- ño, porque, claro, es extraño que la luna se enamore de una estrella y ésta vaya a cortejarla para que, guiados por el amor, consigan sentimientos nuevos en mi y también en los que en estos momentos lo vean -porque claro que, como hay tantos observatorios, a lo mejor pasa desapercibidos para ellos, aun-
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    Tomás Moreno Moreno188 queno lo creo, pero sí creo que mi vista y mi mente vean ese fenómeno tan extraño-. Alucinaciones mías no eran, era pura realidad, claro que cada uno puede pensar lo que quiera, pero seguro que, si el cuento lo leen, cada uno sacará sus propias conclusiones. La naturaleza nos enseña en cada momento muchas cosas que en un momento no comprendemos, pero que si meditamos profundamente seguro que encontraremos alguna razón. El amor se manifiesta de muchas maneras. ¡Sí, mirad el cielo y seguro que veis en algún momento cómo la luna y alguna estrella se aman!, pero se aman de una manera espe- cial que nosotros a lo menor no comprendemos, pero se aman. Podríamos aprender algo de estos fenómenos para hacer en la vida aproximaciones a la luna cascabelera y a su poder de atracción, que lo tiene para que los humanos conozcamos nue- vas formas de expresión que nos guíen a comprender el amor con que todo está hecho. A lo mejor así desaparecería la vio- lencia y viviríamos todos mirando el cielo de noche y apren- diendo de el, o de la naturaleza., Tal vez algún día podamos viajar por el espacio y, siguiendo las sendas, nos lleven a com- prender que el amor lo puede todo. Seguro que así podríamos hacer desaparecer las injusticias y vivir en un mundo mucho más feliz.
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    PERLAS DORADAS 189 LXXII LAMEADA DE UN GATO SOBRE UNA MÁQUINA DE ESCRIBIR 11 de octubre de 2005 Ahora se han puesto de moda todo tipo de mascotas. Me viene a la memoria nuestra gata linda y mansa. La tenía- mos para mantener los ratones a raya y, a fe mía, que los man- tenía. Mi gata siempre estaba de un lado para otro, no hacía ruido, ni solía maullar, sólo de vez en cuando alzaba el rabo, un rabo con mezclas de colores, blancos y negro. Era muy mansa, pero más de una vez la veíamos con su presa en la boca. Ella siempre se portaba bien. Sabíamos dónde hacía sus necesidades y, cuando se acumulaban, las recogíamos para estiércol. Eran otros años, cuando los mulos, cuando no trabajan, comían en sus zahúrdas.Ahora vivimos otros tiempos, la gran pregunta es: los tiempos pasados ¿fueron mejores o peores?, si oímos al poeta, que se paseaba por estas tierras, decía que los tiempos pasados fueron peores. Seguro que era en una más de sus poesías, pero esta es de las que más se ha hecho famo- sa. La verdad es que de cada uno hay que sacar lo positivo, no lo negativo. Mi gata siempre estaba donde debía, por la noches de- bajo de la mesa, con atención, por si caía un trozo de jamón o
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    Tomás Moreno Moreno190 depan, era lo que más le gustaba. Pasaron los años y se hizo mayor, que no vieja. Un día veo que la funda de la máquina de escribir esta mojada, claro, por el olor, había sido ella. Con paciencia, desmonto la máquina, pieza por pieza y le doy con aceite. La gata desapareció por unos días, sabía que no lo ha- bía hecho bien. Cuando la vi, me miró y, en poco tiempo, nos perdonamos. Nunca más, hasta su muerte, volvió a hacer lo mismo. Lo más fácil hubiese sido haberle pegado, pero sé que, por experiencia, que cuando alguien hace algo malo, si no al día siguiente, la justicia cae sobre ellos. Todos la queríamos. Cuando se ponía a dos patas, con la cabeza mirando hacía arriba, moviendo el rabo por el suelo y las orejas en movimiento, parecía que cantaba de felicidad. Nunca he visto una estampa tan bonita y a la vez de una ele- gancia sublime. De vez en cuando se quedaba embarazada, pues era libre como el agua que fluye cuando llueve. Ahora que soy mayor veo cómo “respetamos” los animales que ve- mos por nuestras calles, cómo, con la cuerda, van arrastrando a su dueño, bueno me he hecho un lío, tal vez sea al contrario. La otra tarde, cuando iba de paseo, veo una gata. Al si- guiente día ya éramos amigos. Hoy, como esta lloviendo, no he podido ir a verla, tal vez mañana la vea y volverá a restregarse sobre mis pies. Es muy sensible, seguro que no la perderé de amiga, cuando baje le llevare comida, no para sobornarla, sino para que, si algún día le falta, tenga donde reponer energía. Solo digo que a los animales domésticos hay gente que los quiere más que a sí mismo o a los demás.
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    PERLAS DORADAS 191 LXXIII LAPAZ La paloma blanca se posó en la torre de la iglesia, al lado venía otra de color oscuro, las dos estaba juntas, ¿de qué hablarían?, de paz seguramente. Al lado, en el jardín de la iglesia, un molinillo jugueteaba con el aire, ¿de qué habla- rían? El árbol los estaba oyendo, pero el árbol también guar- daba sus secretos, aunque dijo un buen día que hablaban de amor, ¡qué bonito! Hablar de amor y de paz no es mala conversación, ¡ojalá todos hablásemos de estas cosas!, que parecen tan simples, pero que a la vez son tan complejas. No pensaban en nada malo, sólo hacían largos proyectos de amor y de paz. Tal vez nosotros no los comprendamos, seguramente es un idioma especial, que deberíamos aprender. Porque la verdad es que todavía, por des- gracia, le quedan muchas cosas que aprender a los humanos de la naturaleza, deberíamos de aprender de ella. Hasta los animales más dañinos, que se nos parecen a nosotros, no ejercen tanta violencia y el hombre sí la ejerce contra ellos, es un decir, como decía un famoso poeta. (Si sigo escribiendo, seguramente romperé la magia del cuento, pero vamos a seguir gastando tinta para añadir algo que a mi pare- cer nos desentrañe más la conversación de la paloma y la del árbol con el molinillo). Hablaban de ese cielo azul que no
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    Tomás Moreno Moreno192 tienefin y que solo se ve estropeado de vez en cuando por alguna nube, que promete agua. ¡El agua, tan necesaria para todos!, de eso es de lo que hablaban, tal vez sea así, es solo una hipótesis, pero ellos seguían con su conversación, el mo- linillo acurrucado por los entresijos de las hojas del árbol. Hablaban y hablaban, seguramente en algún documental nos encontraremos algunas razones de su conversación. Pero la paloma que estaba observando todo esto, ¿qué pensaría’ y con su compañera ¿de qué hablaban? A lo menor en un documental de la televisión encontramos algo de las razones de las que hablaba. Pero yo, desde mi lugar privile- giado, contemplaba las dos conversaciones, sabía que habla- ban de paz y de amor. Me costaba trabajo entenderlas, pero mi inspiración salio de su jaula y vio y oyó cómo hablaban, las comprendía del todo bien. Un oído seguía la conversación de las palomas y el otro seguía la del molinillo y el árbol. Eso es cosa difícil, pero con un trabajo de costumbre, con los dos oídos, seguía las dos conversaciones, tal vez se me pegaría algo de sus diferentes idiomas y, a lo mejor, pudiera trasmitir a los humanos algo de las palomas y de árbol y del molinillo. ¿Qué pasa?, ¿es que esto es un sueño?, no, no es un sueño, solo es la realidad, el deseo de que haya paz en el mun- do y amor entre todos los seres humanos. Hasta a mi me pare- cía difícil, pero las palomas y el árbol y el molinillo me decían que era posible esto, solo había que derribar las barreras que nos ponemos continuamente los humanos, sólo era cuestión de derribarlas y de ellas saldrá la paz y juntos nacerá el amor.
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    PERLAS DORADAS 193 LXXIV LATRISTEZA DE UNA NIÑA A lo mejor mi percepción de la realidad, y tal vez este cuento, estén equivocados. Os voy a contar un cuento que, para unos, puede ser verídico y, para otros, puede no ser ver- dad, pero cuando el río suena tal vez agua lleve. Ocurrió en un país sudamericano, como podría ser en otro. Un matrimonio, ella joven y el muy mayor, con una vida poco placentera, pero no tan poco como para no tener dos hijos: una hija y un hijo. Se muere el padre alcoholizado, la madre se queda sola, le abandona toda la familia por proble- mas que no sé explicar porque es difícil de entender, pues lo lógico es que cuando más ayuda se necesita más ha de estar la familia para ayudar. Pero en este caso no fue así. Era de clase media, así que tenía bienes con los que vivir, pero la vida des- de entonces le fue mal, según me explicó. Ella, joven, se queda embarazada otra vez de tantas pa- rejas que había tenido. Le viene una niña, duda si abortar, como le aconseja tanta gente. Al final de muchas luchas, nace la niña, a la que llama Julia.Apartir de ese momento, las desgra- cias aumentan, la vida les iba de mal en peor. La madre, su- pongo que desesperada, decide venir a España a encontrar tra- bajo. Ella ya sabía, por comentarios en su país, que la mayoría de las mujeres vienen a la prostitución. A pesar de ello decide
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    Tomás Moreno Moreno194 venir.Viene sola en el viaje como un sol. Llega a Madrid- Barajas. El trabajo ofrecido era mentira. Ella traía dinero pres- tado en su país, el dinero se acababa y el trabajo no aparece. Escogió ejercer la prostitución. Llega a un pueblo de Andalucía de poca monta y allí se encontró un pardillo a quien engañar. Ella era muy inteligente, todas las prostitutas lo son, conocen los bajos fondos y los altos a las mil maravillas. El no podía pasar sin picar el azuelo, soltero y con ganas de mu- jer y muy buen persona. Decidió ayudarle. Le ayudó a pagar la deuda que le exigían de su país, pues los problemas se harían aún mayores en caso contrario. A lo largo de tres años le mandó mucho dinero para que pu- dieran vivir sus tres hijos y algunos más de la familia. Julia, la pequeña, era su máxima preocupación, se le daban todos los deseos, estaba, tal vez, demasiado consenti- da.Al poco tiempo a Julia y a sus otros dos hermanos los traen a España. Los problemas se multiplican y él, que se dió cuen- ta, los expulsó de su casa. ¡Qué mentes más retorcidas hay en el mundo que cuan- do se les hace el bien lo devuelven con el mal! Moraleja: ha- cer siempre el bien y perdonar no funciona bien en este mun- do. Si vienen de países donde la violencia es como el pan, que me digan cómo se puede hacer de lo malo bueno. A lo mejor hay soluciones, seguro que sí, solo hay que saber buscarlas.
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    PERLAS DORADAS 195 LXXV LATRISTEZA DEL ENFERMO Enfermos hay en todos los sitios y también mil y una, o más, enfermedades. Sea de una manera o de otra, el problema lo tenemos todos los días y casi todo el mundo. Tantas enfer- medades no cabrían en este mundo. Seguro que si le doy vuel- tas a la idea que estoy pensando saldrá un cuenta, más bueno o más malo. Pero vamos a ello. Supongamos que hay un médico perfecto que no se equi- voca nunca en sus diagnósticos, que, además, se asesora con su equipo. Este profesional seguro que no existe, pues, si exis- tiera, entonces sé que sería un cuento. La perfección no existe en nada, así que nos tenemos que conformar con tener los mínimos errores posibles Hoy los ordenadores nos ayudan mucho a asegurar los diagnósticos. El médico, el curandero y otros que se dedican a curar al enfermo, unos con más acierto que otros, los utilizan. A mi entender, la curación completa de cualquier enfermedad es casi imposible, casi siempre quedan algunas secuelas. Al principio de la primavera, sembré dos cerezos. Con el tiempo, se hicieron grandes aunque tuvieron enfermedades que
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    Tomás Moreno Moreno196 superaron,pero cuando llegaba el tiempo de recolectarlos, siem- pre había alguien que se nos adelantaba a coger las cerezas. Las veíamos blancas y casi rojas, pero no estaban para cogerlas, pero había alguien más listo que yo que siempre se adelantaba a cogerlas. ¿Se podría comparar la tristeza del enfermo con la de las cerezas que, aunque den su fruto, no nos las comeremos? ¿Qué tristeza siente en enfermo, con su dolencia?, sabe que se calmará, pero también sabe que no se curará en la ma- yoría de los casos y no hablemos de las dudas de cuándo lle- gará el momento de pasar de la enfermedad, del tiempo que tiene que transcurrir hasta casi su total curación. Yo, como tantos otros, le debo la vida a los médicos. Desde aquí quiero agradecer a todas aquellas personas que se dedican a curar, muchas veces les guía un amor por su profe- sión, sin ningún interés monetario, sólo el sueldo que les asig- na por hacer su trabajo. Pues sí, yo me curé como con la ciencia, que avanzada cada vez más, seguro que si recaigo, seguro que me curan. Al trato de todo el personal sanitario le tengo un especial respeto pues, cuando ellos ven sufrir, como no son cosas, también sienten el dolor y hacen lo mejor que saben para curar. El cuento termina esta vez bien. Se sufre por un mo- mento, pero después viene la curación, tras un periodo de con- valecencia.
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    PERLAS DORADAS 197 Desdeaquí, sea cuento o no, quiero hacer público mi agradecimiento a todas aquellas personas que se dedican a curar porque, si la enfermedad la vemos como un cuento, se- guro que ya tenemos la primera fase de la curación.
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    Niños, damas ycaballeros espero que os haya encantado estos cuentos Colorín colorado este cuento se ha acabado
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    FARMACIA Lda. Cristina Rodríguez Santiago Lda. LourdesHenares de Simón C/. Lazo, 2 Telf. 953 718 258 POZO ALCÓN (Jaén) Excmo. Ayuntamiento de Pozo Alcón