Un chico de Gijón quería casarse con la hija de un catalán. El padre le dio una manzana y le dijo que volviera al día siguiente. Cuando regresó, el padre se enojó porque el chico se comió la manzana. La próxima vez, el padre le dio un chorizo y le dijo que aprovechara todos los materiales. El chico usó creativamente todas las partes del chorizo y le dijo al padre que se había acostado con su hija.