Los fuegos artificiales se originaron en China hace 2000 años e inventados por un monje llamado Li Tian. Se usan comúnmente en celebraciones como el Año Nuevo para espectáculos de luces. Sin embargo, también representan peligros si no se manipulan correctamente, pudiendo causar quemaduras u otros accidentes. Tanto en México como en España existen leyes y regulaciones que controlan el uso y venta de fuegos artificiales para proteger la seguridad pública.