El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) es un instrumento que guía el desarrollo y gestión del territorio municipal a largo plazo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes. Todos los municipios deben contar con un POT adaptado a su tamaño, y su elaboración debe involucrar la participación de diversos actores y contemplar aspectos económicos, medioambientales y culturales. La adopción del POT permite a los municipios acceder a recursos y ejecutar proyectos de infraestructura, mientras que su ausencia limita el desarrollo y genera inequidades en el uso del suelo.