1. El fin del parlamentarismo.
En la elección presidencial de 1920, por primera
vez un candidato surgido de los propios grupos
políticos tradicionales levantaba consignas de
redención y cambio social. Arturo Alessandri
llegó a ocupar La Moneda canalizando las
expectativas de los sectores medios y bajos
(recurriendo al uso de la movilización popular),
alimentadas por sus propias promesas
electorales.
La situación del país, sin embargo, no era
auspiciosa. La economía se venía debilitando
desde el inicio de la crisis del salitre, hacia 1917,
provocada por la pérdida creciente de mercados
internacionales. La causa de la caída en las
exportaciones salitreras se debía a la
competencia entre el salitre natural –que extraía y exportaba Chile– y el emergente salitre artificial o sintético,
producido en Europa.
A pesar de la evidente necesidad de tomar medidas económicas urgentes y dictar las leyes sociales por tanto
tiempo postergadas, el presidente pasó año tras año, hasta 1924, intentando convencer al Congreso de la
necesidad de estos cambios. Ello reflejaba su poca capacidad de acción frente al sistema parlamentario
vigente.
Algunas de las medidas que Alessandri pretendía llevar adelante fueron:
Creación de un banco central.
Protección y fomento de la industria.
Promulgación de un código del trabajo.
Leyes de previsión social.
Fortalecimiento de la labor presidencial.
Alessandri llegó al convencimiento de que se debía presionar a los representantes políticos, señalando que sin
la acción de un Estado vigoroso la situación del país seguiría estancada. Si bien su accionar no logró reacción
alguna en el Parlamento, sí la hubo en las filas del Ejército: el 2 de septiembre de 1924 algunos oficiales
concurrieron al Congreso para manifestar su descontento.
El 8 de septiembre de 1924 el Parlamento aprobó la mayoría de las
peticiones presentadas por un Comité Militar al Primer Mandatario. Lo
que no se había logrado en años, se pudo obtener en pocos días, bajo
la presión del Ejército, lo que implicaba, en los hechos, una vulneración
del orden institucional.
Leyes aprobadas en septiembre de 1924
• Se aprueban las leyes de accidentes del trabajo.
• Organización de sindicatos.
• Caja de empleados particulares (previsión).
• Contrato de trabajo.
• La creación de tribunales encargados de atender conflictos laborales,
conocidos como tribunales de conciliación y arbitraje.
Sin embargo, el comité conformado por los militares para tales efectos no se
disolvió luego de logrado su objetivo, cuestionando la capacidad de Alessandri
para controlar el poder político. Al verse sobrepasado por los hechos, el
presidente renunció para luego exiliarse. El 11 de septiembre de 1924, asume
una junta de gobierno compuesta por el general Luis Altamirano, el almirante
Francisco Nef y el general Juan Bennett.
El parlamentarismo había llegado a su fin tras cuarenta años de vigencia. Ya era
hora de que el país renovara su institucionalidad a través de una nueva
Constitución política, que reemplazara la antigua Carta Fundamental de 1833.
Alessandri volvió al país para reasumir su cargo y promulgar la nueva
Constitución. Una vez concluido este proceso, Alessandri se vio nuevamente obligado a renunciar a su cargo.
Corría el mes de septiembre de 1925. Había caído definitivamente el viejo orden oligárquico en Chile.
Arturo Alessandri, el León de Tarapacá, como fue llamado, firmando la
Constitución de 1925, cuya promulgación marcaría la vuelta al
presidencialismo en Chile.
Sabías que… ?
Marmaduke Grove y Carlos Ibáñez del
Campo encabezaron el grupo de
jóvenes oficiales del Ejército que
presionó al Parlamento para que
aprobaran las leyes sociales que
presentaron.
Este grupo estuvo apoyado por el
general Luis Altamirano.
En 1920 se funda la Federación
de Estudiantes de la Universidad
de Chile (FECH), la cual se
transforma desde entonces, en
un actor relevante de la historia
de Chile. Su característica
principal fue su preocupación por
la “cuestión social”,
produciéndose así el encuentro
entre el ámbito estudiantil y el
obrero.
Reformas de 1925
• La nueva Constitución:
- Fortaleció el rol del poder ejecutivo eliminando la aprobación de las leyes periódicas de contribuciones y de las Fuerzas
Armadas, lo que significó la disminución de las atribuciones parlamentarias.
- Extendió el período presidencial a seis años.
- Mantuvo la ley de presupuesto, pero limitando el plazo para su aprobación.
- Creó un tribunal calificador de elecciones independiente.
- Decretó la separación del Estado y la Iglesia Católica y garantizó la libertad religiosa.
• Además, se decretó la creación del Banco Central, organismo encargado exclusivamente de la emisión de moneda y
regulador de las entidades financieras.
2. Carlos Ibáñez del Campo y la modernización del Estado
La promulgación de la nueva Constitución no significó
inmediatamente la tranquilidad política del país.
Tras la renuncia de Arturo Alessandri se había elegido
a Emiliano Figueroa, representante de la antigua
clase política, como Presidente de la República. Sin
embargo, en su gabinete contaba con la presencia
del coronel Carlos Ibáñez del Campo como Ministro
de Guerra, en una fórmula que pretendía garantizar
el cumplimiento del espíritu de la nueva Constitución.
Los intereses de ambas corrientes pronto se vieron
enfrentados e Ibáñez fue ganando paulatinamente
mayor poder dentro del gobierno, provocando la
renuncia del presidente en abril de 1927. El mismo
Ibáñez fue elegido presidente, como sucesor de
Figueroa, en una elección en la cual no hubo otro
candidato en disputa.
A través de su programa “Chile Nuevo”, entre 1927 y 1931, Ibáñez continuó con la labor reformadora social y
modernizadora del Estado (iniciada anteriormente por Alessandri). Reforzando su poder personal al
sobrepasar a los partidos, buscando identificarse con un pueblo interclasista (lejos tanto de la posición
oligárquica como de las corrientes contestatarias de izquierda), explotando su calidad de líder carismático
enfocado en el pueblo, encarnó el populismo en nuestro país.
Ibáñez se sentía portador de los valores que los militares habían hecho suyos en el movimiento de septiembre
de 1924, y estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para que el programa de modernización del Estado se
hiciera realidad:
Incluso a costa de la institucionalidad democrática. Estaba convencido de la necesidad de reforzar y fomentar
la producción nacional, tanto minera como industrial y agrícola. Desarrolló también un ambicioso programa
de obras públicas, al tiempo que racionalizó la administración pública. En general, con Ibáñez el Estado se vio
fortalecido, sentando bases para que comenzara a asumir un rol más activo en distintas áreas de la vida
nacional.
Para esto creó una serie de instituciones públicas o semipúblicas, como la Contraloría General de la República,
el Cuerpo de Carabineros, la Fuerza Aérea, el Servicio de Minas del Estado, la Caja de Crédito Agrario, la Caja
de Crédito Carbonífero, el Instituto de Crédito Industrial y la Caja de Colonización Agrícola.
Ibáñez fue, sin duda, un realizador, pero su estilo de gobierno era fuertemente autoritario. Durante su
dictadura (1927-1931) muchos periódicos fueron cerrados y censurados; casi todas las libertades individuales
fueron restringidas:
Hubo muertos, deportados y exiliados. Por estos motivos, cuando en Chile comenzaron a sentirse los efectos
de la gran crisis económica de 1929, Ibáñez contaba con muy pocos aliados en quienes apoyarse.
Carlos Ibáñez Campo y su gabinete del ministerial en palacio
de La Moneda, 1927.

Politica

  • 1.
    1. El findel parlamentarismo. En la elección presidencial de 1920, por primera vez un candidato surgido de los propios grupos políticos tradicionales levantaba consignas de redención y cambio social. Arturo Alessandri llegó a ocupar La Moneda canalizando las expectativas de los sectores medios y bajos (recurriendo al uso de la movilización popular), alimentadas por sus propias promesas electorales. La situación del país, sin embargo, no era auspiciosa. La economía se venía debilitando desde el inicio de la crisis del salitre, hacia 1917, provocada por la pérdida creciente de mercados internacionales. La causa de la caída en las exportaciones salitreras se debía a la competencia entre el salitre natural –que extraía y exportaba Chile– y el emergente salitre artificial o sintético, producido en Europa. A pesar de la evidente necesidad de tomar medidas económicas urgentes y dictar las leyes sociales por tanto tiempo postergadas, el presidente pasó año tras año, hasta 1924, intentando convencer al Congreso de la necesidad de estos cambios. Ello reflejaba su poca capacidad de acción frente al sistema parlamentario vigente. Algunas de las medidas que Alessandri pretendía llevar adelante fueron: Creación de un banco central. Protección y fomento de la industria. Promulgación de un código del trabajo. Leyes de previsión social. Fortalecimiento de la labor presidencial. Alessandri llegó al convencimiento de que se debía presionar a los representantes políticos, señalando que sin la acción de un Estado vigoroso la situación del país seguiría estancada. Si bien su accionar no logró reacción alguna en el Parlamento, sí la hubo en las filas del Ejército: el 2 de septiembre de 1924 algunos oficiales concurrieron al Congreso para manifestar su descontento. El 8 de septiembre de 1924 el Parlamento aprobó la mayoría de las peticiones presentadas por un Comité Militar al Primer Mandatario. Lo que no se había logrado en años, se pudo obtener en pocos días, bajo la presión del Ejército, lo que implicaba, en los hechos, una vulneración del orden institucional. Leyes aprobadas en septiembre de 1924 • Se aprueban las leyes de accidentes del trabajo. • Organización de sindicatos. • Caja de empleados particulares (previsión). • Contrato de trabajo. • La creación de tribunales encargados de atender conflictos laborales, conocidos como tribunales de conciliación y arbitraje. Sin embargo, el comité conformado por los militares para tales efectos no se disolvió luego de logrado su objetivo, cuestionando la capacidad de Alessandri para controlar el poder político. Al verse sobrepasado por los hechos, el presidente renunció para luego exiliarse. El 11 de septiembre de 1924, asume una junta de gobierno compuesta por el general Luis Altamirano, el almirante Francisco Nef y el general Juan Bennett. El parlamentarismo había llegado a su fin tras cuarenta años de vigencia. Ya era hora de que el país renovara su institucionalidad a través de una nueva Constitución política, que reemplazara la antigua Carta Fundamental de 1833. Alessandri volvió al país para reasumir su cargo y promulgar la nueva Constitución. Una vez concluido este proceso, Alessandri se vio nuevamente obligado a renunciar a su cargo. Corría el mes de septiembre de 1925. Había caído definitivamente el viejo orden oligárquico en Chile. Arturo Alessandri, el León de Tarapacá, como fue llamado, firmando la Constitución de 1925, cuya promulgación marcaría la vuelta al presidencialismo en Chile. Sabías que… ? Marmaduke Grove y Carlos Ibáñez del Campo encabezaron el grupo de jóvenes oficiales del Ejército que presionó al Parlamento para que aprobaran las leyes sociales que presentaron. Este grupo estuvo apoyado por el general Luis Altamirano. En 1920 se funda la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), la cual se transforma desde entonces, en un actor relevante de la historia de Chile. Su característica principal fue su preocupación por la “cuestión social”, produciéndose así el encuentro entre el ámbito estudiantil y el obrero.
  • 2.
    Reformas de 1925 •La nueva Constitución: - Fortaleció el rol del poder ejecutivo eliminando la aprobación de las leyes periódicas de contribuciones y de las Fuerzas Armadas, lo que significó la disminución de las atribuciones parlamentarias. - Extendió el período presidencial a seis años. - Mantuvo la ley de presupuesto, pero limitando el plazo para su aprobación. - Creó un tribunal calificador de elecciones independiente. - Decretó la separación del Estado y la Iglesia Católica y garantizó la libertad religiosa. • Además, se decretó la creación del Banco Central, organismo encargado exclusivamente de la emisión de moneda y regulador de las entidades financieras. 2. Carlos Ibáñez del Campo y la modernización del Estado La promulgación de la nueva Constitución no significó inmediatamente la tranquilidad política del país. Tras la renuncia de Arturo Alessandri se había elegido a Emiliano Figueroa, representante de la antigua clase política, como Presidente de la República. Sin embargo, en su gabinete contaba con la presencia del coronel Carlos Ibáñez del Campo como Ministro de Guerra, en una fórmula que pretendía garantizar el cumplimiento del espíritu de la nueva Constitución. Los intereses de ambas corrientes pronto se vieron enfrentados e Ibáñez fue ganando paulatinamente mayor poder dentro del gobierno, provocando la renuncia del presidente en abril de 1927. El mismo Ibáñez fue elegido presidente, como sucesor de Figueroa, en una elección en la cual no hubo otro candidato en disputa. A través de su programa “Chile Nuevo”, entre 1927 y 1931, Ibáñez continuó con la labor reformadora social y modernizadora del Estado (iniciada anteriormente por Alessandri). Reforzando su poder personal al sobrepasar a los partidos, buscando identificarse con un pueblo interclasista (lejos tanto de la posición oligárquica como de las corrientes contestatarias de izquierda), explotando su calidad de líder carismático enfocado en el pueblo, encarnó el populismo en nuestro país. Ibáñez se sentía portador de los valores que los militares habían hecho suyos en el movimiento de septiembre de 1924, y estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para que el programa de modernización del Estado se hiciera realidad: Incluso a costa de la institucionalidad democrática. Estaba convencido de la necesidad de reforzar y fomentar la producción nacional, tanto minera como industrial y agrícola. Desarrolló también un ambicioso programa de obras públicas, al tiempo que racionalizó la administración pública. En general, con Ibáñez el Estado se vio fortalecido, sentando bases para que comenzara a asumir un rol más activo en distintas áreas de la vida nacional. Para esto creó una serie de instituciones públicas o semipúblicas, como la Contraloría General de la República, el Cuerpo de Carabineros, la Fuerza Aérea, el Servicio de Minas del Estado, la Caja de Crédito Agrario, la Caja de Crédito Carbonífero, el Instituto de Crédito Industrial y la Caja de Colonización Agrícola. Ibáñez fue, sin duda, un realizador, pero su estilo de gobierno era fuertemente autoritario. Durante su dictadura (1927-1931) muchos periódicos fueron cerrados y censurados; casi todas las libertades individuales fueron restringidas: Hubo muertos, deportados y exiliados. Por estos motivos, cuando en Chile comenzaron a sentirse los efectos de la gran crisis económica de 1929, Ibáñez contaba con muy pocos aliados en quienes apoyarse. Carlos Ibáñez Campo y su gabinete del ministerial en palacio de La Moneda, 1927.