El suicidio es un fenómeno multifactorial que involucra elementos biológicos, psicológicos y sociales, y ha estado presente en todas las culturas a lo largo de la historia. La depresión, a menudo vinculada a la desesperación y la pérdida de control, puede desencadenar pensamientos suicidas, afectando a personas de cualquier perfil, pero con un aumento notable entre los adolescentes. Los intentos de suicidio son más comunes en mujeres y los factores que contribuyen incluyen la baja autoestima, impulsividad y problemas emocionales no resueltos.