Los sistemas operativos con microkernel se basan en un núcleo más pequeño que divide las tareas en varios programas específicos llamados servidores, mientras que los sistemas con kernel monolítico integran más funcionalidad en un solo núcleo más grande. Algunos ejemplos de sistemas operativos con microkernel son Linux, Mach y BeOS, mientras que ejemplos de sistemas con kernel monolítico incluyen varias versiones de Unix como AIX y BSD.