El documento describe la presencia y acción del Espíritu Santo en la Creación, en la vida de Jesús y los apóstoles, y en la Iglesia. Señala que el Espíritu Santo estuvo presente en la concepción de Jesús y Juan el Bautista, y guió a los profetas, apóstoles, y la Iglesia primitiva. También destaca que el Espíritu Santo es el autor de todo conocimiento verdadero.