Paulina Bonchova Pérez
Hoy el sol amanece con todo
su
esplendor,
al abrir la ventana
la primavera emana
su dulce olor.
Los pájaros poesía
cantaban,
las suaves brisas los sentidos
invadían,
los ríos vitalidad susurraban,
los rayos dorados el parque
envolvían.
¡Dulce Mayo!
De verde las hojas pintabas.
¡Dulce Mayo!
De mil colores las flores
encantabas.
Sólo mi alma envuelta entre
tanta harmonía,
pudo hoy llorar de soledad
y agonía.
Mayo, hijo de la primavera,
camino tras el largo gris
invierno,
tus encantos yo resistiría si
pudiera,
en mis ojos hoy reflejas el
averno.
Índigo cielo, ¡Cuán frío
esparces!
Hoy tu inmensidad
contemplo con melancolía.
Sol, no te vayas,
¡Espera!
Mi alma te llora,
¡Llénala de alegría!
Dulce Mayo, hijo de la
primavera,
con olor a esperanza y a
tierra,
hoy a mis ojos regalas flores
bonitas,
y al jardín de mi casa rosas
marchitas…
Dedicado a mi hermana Daniela
(05.05.1975 – 13.05.2012)

Presentación poema paulina