En las zonas de subducción, la placa oceánica se introduce bajo la placa continental, causando intensa sismicidad y la formación de cordilleras volcánicas como los Andes. Este proceso también genera magmatismo y metamorfismo a medida que la corteza oceánica se destruye y los sedimentos marinos se levantan. El roce entre las placas crea volcanes continentales y prismas de acreción en el borde de convergencia.