La profesión de contaduría pública se encuentra en un nivel bajo de calificación debido a que algunos contadores han dejado una mala imagen y al mal manejo de información que ha causado crisis económicas en empresas. Para mejorar la situación, los contadores deben respetar su profesión, ganar la confianza de la sociedad y adherirse a un código ético que promueva un enfoque competente y cognitivo, regido por normas de justicia y ley.