La nueva gestión pública busca mejorar la eficiencia de los servicios públicos mediante la implementación de un sistema de control innovador con gestores independientes y niveles de autonomía y responsabilidad mayores. Este enfoque fomenta la delimitación de responsabilidades, la disminución de la burocracia, y la evaluación del desempeño con criterios de medición de calidad en la administración pública.