La programación estructurada busca mejorar la eficiencia y mantenibilidad de los programas mediante un orden lógico en la escritura de instrucciones. Se basa en estructuras de control secuenciales, selectivas y repetitivas, las cuales permiten un flujo de ejecución claro y una toma de decisiones efectiva. Los lenguajes de programación como C++, Python y Java utilizan estas técnicas para desarrollar aplicaciones funcionales y estructuradas.