PROPOSICIÓN 
GRUPO MUNICIPAL DE UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA (UPyD) 
SOBRE LA REFORMA LOCAL EN NUESTRO PAÍS 
La medida de hasta qué punto España necesita una regeneración urgente de su democracia la da el 
hecho de que decir hoy que las administraciones públicas son herramientas al servicio de los ciudadanos 
y no fines en sí mismas es un acto casi revolucionario. Tres décadas de hegemonía nacionalista (dentro y 
fuera de las CCAA) han conseguido que cualquier crítica al funcionamiento de una administración se 
entienda como un ataque a la sagrada identidad de un grupo localizado territorialmente. Hasta tal punto 
ha llegado la intoxicación que muchas de las iniciativas que Unión Progreso y Democracia presenta en 
las instituciones son rechazadas por los grupos acudiendo a este tipo de excusas identitarias, o a 
inexistentes problemas competenciales, aunque sean incapaces de contradecir el fondo de la cuestión. 
Esta visión identitaria de las administraciones comenzó aplicándose sobre todo a las comunidades 
autónomas, pero se fue extendiendo con rapidez al ámbito local. Esto resulta todavía más chocante, ya 
que si algo caracteriza a la gestión municipal es que casi siempre tiene por objeto cuestiones 
relativamente 'desideologizadas'. Los conflictos suelen surgir por cuestiones técnicas y procedimentales, 
no tanto por grandes diferencias políticas. Sin embargo, el discurso identitario también ha calado en los 
municipios de España, o al menos entre los concejales y alcaldes de los partidos tradicionales. Y el mejor 
ejemplo es su oposición a la fusión de municipios. 
España es uno de los pocos países europeos que no ha fusionado ayuntamientos después de la II Guerra 
Mundial. Nuestro modelo procede de las Cortes de Cádiz. Hace 200 años podía tener su sentido, pero 
algo ha cambiado nuestro país y el mundo en general desde entonces: no sólo es que se hayan 
producido adelantos tecnológicos que han revolucionado el transporte y las comunicaciones; es que, 
además, se ha desarrollado la democracia y el Estado de Bienestar. A los ayuntamientos les corresponde 
aplicar políticas sociales muy importantes, y esta debería ser la prioridad. Lo que justifica el Estado social 
y de derecho (así se constituyó España en 1978) es la igualdad esencial de todos los ciudadanos. Las 
identidades locales, por respetables que sean, no deberían poner en cuestión este principio. A un 
ayuntamiento habrá que juzgarlo por su contribución a la igualdad y al bienestar de los ciudadanos, y no 
por la protección (que normalmente es apropiación) que haga de ciertos sentimientos privados. 
La fusión de municipios permitiría suprimir las diputaciones, ahorrar más de 15.000 millones de euros 
anuales al Estado, y garantizaría unos mejores servicios locales a los ciudadanos. No supone, por 
supuesto, la desaparición de ningún pueblo ni de sus rasgos propios, sino sólo la racionalización de su 
gestión. UPyD ha presentado ya iniciativas de este estilo en el propio Congreso, en parlamentos 
regionales y hasta en diputaciones provinciales. Tras las propuestas, hay un trabajo riguroso y 
concienzudo en el que han participado de forma voluntaria expertos de diversos ámbitos relacionados 
con la administración local. Si se llevara a cabo la reforma que propone UPyD en lugar del insustancial 
arreglo que ha terminado haciendo el Gobierno, al ahorro y la mayor eficiencia habría que sumar
ventajas en la lucha contra la corrupción y por la regeneración de la democracia. Menos ayuntamientos 
y mejor fiscalizados significa menos oportunidades para los desaprensivos. Estamos, por tanto, ante una 
oportunidad de demostrar que España es un país ambicioso y comprometido con las reformas de 
calado. 
La reforma de la Administración Local es otra de las que el Gobierno ha afrontado obligado por las 
circunstancias, de forma desordenada y sin entrar en el fondo de la cuestión. Exactamente lo mismo que 
ocurre con materias tan relevantes como el marco laboral o la transparencia de las instituciones. Para el 
Partido Popular parece un fastidio tener que entrar en estos asuntos, y lo hace de manera que 
perjudique lo menos posible los intereses de su partido (y, en realidad, de todos los partidos 
tradicionales). 
Tras criticar duramente a UPyD por advertir de que el mapa municipal español es insostenible - por su 
multitud de municipios pequeños -, el Gobierno hizo un estudio para llegar a las mismas conclusiones a 
las que UPyD llegó hace años: que el tamaño óptimo de un municipio son 20.000 habitantes y que por 
debajo de 5.000 los costes de los servicios se disparan. Y resulta que en 6.000 de las 8.000 localidades 
españolas viven menos de 5.000 personas. Es decir, serían entidades ineficientes aunque su gestión 
fuera óptima. 
¿Cuál es la solución del Ejecutivo a este grave problema económico? Retirar las competencias a los 
municipios que no sean eficientes y dárselas a las diputaciones provinciales. ¿Cuál es la solución de 
UPyD? Fusionar municipios para que todos o la gran mayoría estén en el entorno de los 20.000 
habitantes y eliminar las diputaciones. La solución gubernamental va a dejar a muchos ayuntamientos 
sin apenas tareas que desarrollar, alejando la prestación de los servicios de los ciudadanos. En cambio, 
otorga esas competencias (y el dinero para gestionarlas) a unos organismos cuyos representantes no 
son elegidos directamente y que han brillado por su despilfarro y por su falta de transparencia. Los 
únicos beneficiados por esta opción son los partidos tradicionales ya que deja en su puesto cobrando 
sueldos o dietas a decenas de miles de concejales y diputados provinciales. 
En cambio, la propuesta de UPyD de fusión de municipios mantendría e incluso potenciaría la 
autonomía municipal (principio establecido en la Constitución); aumentaría la eficiencia y reduciría 
drásticamente los costes de los servicios; permitiría suprimir las diputaciones; se reduciría el número de 
cargos públicos, pero sin perder en representatividad; serviría a la regeneración democrática al 
prescindir de unos entes sin elección directa y al facilitar el control y la rendición de cuentas de los 
ayuntamientos, reduciendo así el nivel de corrupción. En total, UPyD ha calculado en 15.000 millones el 
ahorro que se podría alcanzar con la fusión de municipios. Un ahorro que sería estructural y permanente 
y contribuiría a salir de la crisis. Al mismo tiempo, permitiría que los municipios, con un tamaño 
adecuado, tuviesen competencias en materia de servicios sociales, dependencia, etc. por ser la 
administración más adecuada para prestar este tipo de servicios por su proximidad al ciudadano. Por 
tanto, la última reforma emprendida por el Gobierno, que se materializó en la ley 27/2013, fue otra 
oportunidad perdida. 
En resumen, la reforma local que UPyD propone para nuestro país pasa tendría como ejes 
fundamentales: 
- La fusión de municipios para garantizar su viabilidad. Sólo un tamaño adecuado de los 
municipios nos permitirá ser eficientes ahorrando miles de millones al año.
- La atribución a los municipios de competencias que ahora son de las Comunidades Autónomas, 
unida a una delimitación de las competencias atribuidas a la administración central, autonómica 
y local: sólo determinando quién hace qué se podrán evitar las duplicidades. 
- La eliminación de las diputaciones: una institución opaca y no democrática que absorbe recursos 
que deberían ir destinados a políticas para salir de la crisis. 
- La racionalización del mapa territorial del Estado, para garantizar la viabilidad del Estado del 
Bienestar y luchar contra las duplicidades de la Administración. 
Por lo expuesto el Grupo Municipal de UPyD propone al Pleno de la Corporación la adopción del 
siguiente acuerdo: 
- Instar al Gobierno de la nación a que presente al Congreso un proyecto de ley que contemple: 
a) Elaborar un plan integral de fusión de municipios para garantizar su viabilidad. 
b) Atribuir a los municipios competencias que ahora son de las Comunidades Autónomas, 
delimitando claramente las que se atribuyen a la administración central, la autonómica y la local 
para evitar las duplicidades. 
c) Eliminar las diputaciones: una institución opaca y no democrática que absorbe recursos que 
deberían ir destinados a políticas para salir de la crisis. 
d) Racionalizar el mapa territorial del Estado para garantizar la viabilidad del Estado del 
Bienestar y la eliminación de las duplicidades de la Administración. 
Getafe, 18 de septiembre de 2014 
Esperanza Fernández Acedo 
Portavoz del Grupo Municipal de UPyD 
3

Proposición sobre la reforma local

  • 1.
    PROPOSICIÓN GRUPO MUNICIPALDE UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA (UPyD) SOBRE LA REFORMA LOCAL EN NUESTRO PAÍS La medida de hasta qué punto España necesita una regeneración urgente de su democracia la da el hecho de que decir hoy que las administraciones públicas son herramientas al servicio de los ciudadanos y no fines en sí mismas es un acto casi revolucionario. Tres décadas de hegemonía nacionalista (dentro y fuera de las CCAA) han conseguido que cualquier crítica al funcionamiento de una administración se entienda como un ataque a la sagrada identidad de un grupo localizado territorialmente. Hasta tal punto ha llegado la intoxicación que muchas de las iniciativas que Unión Progreso y Democracia presenta en las instituciones son rechazadas por los grupos acudiendo a este tipo de excusas identitarias, o a inexistentes problemas competenciales, aunque sean incapaces de contradecir el fondo de la cuestión. Esta visión identitaria de las administraciones comenzó aplicándose sobre todo a las comunidades autónomas, pero se fue extendiendo con rapidez al ámbito local. Esto resulta todavía más chocante, ya que si algo caracteriza a la gestión municipal es que casi siempre tiene por objeto cuestiones relativamente 'desideologizadas'. Los conflictos suelen surgir por cuestiones técnicas y procedimentales, no tanto por grandes diferencias políticas. Sin embargo, el discurso identitario también ha calado en los municipios de España, o al menos entre los concejales y alcaldes de los partidos tradicionales. Y el mejor ejemplo es su oposición a la fusión de municipios. España es uno de los pocos países europeos que no ha fusionado ayuntamientos después de la II Guerra Mundial. Nuestro modelo procede de las Cortes de Cádiz. Hace 200 años podía tener su sentido, pero algo ha cambiado nuestro país y el mundo en general desde entonces: no sólo es que se hayan producido adelantos tecnológicos que han revolucionado el transporte y las comunicaciones; es que, además, se ha desarrollado la democracia y el Estado de Bienestar. A los ayuntamientos les corresponde aplicar políticas sociales muy importantes, y esta debería ser la prioridad. Lo que justifica el Estado social y de derecho (así se constituyó España en 1978) es la igualdad esencial de todos los ciudadanos. Las identidades locales, por respetables que sean, no deberían poner en cuestión este principio. A un ayuntamiento habrá que juzgarlo por su contribución a la igualdad y al bienestar de los ciudadanos, y no por la protección (que normalmente es apropiación) que haga de ciertos sentimientos privados. La fusión de municipios permitiría suprimir las diputaciones, ahorrar más de 15.000 millones de euros anuales al Estado, y garantizaría unos mejores servicios locales a los ciudadanos. No supone, por supuesto, la desaparición de ningún pueblo ni de sus rasgos propios, sino sólo la racionalización de su gestión. UPyD ha presentado ya iniciativas de este estilo en el propio Congreso, en parlamentos regionales y hasta en diputaciones provinciales. Tras las propuestas, hay un trabajo riguroso y concienzudo en el que han participado de forma voluntaria expertos de diversos ámbitos relacionados con la administración local. Si se llevara a cabo la reforma que propone UPyD en lugar del insustancial arreglo que ha terminado haciendo el Gobierno, al ahorro y la mayor eficiencia habría que sumar
  • 2.
    ventajas en lalucha contra la corrupción y por la regeneración de la democracia. Menos ayuntamientos y mejor fiscalizados significa menos oportunidades para los desaprensivos. Estamos, por tanto, ante una oportunidad de demostrar que España es un país ambicioso y comprometido con las reformas de calado. La reforma de la Administración Local es otra de las que el Gobierno ha afrontado obligado por las circunstancias, de forma desordenada y sin entrar en el fondo de la cuestión. Exactamente lo mismo que ocurre con materias tan relevantes como el marco laboral o la transparencia de las instituciones. Para el Partido Popular parece un fastidio tener que entrar en estos asuntos, y lo hace de manera que perjudique lo menos posible los intereses de su partido (y, en realidad, de todos los partidos tradicionales). Tras criticar duramente a UPyD por advertir de que el mapa municipal español es insostenible - por su multitud de municipios pequeños -, el Gobierno hizo un estudio para llegar a las mismas conclusiones a las que UPyD llegó hace años: que el tamaño óptimo de un municipio son 20.000 habitantes y que por debajo de 5.000 los costes de los servicios se disparan. Y resulta que en 6.000 de las 8.000 localidades españolas viven menos de 5.000 personas. Es decir, serían entidades ineficientes aunque su gestión fuera óptima. ¿Cuál es la solución del Ejecutivo a este grave problema económico? Retirar las competencias a los municipios que no sean eficientes y dárselas a las diputaciones provinciales. ¿Cuál es la solución de UPyD? Fusionar municipios para que todos o la gran mayoría estén en el entorno de los 20.000 habitantes y eliminar las diputaciones. La solución gubernamental va a dejar a muchos ayuntamientos sin apenas tareas que desarrollar, alejando la prestación de los servicios de los ciudadanos. En cambio, otorga esas competencias (y el dinero para gestionarlas) a unos organismos cuyos representantes no son elegidos directamente y que han brillado por su despilfarro y por su falta de transparencia. Los únicos beneficiados por esta opción son los partidos tradicionales ya que deja en su puesto cobrando sueldos o dietas a decenas de miles de concejales y diputados provinciales. En cambio, la propuesta de UPyD de fusión de municipios mantendría e incluso potenciaría la autonomía municipal (principio establecido en la Constitución); aumentaría la eficiencia y reduciría drásticamente los costes de los servicios; permitiría suprimir las diputaciones; se reduciría el número de cargos públicos, pero sin perder en representatividad; serviría a la regeneración democrática al prescindir de unos entes sin elección directa y al facilitar el control y la rendición de cuentas de los ayuntamientos, reduciendo así el nivel de corrupción. En total, UPyD ha calculado en 15.000 millones el ahorro que se podría alcanzar con la fusión de municipios. Un ahorro que sería estructural y permanente y contribuiría a salir de la crisis. Al mismo tiempo, permitiría que los municipios, con un tamaño adecuado, tuviesen competencias en materia de servicios sociales, dependencia, etc. por ser la administración más adecuada para prestar este tipo de servicios por su proximidad al ciudadano. Por tanto, la última reforma emprendida por el Gobierno, que se materializó en la ley 27/2013, fue otra oportunidad perdida. En resumen, la reforma local que UPyD propone para nuestro país pasa tendría como ejes fundamentales: - La fusión de municipios para garantizar su viabilidad. Sólo un tamaño adecuado de los municipios nos permitirá ser eficientes ahorrando miles de millones al año.
  • 3.
    - La atribucióna los municipios de competencias que ahora son de las Comunidades Autónomas, unida a una delimitación de las competencias atribuidas a la administración central, autonómica y local: sólo determinando quién hace qué se podrán evitar las duplicidades. - La eliminación de las diputaciones: una institución opaca y no democrática que absorbe recursos que deberían ir destinados a políticas para salir de la crisis. - La racionalización del mapa territorial del Estado, para garantizar la viabilidad del Estado del Bienestar y luchar contra las duplicidades de la Administración. Por lo expuesto el Grupo Municipal de UPyD propone al Pleno de la Corporación la adopción del siguiente acuerdo: - Instar al Gobierno de la nación a que presente al Congreso un proyecto de ley que contemple: a) Elaborar un plan integral de fusión de municipios para garantizar su viabilidad. b) Atribuir a los municipios competencias que ahora son de las Comunidades Autónomas, delimitando claramente las que se atribuyen a la administración central, la autonómica y la local para evitar las duplicidades. c) Eliminar las diputaciones: una institución opaca y no democrática que absorbe recursos que deberían ir destinados a políticas para salir de la crisis. d) Racionalizar el mapa territorial del Estado para garantizar la viabilidad del Estado del Bienestar y la eliminación de las duplicidades de la Administración. Getafe, 18 de septiembre de 2014 Esperanza Fernández Acedo Portavoz del Grupo Municipal de UPyD 3