Las pruebas Saber tienen tres objetivos: comprobar el desarrollo de competencias de los estudiantes, proporcionar información para comparar programas e instituciones, y recoger datos para indicadores de evaluación. Miden la capacidad de aplicar conocimientos en matemáticas, ciencias, lenguaje y ciudadanía a la vida cotidiana, no solo repetir conceptos. Se aplican a estudiantes de quinto grado y noveno grado, marcando el fin de cada ciclo educativo.