La psicosis, especialmente la esquizofrenia, ha sido históricamente mal entendida, considerándose como posesión divina y generando estigmas en sus afectados. Se caracteriza por un desorden del pensamiento donde la realidad y la fantasía se confunden, con diversas manifestaciones clínicas que varían entre tipos de esquizofrenia como la paranoide, desorganizada y catatónica. La epidemiología muestra una prevalencia global entre el 0.5% y el 1.5%, y aunque la etiología es multifactorial, hay un fuerte componente genético y social en su desarrollo.