Erika muere atropellada después de robar comida para su hermana. Es enviada al Purgatorio, un lugar destinado a purificar almas antes del cielo. Erika se enamora de Alan pero rompe las reglas establecidas, atrayendo la atención de San Pedro. Finalmente, Erika, Alan e Isabel son devueltos a la vida mortal, pero bajo supervisión para asegurarse de que sigan el camino correcto.