El documento describe los logros y desafíos de la igualdad de género en América Latina desde la Conferencia de Beijing en 1995. Señala que la región experimentó un fuerte crecimiento económico desde entonces que redujo la pobreza, aunque la desigualdad sigue siendo un problema. También destaca la caída en la tasa de dependencia demográfica que brindó un "bono demográfico", pero este está comenzando a disminuir a medida que la población envejece.