Ernest Renan define la nación como una gran solidaridad sustentada en sacrificios compartidos y el deseo de vida en común, enfatizando que su existencia se basa en un plebiscito constante. A través de diversas concepciones históricas de naciones, se analizan las nociones primordialistas y constructivistas, reflejando debates sobre su naturaleza y formación en el tiempo. Además, la identidad nacional se construye a través de tradiciones, mitos y ritos que fomentan la cohesión y la memoria colectiva dentro de un contexto educativo y estatal.