El documento defiende la divinidad de Jesucristo, citando múltiples pasajes bíblicos que afirman que Jesús es Dios. Se argumenta que diversos personajes bíblicos, desde David hasta los apóstoles, reconocen a Jesús como el Hijo de Dios y como parte de la Trinidad. La aceptación de adoración por parte de Jesús se presenta como evidencia de su naturaleza divina.